Bootleg Reseñas

Reverencias sonoras | Ceremonia 2018

Los eventos que marcaron a Ceremonia el año pasado, aunque dejaron cicatrices, han quedado atrás. Con su sexta edición, demostró cómo se puede hacer crecer una iniciativa de forma exitosa, por medio de un festival ecléctico, fresco e interesante.

Los eventos que marcaron al festival Ceremonia el año pasado, aunque dejaron cicatrices, han quedado atrás. Con su sexta edición, Sicario y 8106 demostraron cómo se puede hacer crecer una iniciativa de forma exitosa, y en esta ocasión los más de 25,000 asistentes lo pudieron corroborar por medio de un festival ecléctico, fresco e interesante. Dentro de su misión, el festival, además de ser un espacio de difusión para nuevas propuestas, ha dado alcázar a la tolerancia, con espacios especiales para información con respecto a diversos temas.

Junto a los tres escenarios insignia del evento, este año se agregaron dos espacios más para enriquecer la experiencia. El domo Traición fue el abanderado para resaltar las diferentes propuestas de la música urbana y alternativa, mientras que se prestaba como un espacio de liberación, en el esfuerzo del festival para apoyar la expresión de la diversidad sexual. Por otro lado, uno podía observar con curiosidad un pequeño espacio silente, en el cual los participantes disfrutaban de una sesión contínua de música electrónica a través de audífonos. Junto con esto, la oferta de actividades incluía una rueda de la fortuna que simulaba a una araña sobre su tela y una pared para escalar, así como una variedad de comida notable que complementó la experiencia artística de forma grandiosa.

Mint Field

Aún con un dueto de DJ bastante hábil presentándose en el escenario principal, Mint Field, la primera banda invitada al escenario Corona, fue la verdadera encargada de dar comienzo al festival. El joven proyecto originario de Tijuana tomó el escenario silenciosamente. El sencillo vestuario con el que subieron y la falta de adornos visuales dejaron en claro que lo más importante de su set sería la música y, con sólo unas pocas palabras, se pusieron en marcha. A lo largo de toda la presentación, el pequeño grupo de personas que les escuchó disfrutaba, cabeceaba y se movía con ligereza a la par de acordes llenos de fuzz y reverb. Con una cierta delicadeza espectral, la voz de Estrella Sánchez coronaba el particular estilo de dream pop con shoegaze, mostrando todo el potencial en vivo de su más reciente álbum, Pasar de las Luces. La media hora de su set se fue como agua; los juegos con el espacio y las diversas dinámicas entre la voz, la instrumentación y los ritmos de Amor Amezcua lograron cautivar a varios, que entre canción y canción aplaudían con gusto. Tras las últimas notas y un agradecimiento sencillo por parte del grupo, la gente felicitaba a las tijuanenses. Si bien no fue una presentación perfecta, puesto que hubo uno o dos fallos con el audio, este fue un excelente punto de partida para lo que deparaba el día.

Wet Baes

Después de ver a Mint Field (y de comprar un litro de pulque para aguantar el sol), fui rápidamente a ver la presentación de Wet Baes. Aún con 10 minutos pasados del inicio, la gente se acercaba con debida curiosidad a la extravagante ópera espacial diseñada por Andrés Jaime. Bajo la sombra conceptual de Un Viaje al Sol (A Través de la vida), Jaime juntó diez temas de su repertorio y los dividió en dos actos para dar sentido a su odisea. El resultado en vivo fue algo extraordinario, en el que los diez músicos presentes, junto a los visuales, conformaron una experiencia narrativa estéticamente placentera que guió al público enajenado directamente al espacio por medio de una plétora de arreglos con sintetizadores dignos de los 80, cambios de vestuario correspondientes a la historia, un cuarteto de cuerdas y coros fantásticos. Si he de comentar algo, es que me encantaría ver todo ese espectáculo de noche, el complemento de todo sin duda haría que fuera una experiencia muy diferente.

Lophiile

Seré completamente honesto al decir que terminar en la carpa Roswell cuando se presentaba Lophiile fue una situación improvisada, pero en retrospectiva creo que fue un gran acierto. Con una selección de beats muy bien curada, drops explosivos y una actitud de gran aprecio ante su público, el DJ y productor originario de L.A. dió un espectáculo notable con sus mezclas y visuales, causando que los presentes bailaran, gritaran y saltaran con gusto durante cada minuto de su presentación.

Bomba Estéreo

A las 19:05, con el sol menguante tras ellos, Bomba Estéreo tomó el escenario en un momento mágico. Li Saumet, con una vestimenta llena de colores brillantes, convocaba al público a perderse en el viaje de la “Cumbia Psicodélica”, a forma de un ritual en donde la danza, la naturaleza y la conexión de las personas con la música serían los actores principales. Con su particular estilo tropical, el público comenzó a bailar desde la primera canción bajo el ritmo de las percusiones. Dentro de los visuales sobresale el uso de aves tropicales así como espacios naturales en forma de espejo. Estos detalles aún quedan subordinados al poder puro de la música; cuando llegaron las favoritas “Fuego”, “To My Love” y “Somos dos”, Saumet cedía espacios para que el público cantara, en los cuales fue grato escuchar la respuesta de una buena parte de la audiencia. Con la salida del sol, terminó su ritual. Después de una hora de baile y salto ininterrumpido, los asistentes salían encantados con más energía para seguir.

