50 guitarristas claves para la música alternativa

¿Cómo no disfrutar de un excelente solo de guitarra? De esos que duran varios minutos, cuyas notas se extienden infinitamente, hacia el más agudo de los agudos. O aquellos que ocurren desenfrenados, más rápido de lo que podríamos imaginar que pueden moverse los dedos. También los hay lentos y sedosos, suaves, con sus notas siempre inciertas escurriéndose lentamente desde las cuerdas del instrumento. Sin mencionar aquellos solos de ejecución perfecta, casi maquinaria: cada pisada de los dedos sin el menor defecto, la longitud de las notas repartida matemáticamente. Hay tanto que admirar de los solos basados en melodías excelentes, la guitarra fungiendo como una voz que tararea, a falta de una voz humana tan pasional.

Lo mismo puede decirse de los riffs y los breakdowns. Existen maneras tan distintas y peculiares de disfrutar de una ejecución en guitarra que aquello que hace imperfecto a un músico podría ser lo que hace intrigante a otro. Pero, ¿qué hay de aquellos guitarristas que se salen de estas categorías de técnica, melodía, velocidad y estilo? Más allá de estos parámetros, existen guitarristas cuyo mérito yace en el cambio y la trascendencia. En sus experimentaciones, encontraron sutilezas y matices que convirtieron en técnicas nuevas. Hallaron métodos para renovar un sonido, maneras de hacerlo más simple, más complejo, más parecido a sí mismo, más diferente… Hicieron de la guitarra otro instrumento, llevándola a traspasar sus límites, forzando sonidos diferentes, insoportablemente nuevos. Le agregaron cerebralidad a estilos que antes eran sólo pasión, y pasión a aquellos que eran puro cerebro. Marcaron épocas y géneros, bautizaron efectos, modificaron las distancias entre un estilo y otros, para gusto o disgusto de muchos.

Los grandes guitarristas en esta lista son aquellos que no sólo tenían técnicas excelentes, o melodías inteligentes -quizás hasta eran imperfectos en su ejecución y melódicamente poco ortodoxos-, sino que también cambiaron al instrumento, al género, a la música. Los buenos guitarristas no sólo son los que dominan con tiempo, esfuerzo y dedicación al instrumento: también son aquellos que, con abandono a las fórmulas, con despecho por la perfección o con un afán por errar, terminaron por ser piezas clave de la evolución del sonido de la guitarra y sus géneros. Finalmente, son aquellos guitarristas disruptivos y desaliñados de quienes los guitarristas virtuosos aprenden.


50. Jack White (The White Stripes, The Raconteurs, The Dead Weather)

50.jpgCriticado enormemente por sus ambiciones, la habilidad de White por abusar de su guitarra sin la necesidad de mostrar una habilidad despampanante, además de ser el responsable de algunos de los riffs más reconocibles de los 2000s, lo han colocado en una posición altísima dentro del panorama musical. Citado por muchas bandas jóvenes como una influencia, White no para de producir material, constantemente lanzando álbumes con diferentes proyectos o como solista.

Canción clave: “Dead Leaves and the Dirty Ground” de White Blood Cells (2001) de The White Stripes

Por Eduardo 

49. Andy Summers (The Police)

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En ocasiones más, incluso, que el bajo de Sting y las percusiones de Stewart Copeland, el pulso estable de las cuerdas de Andy Summers fue la columna vertebral en los instrumentales de la banda londinense. El originario de Lancashire –quien con anterioridad había incidido en el jazz fusión (Soft Machine) y el rock psicodélico (The Animals)– introdujo sus asientos eclécticos en la corriente del new wave; articulando acordes y voicings poco comunes dentro del género, y hasta sirviéndose de patrones rítmicos del reggae para galvanizar sus composiciones. Sobre todo, el sonido crespo de Summers jugaba a favor de sus compañeros de banda, pues les permitía a sus interpretaciones respirar.

Canción clave: “Message In a Bottle”de Reggatta de Blanc (1979)

Por Urian

48. Billy Zoom (X)

48.jpgSiendo lo más tajante y auténtico posible, el estilo de Zoom durante su periodo como guitarrista de X pasa de cualquier artificio que pueda sugerir alguna ambición superficial y logra desatar el frenesí junto a una presencia desenfadada sin ambiciones de mostrar habilidades musicales innecesarias para el mensaje de la banda. Esta actitud tuvo un impacto en la escena punk de LA en los 80s, y al escuchar los álbumes de X podemos darnos cuenta de su enorme influencia en movimientos subsecuentes.

