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Other Music For Uplifting Gormandizers: 7 álbumes olvidados de la escena en CBGB

Nueva York, 1973. El Country, BlueGrass and Blues & Other Music For Uplifting Gormandizers (CBGB & OMFUG) nace como un venue totalmente clandestino y de mala muerte. En la imaginación de su dueño, Hilly Kristal, el CBGB pronto se convertiría en una cantina, galería de arte, para posteriormente ser el spot ideal de la escena underground americana: borrachos, punks, sexo, drogas, alcohol y muchísima música rondaban sus esquinas.

Explotando las facilidades del country, del folk, del jazz y del blues en los finalizados años sesenta, el CBGB nacerá como una contracultura tan única como necesaria para las nuevas bandas que pisaban su escenario. Sin embargo, Kristal tenía dos condiciones a las bandas: “Debes tener tu propio equipo y tocar canciones de tu creación: originales”. Hilly Kristal odiaba las bandas de covers, y es que, durante más de 15 años, las cover bands ataviaron los bares la redonda en Nueva York. Kristal terminó asqueado de ello.

Dicho lo anterior, el CBGB & OMFUG nace en toda la extensión de la palabra, teniendo a su dueño como un scout de bandas y a su staff como uno de los mejores inspectores de talento musical en la cuidad: Nueva York soñaba. Nueva York sonreía. Nueva York transmutaba en menos de 30 años de la ópera, a la música tradicional siciliana de la Cosa Nostra y la Camorra para finalmente recalar hacia la nueva escena que emergía en sus calles; de esta forma se crea el CBGB como lo conocimos.

Lejos de los clásicos de Blondie, Television, Patti Smith, The Velvet Underground, The Cramps y Ramones, muchas bandas esperaron su turno para ser reconocidas dentro del círculo que Nueva York inauguraba en Estados Unidos. A casi 45 años (diciembre, 1973) del nacimiento del Other Music For Uplifting Gormandizers, estos son los siete álbumes olvidados de la escena en CBGB:

The Shirts – The Shirts (1978)

En sus inicios, The Shirts era una banda sin germinar. Con un Robert Racioppo en pañales, descubriendo a Patti Smith en un gig en el CBGB y recién abandonando una pequeña banda de covers en Brooklyn, se une a Artie Lamonica para hacer sonar a la banda que catapultaría el power pop dentro de la esfera neoyorkina.

The Shirts (1978) fue el punto de inflexión para darle entrada al pop en los cánones del punk hecho en Nueva York. La complejidad de sus composiciones aletarga el efecto sonoro del álbum haciendo de él un sólido producto lleno de sobriedad y encanto apenas recorran los primeros segundos del vinilo.

Encandilando a Hilly Kristal y a su staff en las bizarras audiciones que el dueño y su equipo realizaban para elegir sus propuestas musicales, The Shirts se convirtió en un recurrente habitante en las paredes del Other Music For Uplifting Gormandizers hasta su inesperada separación en 1981.

Pioneros en la movida punkie del CBGB, Racioppo, Lamonica, Ardito y Annie Golden serían los encargados de darle la vida necesaria al venue, presumiendo ser de las primeras bandas abridoras de los Talking Heads y Television. Vitales en la escena que el lugar presumía y alejados del aura avant art que empapaba a las bandas que pisaban su escenario, The Shirts (1978) es la ramificación ideal de un power pop eficaz y escapista que puede abarcar desde unas guitarras rasgadas con fiereza, hasta unos curativos coros de fondo.

The Fleshtones – Roman Gods (1982)

Roman Gods fue un elemento totalmente visionario para a su época. Tristemente menospreciado, su legado aún respira en las entrañas de grandes álbumes si al hablar de garage rock revival se trata: Veni, Vidi, Vicious (2000), Elephant (2003), Good Bad Not Evil (2007) y Allah-Las (2012).

Alternando psychobilly, acid rock, boogie-woogie y teniendo como punta de lanza su incansable garage, The Fleshtones toma las armónicas junto con los saxofones para alimentar su álbum debut muy influenciado en la primera oleada americana de garage en los sesenta. Empapados de una completa influencia por parte de The Electric Prunes, The Sonics y 13th Floor Elevators.

Tan llenos de vida como el esplendoroso Imperio Romano, The Fleshtones supieron cómo debutar dentro del siempre complicado mercado de Nueva York. Oriundos del barrio de Queens, y con un Peter Zaremba en los mejores años de su vida, Roman Gods es el espécimen por excelencia del garage underground en los ochenta, siendo las instrumentaciones las verdaderas protagonistas del álbum y de la banda.

