Álbumes Listas

Los 50 mejores álbumes en vivo

Los materiales en directo que cambiaron el rumbo de la música.

Hoy, el estatus del álbum en vivo parece estar un poco venido a menos, pero en los albores de todas las ramas musicales que descendieron del blues, la interpretación en vivo era vista como un pilar esencial de todos los géneros. Por ejemplo, la tradición musical afroamericana, en la mayoría de sus variantes, estaba fuertemente enraizada en la energía plasmada en un concierto, algo que, digamos, no es tan común ver hoy día en el hip-hop y sus derivados.

El rock, que durante los ’60 y ’70 vivía de impresionantes improvisaciones y excesos conceptuales, tenía en el álbum en vivo una paleta de libertad musical que a veces el estudio restringía. Hoy, con las estructuras cerradas en inmediatez que ofrecen las ramas actuales del género, el estudio se ha vuelto el patio de juegos esencial, privando al rock de su alguna vez floreciente tradición de discos en directo.

El jazz, en su momento el género rey en la cultura popular, es el estandarte por excelencia de la música en vivo, partiendo de la constante reinvención presente dentro de una misma composición; incluso dentro de un mismo solo. Hoy, rezagado a una etiqueta de “música culta”, la exposición mediática de los directos de jazz ha quedado reducida a un nicho de devotos y clavados.

Tal vez estos fenómenos expliquen la concentración de álbumes provenientes de los ’60 y ’70 en esta lista, que si bien podría verse un tanto tendenciosa, en realidad solo es un reflejo de la época dorada del formato. Y fue justo en esta época dorada cuando se establecieron la mayoría de los clichés que perduran hasta nuestros días en los discos en vivo. Por eso, tenemos los clásicos tradicionales derivados de la pasión por la guitarra del hard rock de los ’70, pero de igual manera tenemos otras joyas que buscan abordar la experiencia en vivo muchas veces más allá de lo musical. La interacción con el público, el contexto histórico, la innovación de lo presentado, todos son factores que hacen valer a un álbum en vivo, y a partir de estos fue que decidimos compilar esta lista.

Los 50 álbumes que quedaron como finalistas provienen de todo tipo de justificaciones, dando igual importancia a lo musical y extramusical. Hay clásicos tan inexorables que no queda de otra más que incluirlos por su enorme valor histórico y cultural, pero también hay algunas opciones que normalmente tienden a quedarse rezagadas en perspectivas cerradas y redundantes; por lo que lo más adecuado fue dar a esos clásicos olvidados el valor que merecen.

Por orden cronológico, estos son los 50 mejores álbumes en vivo.

Live at the Apollo (1963) – James Brown

1Como uno de los referentes inmediatos al álbum en vivo, Live at the Apollo se encuentra en una posición única. Este no es solo ejemplar por sus interpretaciones y lo bien que su musicalidad se presta para el formato, pero también por haber capturado un momento histórico. Una de las décadas con mayor impacto cultural y social estaba empezando en Estados Unidos. Tanto el glamour como la segregación social de los cincuenta empezaba a mostrar sus consecuencias. La comunidad negra, ya segregada, vio por sí misma y así creaba el chitlin’ circuit.

Dentro del Apollo, la atmósfera era íntima y gloriosa, no sólo la música interactuaba con el espacio, también la audiencia era miembro funcional de su experiencia. El espíritu emprendedor de Brown tomó escena y así se consolidó su inadvertido éxito comercial. En ese momento, parecía que la comunidad negra no tenía a quién pagarle cuentas, y más bien ahora, los que se encontraban fuera de esto observaban hacia dentro con celos y ganas de apropiarse lo que habían jurado no daba para más.

Por Diego. 

Nina Simone in Concert (1964) — Nina Simone

2Nina Simone in Concert es un álbum clínicamente estructurado que sirvió en la lucha de los derechos civiles de las personas de color en la década de los sesenta en Estados Unidos. Conjuntando el jazz y el soul con la canción de protesta y el activismo, Nina Simone rompería los rancios paradigmas raciales que pululaban; haciendo que este álbum fuera el punto de inflexión en su carrera, otorgándole el sobrenombre de “Nina Simone, the Civil Right Singer”.

El tracklist se compone de siete canciones, de las cuales tres conforman su álbum debut, Little Girl Blue, y el resto son piezas atípicas que Simone tocó muy poco en vivo debido a la fuerte carga política que tenían, entre ellas “Pirate Jenny”. Sin embargo, “Old Jim Crow” y “Go Limp” valen por sí mismos el concierto, de escasos 35 minutos de duración, teniendo cada una de ellas una historia particular de ser; siendo la primera, una canción en contra de las Leyes Jim Crow, y la segunda, teniendo un performance único de Nina olvidando la letra de la canción creando una atmósfera cómica en el Carnegie Hall. Naciendo de esta manera la leyenda llamada Nina Simone.

Por Ale.

Live at the Regal (1965) — B.B. King

3A sus 39 años, King era un maestro de ceremonias que gobernaba a escenario y audiencia con un poder extraordinario. En un álbum que lo demuestra en la cima, las melodías con las cuales hipnotizó a miles se escuchan con una vigencia increíble. El tono con el que Lucille produce cada nota es grandioso, y los gritos honestos de una audiencia fascinada, dan una clase en cuanto a cómo debe ser la interacción entre artista y público.