Canción clave: “Beyond & Back” de Wild Gift (1981)

Por Eduardo 

47. Billy Corgan / James Iha (Smashing Pumpkins)

pumpkins-1993.jpgEn la primera mitad de la década de los noventa, en un momento en el que la escena estadounidense se encontraba monopolizada por el grunge, The Smashing Pumpkins subieron a la cima para re-diversificar el horizonte musical alternativo. Las muchas y muy diversas influencias guitarrísticas bajo las cuales se criaron Billy Corgan y James Iha –tan distantes entre sí como Dimebag Darrell, Eddie Van Halen y Kevin Shields– les facilitaron las herramientas musicales para crear (en palabras del mismo Corgan) su propio “Pumpkin Planet”. El una vez muy unido dueto le trajo su cuota de desahogos al instrumento, no siempre en términos técnicos (aunque en más de una ocasión demuestran ser guitarristas habilidosos, particularmente Corgan), sino en la forma de conceptos musicales extendidos, producciones arrojadas y escribiendo conjuntamente algunos de los riffs y solos más memorables de la década.

Canción clave: “Soma” de Siamese Dream (1993)

Por Urian

46. Richard Lloyd / Tom Verlaine (Television)

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En el contexto del hard rock de los ’70, la guitarra rítmica y líder respondían a patrones bastante comunes. Una hace acordes, la otra licks y solos. El post-punk, nacido como antítesis de las partes más gastadas del rock, reconfiguró el lenguaje de la guitarra hacia algo más esencial, bordeando entre lo caótico y lo minimalista. Partiendo de esto, ningún dúo de post-punk logró una química mejor trabajada que los encargados de dar la cara por Television.

Canción clave: “Marquee Moon” de Marquee Moon (1977)

Por Sebastián 

45. John Squire (The Stone Roses)

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Gran parte de la razón por la cual The Stone Roses es considerado, hasta el día de hoy, como uno de los mejores y más representativos álbumes británicos es la punteada acróbata de John Squire. Aunque él mismo ha lamentado que –a su propia consideración– el trabajo de guitarras en el debut de la banda de Manchester es demasiado twee (cursi y débil) y “no lo suficientemente grueso o duro” la calidad, la automoderación y el carácter conmemorativo de sus fraseos, ya sean arpegiados, rasgueados o lineales, son incisos incontrovertibles.

Canción clave: “I Wanna Be Adored” de The Stone Roses (1989)

Por Urian

44. Phil Manzanera (Roxy Music)

44.jpgMientras que los otros guitarristas de glam de la época tenían una fascinación con las raíces más profundas del rock, Manzanera vio en su instrumento un facilitador de texturas, no de ritmos. Y como si tener a Brian Eno procesando la señal de tu instrumento no fuera suficiente, el genio con el que Manzanera abordó su género sirvió para inspirar a propios y ajenos.

Canción clave: “The Bogus Man” de For Your Pleasure (1973)

Por Sebastián 

43. D. Boon (Minutemen)

43-crop.jpgLa combinación de energía hardcore con riffs que parecían venir de un trasfondo post-punk dieron a D. Boon las credenciales necesarias para convertirse en uno de los padrinos del post-hardcore, desarrollando su estilo justo a tiempo para darle vida a la estancada escena de California en los ’80.

Canción clave: “This Ain’t No Picnic” de Double Nickels on the Dime (1984)

Por Sebastián 

42. Glenn Branca

42Tal vez lo justo es llamar a Branca más un compositor que un instrumentista. Si bien hoy su trabajo es bien representado alrededor su rostro siempre fue parte de una comunidad de avant-garde, composición y performance. Desde el inicio su dedicación fue al sonido en su aspecto tímbrico. Entre invenciones de afinación, circuitos cerrados de armonía y resonancia encontró éxito en el ensamble moderno para guitarra eléctrica donde pasaron hasta los nombres de Lee Ranaldo. Al final la intensidad de Branca resultó tan disruptiva que el mismo Cage no tuvo más que la necesidad de criticar.

Canción clave: “The Ascension” de The Ascension (1981)

Por Diego

41. Paul Leary (Butthole Surfers)

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Aunque los Butthole Surfers pertenecían a la misma escena DIY que sembraron bandas como Black Flag y Minor Threat, su música e ideales (o falta de) los distanció de cualquier etiqueta posible en relación con sus contemporáneos. Leary, en lugar de buscar velocidad o técnica, se concentró en todo lo bizarro que pudiese producir una guitarra, lo que lo convirtió en uno de los innovadores sónicos más importantes del underground de los ’80.

Canción clave: “Human Cannonball” de Locust Abortion Technician (1987)

Por Sebastián

40. Steve Albini (Big Black, Shellac)

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Como productor –y como impetuoso discípulo de la grabación análoga y detractor de la digital–, Steve Albini fue el responsable de crear gran parte de la identidad sonora de álbumes de la gravedad de Surfer Rosa, In Utero, Rid of Me, Pod, Ys y Things We Lost In The Fire. Como guitarrista, a través de su participación en bandas como Big Black y Shellac, el californiano influyó considerablemente en el despliegue de géneros como el post-hardcore y el math rock. Gracias a su Travis Bean T-500 y a su preferencia por las plumillas de acero, Albini logró un (ahora) característico sonido metálico seco –ideal para complementar su estilo rítmico decimal–; mismo que sería replicado hasta el hastío a finales de los noventa y principios de los dos mil.

