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Vacas Sagradas: Chairs Missing

Tras la rápida e inminente extinción del punk, un gran número de artistas que habían alcanzado cierta notoriedad durante este periodo decidieron ver más allá sin dejar la energía que los caracterizaba, canalizándola de una forma distinta, para regocijarse en la experimentación y utilizar cualquier excusa para hacer música que se saliera de los esquemas propuestos por ellos mismos. Si el punk los había marginado, la destrucción de etiquetas nocivas en las que se habían encerrado inconscientemente les ofrecía el reto de demostrar que no se trataba sólo de una etapa.

Wire es una de estas bandas (y probablemente la más importante), pues lograron dar un giro a su sonido en un tiempo cortísimo con Chairs Missing (1978). Los continuos roces con vanguardias sonoras y que eventualmente muchos punks terminarían adoptando serían parte fundamental del cambio a música más elaborada, letras mejor logradas y el reemplazo de la parafernalia excesiva por una atención desmedida a las sensaciones evocadas por la música. Teniendo como referencia Pink Flag (1977), no es descabellado dudar si esta segunda entrega es producto de una agrupación distinta. El punk significaba desafiar lo establecido y Wire llevó esta actitud a nuevas alturas; encara las nociones superficiales que en poco tiempo habían vuelto al punk un chiste gastado.

Es digno de una joya comenzar con “Practice Makes Perfect”, cuyos primeros acordes alejan kilométricamente a Wire de lo expuesto en Pink Flag, al mismo tiempo que introduce temáticas casi macabras en sus letras. Con “French Film Blurred”, las palabras se agotan y, mientras la canción podría continuar por muchos minutos más, es abruptamente interrumpida siguiendo la tradición de la banda por excluir lo innecesario.

“Another the Letter” abre un bloque de canciones aceleradas que funciona como un recordatorio de la facilidad con que Wire logra enfadar a quienes han pretendido encasillar su música. La ferocidad con la que los instrumentos son encarados evidencian la posición temporal de estas composiciones, sirviendo como el puente entre la innovación de Chairs Missing y el atroz desahogo de Pink Flag.

La corta duración de “Men 2nd” y “Sand in my Joints” toma protagonismo por su efervescencia indetenible en la que los instrumentos son tratados con furia sin ignorar el respeto mostrado en piezas cuya aparente calma y melancolía permite mostrar claramente los avances alcanzados por la banda, como “Marooned”, “Being Sucked Again” o la magnífica “Heartbeat”.

Con el terreno totalmente preparado, “Mercy” desciende lentamente hasta volverse un cataclismo despedazador con cada rasgueo y cada pulsación. Las palabras utilizadas por Newman ayudan a visualizar un recorrido de destrucción y decadencia.

“Outdoor Miner” puede considerarse la oveja negra entre las demás canciones gracias a la confusión que desata: ¿en qué momento sucedió un cambio tan drástico en un mismo álbum?, ¿qué relación tienen estos sonidos e ideas casi optimistas con las narraciones macabras de lo escuchado hasta este punto?, ¿Wire nos está tomando el pelo? Probablemente, y eso es parte del encanto de Chairs Missing: no se rige por una sola actitud superficial que puede notarse en muchas de las primeras bandas de post-punk. Esto les da una autenticidad que los ha vuelto un referente en la música a pesar de nunca haber dado el salto al mainstream.

“I am the Fly” podría considerarse la canción con mayor potencial comercial en Chairs Missing y sin embargo no deja de sonar siniestra y psicodélica. La repetición del coro y la introducción de palmadas crean una atmósfera de comicidad y burla que contagia a los siguientes temas. “Too Late” cierra el álbum enérgicamente y sorprende después de haber escuchado temas que parecían mostrar la intención de la banda por alejarse de esta característica a lo largo del tracklist.

Lo que a primera escucha parece una compilación de canciones sin puntos en común, se convierte en una muestra excepcional de arduo trabajo para cada composición. La introducción de elementos diferentes en cada canción no sólo los aleja del sonido propuesto en Pink Flag, sino que logra además hacer de cada tema una experiencia diferente a la anterior. Wire establece su posición vanguardista muy pronto y no duda en desorientar una y otra vez a quienes crean haber encontrado una definición de diccionario que se les pueda aplicar.

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