A su vez, más allá de sólo el blues, la música negra se ve bien representada en una colección ejecutada con maestría, donde la voz de King y su interpretación, quedan como legado fiel de lo que debe ser un concierto en vivo.

Por Arad.

At Folsom Prison (1968) — Johnny Cash

4Cash, ya había ofrecido presentaciones a convictos, sin embargo no fue hasta el ’68 que esto se logró cristalizar en un álbum. Su aura de bohemio contumaz, la cual le entorpecía un retorno a la cima,  lo volvía una figura de respeto ante los reos.

Cash le da una voz desgarradora a las historias de los que no pueden hablar, acercándose para desenvolverse con una severa intensidad.

Será difícil cotejar a un público tan entregado, espontáneo, como al que él se atrevió a ofrendar uno de los mejores conciertos registrados; epítome de cómo entregarse en un escenario, hermanarse con una audiencia.

Por José Raúl.

Ummagumma (1969) — Pink Floyd

1Parte de este álbum consiste en cuatro grabaciones en vivo de ese mismo año.

La forma de empleo de los instrumentos combinado con extensas improvisaciones, muestra un Pink Floyd dispuesto a cambiar el rumbo de la música, ya establecido con su alienación clásica: Waters, Gilmour, Wright y Mason.

Esencial para entender la transición entre la psicodelia de Barrett y lo progresivo de la banda a partir de los ’70.

Por Bernardo.

Kick Out the Jams (1969) — MC5

2Durante el halloween del 68′, MC5 fecundó la semilla del punk y el rock pesado, en el epicentro de una ciudad que ejemplificaba el desencanto con el sueño americano.

La reciedumbre tozuda del quinteto aborda la música de golpe: “I’m gonna kick ‘em out!” con un cóctel de guitarras pirómanas derribando lo que encuentren de pie.

Los arrebatos vienen electrificados con altas dosis de carga política, elemento indivisible de la demolición codiciada. Imprescindible para entender la importancia de la procacidad en el rock, la fidelidad de plasmar el espíritu genuino de un grupo.

Por José Raúl.

Live/Dead (1969) — Grateful Dead

3Ninguna banda en la historia del rock ha estado representada por su acto en vivo como Grateful Dead. Si bien hoy los grandes actos en directo están caracterizados por producciones impresionantes con pirotecnia, efectos y mucha teatralidad, los viajes que Grateful Dead inducía en sus mejores épocas estaban completamente basados en las súbitas direcciones que podía tomar la música.

Hacia finales de los ‘60, consagrados ya como la joya de la música psicodélica en San Francisco, The Dead lanzó Live/Dead, una probadita de la esencia de la banda. Este álbum resultó ser tan influyente que la mayoría de sus canciones se han convertido en estándares de improvisación para jam bands alrededor del mundo; un lienzo sobre el cual muchos han tratado de captar la infinita química musical de la banda.

Por Sebastián.

Live at Leeds (1970) — The Who

4Siendo una versión menos agresiva y un poco más sutil que su hermano Live at Hull, Leeds muestra a The Who en su mejor momento gracias a la fama mundial que recién habían alcanzado. A su vez, siendo su primer álbum en vivo publicado, es la prueba definitiva del contraste entre el estudio y el escenario que caracteriza a la banda.

Por Bernardo.

Get Yer Ya-Ya’s Out! (1970) — The Rolling Stones

5Alrededor de diciembre de 1969, comenzó a circular una grabación bootleg del concierto que, un mes antes, habían dado los Rolling Stones en Oakland, California. La cinta no oficial resultó ser tan exitosa entre los fanáticos de la banda británica que Decca Records –su firma discográfica en ese momento– se vio obligada a lanzar un live de su propia fabricación. El resultado, Get Yer Ya-Ya’s Out, con material tomado de los shows de los Stones en Nueva York y Baltimore, se convirtió en el primer álbum en vivo en alcanzar el número uno en las listas del Reino Unido. Hasta el día de hoy es laureado como uno de los mejores directos de la historia.

Por Urian.

At Fillmore East (1971) — The Allman Brothers Band

6Algo que caracteriza a los álbumes en vivo es la cantidad de improvisación y jams que pueden generar. At Fillmore East es de las mejores pruebas de esto. Con “In Memory of Elizabeth Reed”, la cual dobla en tiempo a su contraparte de estudio, o la famosa “Whipping Post”, que pasa de cinco a veintitrés en esta versión. The Allman Brothers Band consigue hacer de un álbum en vivo, un álbum legendario.

Por Erick.

Fela with Ginger Baker Live! (1971) — Fela Kuti

1Cuando Ginger Baker entra en una conversación sobre bateristas, normalmente su carrera se aborda por lo que realizó con Cream. No obstante, las estructuras rítmicas limitadas del blues no dan rienda suelta a la energía del inglés, al menos no de la misma manera que lo hacen los ritmos africanos dirigidos por Fela Kuti. El llamado afrobeat de Kuti tenía un par de años de existencia, por lo que este álbum funge como un documento de la infancia del género fuera del estudio, tocado en donde fue concebido originalmente: la pista de baile.

Por Sebastián.

