Columnas Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: Visions

Anna Akhmatova, poetisa en auge durante la Edad de Plata de la literatura rusa en el siglo XX, imprimió en sus versos un esquema psicológico introspectivo y conciso que detallaba su estado anímico lúgubre y desesperanzado, proveniente de una vida trágica alimentada por la constante idea del suicidio, las relaciones familiares agrietadas, el desapego amoroso y la opresión femenina que adolecía su época. Un siglo después, en la era post internet y al borde del apocalipsis, la canadiense Claire Elise Boucher es poseída por el espíritu penoso de Akhmatova y materializa el acto en Visions, su tercer LP. Una travesía catártica y existencialista a los territorios de sus demonios personales y los de la sociedad actual, y la expresión íntegra de la magnificencia artística que radica en Grimes.

La música de Grimes se caracteriza por la adhesión de vocales matizadas a bases sintéticas experimentales y sensoriales, ejecutadas bajo una producción rústica y doméstica (esto, al menos antes de Art Angels (2016) que, bajo indulgencia, debe ser visto como el proyecto en el que Grimes suena a lo que Claire siempre quiso sonar pero que, por falta de recursos y por el asentamiento en un nicho musical que conformó un sólido grupo de seguidores, no había podido desarrollar. Incluso, es posible considerar a la obra en cuestión como un Art Angels en bruto). Desde sus inicios en Arbutus Records, hacia el 2009, han destacado en la escena darkwave canadiense, tan variada y saturada de proyectos (y de la cual también forman parte agrupaciones como Purity Ring, Crystal Castles, TR/ST, Austra, entre otros) debido a la autogestión de su música, sus materiales visuales y las presentaciones en directo, en las que Boucher se despoja de su peculiar timidez mediática y, con tan sólo un set de sintetizadores y un grupo coreográfico, entrega un performance mítico e imperdible en festivales y sets individuales.

En Geidi Primes (2010), Halfaxa (2010) y el EP Darkbloom (2011), las composiciones de Claire destacaban por su efecto atmosférico y disperso, en las que la lírica fungía como orquesta del trabajo vocal, conformando una textura adicional homogénea. En Visions, una producción notablemente más refinada, aterriza en un dance/pop necesario y justificable ante el inquietante discurso que se extiende en el concepto verbal y visual del material.

Visions es oportuno, inclasificable y oscuro. Su publicación, en el 2012, empata con el trayecto de una amplia gama de estilos musicales/estéticos emergentes y efímeros, como el witchhouse, el vaporwave y el chillwave, los cuales se reflejan en las composiciones y en la construcción visual del álbum, en la que intervienen elementos del anime, aesthetics futuristas y el horror corporal. Al igual que Vespertine (2001) de Björk, es un bedroom pop potente y estéticamente ambicioso: es posible gracias a la óptima explotación del GarageBand y la difusión digital que sustenta al proyecto, misma que se nutre con la adhesión al sello 4AD. Asimismo, el material revitaliza el legado que marcó Silent Shout (2006) de The Knife en el indie pop, pues propone un paradigma de sonidos y estructuras electrónicas sombrías y desafiantes que corresponden a la afinación de un estilo casi patentado por Boucher.

Visions suena a un dream pop sintético. Es una mezcolanza de Mariah Carey, Enya y Cocteau Twins, procesada por un computador. Es el producto de tres semanas de completo y necesario aislamiento por parte de Claire: se encerró en su habitación, se apartó de la interacción social, cambió el alimento por los MIDI y el software musical, a razón de una severa inestabilidad emocional. Un estado anímico vulnerable que le permitió sincerarse artísticamente para retomar de manera esencial sus influencias musicales y conectar con sus duelos y complejos; una obra que emerge del dolor, la incertidumbre de la adultez y el autodescubrimiento.

En los créditos del álbum, adicional a las menciones Mark Khair en el complemento del concepto visual y Sebastian Cowan en la mezcla de audio, aparece Anna Akhmatova. La referencia no es gratuita pues, además de que en la portada del material aparecen fragmentos en ruso de dos de sus poemas más emblemáticos (“But Listen, I Am Warning You…” y “Song Of The Final Meeting”) y de que los versos de la poeta no participan directamente en las composiciones, cada uno de los trece fragmentos que constituyen a este trayecto agónico y esclarecedor adoptan la perspectiva acmeista de los cuestionamientos y planteamientos de Akhmatova.

“Infinte Love Without Fullfiment” apertura las videncias con un loop que se extiende interminable, en el que la voz infante de Claire, acompañada por percusiones ensordecedoras y destellos, enuncia diversos tonos vocales en los que apenas se distinguen las líneas: “I will wait for you if you want me to… (It’s all upon my own way, it’s all upon my own, babe, it’s all upon, it’s all i can do)”. Este enunciado monólogo que revela un amor obsesivo y una desilusión progresa hasta que los acordes pierden la cordura y generan un cambio melódico sin pausas.

El hilo reverberante se extiende hasta el misticismo en las armonías estremecedoras en la memorable y épica introducción de “Genesis”, con sonidos crudos de sintetizador, a los que se les suman un arpegio estridente y una cortina galáctica ensordecedora que introduce a voces angelicales, las cuales enuncian: “My heart, i never feel, i never seen, i never know… Oh, heart, and then it falls, and then i fall, and then i know…”. Continúa en percusiones fulminantes y repetitivas que consolidan un episodio etéreo sobre el primer encuentro con el enamoramiento y la extrañeza ante el sentimiento; el origen del júbilo y, a la vez, del desconcierto.

