Soundtracks caseros: 4 clásicos de terror

Así como existen diferentes maneras de abordar el horror en el cine, hay múltiples formas de interpretar las cosas que nos aterrorizan en la música. Estas pueden llegar desde un lugar totalmente kitsch o desde una visión basada en el cine arte. Por ende, hay obras de terror que nos pueden hacer reír, mientras que otras nos sacuden  hasta lo más profundo de nuestra psique.

Estas siete películas, con los respectivos álbumes elegidos para cada una, tienen objetivos y métodos diferentes en su visión del horror, de lo pragmático a lo surrealista y de lo ridículo a lo preocupante. Esta serie de premisas hacen del horror un género tan fructífero, tanto en la música como en el cine, y a la vez, dejado a un lado por su aparente falta de “seriedad”.  Estas películas son hitos que lograron que la conversación alrededor del género se tornara en un análisis serio y trascendental. Al igual que estos álbumes.

Plan 9 from Outer Space (1959) de Ed Wood 

Walk Among Us (1982) de The Misfits

El debut de los Misfits es la plantilla del horror punk, con sus múltiples alusiones y fantasías de aliens, zombies, asesinos y monstruos. Con base en esto, es fácil ligar las temáticas y estética camp de este álbum con la absurda premisa detrás de Plan 9 from Outer Space —aliens que resucitan a los muertos de la Tierra— la primera de una tendencia que revaloriza películas pésimas como obras maestras.

 

Re-animator (1985) de Stuart Gordon

Off the Bone (1983) de The Cramps

Una historia de Lovecraft se encuentra con poco presupuesto y la década de los ’80 a todo lo que da, ¿el resultado? Re-Animator. Este clásico de culto cuenta la historia de un científico que descubre una fórmula para revivir a los muertos, trayendo consigo mucho gore y humor; algo muy similar a la música de The Cramps, cuya compilación de 1983, Off the Bone, es una perfecta introducción al mundo de psychobilly ocultista y paranormal de la banda.

 

The Shining (1980) de Stanley Kubrick

Murder Ballads (1996) de Nick Cave & The Bad Seeds

Con una portada que evoca al famoso hotel Overlook, Murder Ballads, al igual que The Shining, pertenece al lado artístico y contemplativo del terror. Ambos, cada uno a su manera, lidian con crímenes pasionales. La película, con la locura de un hombre que lo lleva al deseo de asesinar a su familia; el álbum, con los pormenores y detalles de dichos crímenes.

 

Blue Velvet (1986) de David Lynch

Bad Moon Rising (1985) de Sonic Youth

Tanto Blue Velvet como Bad Moon Rising son obras que rompen los estereotipos de sus respectivos géneros, a través de una exploración de las facetas más oscuras ocultas dentro del estilo de vida tradicional en Estados Unidos. Ambas representan subversión artística en los años mustios de Reagan, productos de una sociedad conformista y conservadora. De igual manera, las disonancias de Sonic Youth encuentran su complemento perfecto en el estilo visual de Lynch, aparentemente fuera de lugar e indescifrable.

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