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Revisitando Monoliths & Dimensions: Una conversación con Stephen O’Malley

Un proyecto que trajo consigo aspiraciones definitivas sobre la realidad de la colaboración, la definición de un imaginario, la indagación en el carácter del sonido, su deseo de ser, así como la confrontación con lo físico, lo que es una estructura.

“The compression of the materials is achieved with a gravitational load that is bearing down on them […] You become the audience in reconstructing the process of their making […] That becomes part of the issue when you look at them”. – Richard Serra sobre su serie Out-of-Round.

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A poco más de una década de que se empezó a grabar lo que es uno de los álbumes más reconocidos dentro de la discografía de Sunn O))), hablamos con Stephen O’Malley con razón de reencontrarnos con un proyecto que trajo consigo aspiraciones definitivas sobre la realidad de la colaboración, la definición de un imaginario, la indagación en el carácter del sonido, su deseo de ser, así como la confrontación con lo físico, lo que es una estructura.

Después de Black One, vino mucho trabajo colaborativo y una fuerte propuesta de presentaciones en vivo. La posición de Sunn O))) no era, por ningún motivo, lejana a la exploración creativa y, mucho menos, al trabajo. Tal vez sería injusto pensar que, sobre todo en el contexto de este tipo de música, los lanzamientos entre álbumes colaborativos fueron secundarios al proyecto particular, cuando claramente son búsquedas activas de vigor y de igual relevancia.

Como parte de esta inevitable evolución, la ambición del proyecto se definió como una necesidad de cambio diligente y, fuera lo que fuera, no permitir que la incorporación de lo “nuevo” fuera una simple adición, sino la entrada de nuevos elementos a construir dentro de (no anexos a) la búsqueda de un sonido expansivo.

“What we didn’t want to do, absolutely, was make a record that was amplified guitars and synthesizers and just strings as another character.”

“What we didn’t want to do, absolutely, was make a record that was amplified guitars and synthesizers and just strings as another character. What we wanted to do, was make whatever the instrumentation was, the sound itself was the main character. It wouldn’t be like adding something on top of Sunn O))).”

A manera de homecoming, la banda comenzó el trabajo en su estado originario de Seattle con una maqueta de guitarras. Randall Dunn y su propuesta de colaborador, Eyvind Kang, compositor y violinista, iniciaron un proceso de descubrimiento del proceso mismo. El timbre se manifestó como semilla de exploración base y con este vinieron las interrogantes sobre instrumentación, arreglo y colaboración.

“While [Kang] was there, in that first session listening and discussing, he started reference points of composers that he thought of as far as how can we make this ideas come together. What are the historical, existing references of music that we can look at for ideas to figure how to do this? He talked about some French composers, mainly Gérard Grisey but also Tristan Murail and others from that field of 70’s and 80’s spectral, modernist, composition in France. […] Because, specially with Grisey […], there is an illusionary aspect to many of the compositions that he did. [They] kind of have an illusionary aspect of the metamorphosis of the timbre regardless of the instrumentation.”

“El reto: administrar y darle espacio a cada talento, solucionado gracias a los recursos a disposición y a un principio de apertura sin expectativa.”

El ambiente de trabajo era un estudio grande y la mejora general del gear. Este entorno fue capaz de ofrecer recursos a una máquina creativa que se concentraría en tratar de abrazar el hecho de que lo que se proponía no era un camino claro y, mucho menos, dominado. Era uno a organizar con consciencia de que la realidad era como entrar corriendo a un cuarto oscuro. Apertura y experimentación como principios guía.

Si bien la banda nunca fue ajena a la compañía, en esta ocasión la colaboración no sólo tenía sentido, sino que sería parte integral de la concepción de las ideas centrales para el álbum. El ambiente de la música experimental en Seattle propiciaba la llegada de gente que, lejos de entender o siquiera estar familiarizados con el tema, estaban dispuestos a trabajar por medio de un instinto personal de curiosidad.

Oren Ambarchi, Dylan Carson, Julian Priester y Jessika Kenney, entre muchos más, llegaron de mundos tan ajenos como los del jazz y la música vocal, todos canalizados a la conjunción de lo se podría percibir como un único pero puntilloso elemento. El reto: administrar y darle espacio a cada talento, solucionado gracias a los recursos a disposición y a un principio de apertura sin expectativa.

Lo que se encontró en el camino fue la propuesta de instrumentaciones orquestales, orientales, jazzisticas y electrónicas que, sujetas a este propulsor tímbrico y a la amplia colaboración, quedaban sin identidad propia y más bien otorgaban su esencia a la construcción de una pieza descomunal detallada por la conglomeración de perspectivas. Como dios relojero, la creación tomaba vida independiente de su creador o, en este caso, de sus creadores.

El timbre envolvente fue anclado y estudiado como la capacidad del sonido expansivo a crear. Este demostró su cualidad de ser una concentración de carácter individual, donde el detalle se esconde y, al girar sobre sí mismo, va revelando sus elementos. Como una especie de estructura viva (algo propuesto por Kenney), una idea adecuada para la comunidad de talentos.

