Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: Dopesmoker

La mitología detrás del salmo oficial de la cultura stoner.

Dopesmoker es de esos discos que “nunca” fueron lanzados. Existe en el mismo concepto que el legendario Smile de los Beach Boys o Hitchhiker de Neil Young. Los tres coinciden en haber sido lanzados varios años después de su grabación, envueltos en un aura de hubiera. ¿Qué hubiera pasado si estos trabajos hubieran sido lanzados cuando fueron planeados? ¿Qué tan fidedigno es este trabajo en relación a lo que el artista esperaba originalmente? En el caso de Dopesmoker, estas preguntas resultan particularmente difíciles de abordar.

El álbum fue grabado en 1996, cuatro años después del influyente Holy Mountain. No obstante, la primera versión lanzada del mismo llegó en 1999, bajo el nombre Jerusalem. Cuatro años después, en el 2003, surgió la primera versión con el nombre definitivo de la obra: Dopesmoker. Sin embargo, los problemas que plagaron la producción del álbum –principalmente la renuencia de la disquera a lanzar una canción de una hora– dieron como resultado que estos dos lanzamiento no estuvieran a la altura de lo esperado originalmente por los miembros de Sleep. Fue así que, durante muchos años, el álbum existió más como un bootleg que como una obra íntegra.

No fue hasta el 2012 que apareció la que hoy se considera la versión definitiva de Dopesmoker; básicamente una reedición del lanzamiento del 2003, con mejor calidad y claridad en la mezcla y masterización del disco. Con todo y que esta versión es considerada un clásico del género, no deja de existir alrededor de ella la duda sobre qué es lo que Pike y Cisneros realmente querían expresar con su canción de una hora.

Más allá de su historia y contexto, necesarios por lo particular de su situación, el álbum no deja de ser un ejercicio impresionante –e incluso risible– de las posibilidades del formato del LP, de la estructura de una canción y del culto a la marihuana llevado a su extremo más ridículo. Cuando trato de explicar el contenido de la canción/álbum a aquellos que no lo conocen me encuentro dando una descripción que va “es un riff que se repite una hora, con algunos solos como interludios”. A rasgos generales, Dopesmoker es precisamente eso, denotando inmediatamente lo absurdo de la composición. Ese tipo de concepto absurdo que solo se le ocurriría a un grupo de amigos pachecos en una extensiva sesión de ponerse bien grifos. Y justo ahí es donde radican la magia y magnetismo de este clásico.

Las letras, concebidas bajo la misma iniciativa necesaria para hacer una canción de una hora, hablan de una peregrinación de weedians, una civilización culturalmente conectada con el cannabis, llevando la dichosa planta a través del desierto hacia Jerusalén. A través de referencias derivadas del misticismo oriental –las cuales también se encuentran en algunos de los motivos musicales utilizados por la banda– la música logra crear un universo perfectamente imaginable una vez que se echa un vistazo a la portada; casi un mundo literario con la personalidad de lugares míticos como la Tierra Media o Arrakis, esto gracias a la perfecta cohesión temática entre letras, música e interpretación.

Otro detalle de vital importancia para la materialización de este universo de weedians es la voz de Cisneros. La interpretación vocal del bajista es un rugido monótono, realizado en un registro bajo, con un tono sumamente secular. Otra idea que solo puede provenir de la pachequez que dio paso a los elementos del disco. Como un sacerdote de alguna civilización perdida de Medio Oriente, Cisneros relata la historia de los peregrinos como si se tratara de recitar un texto sagrado; el salmo oficial de la cultura stoner. No es coincidencia que la mayor parte de la música de Cisneros después de la grabación de Dopesmoker haya estado fuertemente enraizada en el espiritualismo de Medio Oriente, totalmente explícito en sus composiciones con la banda Om.

A veces, cuando me siento a escuchar el disco, voy con la sensación de que se trata de uno de los puntos álgidos del rock, un logro sin precedentes. En otras ocasiones, voy con la sensación de que se trata de un chiste bastante elaborado, dirigido a un humor sumamente específico. También, suelo quedarme con la sensación de que se trata de un sinsentido, un bodrio repetitivo exacerbado por su contexto. Y al final, ¿no acaso la mota trae consigo en sus efectos humor, dudas de uno mismo y transparencia en ciertos temas? De donde se le vea, de lo absurdo a lo grandioso, Dopesmoker es la simulación perfecta de la planta que tanto enaltece.

Anuncios

0 comments on “Vacas Sagradas: Dopesmoker

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s