Bootleg Reseñas

El diablo en los detalles | Force Fest 2018 – Día 1

Todas las fotos son cortesía de Rodrigo Mondragón para Lados B (DDRR)

Cuando salió el cartel completo del Force Fest, muchos nos imaginamos que el hermano del Hell & Heaven se convertiría en una experiencia de la talla del Wacken alemán, el Hellfest francés o el Bloodstock inglés. La promesa de un festival al aire libre con zona para acampar, alejado lo suficiente de la ciudad y de los foros de siempre, acompañado de un cartel de primera donde figuraban bandas como Lamb of God, System of a Down, Anthrax, Rob Zombie, Senses Fail, Bush y Stone Temple Pilots (entre muchos otros)  era demasiado buena para ser cierta. Sin embargo, para esta edición del festival, entre la lluvia, cancelaciones y fallos logísticos, la experiencia fue muy diferente a la que se esperaba.

Comencemos por los primeros albores del festival. Se contemplaba que las puertas abrieran a las 11:00 a.m. Como parece ser tradición, esto no sucedió, y en diversos lugares se generaban filas que no llegaban a ninguna parte. La gente preguntaba: ¿dónde está el acceso de prensa? ¿dónde está la taquilla? ¿dónde puedo canjear mi depósito de cashless? Pero el staff del festival, en muchas ocasiones, respondía erróneamente o, símplemente y con honestidad, decía: “No sé”. Así pasó el tiempo mientras se juntaba la fila para el acceso principal. A las 12:00 del día, muchos ya estábamos insolados y sin avanzar. Las mantas destinadas a adornar las entradas apenas se colocaban mientras que, a lo lejos, aún se escuchaba una batería haciendo el soundcheck. A las 12:40, por fin se dió acceso, y 10 minutos después comenzaron a tocar los primeros artistas del festival. Si bien la entrada de varios tomó hasta 45 minutos más después de este punto, al menos se podía decir que el evento estaba vivo.

Salvador y los Eones tocaba ante un público ilusionado. Por desgracia, el audio fue horrible. Los agudos penetraban los oídos como taladros, los medios se perdían y el bombo era una plasta apenas inteligible. Eso sí: los toms de la batería sonaban hermosos, pero eso sólo destacaba más los errores del resto de la mezcla. A lo lejos, las filas para el Force Bank eran eternas y desorganizadas; el sistema cashless falló con las pulseras, entonces se otorgaba una tarjeta y…, bueno, dejemos por ahora la cuestión de las tarjetas (spoiler: se volvieron irrelevantes.)

Never Again, originarios de Tijuana, dieron una presentación enérgica, pero los mismos problemas de sonido que plagaron a Salvador hicieron que su presentación no sobresaliera lo suficiente. Sin embargo, la llegada de Fire From The Gods, por fortuna, fue otra historia. El quinteto texano dió una presentación poderosa, el audio mejoró de forma notoria y ayudó ampliamente a resaltar su combinación de hardcore y nu metal, gracias a los cuales se pudo apreciar con creces la versatilidad vocal de AJ Channer, así como la habilidad del grupo para crear grooves increíblemente pesados y frescos. Asimismo, siempre es agradable ver a una banda que tiene algo que transmitir; entre canción y canción, Channer tomó su tiempo para agradecer al público y en ocasiones gritaba: “¡Viva el Mundo! ¡Viva México!”, reafirmando su creencia en la unión de las personas y ganando nuevos fanáticos gracias a su carisma. Durante “The Voiceless”, AJ subió sobre el rompeolas y llenó de intensidad al público en la sección preferente, en uno de los momentos más expresivos del día. “Excuse Me”, “Composition” y “In Spite of Doubt” fueron interpretaciones fantásticas y sin duda dejaron un buen sabor de boca para el comienzo del festival.

Uno de los primeros tragos amargos fue la noticia de que DevilDriver cancelaba su presentación. Pensándolo bien, fue una especie de presagio. Lo bueno fue que A.N.I.M.A.L. ya es una banda consumada en nuestro país. Los argentinos han tocado un set casi idéntico en las últimas ocasiones que han venido, y la gente continúa volviéndose loca. Como dicen, si no está roto, no hay por qué arreglarlo. “Sol”, “Poder Latino”, “Revolución”, “Combativo” y “Cop Killer” tienen una reacción garantizada cada vez que son interpretados, y aún cuando comenzaba a llover en el festival, la gente disfrutaba al trío liderado por Andrés Giménez. Se debe alabar el trabajo del grupo: después de 27 años siguen apoyando la unión latinoamericana y la defensa de los pueblos indígenas. También, después de todo este tiempo, se han mantenido relevantes dentro del género.