Sin ninguna limitante dentro de Roman Gods, The Fleshtones firman su paso al éxito con la reconocible esencia del desarrollo escénico que el CBGB les ofrecía. Deambulando por casi todos los carteles del venue, poco a poco la banda se iría convirtiendo en la competencia directa de The Cramps y The Stooges, viviendo eternamente bajo la sombra de Iggy Pop, Poison Ivy y Lux Interior.

The Dictators – Go Girl Crazy! (1975)

Proto-punk y glam rock en su faceta más sucia y tóxica. Si el CBGB pudo albergar dentro de su booking a The Stooges y a The Velvet Underground con sold outs en sus cortinas, por supuesto que también a The Dictators. Go Girl Crazy! es el epítome del proto-punk sin reparar en sus diversas aristas. En su estado natural, The Dictators podría ofrecer shows llenos de sudor, devastación y mucha, pero mucha libido.

Go Girl Crazy! modificó de manera sustancial las bases del hard rock llegando a límites inversivos, rábicos, y hasta hilarantes. Si bien este género tomó caminos distantes, los primeros guiños del hard rock per sé salieron de las manos de este quinteto, claramente influenciados por los New York Dolls con su exacerbado glam.

Con Ross “The Boss” Friedman como frontman, The Dictators tuvo un fuerte posicionamiento dentro de los melómanos que asistían al CBGB. Y es que Ross “The Boss” es ese tío ebrio, virtuoso con la guitarra y con un carisma auténtico que querías emular cuando tenías cinco años y no sabías nada de la vida. Sin duda, él fue frontman ideal para The Dictators.

Los bloques en sus canciones no dejan cabos sueltos: suena al andrógino Nueva York.  Tres, cuatro acordes, voces desafinadas, una batería bastante promedio y canciones simples. Sin embargo, el encanto con The Dictators es precisamente eso: con limitaciones, con elementos básicos, sin ser músicos virtuosos; pero con un chingo de personalidad lograron posicionar a un género subestimado y romper la burbuja que aislaba al proto-punk y al hard rock del cheeky y aburguesado glam.

Tuff Darts – Tuff Darts! (1978)

Cuando tienes en tus manos un álbum con una portada realizada por Mick Rock sabes que elegiste bien. Así sucede con Tuff Darts!

Tuff Darts! respira la esencia de Suzi Quatro, Joan Jett, Jeff Beck y David Bowie en el mismo espacio. El recurrente tributo a las melodías de The Runaways se palpa desde “Rats”. Sin embargo, poco a poco, la dificultad sube al grado de tener en nuestro tímpano a “Phone Booth Man” y continuando con “Fun City” y sus sonoros pasajes de The Clash en su estado más adolescente. Sólo así nos daremos cuenta de que esta banda no es otro sound alike del rock más laureado de la década.

El primer álbum de Tuff Darts resulta una experiencia inesperada a primera vista; sin estar a la par de Talking Heads: 77, Marquee Moon o Blank Generation, este álbum transmite la vibra de un álbum simbólico en todos aspectos: portada, lírica, sonido y mucha personalidad. Ya hablamos de la portada, que es equiparable a la lírica que profesaba Robert Gordon, pero el sonido resulta revolucionario dentro del círculo del CBGB.

Letras satíricas, suaves y electrizantes arreglos en guitarras y una voz única como la de Gordon hacen de Tuff Darts! un must-hear del fan del CBGB. Rock’n’Roll destilado.

Dead Boys – Young, Loud And Snotty (1977)

El culto que posee Sire Records es paralelo al éxito de Rhino o Dischord, pero su legado va más allá de los dos colosos antes mencionados. Con un vasto catálogo que abarca desde Aztec Camera, The Cult, Cyndi Lauper, Echo & The Bunnymen, My Bloody Valentine, Mojave 3, Ramones, Lou Reed, Tuff Darts, Underworld, The Velvet Underground, entre otros, la maquinaria de Sire radica en su completa selección al elegir las bandas paridas del underground con mejor valor en el mercado.

Dead Boys es uno de los hijos predilectos de Sire. Con un melódico punk de antaño, les harán la vida complicada a las bandas favoritas del stage del CBGB. Ramones, Television, Patti Smith Group, Blondie, The Cramps, The Stooges y The Voidoids sucumbieron alguna vez ante el poderío de los liderados por Stiv Bators y Cheetah Chrome.