Los cuatro caracteres:

Aghartha presenta una cavidad que no da garantía de si su interior es un descenso o un escalamiento. Disimula dentro de sí misma, significado sobre significado, y confiesa que, mientras que aparenta ser un espacio abrumador y constritivo, tiene también lugares vastos. Bien concebido por Attila Csihar como el trayecto hacia un continente perdido.

“Big Church” da tres vueltas alrededor de su estructura. Su nombre completo exhibe un juego lingüístico sobre la construcción del significado como algo también expansivo. Con sentido del humor, se podría describir “como de esas cosas” que, entre más complejas se vuelven, más simples son. Concepto paralelo a esta dinámica tan aparente de intensidad creciente y transformación del timbre que parece estar focalizado en un solo lugar.

“Hunting & Gathering” tiene cualidades narrativas que crecen con el ímpetu de una marcha, un concepto dirigido por Attila. Dentro de la generalidad del álbum, la instrumentación es rica, pero en esta pieza se manifiesta de otra manera. Subjetiva a su materia, se eleva por los diferentes diálogos e interacciones entre ellos, que aun así caminan parejos hacia un mismo punto.

Finalmente, Alice” es un homenaje a la entonces recién fallecida Alice Coltrane, cuya música se encontraría inesperadamente dentro del mismo ethos que el de Sunn O))). Música que vio más allá de una conjunción de oraciones e instrumentaciones y, en su lugar, se trataba de una comunicación directa con el ambiente hasta que este mismo se convierte en un ente independiente y protagonista.

“There’s so many feelings that come off her music. Not just musical feelings […] I think music, when it’s real music, the musician is a catalyst for the energy in the universe in the way they have their own place. With her it’s pretty obvious. Hopefully we catalyzed some of that same beautiful energy from the universe with that piece, cause Sunn O))) also is a very static, cosmic experience to play. “

“People took it seriously as a piece of art, they took the experiment seriously and it attracted another audience too, it gave us a lot of opportunities.”

Alguna vez, O’Malley describió el álbum como un prisma, y esta parece la descripción más acertada. El resultado de Monoliths & Dimensions ha sido el de captar la gravedad y densidad, canalizar por un proceso de amplísima colaboración y crear a través de ello una especie de estructura viva. En este formato concreto y circular de cuatro piezas, el álbum parece mostrarnos todos los conceptos a explorar. Un monolito, único y expansivo; la concentración y la densidad de un objeto; las dimensiones como perspectivas de un objeto; la creación con vida independiente que deja de ser un objeto y se convierte en un organismo.

En contexto del tiempo, la obra es una clara declaración del deseo de encontrar, dentro de conceptos abstractos, una verdadera ambición, apertura y evolución en lo que pretende la música experimental. Los sacrificios hechos para lograr esto han sido el de nominar algo como un género o darle un ícono identificable al trabajo, que para cualquiera trae un riesgo.

“The band didn’t stop with that record, overtime it’s an image of what all of those people involved with Sunn O))), where they were and what their ideas were during that period. […] Monoliths & Dimensions was a foundation for us to bring the band to a different place that was really much more positive for us, personally, and enjoyable, and open but also expressive and that brought a lot more audience. […] I think we were really fortunate and lucky with Monoliths & Dimensions that the Sunn O))) audience that existed seemed to respond very positively. […] People took it seriously as a piece of art, they took the experiment seriously and it attracted another audience too, it gave us a lot of opportunities.”

Es difícil, incluso diez años después, darle un lugar específico al álbum como catalizador de influencias, pero es seguro que, viéndolo como una declaración artística, deja una docencia que resulta carismáticamente simple. Cosas tan obvias que dejan de ser percibibles.

“As we’re working on the seed ideas, this might sound cliche and simple but it’s true, Greg [Anderson] and I have always have been very careful that when we start working on material we don’t have a plan, when we work on recordings. That we do everything we can not to have too solid and too strongly defined expectations of the work, that we keep open and keep a point of view that can be surprising and that we don’t know what we’re doing, to a certain extent.”

“Even after almost ten years, for a Sunn O))) record, how much more iconic can it be?”.

Ya sea un filosofía DIY, motivaciones punk o simple voluntad, todo lo grande, ambicioso y colaborativo de uno de los álbumes más agudamente exploratorios y efectivos de la música experimental contemporánea vino de un simple propulsor inicial de darle entrada a algo inesperado, de darle espacio a esa cosa enorme que se estaba creando. El trabajo de Serra nos ayuda a comprender la relevancia de este proyecto y sus logros fundamentales. El ejercicio de perder la identidad bajo la compresión de un monolito es propio de la subjetividad de su detalle e independencia. A nosotros nos queda encontrar estas piezas y después comenzar un proceso en reversa.

“It’s a very nice metaphor about Sunn O))): at first it can be considered a dense, loud, dark music but actually, this painting of Serra and his style of painting, when you see the physical painting specially, you realize it’s a organism almost. There’s so much detail and it’s really alive. It’s radiating all these ideas out of simply a kind of blank, seemingly, this blank, black dot […] Even after almost ten years, for a Sunn O))) record, how much more iconic can it be?”.

Agradecimientos especiales a Stephen O’Malley.

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