Otra banda que siempre es bien recibida en nuestro país es Hatebreed. El grupo es fantástico, punto. Jamey Jasta tiene un control increíble sobre el escenario. Cada canción que tocaron era sinónimo seguro de un slam o un moshpit. La lluvia se perfilaba como el complemento perfecto para acompañar clásicos como “This is Now”, “Defeatist” y “Honor Never Dies”. Sin embargo, los mejores momentos llegaron cuando el bajo de Chris Beattie hizo retumbar el suelo con las notas iniciales de “Destroy Everything”, y también en el momento en que las primeras líneas de “I Will Be Heard” dieron paso a un desenfreno total.

La lluvia, por desgracia, pasó de ser un agradable complemento de la música a un obstáculo implacable. Quienes pudieron se refugiaron en el área de comida, mientras que el campo de golf donde estábamos se convirtió en una trampa de lodo. Durante cerca de 40 minutos la lluvia cayó sin ninguna clase de reparo y los organizadores se vieron forzados a cesar operaciones de forma temporal.

Al momento en que el festival arrancó de nuevo, Pop Evil dió un espectáculo digno de su nombre. Canciones con coros infecciosos, riffs pesados y un atractivo pop que no cayó en lo burdo fueron suficientes para reavivar los ánimos. También su versión de “Eye of the Tiger” fue un bonito detalle. Fue una pena que recortaran su presentación para evitar más retrasos, pero en el momento fue entendible.

A partir de P.O.D. todo parecía regresar a andar por el buen camino. La banda, por si fuera poco, comenzó con “Boom”, lo que de inmediato alegró a cualquiera que hubiera visto MTV a principios del 2000. Las siguientes piezas hicieron lo suyo también. Channer de Fire From the Gods subió para cantar junto a Sonny Sandoval el final de “Southtown”, en una presentación fantástica, y “Soundboy Killa” sin duda sonó con potencia. Desafortunadamente, un altercado en uno de los pits del área preferente causó que Sonny detuviera un instante su presentación para llamar la atención al culpable. “¡Hey, tú! El de la playera de Thrasher. Si sigues así voy a llamar a todos los miembros de seguridad contigo y si es necesario bajaré para darte tu merecido.” El ambiente se volvió tenso, el disgusto del cantante era notable, pero después de un par de minutos presentó “Always Southern California”, de su nuevo álbum. “Youth of The Nation” fue un espectáculo completo por sí sola simplemente por inspirar al 85% de los presentes a corearla. Para despedirse como era debido, tocaron “Satellite” y “Alive”, concluyendo un paseo por la nostalgia y la fuerza de su nu metal.

Puede ser que el cambio de “Alive” a la llegada de Code Orange fuera demasiado brusco, puede ser que la banda aún no es tan reconocida dentro de nuestro país, e incluso pudo haber sido que la mayor parte de los ahí presentes estuviéramos realmente agotados. O quizás fue una combinación de estas tres situaciones. El caso es que el grupo tuvo una reacción muy apagada para lo que nos ofrecieron. Es una pena; todo su show está diseñado para impulsar la agresión. Pero ritmos rápidos e impredecibles, breakdowns desoladores, una actitud en escenario digna de posibles asesinos seriales y un juego de luces e imágenes agitadas que estimulan la parte más primitiva del cerebro no fueron lo suficiente para quitar la aparente apatía del público. Por fortuna, desde donde los vi se armó un pit decente y, con todo, la banda se despidió entre aplausos. Lo mejor que presentaron fue “Kill the Creator”, “Bleed the Blur” y  “Forever”.

