Álbumes Listas

Beyond the tree | 7 álbumes esenciales de Steven Wilson

Más allá de la luz subjetiva bajo la cual se aprecie a su obra, sería obstinado negar que Steven Wilson es una figura de gran importancia dentro del rock progresivo contemporáneo. Su joven incursión a la industria ha permitido un constante desarrollo en cada una de sus piezas. Muestra una impresionante capacidad para mantener un carácter propio en cada proyecto en el que ha participado, consciente de sus influencias e inspiraciones al mismo tiempo en el que infusiona parte de sí mismo para apropiarse de ellas.

A pesar de que su carrera musical abarca un poco más de treinta años, hay un problema sustancial al tratar de discutirla: Porcupine Tree. No me malinterpreten; las diez producciones que coronan el catálogo principal del cuarteto han re definido e inspirado a una cantidad importante de artistas dentro del rock  y el metal, dentro de los cuales sobresalen nombres como Riverside, Katatonia, Obscura, Leprous, Gorguts y Long Distance Calling. Sin embargo, la participación de Wilson en Porcupine Tree siempre ha traído una especie de nostalgia fetichista por parte de sus seguidores. Y no se les ha de culpar -el trabajo de composición y producción es excelente-, pero este constante empuje por una tirada particular dentro de la historia del artista opaca en múltiples ocasiones una discografía rica.

No se hablará ni se intentará imponer una serie de alabanzas exageradas a la figura de Wilson, ni se procurará justificar el lugar que ocupa. Lo que sí haré será mostrar a continuación siete álbumes esenciales del artista dentro de su trabajo como solista y algunos de sus proyectos más oscurecidos.

 

Blackfield – Blackfield II (2007)

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El producto refinado de la amistad entre Wilson y el músico israelí Aviv Geffen fue quizás, en su momento, una visión re-afirmativa de las tendencias pop que el antiguo líder de Porcupine Tree iría acoplando a su propio sonido. Las piezas del álbum tienen un atractivo que yace principalmente en las sutilezas que se presentan durante su duración: arreglos de cuerdas, el uso medido del mellotron, letras sencillas que optan por su accesibilidad en vez de la complejidad y juegos de armonías a los que el color de las voces se unen para dar texturas que complementan el resto de la instrumentación de forma grandiosa. Quizás el mayor pecado de este disco se presenta en “Christenings”, donde la canción es, a veces, más bien como una versión diluida de Porcupine Tree. Pese a esto, “1000 People”, “My gift of silence” y “Miss U” sobresalen por su ejecución y una serie de coros dignos de una mayor permanencia en la consciencia popular.

Continuum – Continuum II (2006)

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En un lugar recóndito de la mente de Wilson, alejado del pop inglés, el heavy metal, el rock progresivo de los años setenta y su amor por el mellotron, hay un espacio reservado para la experimentación sonora no convencional. A través de su seudónimo, Bass Communion, y en colaboración con el músico belga, Dirk Serries, Continuum, tal como su nombre lo expresa, es un proyecto que plantea un análisis de la permanencia sonora. Mediante la repetición, se crean construcciones titánicas que elaboran temas inspirados por una variedad considerable de géneros. En su segundo álbum, el dúo emprendió un viaje de una cualidad casi lovecraftiana, empezando con un golpe inclemente de batería y guitarra heredado del doom metal. Para “Construct V”,  la distorsión de la guitarra cede su protagonismo para la introducción de sintetizadores y el pasar incómodo de lo que parece ruido radiofónico, en lapsos intraducibles de lo que pareciera luz hecha sonido. “Construct VI” culmina con la deformación de una figura rítmica básica, la cual, junto al viento, comienza a ser invadida, poco a poco, por pads y la guitarra cuya batahola simula un mantra expansivo.

Bass Communion –  Molotov and Haze (2008)

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Dentro de la octava expedición sonora bajo el mote de Bass Communion, Wilson entraba en un análisis cada vez más constante de la dualidad. Para Molotov and Haze, decidió llevar a cabo un ejercicio en cual separó dos piezas dedicadas al ruido y otras dos “trascendentalmente bellas”. Si uno escucha las piezas en el orden provisto por el álbum, el choque es infalible y se llega a un particular estado de incertidumbre en el que, incluso en los momentos calmos, existe una sensación inquietante. Glacial y “Haze superan el espacio temporal en el que se ejecutan, con capas y capas de texturas altamente admirables. Por parte de Corrosive” y “Molotov”, su interesante progresión lleva al escucha a estrellarse golpe contra un muro macizo de ruido, el cual puede chocar contra aquellos inexperimentados en el drone.