Canción clave: “Pull the Cup”, de At Action Park (1994) de Shellac

Por Urian

39. Ian Williams (Don Caballero, Battles)

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Un sello distintivo de Williams es la gran variedad de sonidos que puede producir con diferentes instrumentos, así como la habilidad de utilizarlos magistralmente al mismo tiempo gracias a la habilidad de poder utilizar la guitarra con una sola mano a través del finger tapping .El apoyo que ha encontrado en instrumentos electrónicos como pedales de loops solo han servido para promover la complejidad en cada pieza creada por Williams para los múltiples proyectos de los que ha sido parte.

Canción clave: “Ddiamondd” de Mirrored (2007) de Battles

Por Eduardo

38. Poison Ivy (The Cramps)

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Asegurar que Poison Ivy resalta entre sus contemporáneos solo por el hecho de ser mujer es una afirmación bastante tóxica. La habilidad de Ivy es irrefutable, y cada riff frenético tocado por la guitarrista de The Cramps solo ayuda a afianzar esta reputación. Marcada por el trabajo de guitarristas clásicos del rock n roll , Ivy posee un estilo único que ayudó a expandir la cerrada actitud del punk,  y es un elemento clave en el exótico y terrorífico sonido de The Cramps.

Canción clave: “Human Fly de Bad Music for Bad People (1984)

Por Eduardo

37. Arto Lindsay

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Lindsay se hizo mala fama desde el principio al fundar DNA en medio del vortex no wave de Nueva York. Su estilo casi puramente expresivo, percusivo y extensivo era claramente un acercamiento a la guitarra cínico en su aspecto autodidacta y exclusivo de cualquier técnica. Como casi todo salido del no wave su talento fue cuestionado y más bien fue visto como un joven bromista más. Posteriormente su dedicación a los Lounge Lizards lo vio un poco más acostumbrado a los dudosos, al ser capaz de trabajar dentro del caos controlado de la banda de avant-jazz. No fue que Lindsay encontró por fin soltura y credibilidad que cuando decidió emprender una carrera solista de bossa nova y samba bien arraigado en las tradiciones Brasileñas donde prestó su estilo irascible aquellos dispuestos a trabajar dentro de las siniestras líneas de lo experimental y agradable. Todo sobre una Danelectro de 12 cuerdas.

Canción clave: “Blonde Redhead” de DNA on DNA (1978-1982)

Por Diego

36. East Bay Ray (Dead Kennedys)

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Como parte de su formación musical, Raymond John Pepperell –mejor conocido por su nombre escénico, East Bay Ray– engulló argumentos de fuentes tan heterogéneas como el trabajo sonoro de Ennio Morricone en las spaghetti westerns de los sesenta, intérpretes de jazz y rockabilly, y el tratamiento psicodélico de guitarras de Syd Barrett en The Piper at the Gates of Dawn. Además, aunque el mismo Ray negó haber estado conscientemente influido por la música surf, su forma de tocar está llena de matices del sonido de su estado natal. La totalidad de estas ascendencias estilísticas crearon ondulaciones en San Francisco, postulando a los Dead Kennedys como una de las bandas más exploratorias de su escena y, en general, de la segunda ola de punk estadounidense. Nada mal para un guitarrista de hardcore.

Canción clave: “Drug Me” de Fresh Fruit for Rotting Vegetables (1980)

Por Urian

35. Eddie Hazel (Parliament, Funkadelic)

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La base de lo que hoy conocemos como P-Funk fue establecida alrededor del estilo de Eddie Hazel, un guitarrista que retomó el estilo que Hendrix estaba desarrollando en Band of Gypsys, adaptado completamente al naciente funk. Sin las aportaciones de Hazel no existiría la idea de la guitarra de funk como la conocemos, con el énfasis en el groove, subyugándose al bajo y la batería para que cuando fuera su turno de brillar lo hiciera con total desenfreno.

Canción clave: “Free Your Mind and Your Ass Will Follow” de Free Your Mind… and Your Ass Will Follow (1970) de Funkadelic

Por Sebastián 

34. John McGeoch (Siouxsie, Magazine, PiL)

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Con una reputación de poder crear sonidos imposibles, es lógico que la participación de McGeoch en algunas de las bandas más importantes del post-punk siga influyendo a muchos guitarristas. Discos como Real Life de Magazine o Juju de Siouxsie & the Banshees no tendrían el mismo impacto sin la aportación de McGeoch, cuyas texturas impecables ayudaron a elevar el sonido de cada banda sin acaparar la atención por completo.

