Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: South of Heaven

La tarea más difícil para una discografía tan nutrida como la de un grupo como Slayer es el seleccionar un álbum que realmente sobresalga del resto. La facilidad con la que se tiende a la respuesta obvia en Reign in Blood, o el querer virar a la tangente “experimental” que otorgó en su momento Diabulus in Musica, aún cuando representan  partes vitales de la historia de la banda, carecen del impacto intrínseco que posee South of Heaven.

Se puede argumentar que la selección de dicho álbum es previsible: un proceso causal inminente por el cual la agrupación compensaría el trabajo composicional de Reign in Blood, a la vez que es visto por muchos como un escalar técnico en su musicalidad. Por otro lado, es también un punto divisivo entre los fanáticos, pues los cambios han sido vistos como el principio de un deterioro en la fuerza del grupo, lejos del impacto de Reign o Show No Mercy.

Más allá de la crítica, preciso comenzar con una de las decisiones más importantes del álbum: un cambio en la velocidad. Diametralmente diferente a sus tres trabajos previos, South of Heaven sacrifica, necesariamente, el impacto e histeria de riffs hyper-acelerados que les abanderaba por un enfoque balanceado entre la atmósfera y el ataque. “South of Heaven” condensa lo anterior con un levantar estable. El motivo con el que comienza simula el entrar a una pesadilla, confuso e invitante; mientras se desarrolla, se torna cada vez más rápido, un poco más hostil, y bajo el adorno de dos infernales solos de guitarra llega a su conclusión en el catártico explotar de una sola nota incómoda que corona el carácter del álbum.

“Silent Scream” mantiene un poco más de la influencia de trabajos anteriores, causando que a grandes rasgos parezca algo más genérico. Sin embargo, mantiene el sello de calidad del grupo con riffs y solos adictivos. “Live Undead” favorece un tempo medio para su asalto. Las progresiones cromáticas de guitarra cercioran la creación de un ambiente ominoso, un augurio de lo que se desarrollará a continuación en el álbum.

A estas alturas del disco se puede apreciar una segunda diferencia notable con sus predecesores. La temática abandona el terror caricaturizado de los asesinos seriales para adoptar el ambiente de su actualidad: guerra, avaricia y corrupción. “Behind The Crooked Cross” es una pieza sencilla en su construcción; thrash derecho que aprovecha una figura simple que se superpone para tener un mayor impacto junto con la letra. Jeff Hanneman le usó como una pieza anti-nazismo, tachando cualquier rumor de su favorecer por esa ideología, por medio de la narración del arrepentimiento de un soldado alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

“Mandatory Suicide” sale de la fórmula del rock tradicional en un vaivén entre el verso y la línea de inicio. El motivo es efectivo: su repetición le hace un conjuro hipnótico cuando por fin abre paso a la voz hablada al final de la canción. Esto da un nivel más de densidad y, junto al grito de Tom Arayael cierre es ampliamente satisfactorio. “Ghosts of War”, al igual que “Silent Scream”, posee mucho de Reign in Blood; sin embargo, a la marca del 1’50’’, la pieza adopta su propio carácter, la repetición se vuelve una vez más un impulso para una atmósfera terrible y el riff final cierra de golpe bajo la invocación: “Rise ghost of war”.

slayer

“Read Between the Lines” pasa como una gran canción, pero parte de su impacto dentro del disco se ve opacado por “Cleanse the Soul”, la cual, si bien no es mala, cae como mediocre y como una copia incómoda de “Live Undead” y “Silent Scream”. A pesar de esta caída en el álbum, el ritmo se levanta nuevamente con “Dissident Aggressor”, una original de Judas Priest que Slayer adopta con facilidad, dando suficiente de su actitud y estilo sin perder el sentimiento general. La última canción del disco es “Spill the Blood” que, al igual que “South of Heaven”, regresa a establecer un ambiente maligno, en donde la hostilidad permea en cada una de las líneas de guitarra sin sobre acelerarles.

A grandes rasgos, el trabajo del grupo en el álbum fue loable. La batería provista por Dave Lombardo se caracterizó por fills de gran creatividad y una agresividad sin paralelos. Hanneman sacó a relucir su trabajo composicional, lo que dio los primeros tintes de “tecnicismo” en la discografía del grupo. Araya, por su lado, lejos de continuar con sus gritos, decidió acercarse al canto en sí. Esta toma más melódica en su trabajo vocal ha sido criticada tanto por fans como por el mismo Kerry King, pero es también uno de los motivos por los cuales South of Heaven realmente sobresale en la discografía.

Considerado un cambio necesario de dirección, South of Heaven posee un tono único dentro de los más de 30 años del grupo. Es una pena que Seasons in the Abyss mediara su carácter en lugar de explorar más posibilidades para el sonido de la banda. Sin embargo, el impacto de SoH en generaciones posteriores se puede apreciar más en la N.W.O.A.H.M. o en los grupos catalogados dentro del groove metal como Lamb of God.

Este 6 y 7 de Octubre, SLAYER regresará a México para dar una clase maestra de thrash, antes de despedirse de los escenarios, dentro del marco del Force Fest, el cual, con nombres como Lamb of God, Alice In Chains, Slayer, y NOFXsacudirá la escena del metal en Latinoamérica.

No te pierdas de esta macro fiesta y encuentra tus boletos en el siguiente link:

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