Made in Japan (1972) — Deep Purple

2Los ’70 fue la década del álbum en vivo y la saturación de elementos; y dentro de las bandas consagradas en la década estuvo Deep Purple. Los temas que componen Made in Japan, conforman el momento cúspide de la banda inglesa. Las interpretaciones perfectas y la improvisación, hacen que muchas canciones superen a sus contrapartes de estudio. Made in Japan se convirtió en la referencia para un excelente concierto de rock.

Por Erick.

Space Ritual (1973) — Hawkwind

3La obra máxima de Hawkwind exhibe diferentes cosas. El detalle y cuidado a su grabación y transcurso narrativo le dieron al jam ganas de ópera y al estadio ganas de teatro. Por otro lado, es un álbum de transformaciones. Primero, una importante transición de lo que entendemos por rock psicodélico a lo que supone el space rock Segundo, el cambio de ambiciones del álbum conceptual a una obra circular. Space Ritual fue pensado como una experiencia completa, una que incorporaría danza, poesía y visuales. El cuidado al detalle narrativo de la misma era cargada por la idiosincrasia personal de la banda y gracias a ello, un álbum en vivo se convirtió en toda una mitología. Musicalmente en medio del panorama de psicodélico, Hawkwind vio capacidad contemplativa en el krautrock, ambient y minimal como accesorios a un rock de gran escala. Pensar en la seriedad, ambición y confianza puesta para realizar este cometido, da entender la importancia puesta en un disco en vivo como una herramienta artística que a veces parece que se toma por sentado.

Por Diego.

1969: The Velvet Underground Live (1974) — The Velvet Underground

4Al hablar de proto-punk, avant-garde y art rock, The Velvet Underground rápidamente es señalada como una de las bandas angulares en la pirámide de estos géneros. Cuando entre ellos todo era un ambiente chill, de amiguismo y, sobre todo, el binomio Cale-Reed eran uña y mugre, se graba 1969: The Velvet Underground Live; gestando uno de los mejores live albums en la historia de la música.

Separado en dos piezas, 1969: The Velvet Underground Live demuestra el virtuosismo y la calidad musical que tenían, no sólo en los álbumes de estudio, Lou Reed y compañía. Repasando profundamente los mejores hits de The Velvet Undeground & Nico, White Light/White Heat y The Velvet Underground, la experiencia de escuchar 1969 es algo realmente hypeante. No importa que se haya grabado hace casi 50 años.

“Waiting For The Man”, “What Goes On”, “Femme Fatale”, “Rock And Roll” y “Heroin” enaltecen más el aura de esta banda. Haciendo que dentro de los parámetros de la época contemporánea hubieran sido más grandes de lo que la historia puede catalogarlos. Ponemos el segundo disco y nos encontramos con una música adelantada totalmente a su época: “Ocean”, “Some Kinda Love”,”Over You” y “ “I’ll Be Your Mirror” agrandan más a una banda, per sé, única.

1969: The Velvet Underground Live es el álbum por excelencia. El live album rico en matices. El álbum que el 100 por ciento del mundo debería escuchar. El álbum que marcaría los sonidos de una banda que, tristemente, ahora pocos replican su sonido. The Velvet Underground, fuiste y serás una influencia innovadora alcanzando el cielo de los inmortales. Simplemente gracias.

Por Ale.

Roxy & Elsewhere (1974) — Frank Zappa and The Mothers

5La irreverente fusión musical que Frank Zappa logró a mediados de los ’70 es demostrable en este álbum, combinando jazz y rock hasta dejar solo los restos de los espectadores. The Mothers of Invention, con sus tantas alineaciones, encontró en estas interpretaciones al ensamble ideal. Entre algunos músicos, el baterista Chester Thompson sería más tarde reconocido como uno de los mejores en la historia.

Por Bernardo.

Lotus (1974) — Santana

6Triple vinil cuadrafónico de Santana en Japón. A lo mejor decirlo es una estupidez, pero cuando Santana tiene paciencia resulta más interesante. No es una mentira, que por más que sea un gran instrumentista e ídolo de lo espontáneo, usualmente Santana cae en el mal de ser masturbatorio y repetitivo. Este álbum encuentra a Santana justo en el principio de su era de experimentación y durante un pequeño declive en su popularidad y, a pesar de su enorme tamaño y narcisismo, denota a un Santana buscando espacios, pasajes, sonidos, diálogos e intercambios; todo sin urgencia de pasar de una cosa a otra sin haber explorado lo suficiente. Así, en una perfecta producción y transcurso de setlist, este logra exhibir a Santana en su máxima expansión como para disfrutar de su talento y no demostrar su ego.

Por Diego.

Rock ‘n’ Roll Animal (1974) — Lou Reed

1La noche del 21 de diciembre de 1973, en la Academy of Music de la ciudad de Nueva York, Lou Reed –junto con otros cinco músicos de élite– ofreció uno de los conciertos definitivos de su carrera. De aquél derivaron dos álbumes en vivo: Rock ‘n’ Roll Animal y Lou Reed Live (1975). El primero de ellos, lanzado por RCA Records apenas dos meses después de la presentación, muestra material de Loaded, The Velvet Underground & Nico, White Light/White Heat y Berlin con una energía glam con la que nunca había sido escuchado. Este es, sin duda, uno de los registros absolutos del rock como una verdadera fuerza de la interpretación.