Canción clave: “Arabian Knights” de Juju (1981) Siouxsie and the Banshees

Por Eduardo

33. Dylan Carson (Earth)

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Muy a la manera en que Shields descubrió la maravilla dentro de ser cirujano sonido, Carson ha enfocado toda su carrera a una paciente exploración del sonido e instrumento pero también al método armónico y sobre todo el peso del tiempo. Desde los inicios de su carrera con el decisivo Earth 2 que declara el drone de guitarra rock hasta sus tributos al stoner sureño y el folk, este guitarrista ha puesto gran atención a cómo ser influenciado y no sonar como ellos, a la importancia del tono, al tocar lento y repetirse. Carson mismo dice que esta fue su única gran idea y ha seguido con ella desde que tomó nota de La Monte Young y Riley para entender el minimalismo musical.

Canción clave: “Tethered to the Polestar” Hex; Or Printing in the Infernal Method (2005)

Por Diego

32. The Edge (U2)

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El estilo de The Edge hoy es relacionado con una idea muy específica, la cual contiene mucho procesamiento de efectos y varias capas de delay. No obstante, ha logrado mutar su estilo en las diferentes iteraciones de la banda, convirtiéndose en el arquitecto sonoro de U2. Desde el post-punk de Boy hasta los sonidos inspirados en shoegaze y música industrial de Achtung Baby, o los tintes electrónicos de Pop; The Edge ha logrado llevar su instrumento a lugares que parecerían no tan comunes en la banda de rock más grande del planeta.

Canción clave: “New Year’s Day” de War (1983)

Por Sebastián 

31. J Mascis (Dinosaur Jr.)

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El noise rock no está caracterizado por la habilidad técnica del guitarrista, sino por la creatividad a la hora de crear texturas y el manejo del feedback y la distorsión. Si se le suman esas cualidades a alguien que parece dominar el mismo caos melódico de Jimi Hendrix, obtenemos a J. Mascis, el líder de Dinosaur Jr. Influyente en un espectro que abarca desde el grunge hasta el shoegaze, el guitarrista influyó a Kevin Shields en la composición de You Made Me Realise, uno de los momento más importantes de la historia del instrumento.

Canción clave: “Sludgefeast” de You’re Living All Over Me (1987)

Por Sebastián 

30. Peter Buck (R.E.M.)

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El centro gravitacional de R.E.M. está condenado el resto de sus días a ser puesto en tela de juicio contra Marr. Una pelea que entre más pasan los años más parece volverse polarizante. Buck a diferencia de Marr, tiene cualidades de intensidad más directas al rock dentro de su famoso arpegio melódico que le da esas cualidades tan sensibles a la banda. Por esto mismo el talento de Buck a veces es difícil de entretener en sí suena como un elegante post-punk, un sensible jangle pop o el llamado “college rock” que le daría tanto animo a la alternativa de las décadas posteriores. Así dentro de lo pretencioso de R.E.M. siempre está anclado un sentido jovial cuasi-folk del aspecto rural americano tan inescapable. Buck es un guitarrista capaz de transmitir inteligencia melódica sin perder de enfoque la electrificación misma del instrumento.

Canción clave: “Finest Worksong” de Document (1987)

Por Diego

29. Bernard Sumner (Joy Division, New Order)

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Otro caso de un músico que parece ser sujeto a la injusticia de ser reducido a un guitarrista en esta lista. Gran parte del legado de de Sumner es su visión al hacer la transición que hoy parece tan obvia hacia la electrónica en su sentido synth pop. Como instrumentista, Sumner es economista, es del menos es más. Su estilo siempre ha sido inteligentemente dependiente a la interacción con Peter Hook que parece crear tan precisas estructuras para que Sumner simplemente se encargue de dialogar sobre las canciones más que tratar de acaparar un espacio que a veces no necesita ser tomado.

Canción clave: “Colony” de Closer (1980) de Joy Division

Por Diego

28. Buzz Osbourne (Melvins)

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Los Melvins usualmente son situados como gran parte del catalizador del movimiento grunge, y en cierto sentido es innegable su complicidad pero no termina por dar a entender su realidad. Salidos de esa escena de hardcore punk, Osbourne terminó por encontrar más encanto en lo lento, lo pesado y sureño que lo pondría en esa ambigua posición de sludge metal que también le daría grandes alas a la posterior escena de NOLA. El estilo de Osbourne se vale mucho por su chug y intrepidez de ritmo que no duda en la eficacia del martilleo. Osbourne tal vez es mejor definido como metal alternativo.

Canción clave: “Hooch” de Houdini (1993)

Por Diego

27. Viv Albertine (The Slits)

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Pocos álbumes pueden presumir de tener un flujo tan impecable como Cut, el debut de The Slits; y eso se debe a las excéntricas vocales de Ari Up, a las increíblemente versátiles líneas de dub de Tessa Pollitt, a la magra producción y a las composiciones mismas; pero, en especial, a la dinamiquísima interpretación de Viv Albertine sobre sus seis cuerdas. Los staccatos caprichosos y festivos de su Rickenbacker 450 se resisten a caducar, no sólo en la media hora de extensión del disco, sino también tras repetidas escuchas, cuatro décadas después de su publicación original. Antes, aun, que Dr. Know, en Inglaterra ya había una guitarrista invocando la memoria del punk a través de la naturaleza percutiva del reggae y el dub.

