Bootleg Reseñas

Tragos amargos | Force Fest – Día 2

Personalmente, puedo decir que mi paso de sábado a domingo fue difícil. El camión que me llevaría a descansar a mi hotel se quedó atascado en el lodo, y el miedo de pagar 1,000 pesos por costos de limpieza a un Uber era tan real que la opción fue dormir en el camión junto con un puñado de personas. Llenos de lodo, intentamos conciliar el sueño mientras escuchábamos los esfuerzos de otros grupos en situaciones similares -muchos de ellos lograron salir hasta las 9 a.m. Para varios, el segundo día del festival era una promesa lo suficientemente bella como para ignorar los problemas del primer día. Sin embargo, no teníamos idea de qué iba a pasar.

La situación fue menos que satisfactoria e incluso nos enteramos que algunos miembros del staff de ciertas bandas enfrentaron problemas parecidos a los nuestros. Por fortuna, el ánimo de la gente mantenía a flote la situación. El primer golpe con el que regresamos a la realidad fue el de la cancelación de Lamb of God. Aún cuando la noticia se había anunciado durante la tarde del viernes, la imposibilidad de hablar por teléfono o contar con redes de datos plagó al evento en ambas jornadas y limitó de forma grave la circulación de información. A partir de esto, otros rumores comenzaron a surgir: desde que Senses Fail había cancelado hasta que Rob Zombie nunca había tomado el vuelo a la ciudad para su presentación. Finalmente, ambos fueron ciertos.

Al entrar al campo, lo primero que notamos fue que varios miembros del staff compartían horarios del festival; para nuestra sorpresa, no contenían ningún cambio o aviso con respecto a LOG. Sin embargo, no parecía un problema demasiado grave… hasta que llegamos al escenario principal y nos encontramos con PinHed. No me malinterpreten, la banda texana es decente y recuerdo con agrado su presentación en el Hell and Heaven de hace algunos años. Pero la pregunta que se repetía era: ¿dónde demonios está Exodus? La respuesta era sencilla: Exodus también había cancelado, sin aviso alguno por parte de los organizadores, que continuaban otorgando horarios sin ninguna nota con respecto a los cambios planeados. Ahora, con respecto a PinHed, puedo decir que fue una experiencia grata. La banda usa máscaras que están, espiritualmente,  en algún lugar entre GWAR y Slipknot, su sonido es crudo, con riffs cercanos al trabajo de Soulfly o Fear Factory y esto último fue del agrado del público-. “I Will Rise” fue lo mejor de su set.

 

 

Ya en tiempo y forma, el siguiente acto en la carpa principal fue Steel Panther. ¿Cuál es el límite de la sátira actualmente? ¿Hasta dónde se permiten ciertas bromas? Claramente, la banda estadounidense evita pensar en esto al tocar, puesto que su humor sexual y exagerado les ha colocado como favoritos para eventos masivos, y su visita fue de gran agrado para el público mexicano. Con títulos de canciones como “Asian Hooker”, “17 on a Row”, “Poontang Boomerang” y “Community Property”, es fácil confundirse, pero creo que es importante conocer el contexto: los personajes que han creado en el escenario son parodias excelentes de las bandas de glam de antaño. No puedo decir que es una banda para todos. Incluso las bromas pueden perpetuar formas graves de misoginia. Sin embargo, musicalmente hablando, fue una de las presentaciones más enérgicas del segundo día, con todo y un excelente cover de “Crazy Train” incluido.

 

Strike Master, quienes originalmente estaban destinados a inaugurar el escenario principal, tuvieron la ardua labor de cubrir el hueco dejado por Testament, otra banda cuya cancelación fue un penoso silencio por parte de los organizadores. Por fortuna, es fácil decir que, actualmente, son de las mejores bandas de thrash metal en el país: tienen actitud, tienen técnica y son interesantes. ¿Qué más se puede pedir? “Merciless Machine”, “As I March” y “Ritual Killings” fueron piezas que todos disfrutamos bastante mientras que nos ayudaron un poco a mantener parte del segundo día a flote.

 

Dee Snider es asombroso. Durante casi una hora, derrochó toneladas de carisma y energía. Con la excusa de promocionar su primer álbum solista, Snider regresó después de presentarse por última vez en el Hell & Heaven de 2016 en la gira de despedida de Twisted Sister y la relación que se ha desarrollado entre el artista y el público mexicano es satisfactoria. La presentación fue curiosa: la mitad correspondió a canciones de TS mientras que el resto mostró el lado “más pesado” del cantante en su nueva faceta. Entre las canciones clásicas resaltaron “You Can’t Stop Rock & Roll”, “Burn In Hell”, “We’re not Gonna Take it” (que contó una vez más con su versión mexicanizada de “Huevos con Aceite”) y “I Wanna Rock”. De su nuevo álbum, For the Love of Metal, “Tomorrow’s no Concern”, “Become the Storm” y “I am the Hurricane” muestran una combinación bastante efectiva entre el heavy metal clásico y el denominado metal alternativo. Para el final, Snider invitó a que el público diera un último esfuerzo, ya que parte del vídeo oficial para “For the Love of Metal” sería grabado en el festival; sobra decir que esto funcionó de maravilla para uno de los mejores cierres del día.

 

En algún punto entre el final de Dee Snider y el principio de Scars on Broadway el área de comida fue cerrada en su totalidad por inspectores de salubridad. Parecía ser demasiado pedir, pero alguien debía hacerle una limpia espiritual al evento. Pero bueno, el festival continuaba. Como mencioné antes, Anthrax tomaría el lugar de Lamb of God a las 8:00 p.m.; antes de eso, nadie sabía qué pasaría, pero la organización tomó la decisión de traspasar a Phil Anselmo del Monster Stage al Mainstage sin ninguna clase de aviso. Fue lo correcto.