Por Urian.

Ricochet (1975) — Tangerine Dream

2La discografía e influencia de Tangerine Dream es abrumadora. Como ruta de acceso a su trayectoria, este álbum está dentro de los Virgin Years, nombrados por la relación de la banda con la disquera. Dentro de esta etapa, la banda estaría marcada por su exploración del poder de la síntesis para crear soundscapes pero también por mantener atención hacia la energía. Justo en Ricochet, la banda venía de dos de sus entregas seminales; Phaedra y Rubycon, y aquí darían un giro sutil pero decisivo.

Hoy podemos ver este, como el comienzo de una transición en su enfoque electrónico, pero también como una interesante brecha en su estilo. Ricochet, mantiene la síntesis continua y energética, pero incorpora mucho del formato estructural e instrumental del rock. No es coincidencia que muchos de los fanáticos del rock de la década se vieran familiarizados con la extraña banda. Quizá este sea uno de los ejemplos más claros de las capacidades de la electrónica al tener una clara ventaja en la grabación de su sonido combinado con el sentimiento improvisado de la interpretación en vivo.

Por Diego.

Alive! (1975) — Kiss

3Los ‘70 fueron la época dorada del álbum en vivo. Era casi obligado lanzar un LP doble, de preferencia grabado en Japón o en alguna de las salas Fillmore, con tracks en vivo retocados en el estudio. Algunos de estos discos eran vistos como un cash grab o como una obligación contractual, en el caso de Kiss, Alive! fue una patada de ahogado. Buscando capturar la energía de sus actuaciones en vivo y con la presión de una disquera que atravesaba problemas económicos, Kiss lanzó su primer álbum en directo, el cual sirve como el mejor compilado de los primeros años de la banda; antes de la fama mundial, la merch ridícula y los egos exacerbados. El resultado: una banda sumamente carismática y enérgica, al tope de sus capacidades.

Por Sebastián.

Live! (1975) — Bob Marley and The Wailers

4Mucho del éxito mundial de Bob Marley partió de su carismática persona, y no hay mejor plataforma para que un músico demuestre su carisma que un concierto. Lanzado en 1975, cuando Marley apenas comenzaba a conquistar el mundo, Live! es una excelente compilación de algunos de los temas esenciales de la primera mitad de la carrera del legendario jamaiquino, con temas que encuentran en este disco grabado en Londres su versión definitiva. Como ejemplo, basta con escuchar esa famosísima versión de “No Woman No Cry”.

Por Sebastián.

Agharta (1975) — Miles Davis

5Hacia mediados de la década de los setenta, Miles Davis (un hombre de 48 años en aquel entonces) había alejado a buena parte de la comunidad musical a la que había pertenecido durante las tres décadas previas. Su fusión eléctrica de jazz-rock y funk resonaba, ahora, con un público mucho más joven que el que había consentido desde su alzamiento como uno de los mejores trompetistas del mundo. Agharta, un álbum doble grabado en el Festival Hall de Osaka, Japón; en febrero de 1975, fue la materialización más clara de estos experimentos afro-futuristas. Aunque, inicialmente, fue recibida con opiniones divididas, la obra terminó siendo una influencia primaria para el desarrollo del new wave.

Por Urian.

Metallic K.O. (1976) — The Stooges

1Siendo los pioneros del proto-punk, abuelos del garage rock y padres del punk rock, The Stooges rápidamente se posicionó como una de las bandas consentidas dentro de la escena punkie estadounidense. Durante cinco años repletos de excesos, desfiguros en vivo, dos separaciones (1971, 1974) y tres exquisitos álbumes bajo el brazo, The Stooges se desintegra en 1974, no sin antes dejarnos el Metallic K.O. como muestra de lo brutal que era ir a un concierto de ellos. Dividido en dos partes y con un Iggy Pop consumido complemente por la heroína, Metallic K.O. nos retrata en sus primeras cuatro canciones a una banda completamente cansada del comportamiento de su frontman. Durante la primera mitad del álbum, “Raw Power”, “Head On” y Gimme Danger” suenan con una profunda fuerza tan sólo a cuatro meses de la segunda separación de The Stooges. Para completar las 7 canciones del álbum, aunado a un discurso irracional por parte de Iggy Pop, los últimos momentos de The Stooges como banda retumban en las últimas tres canciones del Metallic K.O.: “Rich Bitch, Cock In My Pocket” y Louie Louie”. Estos serán los últimos minutos que la banda tocará como tal en todo el siglo XX.

Por Ale.

Strangers in the Night (1976) — UFO

2Debido a la participación de Michael Schenker en UFO, la banda inglesa vivió, de cierta manera, a la sombra de los Scorpions. No obstante, mientras que los alemanes llegaron a la década de los ’80 como estrellas de MTV, la leyenda de UFO fue creciendo poco a poco, convirtiéndose, a pesar de su gran fama, en una banda de culto entre los devotos del hard rock. Si bien hay varios materiales de estudio que son punto de referencia para las capacidades de la banda, Strangers in the Night es el inicio obligado en su discografía, ya que para tanto fans como espectadores casuales se trata de nada más y nada menos que el mejor álbum que lanzó la banda durante su carrera.

Por Sebastián.