Canción clave: “Instant Hit” de Cut (1979)

Por Urian

26. Daniel Ash (Bauhaus)

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Los crípticos sonidos invocados por Ash en “Bela Lugosi’s Dead” revelan una oscuridad que eventualmente se volvería el estandarte del post-punk, pero nadie ha podido impregnar de forma más sofisticada influencias tan dispares como el punk, el dub y el glam en un sonido que, aunque característico, nunca dejó de desenvolverse de forma dinámica a través de distintos proyectos en los que Ash siempre representaba el ingrediente exótico.  El ansia por no repetirse y la facilidad para lograrlo lo han vuelto una influencia inimitable.

Canción clave: “In the Flat Field” de In the Flat Field (1980).

Por Eduardo

25. Adrian Utley (Portishead)

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Portishead destaca entre las bandas más notables de los 90s por apoderarse de una melancolía presente en  un mundo creado por ellos y que solo ellos han podido habitar. Dentro de este mundo, la guitarra de Utley ayuda a desembocar los momentos más viscerales de la banda. Fuertemente influenciado por el jazz y ayudado por una diversidad incontable de instrumentos, el estilo de Utley ha llamado la atención de otros artistas que sin pensarlo dos veces aprovechan la oportunidad de anotar una colaboración y así nutrir sus proyectos con sonidos que solo pueden surgir de éste.

Canción clave: “Mysterons” de Dummy (1997)

Por Eduardo

24. Black Francis / Joey Santiago (Pixies)

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El impacto de Pixies en el rock alternativo sigue regurgitando bandas que de una u otra forma los referencian o mencionan al hablar de sus influencias. Responsables de un sonido crudo pero al mismo tiempo reconocible y por momentos accesible, siempre se han mostrado espontáneos y directos, sin temor a mostrar vulnerabilidad cuando es necesario, así como un talento innato para crear canciones que fácilmente se han vuelto himnos. El trabajo impuesto en la banda por parte de todos sus integrantes es palpable en cada lanzamiento, con Joey Santiago y Black Francis como responsables de crear muchos de los momentos memorables en la carrera de la banda.

Canción clave: “Monkey Gone to Heaven” de Doolittle (1989)

Por Eduardo

23. Tom Morello (Rage Against the Machine)

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Morello comparte muchas cosas con alguien como Iommi. Su éxito parece venir de la construcción del riff con tacto, paciencia y elongación. Hoy el guitarrista es reconocido por las técnicas extendidas que lograron incorporación de novedades sónicas al rock, pero quizá sea más relevante darle valor a Morello por su capacidad para merger groove y riff como bajista mientras es capaz de conversar como guitarrista.

Canción clave: Snakecharmer de Evil Empire (1996)

Por Diego

22. Syd Barrett / David Gilmour (Pink Floyd)

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Syd Barrett, durante su corta etapa como el primer frontman, guitarrista y principal compositor de la mítica banda británica Pink Floyd, arribó a instancias de creatividad incomparables. Contrario a los héroes técnicos de la guitarra, su manera de tocar era errática y caprichosa, pues su búsqueda estaba impulsada por una fascinación con las estructuras volubles, con la disonancia y la distorsión. Coincidieron brevemente, pero David Gilmour terminó por reemplazar a Barrett. Este momento significó un antes y un después para la banda, la cual alcanzaría su cenit sobre los trastes de la Stratocaster negra de Gilmour. A pesar de tener una gran sensibilidad para la creación de soundscapes, sus solos ecoicos de blues no reparaban en abrirse paso por cualquier arreglo orquestal o nata de sintetizadores, y sus secciones rítmicas eran trances narcóticos. Al final, nada sería igual si alguno de los dos hubiera faltado.

Canciones clave: “Interstellar Overdrive”, de The Piper at the Gates of Dawn (1967) y “Comfortably Numb” de The Wall (1979)

Por Urian

21. Michael Karoli (Can)

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Aunque suele pensarse a su respecto como el eslabón débil de la banda alemana (debe haber sido difícil intentar sobresalir teniendo como compañero a Jaki Liebezeit), el trabajo de guitarras de Karoli, moldeado por sus habilidades como violinista y chelista, siempre se encontró a la altura de las empresas de una de las bandas vanguardistas más significativas de la historia. Aunque sus participaciones eran comparativamente modestas, su modelo minimalista –en ocasiones evocativo del funk, el jazz y el blues y, en otras, de relatos espaciales y escenarios fantásticos de oriente– y la forma en la que utilizaba pedales de efectos para conseguir resultados anacrónicos siempre fueron esenciales como parte del sonido de Can.

