Meditaciones en distorsión: MoE en el MOOI Collective

“La Doctores”: su fama es suficiente para que muchos, sin conocerla, se mantengan alejados de ella. Por esto, muchas veces es rezagada, pero dentro de ella hay una oferta de foros artísticos que son olvidados con facilidad, aunque, sin lugar a duda, presentan eventos que van más allá de lo cotidiano.


El viernes 17 de octubre,  MOOI Collective, ubicado en la calle de Doctor Lavista, abría sus puertas para una noche especial. La intimidante construcción, dominada por vigas y rejillas de acero, llenó de misterio y opresión a quienes se acercaban al tercer piso del recinto, acudiendo al llamado realizado por Substrata para recibir a los noruegos de MoE en su tercera visita al país. Acompañados de tres agrupaciones mexicanas, la noche adquirió tintes diversos, quedando impregnada en la memoria como algo surreal.

 

Nada

A las 10:40 P.M., el dúo regiomontano de noise-rock/experimental, apareció en el escenario como un fantasma. La presencia discreta de su vestimenta y su interacción casi nula dejaron claro que ellos sólo iban a tocar. Cada canción, en su derecho, era similar a un retrato abstracto que se narraba en frases prolongadas y glaciales. Un retrato ajeno a cualquier época y que, al mismo tiempo, poseía una cualidad clásica en su presentación. Su set fue rápido, sin ningún adorno más allá del poder de su composición, algo que capturó la atención del público presente y les ganó una merecida ronda de aplausos.

Sunset Images

De forma casi inmediata, el escenario quedó  listo para recibir al dúo capitalino y, a las 11:16 P.M., se asentaron las bases para una presentación hipnótica. El juego que establece la batería con los loops de guitarra y bajo son dueños de un carácter inmersivo, el cual se contagió de forma efectiva entre los asistentes. Mientras unos cuantos movían la cabeza al ritmo de los patrones creados por Alejandro Zúñiga, otros parecían perderse a través de las figuras melódicas creadas por Samuel Osorio. Como paisajistas expertos, su increíble manejo de la repetición pintaba una pieza dinámica, en la que cada capa sonora tuvo un objetivo claro. La inserción ocasional de la voz incluía cambios texturales que sumaban a la experiencia general de su set. Por 20 minutos, la intensa energía del dueto gobernó en la sala y, a su salida, fueron festejados por una presentación excelente.

Soledad

La presentación en vivo de este dueto es una experiencia más cercana a un performance que a un concierto per sé. Cuando las primeras notas de la guitarra se unieron a la voz, estos eran extremadamente crudos; una síntesis que, sobre todo, levantó una sensación primitiva llena de agitación. Inconformidad, crítica y fuerza: todo esto se sintió durante un set que no necesitaba nada más allá de sí. Incluso un par de errores técnicos sazonaron las marchas de guerra intelectuales que representaron cada una de sus piezas. El público tomó su tiempo para digerir el discurso de Soledad, pero este quedó como uno de los más inesperados de la noche.

MoE

00:50. El inicio de los noruegos fue como un tajo a la yugular. Son pocas las cosas que te pueden preparar para el impacto de su música. Movimientos viscerales, agresivos e increíblemente humanos que se desenvolvieron a través de los muros del cuarto que les rodea. Cuando terminó la primera canción, el público aplaudió y, con un agradecimiento honesto, el trío nórdico tomó una pausa rápida antes de continuar con su arte. El show era extremadamente íntimo; en un instante, Guro Moe se acercó al público para cantar y tocar entre nosotros. Luego, apareció con parte de su ropa en la cabeza, mientras sus gritos desgarraban nuevas marcas sensoriales a la par de los acordes de guitarra y cada golpe de la batería. Fue algo impresionante. Más allá de unas pausas en donde Joakim Johansen (batería) y Havard Skaset (guitarra) festejaban o brindaban con los presentes, el tiempo seguía su paso de forma acelerada y los 45 minutos pasaron como agua. “Otra, otra”, el público clamó por una canción más, a lo que los músicos respondieron con 4 minutos de locura y desenfreno. Entre vitoreos, la banda invitó a los presentes a comprar un poco de mercancía y agradeció a todos por la noche. Esta no es una banda que puede agradar a todos; sin embargo, me atrevo a decir que verlos en vivo es una experiencia que todos deberían vivir.

 

Todas las fotos cortesía de Rodrigo Mondragón para Lados B. 

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