Psicodelia, nostalgia y energía: Earthless y Radio Moscow en SALA

Psicodelia: término derivado de su origen en los alucinógenos; puede definirse como un estado mental, una sobrecarga sensorial que sobrepasa a la mente consciente, provocando cambios extremos en la percepción del entorno, éxtasis, alucinaciones y hasta gozo. Un estandarte para decenas de artistas y movimientos entre los sesenta y ochenta, que convertiría el ideal en un referente icónico, tanto en lo visual como en lo sonoro. El pasado 2 de diciembre, una vez más bajo este estandarte, –Kill Pill Klvb- convocó a una audiencia considerable en la Sala Corona para presenciar una noche estelar, en donde las más grandes encarnaciones recientes del psychedelic rock, garage rock,  y stoner brillaron enérgicamente.

Motor

El actual proyecto de Manuel Suárez (Ex-Guillotina), Motor, es un exponente que lleva su nombre con orgullo. Los nacionales se adueñan de un rock grasoso y de alto octanaje digno del playlist de cualquier viaje en carretera. Su estilo de garage rock con stoner provocó en la noche que decenas de los asistentes cabecearan con riffs bien logrados y pegajosos, una sección rítmica contundente y solos interesantes. Esta es una banda con gran experiencia y, aún con la desidia de algunos de los presentes, Motor ejecutó su set con maestría. Suárez, en sus dotes de frontman, estableció dinámicas contundentes con el público, que respondía a forma de rebote en el coro de canciones como “Sólo importo yo”, “Superhéroes” y “Forastero”.  La banda se fue con una ronda bien merecida de aplausos, tras un gran set que sirvió para olvidar el frío invernal.

 

Alpine Fuzz Society

Tras el vitoreo a los nacionales y un retraso algo confuso, el supergrupo conformado por Parker Griggs (Radio Moscow), Paul Marrone (Radio Moscow) y  Mario Rubalcaba (Earthless), acompañados en ocasión especial por Isaiah Mitchell (Earthless), subió al escenario. En su primera presentación en la Ciudad de México y su segunda presentación en vivo desde su creación (la primera pactada en Guadalajara un día antes), llevaron un show frenético en donde el público gritaba eufórico ante su peculiar mezcla de stoner, garage-rock y punk inglés traído directamente desde los años setenta. Dando inicio a un viaje por el tiempo, el set corrió con gran velocidad, y la rasposa voz de Griggs lució de forma extraordinaria con la habilidad técnica de Marrone y Rubalcaba, en un despliegue artístico que fue de gran agrado para los presentes. La noche, marcada por la nostalgia, se coronaba gracias al show de luces en vivo proporcionados por Acid Light Show, cuyas mezclas líquidas dieron lo necesario para que el viaje propuesto en lo auditivo se tradujera de forma fantástica a lo visual.

Radio Moscow

Los gritos del público ardieron con mayor fuerza a las 22:30, cuando el trío basado en San Francisco saludaba a sus fieles en su segunda visita a nuestra ciudad. Sin demorar mucho, los riffs heredados de Hendrix, Sabbath y el blues se desataron. Cientos se perdían en ellos como si fueran arenas infinitas, en un viaje que tendía a lo sinestésico. Los ánimos sólo crecían conforme avanzaba el set; ya fuera con “Dreams” o “New Beginning”, la gente estaba dispuesta a seguir con el grupo, satisfechos por la experiencia en un goce recíproco entre artista y espectador.

Y así, en casi hora y media de presentación, la marcha del tiempo era ajena a cualquier precepto conocido. Los baños de distorsión, los solos virtuosos, las improvisaciones sobre las cuales cada canción se convertía en parte indeleble del ADN de la noche y la extraordinaria voz de Griggs crearon matices que hacían del viaje algo sorprendente en cada iteración. Durante toda la presentación, cada uno adoptaba al sonido de forma diferente y, mientras unos cabeceaban, otros saltaban y unos cuantos más perdían la mirada en los visuales. Al final, todos aplaudieron con euforia para despedirles.

Earthless

La  llegada de Earthless fue colosal. Sin ninguna clase de reparo, temas clásicos como “Uluru Rock”, “Violence of the Red Sea” y “Acid Crusher” fueron tocados en su totalidad, carentes de interrupciones notables y con una fuerza impresionante. Quienes se encontraban en la planta principal del foro vivieron la música con gran fuerza hasta la llegada del día siguiente, respondiendo fielmente a los movimientos sonoros de Rubalcaba y compañía. Cuando llegó el fin de su set, cosa que para muchos era algo impensable, los gritos que demandaban una canción más retumbaron en el foro, como si aún no se quisiera despertar de un sueño. Gustosos por la respuesta de su audiencia, Earthless regresó al escenario para continuar con un par de piezas cantadas, cerrando de forma ejemplar una noche grandiosa.

 

Todas las fotos cortesía de Rodrigo Mondragón para Lados B.

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