Canción clave: “Father Cannot Yell” de Monster Movie (1969)

Por Urian

20. Bob Mould (Hüsker Dü)

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En tanto fue progresando la carrera musical de Hüsker Dü, los minesotanos comenzaron a distanciarse del ethos de sus coetáneos de la escena de hardcore punk. Bob Mould, su principal compositor y guitarrista, empezó a inclinarse por la posibilidad de un tratamiento abrasivo de high-end que enfatizara las progresiones armónicas y las melodías vocales; en otras palabras, los power chords fueron siendo suplantados por cuatriadas temperamentales y los gritos por motifs reiterativos; el hardcore se convirtió en noise rock y Hüsker Dü en exponentes del guitar wall of sound.

Canción clave: “New Day Rising” de New Day Rising (1985)

Por Urian

19. David Pajo / Brian McMahan (Slint)

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Muchos los utilizan como el referente máximo del inicio del post-rock por su capacidad para la provocación instrumental, pero el corto trabajo de Pajo y McMahan demuestra mucho más. Ambos tuvieron tiempo para desarrollarse en diferentes proyectos donde parecían demostrar una acercamiento hacia el instrumento austero y dramático. Tensión e intensidad guían su creatividad a través de la construcción de capas cada una con una sutileza nueva. El dramatismo en sus melodías es dentado y dividido mientras nunca pierde de vista el groove. Muy dentro de las líneas de post-hardcore y emo, el acercamiento de esta pareja logró mantener la emocionalidad de esta música lejana de las convenciones construidas.

Canción clave: “Good Morning Captainde Spiderland (1991)

Por Diego

18. Robin Guthrie (Cocteau Twins)

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El prestigio de Cocteau Twins responde a un abuso de calidad en cada una de sus entregas. No podemos negar que la contundencia de la banda se debe a la multitud de sonidos dispares que interactúan en cada canción, siendo la voz de Liz Fraser la más mencionada. Sin embargo, los inusuales paisajes que Guthrie plasmaba con su guitarra ayudaron a elevar la calidad del proyecto a niveles fuera de este mundo. La densidad gótica de Garlands, el salvajismo minimalista de Treasure o la claridad exótica de Heaven or Las Vegas son un claro testimonio de un deslindamiento a las convenciones, resultando en una de las discografías más emblemáticas a la que músicos de todos los géneros siguen recurriendo en busca de inspiración.

Canción clave: “Sugar Hiccup” de Head Over Heels (1983)   

Por Eduardo

17. Guy Picciotto / Ian McKaye (Fugazi, Rites of Spring, Minor Threat, Embrace)

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Ambos, siendo figuras clave del desarrollo del hardcore en los ’80, fueron los candidatos ideales para que el género evolucionara su estilo, ganándose así la etiqueta de “post-“. Lo abrasivo se unió a estructuras musicales complejas, creando un punk cerebral y retador musicalmente, en el que la interacción entre guitarras era tan importante como lo había sido en los albores del post-punk. Fugazi y su estilo musical no sólo cementaron el post-hardcore, sino que también dejaron una huella importante en el math rock, post-rock y el emo de segunda ola.

Canción esencial:  “Turnover” de Repeater (1990)

Por Sebastián 

16. Nick Drake

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El cantautor aún hoy permanece más como una misteriosa e elusiva figura que un nombre de grandes ligas. Rescatado en años recientes, el legado de Nick Drake cada vez revela más de su intoxicante perspectiva musical. Dentro del uso de los recursos más simples su música resulta surrealista. Drake toma de Dylan y lo lleva al misticismo con un enfoque autodidacta y estructuras de canciones caminantes y circulares. La búsqueda por el cluster tonal y la elocuencia melódica es ininterrumpida en su exhibición ambiental. Sin duda el músico demostró que incluso dentro de las expresiones más viejas aún hay caminos nuevos que recorrer

Canción clave: “Road” de Pink Moon (1972)

Por Diego

15. Keith Levene (Public Image Ltd.)

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Miembro fundador de PiL junto a John Lydon, Keith Levene es directamente responsable de gran parte del intenso sonido logrado en los primeros 3 álbumes del grupo y que siguen siendo una referencia total. Gran parte del sonido abrasivo y ruidoso de la banda provenía del ingenio de Levene, uno de los primeros en utilizar guitarras de metal que producían ese distintivo sonido con el que Levene arremetía en cada tema.

Canción clave: “Poptones” de Metal Box (1979)

Por Eduardo 

14. Jonny Greenwood (Radiohead)

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Comúnmente, cuando alguien hace referencia al legado y a los méritos musicales de Radiohead, la primera alusión suele ser hacia la persona de Thom Yorke; pero, mientras que él es quien escribe la gran mayoría del material de la banda, hay otro integrante que es tan o –en ocasiones muy puntuales– hasta más importante que el mismo Dr. Tchock. Desde que la banda de Abingdon comenzó a emigrar hacia terrenos más experimentales, Jonny Greenwood –el único miembro de la agrupación que está formalmente instruido en teoría musical– siempre estuvo en las líneas frontales. Ya sea que estuviera dirigiendo la sección de metales en las grabaciones de “The National Anthem”, las cuerdas en “Pyramid Song”, escribiendo síncopes para “Let Down” o explorando un juego de ondas martenot, el multinstrumentalista se demostró indispensable. Su trabajo de guitarras, como el resto de sus aportaciones, siempre dio la impresión de provenir de otro mundo.

