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Vacas Sagradas: Substance

Que Joy Division es una de las bandas top of mind al hablar de post-punk lo saben hasta en Funafuti. Que Unknown Pleasures —y su vulgarizada portada— es un álbum parido por y para la esquizofrénica ansiedad social lo sabía hasta Andy Warhol con sus Campbell’s Soup Cans bajo el brazo. Que la imagen de Ian Curtis ha sido reproducida más veces que las nuevas canciones de los Arctic Monkeys lo saben todos en el Salford Lads’ Club. Sin embargo, decir que Joy Division sólo tuvo dos buenos álbumes, perdón, pero eso es un completo error.

Después de Estados Unidos, Reino Unido —musicalmente— puede presumir de irradiar esa tóxica mezquindad como, por ejemplo, glorificando a The Beatles y olvidando a The Kinks.

Eligiendo su nombre gracias a House Of Dolls (1955) de Ka-tzetnik 135633 (Yehiel De-Nur), escritor judío y sobreviviente al holocausto de Auschwitz, los «joy division» durante la Segunda Guerra Mundial fueron burdeles nazis llenos de prisioneras de guerra polacas y judías que eran violadas a cambio de comida, vestimenta, alcohol o tabaco. Con un inicio tan crudo como ese, el sonido que englobaba a Joy Division les otorgará un lugar privilegiado en la historia.

A diferencia del estético Unknown Pleasures, Closer fue el lapidario adiós de Joy Division y el álbum que dejó la ranura abierta para que el post-punk emergiera como el género rey en Mánchester durante toda la década de 1980; y que a partir de 1990 fuera diluyéndose en el nebuloso submundo musical de la isla con el baggy, el madchester y el acid house.

El legado, la oscuridad, que irradió el segundo y último álbum de los de Salford fue el génesis para que la escena goth surgiera de las callejeras entrañas de la insípida monarquía inglesa; contrastándola, teniendo como estandartes a Siouxsie Sioux, Adam Ant y Robert Smith.

Leyendas como Andrew Eldritch, Rozz Williams, Peter Murphy y Nik Fiend con The Sisters Of Mercy, Christian Death, Bauhaus y Alien Sex Fiend, respectivamente, lograron cultivar un terreno óptimo para la escena inglesa; incluso Francia tendría lo propio con Asylum Party y Estados Unidos con Suicide. Florecía una escena completamente turbia en su sonido, pero rica en sus capacidades como lo fue el gothic rock con todas sus ramificaciones por detrás. Joy Division silenciosamente había dado el primer golpe.

Closer brillará como aquél objeto del deseo para todo melómano obseso y tan de nicho en búsqueda de su santo grial. No obstante, la identidad, la personalidad, la calidad y el irrefutable sonido de Ian Curtis y compañía radicará siempre en Substance.

Substance fue el parámetro en el cuál, realmente, Joy Division fue medido. Canónicamente es un álbum formado de singles, b-sides y rarities que, hasta ahora la contemporaneidad lo mantiene vigente como el masterpiece esencial de los compilados luchando hombro a hombro con el Hatful Of Hollow de The Smiths, el Substance 1987 de New Order y el Meaty, Beaty, Big And Bouncy de The Who.

Por sus 30 años de lanzamiento, y por la séptima visita (2009, 2011, 2013, 2014, 2015, 2016, octubre 2018) de Peter Hook a México, buscamos que los clásicos nunca mueran. Esto es un Vacas Sagradas hacia el mejor álbum recopilatorio que Factory Records maquiló dentro de sus históricas paredes. Esto es Substance de Joy Division.

“Warsaw” es la piedra angular en la carrera de Ian Curtis y compañía. Los otrora Warsaw lograron hacer algunos demos mucho antes de que Tony Wilson los firmara para Factory Records. Las pulidas maquetas rápidamente se volvieron las primeras canciones escritas de puño y letra por Ian Curtis. “The Drawback”, “Walked In Line”, “Living In The Ice Age”, “Gutz”, “At A Later Date” y “The Kill” fueron los primeros sonidos que la banda creó a partir de sus inconfundibles snares y basslines.

La canción que inaugura a Substance es un total homenaje a las raíces que esta banda plantó durante poco más de un año antes de transmutar a Joy Division. “Warsaw” destila post-punk en su faceta más arcaica, la mezcla que se crea es un completo guiño al punk que se hacía en Nueva York y que poco a poco inundaba las calles de Inglaterra.

Cuando “Warsaw” termina sólo podemos esperar la siguiente dosis. “Leaders Of Men” fue una de las primeras canciones que Ian Curtis escribió en la etapa de Warsaw, y que ahora en Substance la tenemos totalmente remasterizada y lista para hacer de nuestra existencia una total revolución sonora.

“Leaders Of Men” tiene toda la personalidad de Joy Division, desde su inicio hasta su final, from head to tail. Desde potentes notas salidas del Gibson EB-0 de Peter Hook hasta las cristalinas cuerdas de Bernard Sumner acompañando los implacables platillos de Stephen Morris. “Leaders Of Men” posee el resultado de un potencial bien canalizado y tan lleno de texturas oscuras listas para ser el ascenso de un álbum tan querido como lo es éste.

