Álbumes Listas

7 álbumes esenciales de Sub-Pop Records

Seattle, 1980. Un jóven estudiante de Olympia, Washington creó un fanzine llamado Subterranean Pop, con la finalidad de compartir el trabajo de disqueras independientes de los Estados Unidos. Con el paso del tiempo, el zine cambió su nombre a uno más austero, Sub Pop, y cada edición se alternó con una serie de cassettes recopilatorios con música de artistas emergentes. Para 1983, Sub Pop lanzaría su última edición en formato zine y Bruce Pavitt se mudaría a Seattle, en donde escribiría una columna llamada “Sub-Pop USA”  para el periódico The Rocket.

En 1986, Pavitt aventaría la primera piedra que conformaría el catálogo discográfico de Sub Pop como sello con el lanzamiento de Sub Pop 100, que incluiría canciones de artistas como Sonic Youth, U-Men y Skinny Puppy. Esta primera etapa continuaría con Dry as a Bone de Green River, el cual sería lanzado en 1987, y se concretaría con el single “Hunted Down”/”Nothing to Say” de Soundgarden, con el cual John Poneman aportaría 20,000 dólares al sello en favor de su lanzamiento. A partir de este momento, la relación de Poneman y Pavitt se llevaría con particular simbiosis, llevándoles a establecer formalmente su primera oficina en el año de 1988. Siendo ambos antiguos DJ’s para KMCU (actualmente conocida como KEXP), y ambos enfocados en lanzar “música primitiva”, adoptaron una visión clave que permitió el lanzamiento de artistas fundamentales para el establecimiento del grunge conocido como “el sonido de Seattle”, así como el generar algunos de los álbumes debut mejor valorados dentro de la “música alternativa”.

Conforme crecía el sello, las visiones de Pavitt y Poneman chocaban cada vez más, y al poco tiempo de su unión con Warner, Pavitt dejó Sub Pop y Poneman comenzó un proceso de diversificación en el cual se incluiría a artistas de estilos más diversos como folk y hip-hop. Mientras que en la psique colectiva de varios melómanos el nombre de la disquera es un sinónimo casi inmediato de grunge, es importante hacer énfasis en su función de incubadora artística, función que ha llevado a que una cantidad notable de sus artistas haya alcanzado gran éxito en sus primeros álbumes, incluso dando espacio a su partida hacia disqueras de mayor tamaño.

Con 32 años de existencia y a 30 años de su establecimiento formal, el catálogo del sello es envidiable tanto en extensión como en diversidad. Por eso, a continuación, una modesta lista de siete álbumes, sin ningún orden en particular, con los cuales iniciarse.

The Postal Service Give Up (2003)

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Give up se convirtió en marca indeleble dentro de la cultura pop gracias a dos cosas: la facilidad con la que cada canción se puede digerir y, subsecuentemente, la explosión mediática con la cual “Such Great Heights” se implantaría en el subconsciente colectivo al aparecer en series como Veronica Mars y Grey’s Anatomy, así como en comerciales de UPS, M&M’s, Skechers, etc. El álbum, nacido de la colaboración de Ben Gibbard (Death Cab for Cutie) con James Tamborello (mejor conocido como el Dj Dntel), en sus primeras reseñas fue fuertemente criticado por su falta de complejidad o sustancia. Sin embargo, se convirtió en una de las mejores muestras de síntesis entre la producción para electrónica y la composición del indie. La instrumentación es cálida; en ningún momento hay choques que rompan el flujo constante entre canción y canción. La voz de Gibbard decora el amplio espacio generado por los patrones de Tamborello con letras sinceras, mientras que los motivos de cada canción crean un ambiente ligero, empático e invitante. 

 

Beach House Teen Dream (2010)

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En su tercer full length, Victoria Legrand y Alex Scally se embarcaron en un camino para eliminar cualquier comparación previa, en el intento de encontrar una identidad propia. Durante el proceso, generaron himnos dignos de recuerdo, cuidadosamente arreglados y realmente bellos en su propio derecho. La interacción entre la voz de Legrand y el trabajo de Scally brilla a través de diez canciones llenas de textura que vacilan de forma curiosa entre posibilidades. Mientras parecen desarrollarse en un espacio incalculable, son íntimas, sensuales, tensas y de significados difusos, que se traduce en una escucha maravillosa, un triunfo en las sutilezas.