“Genesis” debe ser considerada, sin dudas, uno de los mejores y más iconicos tracks del synthpop reciente. En conjunto con su sucesora, “Oblivion”, de apariencia luminosa y con un sample electrónico peligrosamente pegajoso, expone la experiencia de violación sexual que sufrió Claire. “I never walk about after dark… Cause someone could break your neck. Coming up behind you… and you’d never have a clue… See you on a dark night…” es una declaratoria catártica que se extiende en un videoclip en el que Boucher se muestra danzando y, simultáneamente, coreando la canción en las gradas y vestidores de un estadio durante una competencia de motocross, e intenta integrar su persona ante un ambiente repleto de cuerpos masculinos y, al mismo tiempo, alude al empoderamiento femenino en espacios dominados por hombres. Una pieza tan dance y alentadora como intrigante y sombría.

“Eight” funge como un interludio en el que una voz robótica y electrizante da paso a un beat devastador acompañado de una voz profundamente aguda que versa un coro repetitivo alusivo al ciclo interminable de una discusión dentro de una relación sentimental: “Go where you want to go. When you get there you’ll be wishing you were by the phone.”. Un minuto y 47 segundos después, llega “Circumambient”, la cual hace referencia a la soledad de Grimes con respecto al exilio que implicó la producción de su tercera placa discográfica, a través de acordes y acrobacias vocales que construyen una composición techno con tintes industriales. Las líneas “Cause i have a problem… Cause i’m working to the bone and you know we’re gonna have to be alone” expresan la introspección artística en la que se expone a la música como el medio más eficaz para la expresión y el alivio de los males internos.

“Vowels = Space And Time” suena a un R&B experimental entretejido por tramas rítmicas de reminiscencia oriental. Es, en construcción, la pieza más accesible del álbum. La voz de Boucher se segmenta en diferentes tonalidades, que simulan la estructura vocal de una agrupación pop noventera, o bien, de una girl band de k-pop.

Al final de la primera mitad de Visions, los estragos de los procedimientos empleados para su realización comienzan a evidenciarse, pues los planteamientos se densifican, vislumbran alucinaciones y revelaciones. El trayecto de la proyección psicológica ha tomado un rumbo crítico y filosófico hacia lo corpóreo, lo mundano, la noche y la clarificación.

“Visiting Statue” es el intermedio, la fase inaugural de la agonía. “So, so, so, so, bring it all back. I would start to see that I was scared to see it. Bring it all home… Oh, oh, I’m a ghost…” señala las implicaciones familiares de su aislamiento y de las revelaciones públicas de sus dolencias, el miedo a la interacción con sus seres queridos posterior al ejercicio extremista. El entreacto desemboca en la electrónica enérgica de “Be a Body”, un viaje ontológico en el que Claire se proyecta como ente que viaja fuera de su forma corpórea para descubrir su lugar en la vida real, en el mundo contemporáneo del imperio digital (“I don’t need hands to touch me… Be a body. So then what am I?”). Asimismo, declara negativamente la posibilidad de que la solución de su mal sentimental, tratado en los versos que constituyen varios episodios del LP, radique en la tranquilidad mental y en la compañía de un hombre, pues sus remedios se reducen al apego familiar y al encuentro con la esencia personal: “Don’t want a peace of mind. Don’t want a man, what a sight. Cause I want to call home...”.

“Colour of Moonlight (Antiochus)”, sobre la introversión de Claire y el fetiche personal con lo nocturno, es “When Doves Cry” de Prince deconstruida e intervenida por la distorsión a cargo de la colaboración del artista canadiense, Doldrums. Al degrado total de los sintetizadores opacos en el epílogo de la antecesora llega “Symphonia IX (My Wait Is U)”, una balada synth dulce y apaciguante en la que las líneas “I try to make you cry and make you love me… The need to be the best before the need to rest…” establecen una dedicatoria al escucha y, de esta manera, una justificación a la entrega artística de Grimes.

“Nightmusic” dibuja el perfil de un personaje femenino imponente, resplandeciente en las noches e intimidante para los hombres. Los cánticos “She’d be, she’d be on the sun… Guys do not wanna say anything in front of me… I sleep in the day and dance in the night” suenan sobre las estructuras etéreas y los atisbos meticulosos de Majical Cloudz que se extinguen contundentemente a la aparición de “Skin”, un íntimo y erótico preámbulo de la conclusión; la evocación de Portishead a través de un verso sensible en torno al contacto humano tangible y el desapego.

Finalmente, “Know The Way” es el desenlace del viaje. Desciende en la armonía que emite el flujo de una cascada, alternada por notas cálidas. La palabra de Claire Boucher recita: “She’s giving up the cross. She’ll end her faith in love. And I know the way…“. Así, las creencias y el amor quedan de lado: las respuestas se encuentran en el interior individual y en el camino a casa.

La naturaleza sobria del material, el justo empleo de recursos y la extensión temática, en Visions, establecen un diálogo directo con su autora. Una producción mesurada y estéticamente trascendental que resulta aún más fascinante al considerar la intervención de la canadiense en cada uno de los procesos de creación del material. El álbum, que bien pudo limitarse a ser vestigio de las capacidades de las herramientas digitales en la elaboración musical, a seis años de su lanzamiento, se proclama como uno de los grandes del synthpop, la revelación del 2012, el molde contemporáneo de la DIY music y la evidencia del talento de una de las artistas más prometedoras de los tiempos recientes.

Anuncios

0 comments on “Vacas Sagradas: Visions

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s