Mura Masa

Si bien el show de Bomba Estéreo se empalmó con el de Mura Masa, incluso en los últimos 30 minutos se pudo disfrutar de un ambiente electrificante y lleno de energía. Acompañado de una excelente cantante, el niño genio favorito dentro de la industria cumplió con creces con las expectativas que generó su presencia en el cartel. Con un DJ-Set llevado a cabo el día 6, su presentación dentro del festival fue dinámica, programando secuencias en vivo, grabando loops in-situ con percusiones, guitarra y bajo y simplemente volviendo locos a los presentes con piezas favoritas como “Nuggets”, “1 Night”, “Low” y “Firefly”, con las que sacudió el escenario.

Kelela

La cantante de origen etíope, Kelela, dió una presentación íntima en la carpa Roswell. Una de las artistas que han ido ganando gran reconocimiento en los últimos años por su particular incursión en el R&B estableció una conexión cercana con el público mexicano, compartiendo las historias de las canciones que interpretó e incitando a los presentes a seguir sus sueños haciendo caso omiso de quienes intentaran detenerlos. Sin ocultar su emoción, agradecía a los presentes en cada momento que podía, mientras que éstos en cambio aplaudían y oscilaban en la carpa con cada pieza, bailando junto con ella, vitoreando o simplemente apreciando su impresionante habilidad vocal. Al final de su set, la relación entre artista y público era sinérgica, llevándose una despedida calurosa por parte de los presentes.

Caribou

De vuelta al escenario Corona, con un poco más de pulque a la mano, se observaba a una cantidad considerable de gente que se aglomeraba para presenciar el show de Caribou. El proyecto liderado por el productor y multi-instrumentalista canadiense Dan Snaith llevó al público a una hora de trance bailable con su estilo único de house, en el que la experimentación instrumental creó una atmósfera rica en texturas, con arreglos minimalistas efectivos y una cualidad inmersiva notable que se conjugó de manera fantástica con las luces que salían del escenario al cielo nocturno, ante miles que recibían con gozo cada nueva pieza.

St. Vincent

Cuando salió Masseduction, la crítica con la cual lo abordé fue corta, tajante y tal vez un poco injusta. Esto ahora lo pienso después de apreciar el cuidado con el cual se llevó a cabo la presentación de su set en el escenario Ceremonia. Cubiertos por una apropiación curiosa de lingerie y acompañados por diversos visuales en los que se lleva a cabo, con sátira, una crítica en contra de la violencia de género de esta época, el trío de músicos que se presentaba parecían estatuas: bien colocados en sus lugares y con movimientos limitados en gran parte de las canciones. A lo largo de la noche Annie Clark demostró maestría en su manejo de la guitarra, su habilidad lírica y la empatía con la cual transmitía emotividad en cada pieza. Combinando partes de toda su discografía para deleite de los asistentes, fue sorprendente el escuchar cómo piezas como “Slow Disco”,  Fear The Future”, “Pills”, y “Rattlesnake” adquieren nueva vida en su interpretación en vivo. Ante lo que parecía un final abrupto -y cientos que se movían para poder escuchar a Arca-, Annie salió sola al escenario con su guitarra para tocar versiones íntimas de “Severed Crossed Fingers” y “Prince Johnny” -un momento realmente especial-.

Beck

Cuando las primeras notas de “Loser” sonaron a través de las bocinas principales, la gente corrió apresurada hacia el escenario principal. Rápidamente, los espacios se llenaban y, al llegar el coro, se escuchaba “Soy un perdedor. I’m a loser baby” a mil voces alegres por estar en el momento. Después de una introducción rápida, el cantante norteamericano siguió con “Devil’s Haircut” y “Wow”, con el que el público explotó y se soltó al ritmo de las canciones, coreando y gritando en cada oportunidad. Varias piezas venían acompañadas del humor ligero de Beck, quien invitaba a que la gente siguiera disfrutando, con ganas de “volver más caliente el escenario”. Otros momentos estelares incluyeron la interpretación de “Que Onda Güero”, “Think I’m in Love”, “Up All Night” y el popurrí de covers de “Good Times” (original de Chic), “Miss You” (de The Rolling Stones), “Cars” (de Gary Newman), “Once in a Lifetime” (de Talking Heads) e “In the Air Tonight” (de Phil Collins), con el cual dio oportunidad a sus músicos de desplegar sus habilidades técnicas mientras él los presentaba. Sin duda, un show memorable. Y aunque no fue la última de la noche (Soulwax y Four Tet cerraron el escenario Corona y la carpa Roswell tiempo después), fue esta presentación con la que nos despedimos de un especial excepcional, el cual nos deja intrigados en cuanto al cómo evolucionará.

 

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