Young, Loud And Snotty, a finales de los ochenta, llegó a ser considerado el Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols americano. Con canciones que no sobrepasaban los tres minutos de duración, Dead Boys fungió como el elemento perfecto y eterno acompañante de las bandas extranjeras que pisaban las tarimas del 315 de Bowery Street en Manhattan.

Cuando The Damned, The Police, X-Ray Spex y The Clash tocaron en CBGB, los Dead Boys fueron testigos de la capacidad de estos fundiendo como sus teloneros. Las leyendas inglesas del punk felicitando en el escenario a unos desconocidos, harapientos y borrachos punks de Cleveland. Surreal.

Young, Loud And Snotty es el reflejo tangible de que el punk americano se podía realizar con más de tres acordes en su estructura. La virtuosidad de los Dead Boys radicará en su álbum debut. Cuerdas destrozadas, tarolas y bombos deshechos, sumado a una energía tan poderosa como ellos mismos harán de este una pieza ecléctica y un álbum precursor del último bastión musical que dominaría el territorio del CBGB antes de su devastador cierre: el hardcore punk.

Johnny Thunders And The Heartbreakers – L.A.M.F. (1977)

The Heartbreakers tiene una historia muy particular. Trataré de resumirla:

Una semana después de que Johnny Thunders y Jerry Nolan abdicaron de los New York Dolls en 1975, Richard Hell dejó a Television. Tanto Thunders como Nolan fueron parte fundamental del mejor álbum de glam en la historia de la música –New York Dolls (1973)– y Hell fue un elemento clave en la creación de la mejor banda de art punk en la historia de la música: Television. Junto con estos tres nace The Heartbreakers.

Con el esqueleto de The Heartbreakers listo, Walter Lure (guitarra) se uniría, al igual que Billy Rath (bajo) en lugar de un Richard Hell, quien dejaría a la banda tras problemas con Johnny Thunders, formando a The Voidoids.

Con este fugaz contexto, los Heartbreakers (favor de no confundirlos con la banda de Tom Petty) lograrían un álbum maravilloso en todos aspectos. Fulminante, ecléctico, poderoso y muy vanguardista para el particular punk que se manejaba en la década de los setenta, L.A.M.F. (Like A Mother Fucker) fue un parteaguas en la forma en la que el género se desenvolvería en el estudio.

Lamentablemente y al igual que The Fleshtones con The Cramps, Johnny Thunders And The Heartbreakers tuvieron una longeva rivalidad con los Ramones y los mismismos Voidoids de su ex-bandmate, Richard Hell. Sin embargo, lejos de confrontarse clandestinamente, las tres bandas supieron amalgamar una histórica etapa en el CBGB. Siendo, las tres, cartas fuertes para Hilly Kristal.

Con un álbum totalmente icónico para la música estadounidense en las postrimerías de 1970, Johnny Thunders And The Heartbreakers crean un LP total: redondo, sin altibajos y totalmente laureado. Creem, Rolling Stone, Sounds, Circus, Disc, en Estados Unidos; Melody Maker, Record Mirror, Fabulous 208 y ZigZag en Europa los llenaron de brutales halagos.

L.A.M.F. es un álbum sin ningún elemento fuera de lugar, dibujando la escena punk en Nueva York de manera inmejorable; adoptando el estigma de Ramones y los Sex Pistols, fusionándolos y escupiendo resultados totalmente inesperados.

Johnny Thunders And The Heartbreakers aborda el menor de los males del punk: el amor. Explicándolo, y lejos de las rivalidades, L.A.M.F. contará con convencionalidades musicalizadas por parte de Thunders. El carácter punk que este impregnaba en sus compañeros era el resultado de años de rechazo, depresión y un interminable problema con la drogadicción que desencadenó en su muerte.

Localmente, L.A.M.F. es un álbum totalmente desairado en el círculo melómano mexicano. Un vinilo tan lleno de historias y relatos no puede ser tan sobajado al grado de verlo rematado en $200 (10 dólares) en el Tianguis del Chopo. Lejos de su historia y un enorme contexto llevado a sus espaldas, L.A.M.F. trae consigo una carga sumamente adictiva y rica en los estigmas que el punk, malbaratado por muchos, tiene que cargar históricamente en sus espaldas.