Live at Yankee Stadium Vol. 2 (1976) — Fania All-Stars

3Once años después de su fundación, Fania juntó a sus músicos más célebres y organizó un concierto que podría ser el equivalente del Woodstock latino. En uno de los recintos más sagrados de Nueva York, el Yankee Stadium, se dieron cita futuras leyendas como Celia Cruz, Rubén Blades, Willie Colón y Héctor Lavoe, para dejar el documento definitivo de uno de los ensambles más poderosos y dinámicos en la historia de la música tropical.

Por Sebastián.

Stage (1978) — David Bowie

4Stage es un vistazo a la inmersión de Bowie en una de sus épocas más experimentales y arriesgadas, y las versiones en vivo de este álbum solo confirman la calidad que el artista buscaba exhaustivamente en todas sus producciones. Las canciones de Station to Station, Low y “Heroes” pueden presentar un reto enorme al traducirse sobre el escenario con una banda en vivo, pero Stage contradice esta idea y muestra a un Bowie interesado no solo en plasmar fielmente las canciones de estos álbumes, ofreciendo interpretaciones únicas que por momentos coquetean con ritmos que no se relacionarían a esta etapa del británico. Aunque la idea tanto del álbum como de la misma gira eran alejarse del típico muestrario de éxitos, el bloque de canciones de Ziggy Stardust funge como un recordatorio de que las ilimitadas exploraciones sonoras de Bowie no separan sus múltiples etapas, sino que son el hilo conductor de toda su carrera.

Por Eduardo.

Live and Dangerous (1978) — Thin Lizzy

5Thin Lizzy es de esas bandas que suenan muy bien en estudio, pero que en vivo suenan excelente. La energía que transmiten la batería ,los solos de guitarra, las líneas de bajo y la voz de Lynott son la razón por la que Thin Lizzy es de las bandas más importantes de los ’70. Con Live and Dangerous, Lizzy explota al máximo sus capacidades y muestra su verdadera esencia, algo incapaz de ser capturado en estudio.

Por Erick.

At Budokan (1978) — Cheap Trick

1Curiosamente, At Budokan es un álbum excelente para adentrarse a Cheap Trick. Fue el mismo que les dio apertura a convertirse en una banda más grande. Prueba de esto, las versiones definitivas de “Surrender” y “I Want you to Want Me”. At Budokan inicia con unos gritos de fans japoneses y poco a poco te sientes en el concierto mismo. Un álbum en vivo muy divertido, enérgico e implacable; como debe ser el rock.

Por Erick.

If You Want Blood You’ve Got It (1978) — AC/DC

4El título del primer directo de AC/DC es un desafío, y por la actitud y energía de Bon Scott y compañía, la música suena como si la banda estuviera a punto de armar una batalla campal de bar. Ajenos a las normas de la época, las cuales veían discos dobles con largos jams, If You Want Blood se mantiene bastante fiel a las estructuras y duraciones de las canciones originales, pero con cinco rayitas más de agresividad, actitud y cinismo. Quienes quieran comprender todo el concepto detrás de la sencillez musical y lírica de AC/DC pueden empezar con este disco, un despliegue perfecto de la actitud punk de una banda que tocaba blues.

Por Sebastián.

It’s Alive (1979) — Ramones

1Era 1977 y festejar en Londres el Año Nuevo sólo podría traducirse a una destrucción sin precedentes. Producido en su totalidad por Tommy Ramone, la historia de este álbum es tan bizarra como lo fue toda la carrera de los Ramones. Lanzado originalmente como un doble LP tipo gatefold en donde empataban las mejores canciones de sus primeros tres discos (Ramones, Leave Home, Rocket to Russia) en sus versiones en vivo durante aquel corto tour en Reino Unido compuesto de apenas cuatro presentaciones; sin emargo, el retail final de It’s Alive se compondría sólo con el gig íntegro de aquella noche del 31 de diciembre de 1977. Con toda la esencia del CBGB llevada a Londres y tocando cerca de 30 canciones en menos de una hora, este concierto es recordado como uno de los mejores en la historia de The Rainbow Theatre; venue donde meses antes, en mayo del ’77, The Clash y su White Riot Tour lo habían convertido —literalmente— en auténtico
voladero de asientos.

Actualmente It’s Alive es el mejor demostrativo de lo que fueron los Ramones en vivo. “Teenage Lobotomy”, “Havana Affair”, “California Sun”, “Do You Wanna Dance?”, “Chainsaw”, “Now I Wanna Sniff Some Glue” y por supuesto “We’re A Happy Family” representan fielmente cómo esta banda conquistó a un público británico acostumbrado al punk casero de The Damned, The Jam, The Clash, The Buzzcocks, The Vibrators, X-Ray Spex y Sex Pistols.

Por Ale.

Live Killers (1979) — Queen

2Queen es considerado como un pilar del arena rock, caracterizado por ser interpretado en arenas, auditorios y estadios, entre otros, permitiendo que acuda una enorme cantidad de personas. El claro ejemplo que dio la banda con este live album no solo se nota en la energía con la que interpretaron los temas, sino también por la comunicación con el público que vuelve a esta banda tan entrañable.

Por Bernardo.