Después de presentarse con Scour en el México Metal Fest, Anselmo y su banda de ilegales demostró por qué es una de las figuras más respetadas dentro del metal. Algo cierto que debo agregar es que se le podía ver agotado, sus movimientos en muchos casos eran lentos, pero su interpretación fue impecable. “Little Fucking Heroes” fue la pieza encargada de desatar la furia, la interacción entre los instrumentos fue más allá del death metal tradicional con una contundencia difícil de digerir, en partes parecida al crust y en otras cercana al blackened death. “Bedridden” parecía un festín de riffs pasando de la influencia sureña al tremolo picking propio del black metal, mientras que “Choosing Mental Illness” fue una espiral demencial dedicada a cualquier fanático del trabajo de bandas como Behemoth. Con Anselmo como maestro de ceremonias, el público reaccionaba con gozo, y cuando un aficionado lanzó una bandera de México al cantante, este la recogió con gusto, poniéndola primero en su espalda por unos momentos antes de posarla en uno de los bombos. La monstruosidad de su música continuó un rato con “The Ignorant Point”, “Photographic Taunts” y “Walk Through Exits Only”, antes de la cual advirtió: “Después de esta canción las cosas van a cambiar mucho, y sabemos que les va a gustar”. Tras el brutal breakdown que marca el final de “Walk Through Exits Only”, Phil llamó a su tocayo Phil Rind de Sacred Reich para cantar juntos “I’m Broken” de Pantera. Aún cuando Rind tenía que leer las letras, la forma en que explotó el grupo junto con los fanáticos fue espectacular. Con eso empezó una ráfaga de tributos a la antigua banda de Anselmo, continuando con “Death Rattle”, “Hellbound” y una mezcla de la favorita “Domination” con “Hollow”. Honestamente, Phil pudo haber cerrado el escenario principal en ese momento, pero aún faltaba mucho por delante.

 

 

Scars on Broadway, el proyecto alterno de Daron Malakiancontinuó en el escenario principal con “Chemicals”, pero, ya que era un festival, decidimos darnos una vuelta en el resto de los escenarios. En el escenario Tuborg se confirmó la ausencia de Senses Fail mientras que Millencolin comenzaba sus preparativos. Si en algún momento los organizadores tenían la intención de obviar la existencia de un grupo de bandas, el Sound & Noise Stage parecía su solución: era pequeño en todo sentido además de que se sentía realmente aislado del resto del festival. No obstante, era el más cómodo. Operus de Canadá daba un show cuando llegamos. Con todo y la participación especial de una chelista, crearon uno de los mejores ambientes del festival, e incluso tuvieron el mejor circle pit de ambos días. Después de su presentación y de descubrir que uno de los miembros es mexicano, llegó al escenario Hypno5e. Los franceses tuvieron una pequeña gira por el país a principios de año, pero regresaron por el gran apoyo por parte de sus fanáticos. Ahora, en el escenario más chico del Force Fest, mostraron que merecen aún más. Su mezcla de ambientes con prog metal y una pizca de hardcore crearon un muro sonoro enorme, el cual llevó a que muchos que no les conocían permanecieran encantados por su sonido.

 

 

De vuelta en el escenario principal, Anthrax daba cátedra con un compilado de sus éxitos. Si no fuera por el cansancio acumulado de ambos días podría decir más, pero el cuerpo ya daba poco. No se preocupen, “Caught in a Mosh”, “Evil Twin”, “Madhouse” y “I Am the Law” llenaron el campo de golf (tal vez lo mejor del festival fue el sonido con los artistas principales), e “Indians” terminó con un set satisfactorio. La verdad, fue casi lo mismo que interpretaron el año pasado en el Knotfest, pero si algo no está roto, no hay por qué arreglarlo.

La lluvia regresó para hacer de las suyas mientras esperábamos a Danzig. Para el disgusto de varios, incluyéndome, los miembros de Slayer no quisieron aguantar a su horario, argumentando que tenían que alcanzar su avión, por lo que ofrecieron a Danzig a que tocara después de ellos. Esto, una ofensa para Glenn, provocó que cancelara por completo su presentación, mientras que Kerry King y compañía comenzaron su “último” concierto en México con “Delusions of Saviour” y “Repentless”. El show tuvo poca interacción, como suele ocurrir con ellos; no se espera que hablen, se espera que toquen, y eso hicieron. Entre los culpables que han interpretado por años, se asomaron joyas que raramente tocaban en sus visitas como “Jihad”, “Black Magic” y “Dittohead”, las cuales brillaron con su agresión. La combinación de fuego y lluvia daba el ancho para ser una despedida digna, y el caer de las gotas con “Raining Blood”, “Chemical Warfare” y  “Angel of Death” crearon el mejor ambiente para acabar el festival.

Sólo me queda desear que el festival aprenda de sus errores y evite el salir por la vía fácil. Son pocos los eventos de metal dentro del país y sería una pena perder uno por la necedad de sus organizadores. Sería mentira decir que todo fue horrible, pero las faltas fueron graves. Por ahora, el Force Fest de 2018 queda como un trago amargo en la memoria; ojalá sus siguientes esfuerzos sean suficientes para recuperar su camino.

 

 

 

Todas las fotos fueron tomadas por Rodrigo Mondragón para Lados B.

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