Canción clave: “Paranoid Android” de OK Computer (1997)

Por Urian

13. Adrian Belew (King Crimson, Talking Heads, David Bowie, Frank Zappa)

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Experimentación y virtuosismo, que si bien han sido siempre caminos totalmente separados para la mayoría de los músicos, encuentran un punto de unión descomunal en el estilo de Adrian Belew. Indetenible, Belew muestra su versatilidad involucrándose en diversos proyectos y colaboraciones que durante décadas le han permitido explotar al máximo sus habilidades así como satisfacer sus curiosidades creativas.

Canción clave: “Indiscipline” de Discipline (1981) de King Crimson

Por Eduardo 

12. Prince

prince-fabulous-tour-LA-billboard-650-1548.jpgPrince creó un arquetipo que no se ha repetido en la historia de la música popular de manera latente: la súper estrella pop que es también un dios de la guitarra. A pesar de sus enormes talentos en el instrumento, su música tiene un balance que no abusa de ninguno de sus recursos técnicos, es por eso que cuando la guitarra hace su aparición en alguna de sus canciones, ya sea en forma de un riff o un solo, siempre resulta fresco, sorprendente y sobre todo, emocionante.

Canción clave: “Computer Blue” de Purple Rain (1984)

Por Sebastián 

11. Greg Ginn (Black Flag)

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En los primeros EPs de Black Flag podemos escuchar a Ginn como un claro discípulo de la escuela de Johnny Ramone; sin embargo, conforme la banda se fue tornando hacia territorios como el free jazz y el metal, el estilo del guitarrista se volvió un hito entre aquellos que se dedican al punk. Sus solos atonales parecían predecir los de King y Hanneman en Slayer, y su uso inortodoxo de tiempos y estructuras hicieron de Black Flag la banda más importante del movimiento hardcore de California.

Canción clave: “Slip It Inde Slip It In (1984)

Por Sebastián

10. Johnny Marr (The Smiths)

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Ser el responsable de componer la mayoría de las canciones de una de las bandas británicas más emblemáticas siguiendo sus propios términos no ha sido suficiente para dar a Johnny Marr el reconocimiento que se merece. Eclipsado por la excéntrica personalidad de Morrissey, el talento de Marr para dominar su instrumento, sumado a una fluidez de ideas frescas han derivado en temas cuya importancia es sustancial y validada incluso por aquellos que no se consideran escuchas regulares de la banda de Manchester.

Canción clave: “Bigmouth Strikes Again” de The Queen is Dead (1986)

Por Eduardo

9. Johnny Ramone

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La economía de recursos de Johnny Ramone habla de un guitarrista más versátil que la mayoría de los grandes héroes de la guitarra de los ’70. Rompiendo con la tradición musical de la época logró crear un vehículo para el punk, así como un estándar para todos aquellos que abordaron el género desde las seis cuerdas. Negó solos, riffs, arpegios y cualquier otro recurso que no fuera un power chord tocado a un tempo que desafiaba la velocidad de la luz, al menos términos de la época. El anti-guitar hero por excelencia, un ejemplo de que la guitarra siempre será mucho más que la técnica.

Canción clave: “We’re a Happy Familyde Rocket to Russia (1977)

Por Sebastián 

8. Frank Zappa

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Hoy Zappa es reconocido como mucho más que un guitarrista y por eso peligroso reducirse a hablar de él como un instrumentista. Este, fue como guitarrista recipiente de una buena mezcla entre virtuosismo y libertad. Su extensivo conocimiento de técnica musical, bien vista en su uso singular del legato, su dominio absoluto del fraseo y una rica combinación de influencias que jamás fueron reducidas al rock; Zappa logró lucir como un guitarrista que tenía suficiente lenguaje como para hablar con grandilocuencia pero también suficiente humildad como para saber cuándo reducir, cuando extender y sobre todo invertir en el detalle expresivo.

Canción clave: “Willie the Pimp” de Hot Rats (1969)

Por Diego

7. Robert Fripp (King Crimson, David Bowie, Brian Eno)

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Fripp en muchos sentidos tiene las mismas obsesiones que los compositores modernos y su lugar en el rock no es en lo absoluto rock. Si muchos aquí son celebrados por su víscera, Fripp debe ser reconocido por su tecnicismo. Su necesidad por encontrar más allá del fundamento blues lo llevó a la creación de precisas alternativas para la afinación y el uso de efectos. Hoy su función tanto como diseñador de King Crimson así como de brazo creativo de trabajos tan definitivos como los de Bowie o Eno hacen de su estilo particular, monolítico y ambiental. Una aportación inescapable para el canon musical.