Live Rust (1979) — Neil Young and Crazy Horse

3Lanzado un par de meses después de Rust Never Sleeps, Live Rust es un panorama completo de la química de Neil Young y su banda Crazy Horse. El set consiste de una primera parte acústica, interpretada por Young como solista, seguido de un show eléctrico con Crazy Horse como base rítmica. El tracklist combina jams definitivos de clásicos como “Cortez the Killer” o “Like a Hurricane” con algunas gemas ocultas como “Sugar Mountain” o “Powderfinger”, lo cual demuestra la esencia de Young como artista en vivo: siempre sorprender hasta al fan más clavado.  

Por Sebastián.

No Sleep ‘til Hammersmith (1981) — Motörhead

1No Sleep ‘til Hammersmith es una experiencia fantástica. Completo con clásicos como “Ace of Spades”, “Iron Horse”, “Overkill”, y “Motörhead”, parte de los motivos por los cuales este álbum es una joya, es que mantiene suficiente esencia de un show en vivo, al mismo tiempo que posee una producción que, en muchos momentos, supera a las versiones de estudio. La interpretación del trío inglés es como debe ser: cruda, rápida, y disfrutable, y la grabación retrata todo con grandeza.

Por Arad.

Mercedes Sosa en Argentina (1982) — Mercedes Sosa

2Cuando la dictadura militar argentina cedió el poder a un gobierno institucional a principios de los ‘80, muchos de los artistas e intelectuales que vivían en el exilio pudieron regresar al país que habían dejado en los ‘70. Dentro de esta camada de repatriados se encontraba Mercedes Sosa, la mayor exponente la nueva canción latinoamericana, quien realizó una serie de shows en Buenos Aires que quedarían grabados para la posteridad en Mercedes Sosa en Argentina; un concierto que tiene connotaciones políticas e históricas para la música latinoamericana.

Por Sebastián. 

Under a Blood Red Sky (1983) — U2

3Con tan solo tres álbumes lanzados y aún lejos de ser la banda más grande del mundo, U2 se arriesgó a documentar varios de sus conciertos del War Tour. El resultado fue un álbum en vivo que demuestra la pertenencia de la banda en el escenario. Desde versiones definitivas de temas, hasta momentos en los que Bono cede el protagonismo a un excelso The Edge. Under a Blood Red Sky tiene todo lo que se le puede pedir a un álbum en vivo. Además, sería el impulso que necesitaba esa banda irlandesa para despegar y convertirse en el fenómeno que es en estos días.

Por Erick.

Stop Making Sense (1984) — Talking Heads

4Mordaz, sensible e innovador. Pocas veces se puede crear algo en apariencia perfecto, pero parece que Talking Heads lo consiguieron hace treinta años. Desprendido del filme homónimo, cuyas tomas visuales son potentes, majestuosas, y el protagonista irrebatible es Byrne dando cátedra de cómo interpretar la música, ilustrando en el difícil papel de ser un íntegro frontman. Este soundtrack no es más que la reiteración sonora de las intenciones artísticas de Byrne y compañía, el pináculo de una década. Para mayor deleite, escúchese con el sonido a tope, y si es posible, absorbiendo visualmente esta obra maestra.

Por José Raúl.

Live After Death (1985) — Iron Maiden

1Los gritos de un público ansioso se escuchan mientras Winston Churchill da un discurso sobre cómo defenderá Gran Bretaña; inmediatamente a su término “Aces High” da inicio a uno de los mejores álbumes de la historia. Grabado en Long Beach, California y en Hammersmith, Londres, Live After Death es una celebración de la proeza técnica de la doncella de hierro. Desde su producción, hasta la interpretación por parte del conjunto, el resultado final es enorme, además de que fluye de forma orgánica.

Por Arad.

Who’s Got the 10½? (1986) — Black Flag

2Grabado en el Starry Night de Portland apenas un año antes de su catastrófica separación, Black Flag nos regala uno de los mejores discos en vivo en la historia del hardcore. Con Henry Rollins en la voz, Greg Ginn en la guitarra, Kira Roessler en el bajo y Anthony Martinez en la batería, el roster de Black Flag evidenciaba los múltiples cambios de alineación de la banda, manteniéndose Ginn como el único miembro fundador, y por supuesto, líder de la banda.

Who’s Got the 10½? denota una rudeza característica de Black Flag y repasa en un setlist de 15 canciones los mejores momentos de la banda, dándole un valor agregado el ser uno de los últimos gigs de Black Flag con una alineación que transmitía toda la esencia que la banda buscaba. “Loose Nut”, “Bastard in Love”, “In My Head”, “Drinking and Driving” y “Louie Louie” son las canciones que tienen un sonido tan fiel que en cuanto son reproducidas, inmediatamente sabrás que son de esta banda que mereció mucho más de lo que alcanzó a tener.

Por Ale.

Live Alive (1986) — Stevie Ray Vaughan and Double Trouble

1En los ‘80, el blues era un género extinto en el mainstream. Si bien todavía quedaban rezagos del hard rock con fuerte influencia de blues -tal como el trabajo de AC/DC- el género en su expresión más tradicional había desaparecido del rock que sonaba en MTV. Sin embargo, de Texas surgió Stevie Ray Vaughan, un bluesero que idolatraba a Jimi Hendrix e incorporaba su estilo agresivo de tocar el blues con influencias de jazz y funk. Para entender la importancia de sus aportaciones al género basta con escuchar Live Alive, un álbum lleno de jams dignos de Hendrix y los Allman Brothers.

