Bootleg Reseñas

Un festejo a la nostalgia| Leon Bridges en el Plaza Condesa

Jueves por la noche, 8:00 P.M. El fin de mes auguraba una situación particular. La calidez de la noche y el pequeño grupo de personas a las puertas del Plaza Condesa indicaban, de manera engañosa, el carácter de la velada. Una vez adentro, pasando el lobby, Fer Casillas se encargaba de llenar de calor al recinto. Con un gran manejo del escenario y un estilo que mezcla jazz, R&B y una pizca de pop, presentó un conjunto ameno de piezas de su primer EP, Strangers, y algunas de sus más recientes composiciones como “Quédate”. He de confesar que tengo una gran debilidad por el jazz y la nueva ola de artistas nacionales que ha surgido profesando el género.

Fer Casillas OVD 02

Casillas, junto a su banda, demostró un gran nivel. La suavidad con la que viajaba su voz en el espacio del Plaza permitía conectarse a su música con facilidad, mientras que su bajista y su baterista proveían una base rítmica amarrada con excelencia, llena de dinámica. Puede ser que la única falla, en mi humilde opinión, fuera el uso de los tracks de apoyo, ya que, en el aspecto visual, provocaba que el escenario se viera particularmente vacío. Al acabar su última canción, los nacionales fueron despedidos con un caluroso aplauso, y lentamente se podía apreciar el cómo se llenaba el foro.

Tras unos 45 minutos de espera, ya con un público considerable, entró al escenario la banda de Leon Bridges. Aplausos, gritos y una ferviente emoción invadieron el foro cuando comenzaron las primeras notas de “Smooth Sailin’” y, con una elegancia difícil de describir, Bridges se abrió paso al frente del escenario, con un despliegue de sus mejores pasos de baile.

Leon Bridges OVD 10

Como un retrato vibrante de otro tiempo, “Bet Ain’t Worth the Hand” y “Bad Bad News” nos transportaron a un estado constante de baile. Estábamos cautivados por la musicalidad del texano, mientras que su banda se aseguraba de mantenernos en el encanto.

Antes de comenzar “Brown Skin Girl”, Bridges dedicó la pieza a “sus morenitas”, lo que obtuvo una ola de gritos apasionados como respuesta. Desde el primer golpe de batería, la gente se balanceó a su ritmo, mientras que el reflejo del amor ingenuo de la canción movía a las múltiples parejas que resonaban junto a él. A partir de este momento, los dotes de showman de Leon salieron a relucir en todo su esplendor: bailaba, guiñaba el ojo a sus fans, señalaba, saludaba, interactuaba con su entorno con una naturalidad inverosímil y nos movía a su antojo. No sólo es él ante un público, no sólo son músicos de apoyo, no son canciones planas creadas por dinero -él cree en su arte y lo comparte con tanta honestidad que el gusto se transmite a todos.

Leon Bridges OVD 04

Previo a “Ana”, buscó a quienes compartieran el nombre, pidiéndoles levantar su mano. “Beyond”, fue coreada con gozo mientras que sus músicos la interpretaban con suavidad. Y la llegada de “Coming Home” fue uno de los puntos más altos de la noche gracias a la atmósfera clásica de la pieza.

La noche siguió de forma intensa. “Mrs”, “Lisa Sawyer”, “You Don’t Know” y “Twistin’ & Groovin’” incrementaron el furor en el público. Dondequiera que se volteara había alguien bailando, aplaudiendo o cabeceando al ritmo del soul, y con gran aprecio Bridges agradecía al público por estar ahí. Terminando “Twistin’ & Groovin”, las luces bajaron su intensidad y adquirieron un color azul. La mayor parte de la banda salió del escenario. Leon tomó su guitarra, y sólo junto a su tecladista y su corista, Brittni Jessie, comenzó “River”. El tiempo dejó de existir por unos momentos -la simpleza de la canción posee un poder inconmensurable- y cientos repitieron, conmovidos, “Take me to your river, I wanna go”.

Leon Bridges OVD 01

Previo a la última ronda de canciones, uno de los guitarristas provocó a los fanáticos con un solo de guitarra, pidiéndoles gritar, a lo que los presentes respondimos con gusto. Cuando el resto de la banda volvió, en un último golpe de euforia, “Pussyfootin’” explotó, dando la oportunidad a Leon de presentar a los miembros del grupo e incitar al público a levantar las manos y saltar junto con él, en una pequeña competencia. “Mississippi Kisses” fue la encargada de cerrar la noche, y en sus últimas notas no había alma en el Plaza que no aplaudiera con gusto para despedir a “la nueva promesa del soul. Desde la barra de contención hasta los asientos del balcón, se clamaba en agradecimiento mientras que, por si fuera poco, en un último acto de cordialidad, el tejano aprovechó para firmar los CD y vinilos de unos cuantos fanáticos, ganando aún más el aprecio del resto de los presentes. Bridges se ha convertido en uno de los artistas populares que son ejemplos a seguir.

Su trabajo, tanto como compositor como intérprete, es impecable. La calidez en su trato con el público y su presencia escénica son algo que una cantidad notable de músicos ha dejado de lado. Y mientras esperamos su regreso, por ahora, quedará el recuerdo de una noche mágica.

Leon Bridges OVD 07

Fotos: Óscar Villanueva.

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