Canción clave: “Heroes” (1977) de David Bowie

Por Diego

6. Ron Asheton /  James Williamson (The Stooges)

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Los guitarristas principales de los Stooges en sus momentos más definitivos, Fun House y Raw Power, respectivamente. Uno con sus toques de free jazz y el otro con el completo control sobre el caos; ambos hicieron del ruido y la distorsión un lenguaje que nadie había explotado de tal manera desde la muerte de Hendrix, sentando las bases para que el punk se sintiera peligroso y que el post-punk encontrara su lado más primitivo.

Canción clave: Asheton; “T.V. Eyede Fun House (1970)Williamson; “Your Pretty Face is Going to Hellde Raw Power (1973)

Por Sebastián 

5. Tony Iommi (Black Sabbath)

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Tener bajo tu nombre asignaciones como: “el creador de la música pesada”, “el creador de la música stoner”, el “riff lord” quizá juegue un papel dentro de lo exagerado, pero de nuevo, su recurrencia tiene inherente un nivel de certeza. El enfoque de Iommi siempre ha sido simple pero muy capaz. Su conciencia del instrumento parece decirle que tanto tiempo debe permanecer en cada elemento de su composición y así maximizar cada detalle de su proceso de composición.

Canción clave: “Into the Void” de Master of Reality (1971)

Por Diego

4. Lou Reed / Sterling Morrison (The Velvet Underground)

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Lou Reed y Sterling Morrison fueron los guitarristas de la que, indubitablemente, ha sido la banda más importante para el desarrollo de la música alternativa en su totalidad. Poco menos de todos los géneros que cercan el panorama del rock moderno –desde el punk, el metal, el post-punk, el krautrock y el noise hasta la neopsicodelia, el shoegaze y el grunge (y todo lo que existe en medio)– tienen una deuda irrevocable con The Velvet Underground. Los diálogos de guitarra de la banda neoyorquina –en los cuales los rígidos roles de “rítmico y solista” resultaban poco más que etiquetas momentáneas intercambiables– licuaban los procesos experimentales, las entonaciones triviales (“ostrich guitar”) y las improvisaciones desaliñadas de Reed con las sólidas pentatónicas de blues de Morrison. El resultado fueron cuatro de los álbumes más mitológicamente pesados de la historia y, en el caso de Reed, apenas los primeros pasos de una leyenda en el hacer.

Canción clave: “Sister Ray”, de White Light/White Heat (1968)

Por Urian

3. Kevin Shields (My Bloody Valentine)

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Determinado a hacer sonar sus Jaguars y Jazzmasters como “cualquier instrumento imaginable” –excepto como guitarras– el irlandés se convirtió en pionero de varias técnicas de interpretación y métodos poco convencionales de producción; particularmente del glide y el wall of sound. Desde sus incursiones tempranas en el psychobilly (This Is Your Bloody Valentine), el post-punk (Geek!), el noise pop (The New Record, Sunny Sundae Smile) y el jangle (Ecstasy), era palpable en su trabajo instrumental una inquietud que sólo podría ser aliviada con innovación; de la cual alcanzó su cenit con el lanzamiento de Loveless, en 1991. Más que desarrollar un nuevo sonido a base de empalmes tonales y feedback, Kevin Shields evolucionó la visión del guitarrista hacia otro plano dimensional.

Canción clave: “I Only Said”, de Loveless (1991)

Por Urian

2. Thurston Moore / Lee Ranaldo (Sonic Youth)

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Instruidos en la creación de técnicas y arreglos experimentales gracias a su participación en las orquestas de guitarra de Glenn Branca, Thurston Moore y Lee Ranaldo se inventaron como dos de los primeros exploradores del noise rock. El desplegamiento de sus gradientes armónicos –pendulando siempre entre la consonancia y la disonancia–, su gusto por insertar desarmadores y baquetas debajo de sus cuerdas para alterar el color de su sonido, sus ataques de ruido y episodios de drone y sus entonaciones irregulares inspiraron a generaciones enteras a recoger un instrumento; a soñar con revueltas adolescentes.

Canción clave: “Cross The Breeze”, de Daydream Nation (1988)

Por Urian

1. Jimi Hendrix

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Los clichés en la vida tienden a perdurar justamente por su sustento en la inevitable verdad. “Al mal tiempo buena cara”, “No te preocupes, ocúpate”, “Más vale solo que mal acompañado”, “Hendrix es el mejor guitarrista”. Es difícil no ser redundante al describir que hace de la leyenda tan especial, pero en afán de hacer resumen conciso, el conjunto de cualidades de Hendrix son los que rigen lo que fundamentalmente en este medio se admiran y juzgan el valor de lo que llamamos buena música: memoria, erotismo, experimentación, sensibilidad y violencia.

Canción clave: “Gypsy Eyes” de Electric Ladyland (1968)

Por Diego

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