I.E.M. –  Arcadia Son (2001)

The Incredible Expanding Minduck surgió como un chiste en la biografía ficticia que Porcupine Tree había creado para promocionar sus primeros trabajos. De cierta forma, continuando con los primeros proyectos a los que Steven incursionó en su juventud,  I.E.M. mantuvo un enfoque por el krautrock y el psychedelic rock. Más allá de las formas tradicionales, Wilson se aproximó más a esto último de forma análoga a Kawabata Makoto de Acid Mothers Temple. Abstrajo, de su interior y su entorno, un lugar oscuro para expresarlo de manera sonora. Arcadia Son tiene de todo en un collage de emociones en las cuales se trabaja con material crudo y se crean piezas sin pulir en favor de la provocación; desde el erotismo incómodo que se retrata en Politician hasta el carácter tenso y cinematográfico en el que se desarrollan los 20 minutos de Shadow of a Twisted Hand Across my House.

 

No-Man – Loveblows & Lovecries – A Confession (1993)

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Perpetuamente en un estado incómodo entre la fama y la oscuridad, este peculiar proyecto ha sido nombrado, en múltiples ocasiones, uno de los grupos más menospreciados del Reino Unido. Su debut encontró un balance especial entre el art-rock, el synthpop y el trip-hop. No hace falta ir demasiado lejos en el análisis de Loveblows & Lovecries para encontrar teatralidad, hooks pop que hubieran encontrado un lugar seguro en los programas de la época y la atractiva textura del boom de artistas como Tricky, Massive Attack o Portishead. Todo está ahí. El trabajo lírico y vocal de Tim Bowness es excepcional gracias al airoso atractivo de su voz y las letras mantienen un alto grado de sencillez que acompaña con gran cohesión la instrumentación provista por Wilson y el violín de Ben Coleman. Sin duda, es un proyecto que vale la pena visitar.

 

Storm Corrosion – Storm Corrosion (2012)

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Cuando se anunció formalmente la colaboración entre Steven y  Mikael Åkerfeldt de Opeth, muchos esperaban que el resultado final fuera una ópera magna de metal progresivo en la cual destacara la virtuosidad técnica de ambos músicos, cumpliendo el sueño de una parte importante de sus seguidores. Por desgracia para estos últimos y por fortuna para los melómanos, el resultado fue algo más. Minimalista en su instrumentación y arreglos, la narrativa del álbum queda impregnada de cambios sutiles en su proyección. La docilidad de guitarras con carácter folk se entreteje con disonancias y armonías vocales inquietantes, dando mayor color a la música y permitiendo que su regreso a pasajes reconfortantes sea una experiencia inmensamente gratificante. Storm Corrosion es una excelente muestra de la versatilidad de ambos artistas.

Steven Wilson – Hand Cannot Erase (2015)

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De forma personal, este siempre se me presentó como un álbum cargado de tristeza, pérdida, dolor y hasta liberación (incluso antes de conocer el bagaje del álbum). Wilson redistribuyó la fórmula de The Raven that Refused to Sing (And other stories) para crear piezas sofisticadas, con un balance sutil donde lo pop tomó un ligero protagonismo sobre el prog. Por su parte, la forma en la que la estructura musical está conformada permite apreciar un desarrollo expositivo bien curado. Desde Hand. Cannot. Erase. y Perfect life”, existe una dinámica interesante entre la melancolía y un paisaje vibrante. Esto  abre paso con elegancia al segundo acto que parte con Routine”, gracias al cual el peso anímico comienza a descender de forma apabullante hasta la conclusión del tercer acto con Happy Returns/Ascendant Here On, un punto en el cual el escucha encuentra la resolución y un pago justo por el trabajo emocional de la obra.

Esperamos que con estos siete álbumes conozcas un poco más del genio inglés y puedas disfrutar. Para promocionar To The Bone, su más reciente disco de larga duración, y complacer a todos los fanáticos de su tiempo en Porcupine Tree, Steven Wilson regresará a México el próximo 19 y 20 de Mayo en el Auditorio Blackberry por parte de Dilemma.

Precios:
Gradas – $650.00 + cargos

Pista – $780.00 + cargos

Plateas  $930.00 + cargos

Boletos en todo el sistema Ticketmaster y en la taquilla del foro.

Imagen destacada © Hajo Mueller 
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