Por Sebastián.

MTV Unplugged in New York (1994) — Nirvana

1Hay pocas tradiciones tan grotescas como el unplugged de MTV. La gran razón, no tiene que ver con su comercialización sino con el fracaso de su intención. La musicalización realizada tiende a caer en más una ilusión instrumental que una verdadera ambición arreglista, y así pocos son los que escapan con un trabajo de verdadero valor. Por más que Nirvana se va dirigiendo hacia convertirse en una extraña institución para la alternativa popular, con goce de paradoja, la musicalidad de la banda encontró pocos obstáculos y una acogedora calidez dentro del formato acústico. El conciso set hoy se mantiene como un un buen y accesible epitafio para una de las bandas claves para las últimas generaciones de rock.

Por Diego.

Comfort y música para volar (1996) — Soda Stereo

1El unplugged de Soda Stereo es importante. Tardó en llegar porque la banda se negaba a realizar los temas de manera acústica. MTV accedió siempre y cuando los temas fueran innovadores y más complejos musicalmente. Fue hasta el 2007 en que pudimos conocer el concierto completo debido a a unión de Sony y BMG.

La pedalera de Cerati y los arreglos, en su mayoría por Tweety González, nos entregan una renovación de varios temas de la banda. Temas y arreglos que en verdad son para volar.

Por Erick.

Live 1966: The “Royal Albert Hall” Concert (1998) — Bob Dylan

1Con un sold out para el concierto que le da nombre a este álbum, Bob Dylan saca disco doble: dedicado a un set acústico y otro eléctrico, además de tener un backup por parte de The Hawks apoyándolo en vivo durante sus sets no-acústicos. Sobre decir que el Bootleg Series, Vol. 4 fue altamente apoyado por la crítica y también por sus fans. Sin embargo, durante esos cambios abruptos entre sets acústicos y eléctricos, se pueden apreciar de fondo algunos abucheos por parte del público que, se decía, no era el sonido folk que caracterizaba a Dylan. “She Belongs To Me”, “Visions Of Johanna” y con un cierre enorme: “Desolation Row”, “Just Like A Woman” y “Mr. Tambourine Man” culmina entre aplausos y ovaciones el set acústico del maestro Bob.
Contrario a lo que se creía en esa época, el set eléctrico de Dylan en el Royal Albert Hall explota en todas las maneras posibles la calidad musical y vocal del nacido en Minnesota. Con “Tell Me, Momma” como carta de presentación, pasando por una espectacular y sexy “Leopard-Skin Pill-Box Hat”, y terminando con la mejor versión de “Like A Rolling Stone” que estos oídos han escuchado, Dylan cierra un concierto redondo, y que poquísimos tuvieron la suerte de escucharlo en primera persona. Dos meses después de grabar este álbum, Bob Dylan sufrirá el trágico accidente en
motocicleta que lo alejará mayormente de los escenarios durante ocho largos años.

Por Ale.

Roseland NYC Live (1998) — Portishead

1Si Dummy y Portishead carecen de sencillez, eran presentaciones en vivo como la plasmada en este álbum las que ayudaron a afianzar el nombre de Portishead como una de las bandas mas importantes de la actualidad. La característica voz de Gibbons derrama emociones dispares con cada canción interpretada, mientras Barrow no descansa en mostrarse implacable y Utley incluso exhibe una asperidad que solo vuelve el acto en vivo de Portishead algo que supera con creces las versiones de estudio. Pero son los arreglos con cuerdas los que vuelven a este un testimonio infaltable de un acontecimiento que no se repetiría.

Por Eduardo.

Live on Two Legs (1998) — Pearl Jam

1El primer álbum en vivo de Pearl Jam. El álbum es un nuevo respiro para la carrera de la banda, al ser lanzado tras la buena recepción de Yield. A pesar de contar con pocas canciones para un álbum en vivo, es el primero en la lista de la larga tradición de bootlegs de Pearl Jam: cada concierto es grabado y lanzado como álbum en vivo.

Por Erick.

Live at the Fillmore East (1998) — Jimi Hendrix

1Otro álbum de transición, uno que literalmente captura el fin de año: 31 de diciembre de 1969 al primero de enero de 1970. Este sería el último año de vida de Hendrix y aquí se presenta a lado de su Band of Gypsys. Extrañas son las interpretaciones que aún en su bien medida estructura se evidencian a sí mismas como espontáneos intercambios entre Hendrix y sus músicos. Dentro de esta dinámica, como es usual parece que continúa una búsqueda desesperada por reinventarse a sí mismo sin dejar de ser tan efectivo en la raíz. El álbum se desarrolla cálido pero agresivo, sobre él un aura de competencia pero también de generosidad. Dentro del extenso catálogo de recopilación del trabajo de Hendrix y su legado póstumo, esta presentación es inevitablemente atractiva por un agridulce capitulo final.

Por Diego.

