Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: Dirt

En el mundo artístico, ciertos procesos son tomados como una garantía de grandeza; la adversidad se coloca como la fuente directa de algunas de las mejores creaciones culturales a partir del dolor. Aldous Huxley lo dijo a partir de su experiencia:

“Quizás es bueno que uno sufra. ¿Acaso el artista puede hacer algo cuando está feliz? ¿Alguna vez intentaría hacer algo? ¿Al final, qué es el arte, sino una protesta contra la horrible inclemencia de la vida?”

Los artistas, dentro de la finitud de sus creaciones, mantienen en sus procesos un sistema complejo entre figura, obra, e impacto, a partir del cual el público consume y empatiza con los sentimientos que refleja cada una de sus partes. Para principios de los noventa en Seattle, las auto-aflicciones de un grupo de artistas y el impulso particular de un puñado de disqueras independientes transformaron el panorama de la música popular, volviéndolo un poco más oscuro, irreverente y ligeramente nihilista.

Alice In Chains siempre ha sido el más oscuro de los nombrados “4 grandes” del grunge. Su inicio dentro del metal les mantuvo a raya de Nirvana, Soundgarden y Pearl Jam, mientras que su constante alabanza a la afinación en drop D les acercaba más a otros grupos de su ciudad natal como TAD. Sin embargo, el equilibrio entre su naturaleza y la música de su entorno fue encontrado en Dirt, que a su vez se convirtió en el álbum más notable de su carrera.

El álbum, último en contar con la alineación original de la banda, comienza como un asalto rápido a la mortalidad con “Them Bones”. La voz de Layne Staley resalta con un potente grito gutural al inicio de la pieza. En los versos, su ataque es lento y ligeramente desinteresado; sin embargo, al llegar a los coros, el contraste que logra al armonizar con Jerry Cantrell es estupendo. El riff principal, junto con el de “Dam that River”, es memorable, energético y pesado, mientras que sirve como muestra perfecta de la creatividad instrumental del grupo.

“Rain When I Die”, coronada en su inicio por una genial línea de bajo de Mike Starr, es una canción que resalta por su irregularidad y la saturación de elementos en su arreglo, a la vez que es dedicada a la actitud indiferente de una antigua relación. Para “Down In a Hole”, el ritmo baja. La pieza es dedicada a su relación con Courtney Clarke y Cantrell le toma como biográfica -“la realidad de su vida”-, en un vaivén constante de cosas que ninguno de los dos comprendía por completo.

“Sickman” es un pedazo de sátira incómoda. Se dice que en parte la letra fue creada por Staley después de que pidiera a Cantrell que hiciera el riff más pesado que se le ocurriera. Por otro lado, también es considerada la primera de las canciones del álbum que está fuertemente influenciada por el uso de drogas. A grandes rasgos, la pieza es agresiva. La batería tiene un groove mecánico implacable que es acompañado con precisión por la guitarra. Sin embargo, el ritmo cae: como en una alucinación, las guitarras apropian disonancias ligeramente circenses y la voz comienza a arrastrarse. Estas secciones repiten un patrón A-B-A-B con cambios pequeños a lo largo de toda la canción y, aunque la letra es circular, no deja de ser escalofriante que se pierda la importancia de vivir:

“I can feel the wheel but I can’t steer

When my thoughts become my biggest fear

Ah, what’s the difference I’ll die

Oh, in this sick world of mine.”

“Junkhead”, “God Smack” y “Angry Chair” continúan con el reflejo de la situación de la banda junto con Staley. Sin dudas, estas son secuelas de la narrativa planteada en “Sickman”. Según Cantrell, cada una representa diferentes etapas de una historia de la decadencia de alguien adicto, hasta que el personaje se encontraba con la verdad. Por desgracia, la historia ficticia toma demasiado de la realidad. Las letras de Staley, en su justificación artística, reflejan muchos de los problemas que tuvo en la época previa a su muerte. “Junkhead” mantiene la sátira -“If you let yourself go and open your mind, I’ll bet you’d be doing like me and it isn’t so bad”-, pero “God Smack” pega un poco más cerca: “What in God’s name have you done? Stick your arm for some real fun.”
Otra cara del álbum, considerablemente distinta al ciclo nihilista que le acompaña, se muestra a partir de “Iron Gland”, de humor ligero, descarado e imperioso. Parodia a “Iron Man” de Black Sabbath a la vez de que invita a Tom Araya de Slayer a gritar sin reparo alguno sobre un riff modesto e incómodo. En su derecho, “Rooster”, “Hate to Feel”, “Dirt” y “Would?” son fundamentales para el todo del segundo trabajo del grupo. La primera es una reinterpretación de lo que tal vez pensaron los soldados estadounidenses en Vietnam durante sus despliegues; Cantrell la escribió en honor a su padre, quien, en su momento, se sintió identificado con la canción. “Hate to Feel” se aproxima a un proceso disociativo; las líneas de guitarra son caóticas, los ritmos irregulares y los cambios abruptos en sobremedida. “Dirt” trae una carga sonora más tradicional al stoner, que permite dar un respiro al ambiente general del disco. “Would?”, sin duda fue la mejor elección para terminar el álbum; dedicada a Andrew Would de Mother Love Bone, luce por un gran complemento entre las líneas de guitarra y la ejecución de Starr en el bajo.

Dirt es un álbum denso en toda la extensión de la palabra. Desde las diversas narrativas que habitan su estructura hasta la brutal naturaleza de sus temas, constituyó una visibilización de diversos conflictos inherentemente humanos. El conflicto se tradujo a las masas de forma inesperada y el disco rápidamente se convirtió en una de las obras mejor recibidas tanto por la crítica especializada como por los fanáticos, alcanzando los 4 millones de copias vendidas en los Estados Unidos. La razón por la cual se ha mantenido como un álbum de culto por décadas, aún con sus fallas y la complejidad de su trasfondo, yace en la inventiva toma con la cual cada uno de sus miembros abordó la problemática, al mismo tiempo que se creaba un panorama sonoro monolítico y desgarrador.

Si bien el tiempo ha pasado y la alineación ha sufrido varios cambios, la reciente presentación de la banda en el Force Fest, nos dejó claro que continúa siendo una fuerza que reconocer. Quizás sea un buen momento para revisitar su discografía y disfrutar una vez más de este álbum histórico.  

 

 

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