Después de la agresión, la energía volvió a cambiar gracias al paso de Bush. El cuarteto inglés preparó todo para satisfacer a un público variado y, desde éxitos como “Machine Head”, “Swallowed” y “Glycerine” hasta un excelente cover de “Come Together”, mantuvo al público cautivado con una demostración magistral de ejecución e interacción. Gavin Rossdale, con cada oportunidad, hablaba en un español masticado pero efectivo, feliz por la calidez de sus fanáticos. Stone Temple Pilots continuó el proceso de satisfacción con set estelar. “Crackerman”, “Wicked Garden”, “Vasoline”, una versión deconstruida de “Plush”, su balada “Interstate Love-song”, “Trippin’ a Hole in a Paper Heart” y “Sext Type Thing” inducieron a una paleta amplia de reacciones, bailes y saltos. Jeff Gutt cubrió la sección vocal de forma sublime, honrando el trabajo de Scott Weiland. Los hermanos DeLeo no han perdido ni un gramo de su habilidad, y cada uno de sus riffs sonó de maravilla.

Previo a la entrada de Alice in Chains, era necesario el tomar algo. Por desgracia todo el sistema cashless había perdido su relevancia, como mencioné anteriormente. Los vendedores ambulantes de cerveza ahora sólo aceptaban efectivo y, si tenías la mala suerte de haber guardado todo en las desdichadas tarjetas, debías cruzar el lodazal para llegar a la carpa principal de bebidas. A un público que no bebió nada debido a la pereza y a la frustración, AIC le ayudó a olvidar esos detalles. Los creadores de la versión más pesada del grunge tocaron, en su mayoría, piezas de Dirt y Facelift. Jerry CantrellWilliam DuVall han mantenido el sonido del grupo, y aún en piezas como “Them Bones”, “Dam that River”, “We Die Young” y ”Man in the Box” la música se siente joven. Puede que el grupo haya interactuado poco, pero la música habló por sí sola. Cantrell, DuVall, Mike Inez y Sean Kinney dieron una demostración sonora atemporal, masiva y nostálgica. Sigo pensando que cerrar con Rooster fue una decisión magnífica.

A las 23:30, aproximadamente, System of A Down emprendió una hazaña que pretendía responder a la pregunta: “¿Cómo se interpretan 32 canciones en 2 horas?”. Si alguien estaba cansado, en las primeras notas de “Innervision” se le olvidó. La sesión ráfaga pasó por puntos clave de su discografía en un maratón en el que nadie quería detenerse. “Prison Song”, “BYOB”, “U-Fig”, “Violent Pornography”, “Aerials”, “Mr. Jack”, “Deer Dance”, “Bounce”, “Psycho”, “Chop Suey!”…, todas las favoritas fueron interpretadas con una intensidad sin paralelos; el mar de gente brincaba según el ritmo, los visuales variaron entre lo hipnótico, lo político y lo satírico. Cada canción era como un renovar de los cuerpos cansados, fue bello.

Claro que las bromas del grupo no faltaron: ya fuera entre ellos o al inicio de piezas como “IEAIAIO” o “Cigaro”, la cual Daron Malakian comenzaría con una reversión acústica, antes de presentarla con: “Esta es la canción más estúpida del mundo”. “Toxicity” y “Sugar” cerraron la noche de la mejor forma posible: todos reaccionaban conectados a la música, nos habíamos diluído con la música, nos hipnotizaba la voz de Serj, los golpes de batería de John y el carácter de Shavo. Y era difícil que nos separaran de ellos. Sin lugar a dudas, SOAD fue lo mejor de ambas noches, punto. (Les dejo el setlist  abajo.)

Para nuestra mala fortuna, la organización y el clima nos cobrarían todos nuestros pecados a la salida. El estacionamiento se inundó y el lodo provocó que cientos de automóviles y camiones quedaran atorados. Muchos de estos permanecerían ahí hasta las 6 de la mañana, mientras que la salida peatonal se veía entorpecida por lo mismo. Los camiones de tours externos nunca recibieron apoyo de los organizadores, provocando que decenas pasaran la noche en el estacionamiento improvisado a donde se les había dirigido. Pero bueno, aún con todo esto, el festival aún prometía cierta satisfacción para el día siguiente. . .

 

Setlist: System of a Down

Innervision

Prison Song

I-E-A-I-A-I-O

Soldier Side – Intro

B.Y.O.B.

U-Fig

Violent Pornography

Aerials

Mr. Jack

Deer Dance

Dreaming

Needles

Radio/Video

Hypnotize

ATWA

Bounce

Suggestions

P.L.U.C.K.

Psycho

Chop Suey!

Lost in Hollywood

Question!

Lonely Day

Know

A.D.D.

Spiders

Cigaro

War?

Science

Suite-Pee

Toxicity

Sugar

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