Les Bains Douches 18 December 1979 (2001) — Joy Division

1Grabado su totalidad en París el 18 de diciembre de 1979; exactamente cinco meses antes de la trágica muerte de Ian Curtis; Les Bains Douches recopila los mejores de momentos en vivo de Joy Division haciendo que la experiencia de estar frente a ellos no solo se resumiera a escuchar Unknown Pleasures y Closer en una tornamesa. Rarezas como “Digital”, “Autosuggestion”, “Transmission”, “Dead Souls”, “Atmosphere”, “Love Will Tear Us Apart”, que sólo podían escucharse en vivo y en el póstumo Substance, están incluidas en Les Bains Douches. Como apunte: “Warsaw” del An Ideal For Living —primer y único EP de la banda— sólo puede ser escuchada en su versión de Spotify en una calidad muy, muy baja. Lejos de una experiencia 320 kbps, Les Bains Douches nos ofrece un viaje fuera de lo convencional al presentarnos a Ian Curtis y compañía tocando en vivo; suerte que algunos, sólo algunos, pueden presumir actualmente. Es por lo que este álbum es una completa joya y un obligado para los fanáticos de Joy Division.

Por Ale.

How the West Was Won (2003) — Led Zeppelin

1A mediados de 1972, Led Zeppelin se encontraba en la cima de sus poderes creativos, y en medio de un tour por Norteamérica. Aunque estos conciertos fueron sold-outs totales en cuestión de presupuesto, este fue el tour más modesto de los once que los londinenses organizarían en Estados Unidos durante el transcurso de su carrera; situación que por mucho tiempo lamentarían los miembros de la agrupación. Treinta y un años después, Atlantic Records lanzaría dos de estas presentaciones (L.A. Forum y Long Beach Arena) en un live album triple, titulado How the West Was Won. Según Jimmy Page, un testamento de lo que la banda era capaz de hacer, en el mejor de sus momentos.

Por Urian.

Minimum-Maximum (2005) — Kraftwerk

1No es una coincidencia que el show ofrecido actualmente por los alemanes sea una réplica en distintas variaciones del que presentaban durante la gira para promocionar Tour de France, de la cual se desprende este concierto. Aunque auditivamente logra capturar la esencia de un show de Kraftwerk, es la parte visual la que catapulta este lanzamiento como una grabación obligada para cualquier conocedor de los alemanes, pero también para quien desea introducirse a la magnitud de la música de los mismos.

Por Eduardo.

At Carnegie Hall (2005) — Thelonious Monk Quartet with John Coltrane

2La serendipia no tiene mejor definición que este álbum. Grabado en el ’57 en plena época de repunte para ambos, quienes coincidieron meses antes gracias al mítico Five Spot Café. La química desbordante de Monk y Coltrane por momentos roza lo sublime, una especie de descaro introspectivo que atraviesa cada nota caprichosa. A pesar de haber estado empolvada en algún rincón oscuro por décadas, la calidad es digna, todavía mejorada gracias al toque de Cuscuna y de Monk hijo. No existe mejor manera de adentrarse en el jazz que con la guía de estos dos genios.

Por José Raúl.

Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall (2008) — Buena Vista Social Club

¡Óigame compay! No dejes camino por coger la vereda…

3El legado cultural y musical que dejó la Buena Vista Social Club es imposible de explicar en tan pocas líneas. Su hermoso son cubano aderezado con danzón y bolero hacen que su nombre siga amenizando nuestras fiestas más bohemias. Con un solo disco de estudio, pero con una mística tan importante para Cuba como lo fue su revolución en el ’59, Buena Vista Social Club (1997) se convirtió en un álbum de culto y obligado para voltear a ver a este país y apreciar lo que tenían para ofrecernos a nosotros los melómanos.
Grabado, lejanamente, a mediados de 1998 en Nueva York y lanzado diez años después, Buena Vista Social Club at Carnegie Hall se compone de dos discos que demuestran con un orgullo exacerbado que la música cubana es una de las más ricas que América puede presumirle al mundo entero. “De Camino A La Vereda”, “La Engañadora”, “Quizás, Quizás”, “Mandinga”, “Chanchullo”, entre muchísimas más, dictan que el sonido cubano de la Buena Vista Social Club fue único, irremplazable y exclusivo sólo ellos.
Con más de 100 mil copias vendidas en Europa, más de 50 mil en Estados Unidos y siendo nominados en 1999 para los 72nd Academy Awards a Mejor Documental, Buena Vista Social Club establece que las raíces, el sonido y las bases cubanas siempre tendrán un motivo y un por qué de ser. ¡Viva Cuba!

Por Ale.

The Long Goodbye (2014) — LCD Soundsystem

4Durante poco menos de media década, se creyó escrito en piedra que la impecable presentación de LCD Soundsystem en el Madison Square Garden de Manhattan, sucedida el 2 de abril de 2011, era y siempre sería su última; un final perfecto para una trayectoria perfecta. Tres años después, la despedida fue inscrita en un álbum de cinco LPs. Sin embargo, en los primeros días del año 2016, se anunció que el proyecto de James Murphy regresaría para liderar Coachella, y que un nuevo álbum de estudio estaba en camino. Habrá quienes sean de la opinión de que todo esto niega por completo el valor de The Long Goodbye. Lo cierto es que, pase lo que pase, permanecerá como un recordatorio del impacto cultural que puede tener un álbum en vivo, incluso en nuestros días; y de lo mucho que puede significar para los fans.

Por Urian.

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