A Factory Sample actualmente es un EP tan buscado como escaso en el mercado. Conjuntando a The Durutti Column y Cabaret Voltaire con Joy Division y algunos sketches de John Dowie, A Factory Sample sacará a la luz una de las canciones icónicas en el catálogo de Joy Division: “Digital”.

Con su distintivo sonido, “Digital” será un inmersivo conducto del cual nunca podemos salir. El cíclico bajo y batería redondean una letra completamente corta sólo para que el momento del hook seamos enganchados como viles adictos. “Digital” fácilmente puede ser la canción que describa a lo que Joy Division suena, sin embargo, el Substance todavía tiene muchas sorpresas.

Ansiedad, ataques de pánico y una incurable esquizofrenia hicieron de Ian Curtis la leyenda que es actualmente. Dependiendo de los medicamentos controlados y en sus últimos años cargando con una interminable adicción a la cocaína, Curtis escribió una de las canciones más dolorosas en su corta carrera…

“Autosuggestion” es una canción completamente existencialista; diseñada y escrita acorde a la realidad. “Your hopes, your dreams, your paradise; heroes, idols, cracked like ice” con esta sepultante frase, la banda nos regala uno de los pasajes más infravalorados en su discografía. Seis minutos son más que suficientes para darnos cuenta de que “so lose some sleep and say you tried”.

Tan llena de pesimismo y con una profunda carga de depresión, “Autosuggestion” tiene dentro de sí una estructura implícita hacia el vanguardista krautrock que se consumía en Alemania a finales de los años sesenta. Retomar el kraut sólo era el inicio de la creación experimental para Joy Division. Innovaban, se alejaban del punk y demostraban su capacidad creativa frente a las nuevas generaciones de bandas que aparecían en la escena.

Si le preguntas a cualquier fan confeso de Joy Division te dirán que “Transmission” es una de las canciones clave de la banda y ciertamente es una de las más escuchadas. Sin embargo, “Atmosphere”, “Disorder”, “Interzone”, “Atrocity Exhibition”, “Heart And Soul”, “Decades” y todo el An Ideal For Living pueden claramente superar lo hecho con ella, siendo los silenciosos estandartes de la banda.

La quinta canción del Substance logra que nuestros niveles de adrenalina suban a valores exorbitantes. Esta es la magia de “Transmission”. El ADN que posee es innegable, por cerca de cuatro minutos somos sometidos dentro de una profunda burbuja de sonido e interminables snares bajo un coro lleno de poderío y letargo; demostrando sólo un pequeño ápice de lo que el post-punk mancuniano influenciaría a la música mundial.

Comienza la segunda parte del álbum y poco a poco Substance se adentra al inconsciente natural mediante las viejas glorias de la banda pionera en su género.

Usando profusamente la esquizofrenia en su lírica, “She’s Lost Control” tiene dentro de sí un aura llena de vacío y violencia. Sus notas lentamente acompañan esa sensación de ira que maduró en la mente de Curtis conforme pasaban los años, aunado el estrés de liderar a la mejor banda de Mánchester en las postrimerías de 1970. Con su sonido tan particular seguido de una voz tan llena de tristeza y apatía, el impacto que tuvo “She’s Lost Control” fue sublime.

Sigue “Incubation” y su hermosa composición siempre estará a lado de hitos instrumentales como “Hallogallo” de Neu!, “Paperhouse” de CAN y “Ruckzuck” de Kraftwerk. Su alta estima dentro de la esfera post-punk radica en su inagotable jamming, que bañará durante casi tres minutos nuestros oídos de un inalcanzable motorik.

Continuando con esa carga de kraut, Substance le da paso a una de las canciones que según testimonios en Touching From A Distance (1995) de Deborah Curtis, ex-esposa de Ian Curtis, Ian se inspiró en su áspera relación con la madre de su hija para escribir “Dead Souls”.

Con la referencia de esas páginas del libro, la conjetura real es que la relación entre Ian y Deborah estaba totalmente rota de forma irreparable. El primer verso de la canción habla sobre una relación tóxica llena de reproches y discusiones; dos personalidades completamente fuertes increpándose uno al otro. Aquellos recuerdos de las peleas con Deborah Curtis se plasman fielmente en la lírica de “Dead Souls”, haciendo de ello una válvula de escape tan sollozante como dolorosa.

“Dead Souls” es una de las primeras canciones que Ian le escribió a Deborah durante su destrozado matrimonio: las demás son “Love Will Tear Apart Us”, “Decades”, “Heart And Soul”, “Isolation”, “A Means To An End” y “Atmosphere”. Depresión en su estado natural.

Con una letra abatida, llena de lágrimas y melancolía, “Atmosphere” se erige como el bastión por excelencia a la tristeza. El inexistente amor entre Ian y Deborah era evidente: rechazos, discusiones y odio era lo que día a día tenían que pasar. En la pesadumbre de una relación hecha añicos, Ian Curtis erigió una de las obras más representativas de Joy Division. Con una sensación de desahogo, añoranza y mucho odio interno, el perdón puede estar inmerso en poco más de cuatro minutos. “Atmosphere” es simplemente cruel.

