Vacas Sagradas: Primary Colours

Primary Colours marca un antes y un después en la incipiente carrera de The Horrors, abriéndose ellos mismos las puertas del Olimpo. Producido por Geoff Barrow (Portishead, Tricky, Massive Attack) y Craig Silvey (Arcade Fire, Arctic Monkeys, Yeah Yeah Yeahs), los originarios de Essex adoptan un estilo lejano a aquellos peinados Robertsmithescos y Mikescorescos que los distinguían en su etapa del Strange House. Utilizando como base influencias del post-punk y del shoegaze, Primary Colours es nominado al Mercury Prize en 2009; sin embargo, Speech Therapy de Speech Debelle les arrebata el primer lugar.

Innovando en su música dentro de una escena sumamente plástica, The Horrors ha ido creciendo poco a poco, álbum tras álbum, hasta convertirse en una banda que, fácilmente, podría ser headliner en cualquier festival alrededor del mundo. Atrás quedaron las etiquetas de su imagen y sonido. Actualmente, tras su quinto álbum de estudio, V, demuestran que la madurez conseguida desde Primary Colours sigue fiel al sonido de una banda ávida de reconocimiento.

Es por eso por lo que hoy, en esta edición de Vacas Sagradas, exploraremos el sonido de un álbum que envolvió fans y detractores de The Horrors en un aura irracional que sólo ellos pueden presumir. Abran su Spotify, tómenle un largo sorbo a su cerveza, prendan un cigarro y denle play a este álbum:

Atascado de estridencias, reverberación y mucho, pero mucho shoegaze, rápidamente, las atmosféricas capas de sonido y el interminable motorik en el disco se apropian del mismo. “Mirror’s Image” significa el sustancial avance en la tónica contemporánea de esta banda. Lejos quedaron los sintetizadores de The Incredible Straggers y los ritmos de The Cramps. Ahora ellos, lideran el campo de batalla con un sello propio. “Three Decades” abre un epicentro simbólico ante una de sus más grandes influencias musicales: Joy Division. De inicio a fin, las distorsiones y los tempos son manejados con maestría por una banda que apenas tiene dos álbumes de estudio.

Llegando a los escasos 7 minutos y 40 segundos, “Who Can Say” explica el por qué una relación se va sin más a la basura. Con sus desgarradores “She cried”, Faris Badwan establece que el amor es efímero, fugaz y reemplazable. Los sintetizadores en esta canción pasan desapercibidos, pero establecen una conexión única a la par del Closer de Joy Division. La analogía perfecta entre amor y música llega a su fin. Retumbándonos los oídos, el último “Get away” nos marca el momento de la despedida final. La hora ha llegado, it’s over.

Con esta despedida en las espaldas, The Horrors abre las heridas con “Do You Remember?”, hablándonos del recuerdo y la espera. Utilizando riffs y platillos que recuerdan nostálgicamente a The Jesus And Mary Chain, le cantan a un amor que se fue. Fácilmente podría ser una continuación para la canción anterior, una interesante conjetura; pero no. Todavía este disco nos tiene más sorpresas.

“New Ice Age” establece la conexión total entre una banda de Essex y una de Manchester. La cultura, las raíces, los sonidos y la historia son imposibles de olvidar. ¿Podría ser “New Ice Age” una continuación de “Ice Age” de Joy Division? Posiblemente, sí. ¿El exacerbado culto que The Horrors le demuestra a Ian Curtis y compañía en este disco puede ser un tributo post-mortem? Posiblemente, sí. Sin embargo, está sutilmente plasmado. Las referencias son pocas, pero ensordecen. Con referencias al holocausto judío perpetrado por los nazis en la fría Polonia, The Horrors sigue la tónica que dejó plasmada Ian Curtis en “Ice Ace”: “Tick, tick, tick, tick, dead!”, Dejándonos un inducido letargo para la parte final del álbum.

Bajo un espectral manto y un sonido de bajo realmente contagioso, “Scarlet Fields” se vuelve una de las canciones mejor identificadas del disco. Sin embargo, no se identifica como la mejor. Utilizando secuencias únicas y lyrics sumamente icónicas, “Scarlet Fields” es la punta de lanza en el nuevo sonido de The Horrors. Sonido que, fácilmente, los identificará más adelante entre la marabunta de bandas que existen en la escena mundial.

Llorándole a un recuerdo, “I Only Think Of You” se vuelve una pieza fundamental en el disco. Los ecos del doloroso “Don’t go, ‘cause you know I will follow” de Faris pueden ser interpretados de varias formas. Esto vuelve multifacética a la canción. Aquí, el shoegaze es notable: los pedales y las cuerdas bien manejadas por Joshua Hayward, vuelven a esta canción en una melodía triturante ante el recuerdo de alguien que se fue. Pasarán más de 7 minutos para darnos cuenta de que estamos ante una de las mejores canciones que la banda ha construido en su corta carrera. La letra, el sonido y el feeling que se siente en esta pieza es un avance sustancial ante sus contemporáneos. Arriba explicaba que el disco todavía nos tenía un par de sorpresas guardadas: ésta es una.

Escuchar a The Velvet Underground siempre será sinónimo de nostalgia, de orgullo; y esta banda lo sabe. “I Can’t Control Myself” es un pequeño tributo para la legendaria banda que lideraba Lou Reed. Asimismo, se le hace una notable referencia a The Stooges. “I Can’t Control Myself” figura entre el bajo fondo de un disco que aún nos tiene lo mejor para el final.

Dirty, nasty & soundy sería la mejor descripción que se le puede otorgar a “Primary Colours”. La canción que le da nombre álbum no puede ser más adecuada para él. Estableciéndonos en una remota intersección (apenas alcanza los 3 minutos y 2 segundos), los sonoros pasajes que ofrece son únicos. Nunca antes oídos. Nunca explorados por una banda. La melomanía a la que nos introduce esta banda es especial, es primaria, es secundaria y es necesaria. Sin embargo, ¿podría sorprendernos más este disco?

…Sí, sí y sí. Imaginen una fiesta entre Neu!, Can, Kraftwerk, Spectrum y David Bowie… ¿qué podría salir mal? Nada. Absolutamente nada. “Sea Within A Sea” propaga el sonido final de The Horrors en una odisea de casi 8 minutos, en la cual nos vemos reflejados como sociedad, como humanos y como notas musicales.

Utilizando las bases de la década de los años ochentas, “Sea Within A Sea” nos lleva a navegar por aguas profundas, la selección de secuencias y la penetrante letra nos invitan a unirnos al unísono de la melodía. El espasmo después del dolor. El alivio después de la tempestad. El silencio después de los sollozos. El outro, aquella delicada nostalgia que nos produce esta melodía sin haberla visto antes. Eso…, eso es The Horrors y eso es el Primary Colours.

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