 

Flight of the ConchordsFlight of the Conchords  (2008)FOTC_flightOfTheConchords.jpg

De la misma vena de artistas cómicos que ha surgido gracias a la televisión y al cine como Tenacious D y Spinal Tap, el dúo neozelandés Flight of the Conchords trasladó a su LP homónimo el humor cargado que caracterizó su show en HBO y cada una de sus presentaciones en vivo. A través de una mezcolanza de géneros como el hip-hop, folk, indie-rock, electrónica y los tributos (directos e indirectos) a Marvin Gaye, Pet Shop Boys y David Bowie. Los chistes se transfieren de forma brillante con una serie de arreglos excelentes y un trabajo de producción fantástico por parte de Mickey Petralia. Sin duda, uno de los álbumes más originales dentro del catálogo de Sub Pop.

 

Nirvana – Bleach (1989)

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Mucho se dice del debut de quienes pueden ser considerados como una de las bandas más representativas del grungedesde los 600 dólares que costó su producción, el desdén de Kurt Cobain hacia sus propias letras (aparentemente creadas en un momento de incomodidad, un día antes de entrar al estudio), la presión implícita para que el grupo entrara bajo la etiqueta del grunge, hasta la aparente influencia que Celtic Frost y The Smithereens ejercieron tras repetidas escuchas de su trabajo en la van del grupo. Bleach, alrededor de los fanáticos, supuestos coinosseurs y la prensa, ocupa un lugar bastante particular, ya que, aún cuando algunos le consideran inferior a Nevermind, In Utero y al MTV Unplugged, otros le alaban como el mejor disco en la existencia del grupo. Sin llegar a ninguno de esos extremos, este es un álbum sucio, caótico y honesto, necesario en la reiteración de la escena a la que fue “forzado” a pertenecer mientras que, de muchas maneras, comenzó con el establecimiento de la identidad propia de Nirvana.

 

Fleet FoxesFleet Foxes (2008)

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Por medio de una conjetura de sus preferencias musicales junto con las de sus bisabuelos, padres y abuelos, el primer full lenght de Fleet Foxes continúa siendo un regalo de 40 minutos de atemporalidad. El espacio en el cual se desarrollaron las piezas aparenta ser enorme, cálido y de una atmósfera nostálgica, impulsada de forma fundamental por la mezcla de folk, indie, country y rock clásico. El trabajo de composición y arreglo es sobresaliente, así como su calidad de producción. Sin embargo, la totalidad del impacto emocional del álbum es el principal motivo por el que fue considerado, en su momento, uno de los mejores discos. Puede que las letras desaparezcan, pero después de la última nota, el sentimiento prevalece.

Mudhoney Superfuzz Bigmuff  (1988)

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Mudhoney es un icono dentro de la historia de Sub Pop. La banda de la cual nunca se pudieron deshacer (o que nunca les quiso abandonar en realidad) ha creado, a través de los años, algunos de los lanzamientos más representativos del grunge, y durante toda su existencia ha traducido con creces lo “primitivo” en el rock que el sello buscaba mientras ayudaba a consolidar una escena. Superfuzz Bigmuff, EP debut del cuarteto y nombrado así en honor del Super-fuzz (pedal de Univox) y el Big Muff Pi (de Electro-harmonix), las piezas culpables de su sonido característico, es sin objeciones una de las partes fundamentales en la creación del “sonido de Seattle”. Su carácter lleno de distorsión, aparentemente heredado de la bastardización del punk de Black Flag, sludge y un toque oscurecido de Creedence, aún mantiene su relevancia después de 3 décadas, con un significado e impacto, que si bien no han cambiado, resuena con gran intensidad.

 

Pissed Jeans – Why Love Now (2017) 

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Como parte de una crítica a una sociedad predominantemente centrada en el favoritismo masculino, Pissed Jeans taclea diversas problemáticas con una dosis seria de sátira, líneas instrumentales sucias y los gritos desgarrados de Matt Korvette. Por otro lado, el impacto fundamental viene de la participación de la productora Lydia Lunch, que a partir de su visión logra que las letras estén llenas de toda la porquería decadente de la sociedad actual mientras guía a Korvette a consolidar un comentario penetrante. El trabajo con Arthur Rizk consolida un sonido claro, sin perder un grado de hostilidad. Obsesión, opresión, sexismo, violencia, temor, comedia y feminismo en nuestra actualidad a través de un mensaje totalmente necesario. ¿Por qué amar ahora?

https://www.youtube.com/watch?v=9i7aBnoaYPQ

 

Más recomendaciones:

TAD – God’s Balls  (1989)

The Shins Oh! Inverted World (2001)

Wolf ParadeApologies to the Queen Mary (2005)

Band of Horses Everything now (2006)

Iron & WineThe Shepherd’s Dog (2007)

 

 

 

 

 

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