Esa trilogía de canciones infelices y fatídicas termina con “Love Will Tear Us Apart” instaurándose como el non plus ultra de la corta discografía de Joy Division. Su inconfundible melodía nos remonta a cada una de nuestras pasadas relaciones sólo para atesorar esos momentos, sonreír y seguir nuestro camino. Sin saberlo, la banda creará el himno al desamor que aún en nuestros días sigue completamente vigente.

La parte final del álbum viene en forma de ocho bonus tracks que paulatinamente fueron añadidos al álbum conforme los re-issues fueron saliendo. “No Love Lost” sencillamente puede ser la continuación de “Incubation” sólo que con un twist en ella. La furia en su estructura es innegable, por momentos Joy Division coquetea con el garage rock haciendo de ella una pieza completamente inédita.

“Failures”, “From Safety To Where…?” y “Glass” son las joyas de este álbum. Alejados de los reflectores, este tridente de canciones conforma un elegante paradigma en lo que Joy Division fue; y a grandes rasgos, definiendo de manera precisa la inmensa influencia que le dejaron a sus alumnos y aprendices. Los vestigios del post-punk revival tienen como origen en esta triada.

La siguiente es “Novelty” que el escuchar su hipnotizante bassline seguro tiene que ser uno de los placeres más gratificantes que la vida puede darnos. Durante cuatro minutos exactos el enviciante sonido que sale de “Novelty” resulta familiar y por momentos hasta venenoso. Es perfección, simple perfección.

Por su parte, “Komakino” y “As You Said” (single y b-side, respectivamente) son la parte más floja del álbum; rayando en un tedioso acto experimentalmente raro. “Komakino” remontándose al sonido homogeneizado de Warsaw y Joy Division, y “As You Said” plantando la primera semilla del nuevo sonido que tomarían las carreras de Hook, Sumner y Morris tras el suicidio de Curtis en aquél mayo de 1980: New Order.

Substance finaliza con la tesis de Joy Division y Martin Hannett en la producción: “These Days”. Ian Curtis escribiría esta canción para Annik Honoré poco antes de colgarse en el tendedero de su cocina. Annik e Ian se conocieron en La Raffinerie du Plan K en Bruselas el 16 de octubre de 1979 durante un concierto de Joy Division a lado Cabaret Voltaire; el 18 de mayo de 1980 Curtis se quitaría la vida.

Periodista, secretaria por la embajada de Bélgica en Londres, posterior manager de Front 242 y fundadora del Factory Benelux y su apéndice, la independiente Les Disques du Crépuscule, Annik era un veinteañera que se enamoró de un chico “frágil, inexplicable, vulnerable”.

Con una secuencia motorik, “These Days” nos trae vívidos recuerdos de una relación totalmente azucarada. “Morning seems strange, almost out of place / searched hard for you and your special ways” funge como el gancho perfecto para que la canción se torne hacia caminos totalmente encantadores. Esa delicada sensación de conocer a alguien, extrañar y quedarte con ganas de estar más tiempo con ella/él. Así es “These Days”.

Durante todo el álbum “These Days” sobresale por su hermosa mezcla de sonido, aun siendo un álbum armado mediante b-sides y rarezas que nunca salieron en alguno de los dos álbumes de Joy Division, sin embargo, ese feeling de estar escuchando piezas inéditas hace de Substance un álbum de culto.

Terminando los últimos segundos del álbum sólo nos queda hacer una relación de hechos en los que la música y la voz de Ian Curtis siempre estuvo presente en nuestro subconsciente. Él apuntó el timón hacia su destino, un fatídico destino tan lleno de dolor. Sin embargo, implícitamente, nos dejó mensajes en cada una de sus canciones para no cometer los mismos errores que lo sepultaron.

Unknown Pleasures, Closer, Still y Substance siempre quedarán en el imaginario colectivo, libres para el escrutinio público y erigidos como los bastiones de una nueva forma de plasmar el dolor mediante potentes bajos, voces graves, letras pesarosas y una batería siempre presente.

Así termina Substance, un álbum tan icónico como necesario. Un álbum lleno de historias que de alguna manera se apoderaron de nosotros en puntuales momentos de nuestra vida: niñez, adolescencia, adultez, vejez; pero que cada pasaje nos dejó enseñanzas, historias y la fortuna de ser de los pocos álbumes parteaguas en nuestra iniciación en la música.

Can you stay for these days?

Este viernes 5 de octubre, Peter Hook And The Light regresan este año a la CDMX tocando íntegros los dos álbumes recopilatorios de Joy Division y New Order: Substance y Substance 1987, respectivamente. La cita es a las 21:00 en el Pabellón Cuervo, a un costado del Palacio de los Deportes.

Precios (Fase 2):

  • Preferente: $1150*.
  • General: $650*.

*Precios sin cargo por servicio.

Boletos, aquí.

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