L.A.M.F. es una obra de arte hecha para resucitar a los muertos.

Suicide – Suicide (1977)

The Vega Brothers. Los hermanos Vega, dos de los diez mejores personajes en el mundo de Quentin Tarantino, ¿pudieron ser creados gracias a la influencia de Suicide?

Vic y Vincent Vega se salieron totalmente del cliché cinematográfico convencional en la última década del siglo XX. Quentin Tarantino imaginó, escribió y realizó dos personajes totalmente cercanos, que en un universo lógico se unirían. Sangrientos, cínicos, sarcásticos y con un sex appeal único, los hermanos Vega son dos sujetos clave e icónicos en la filmografía de Tarantino.

Vic Vega, Mr. Blonde. El Señor Rubio en «Reservoir Dogs» (1992). Camisa blanca, gafas Wayfarer, tirantes con corbata tiny, además de 1.88 metros de altura y autor de la mejor escena de la película: aquél interminable calvario infringido bajo el manto de Stealers Wheel y su “Stuck In The Middle” en nuestro oído alterno, donde el oficial Marvin Nash es torturado hasta la muerte con una navaja de afeitar por un Michael Madsen personificando a un ególatra Mr. Blonde.

Y Vincent Vega, John Travolta con mullet. El hitman por excelencia en «Pulp Fiction» (1994) y el tipo que paralizará el dancefloor del Jack Rabbit Slims junto con una drogada Mia Wallace al bailar “You Never Can Tell” de Chuck Berry. En ambos casos, la música y la sangre se compaginan para darle vida a un catálogo de escenas brutales en la carrera de Tarantino.

Él, tiempo después, explicaría en una entrevista a IGN que, efectivamente, los hermanos Vega fueron creados para tener un spin-off dentro de su filmografía y donde los tabacos Red Apple eran un protagonista esencial en su historia. Sin embargo, esto (todavía) no vería la luz.

Quentin Tarantino, nacido en Tennessee, fanboy de Bob Dylan, Phil Ochs y Elvis Presley, parece tomar los apellidos en los hermanos Vega de un elemento perteneciente, totalmente, a una banda de culto en Nueva York: Suicide.

Y es que Suicide estructuraría los esquemas de cómo destrozar al punk y al new wave en la candente escalada setentera. Durante más de 10 años, Alan Vega (nacido de padres cubanos exiliados por la Revolución Cubana en 1959) creó, junto con Martin Rev (judío, de padres también exiliados durante la creación de Israel en 1948), a una banda totalmente ecléctica, revolucionaria y originadora de un sonido tan de nicho como su naturaleza lo expresaba.

Ruidosos, crudos, sangrantes y con una oscura mística, Suicide nace formalmente en 1977 lanzando un ejemplar álbum homónimo que dejaría a las multitudes boquiabiertas. Nueva York indudablemente se rendía a sus pies. Suicide (1977) saltaba a la escena y pisoteaba el punk de los Ramones, el new wave de Blondie, avant-rock de los Talking Heads, el psychobilly de The Cramps, la poesía de Patti Smith, el proto-punk de The Stooges y el art rock de Television; estableciendo en un solo álbum el legado americano del industrial, electroclash, EBM, minimal, cold wave y el irrefutable post-punk, que a la postre sería uno de los géneros más reproducidos en la nueva escena neoyorkina a partir de los 2000.

Suicide (1977) probablemente sea uno de los álbumes favoritos dentro del círculo que el CBGB establecía; durante más de 30 años fungió como la joya de la corona dentro de ella. Goths, hipsters, yuppies, punkies y mama’s boys buscaban el vinyl de Suicide (1977) lanzado por Red Star: un elegante vinilo rojizo que nos adentraría obsesivamente a un venue, a una escena y a una forma de hacer música fuera de lo cotidiano; como lo fue siempre la tan cosmopolita, innovadora y extinta Nueva York del CBGB.

Menciones honoríficas:

The B-52’s – The B-52’s (1979)

https://open.spotify.com/track/0hV8cbzJubHKLSFIsBnYUo

Wayne County & The Electric Chairs – The Electric Chairs (1978)

https://open.spotify.com/track/71PbD7wqR3MB7amn3Gk3lt

Mink Deville – Cabretta [Europa]/Mink Deville [Estados Unidos] (1977)

https://open.spotify.com/track/6xMoOFdqr5PYifDZnnL3sx

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