Columnas Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: Size (1991)

La década de los setenta significa para México un pasaje oscuro dentro de su historia contemporánea. La implantación de dictaduras alrededor de toda América Latina sería el demostrativo perfecto de que, tarde o temprano, esta represión política llegaría al país. Chile tenía a Pinochet; Uruguay, a Méndez; Bolivia y Perú estaban con Banzer y Alvarado, respectivamente. Sin embargo, México no sabía que el dictador se encontraba en casa, enfundado con la bandera institucionalista: sip, el PRI.

El paradigma ideológico que surgió a partir de Tlatelolco en 1968 propició que los jóvenes buscaran y crearan alternativas afines a ellos ante la fuerte represión y censura que el gobierno utilizaba para cualquier grupo social en el país, incluida la música rock. Con esto, nace el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro y, sobre todo, los hoyos funky.

En la total clandestinidad, los hoyos funky sirvieron como la respuesta contracultural más underground que el país puede presumir. Estas bodegas llenas de alcohol y drogas sirvieron como el escaparate ideal para bandas emergentes que no tenían los espacios ni los medios para irse haciendo de un nombre en la creciente escena que abarcaría todo 1970. Bandas como Three Souls In My Mind, La revolución de Emiliano Zapata, The Tepetatles, El Ritual o Enigma adoptaron y sirvieron a la causa juvenil-estudiantil, logrando tener una fuerte influencia en ellos. Aunado a esto, la fuerte avanzada musical que había alrededor del planeta, con David Bowie a la cabeza, logró sacar de entre las piedras a un puñado de bandas que resultarían ser los abuelos de la escena musical mexicana contemporánea. Entre ellas, Size.

En 1979, Size nace de las cenizas de la primera banda mexicana de krautrock, Decibel, y con un Jaime Keller (alias Ily Bleeding, Illy Kosovo, Illy Godzilla e incluso Illy Keller) recién desempacado de Canadá. Fuertemente influenciados por la lírica de David Bowie, el punk de The Clash, el post-punk de Siouxsie And The Banshees, el new-wave de Tuxedomoon y los synths de Cabaret Voltaire y Brian Eno, se hacen de un contado número de seguidores a los que influenciarán para dar paso a la llamada generación de “Rock En Tu Idioma”. En sólo 6 años, Size establece en México el post-punk, un género que, hasta ese entonces, era desconocido para el país.

Gracias al “Rock En Tu Idioma”, aquellas propuestas avant-garde mexicanas fueron desechadas para darle paso a Caifanes, Fobia o La Castañeda -todos ellos, fans confesos de Size-. Es así que bandas como Las Ánimas del Cuarto Oscuro, Casino Shanghai, Silueta Pálida, Dangerous Rythm, Las Vírgenes Que Nunca Fueron Santas y Size hoy tienen la etiqueta de culto dentro del underground mexicano. Durante la década de los ochenta, Illy Bleeding y compañía grabaron múltiples canciones; sin embargo, fueron marginados a tal grado de sólo publicar un EP (El Diablo En El Cuerpo) y un single (Tonight/Daily Matrix). Size se desintegra en 1985, pero no fue hasta 1991 que Rock’n’Roll Circus edita y lanza el primer disco formal de la banda con aquellas canciones que fueron desechadas durante su lapso activo, dando como resultado un álbum de dieciséis canciones. Así se gesta este disco de culto entre los melómanos mexicanos, naciendo la verdadera escena (post-)punk en México.

Size (1991) refleja fielmente un sonido innovador desde el primer momento en el que se le pone play. “Tonight”, con sus escasos 79 segundos de duración, es simplemente adictiva: “Blitzkrieg Bop” made in Mexico. En “Daily Matrix”, los synths son los protagonistas, mostrándonos una esencia Fadgadgetista durante toda la canción con sus acordes bien sintetizados. Con una guitarra electrizante, “Bar Ship” es lo más que una banda se acerca, dignamente, al sonido de The Cramps. (Por cierto, hablando de Lux Interior…, ¿sabían que el sujeto era un ferviente seguidor del punk latinoamericano? ¡Amaba a Los Saicos! No lo culpo.) “Strategy” cierra con broche de oro el primer cuarto del álbum. En la voz de Illy Bleeding y su forma de cantar, claramente se pueden notar las influencias que Joe Strummer y Peter Murphy tuvieron en él durante su estancia en Canadá, siendo apenas un adolescente.

“Lucrative Methods” retoma una de las más grandes influencias en Size: The Cure. Con una melodía bien construida y lanzando coros simultáneos, los sythns se pueden tocar solos con una maestría que nos hace viajar por una odisea de sonido y demencia única de Size. “Gortesque Ornament” puede ser la canción más heavy del disco, con esos tempos rápidos y riffs trashers; sin embargo, no lo aparenta. Es silenciosamente exquisita, una de las mejores canciones del disco, fácil. Por cerca de 3 minutos, nos sentimos vagando por alguna localidad de Pennsylvania, buscando brujas y toda esa parafernalia maléfica. ¿Has sentido aquella vibra que tiene The Horrors en Strange House? Ándale; pues así, pero en una sola canción.

“Gogo Girl” puede ponernos en una situación muy comprometedora: puedes dedicarle esta canción a tu crush y salir victorioso o perderla en el intento; así de clara es. Illy Bleeding escribió esta canción por una chica que conoció en Canadá y que lo sedujo a tal grado de amarla, pero sus intentos fueron infructuosos. Lejos de esas historias melosas, Walter Schmidt maneja con maestría los synths análogos y nos ofrece una interminable aura bailable y pegajosa.

Termina el segundo cuarto del álbum con un mix (que, dicho sea de paso, Size fue la primera banda en México que introdujo un mix, ahora llamados “original mix” en la world wide). “El Diablo En El Cuerpo” es la canción más recordada de Size y esto gracias a que fue lanzada en su primer y único EP: El Diablo En El Cuerpo. Esta pieza es de las pocas canciones en español de Size y se debió a que, ante la creciente camada de bandas de Rock En Tu Idioma, Not On Label (disquera artífice de producir y grabar el único EP de esta banda) quería adentrarse en la moda de las bandas que tenían y triunfaban con canciones en español (fracasó). Las letras y la música de Size no son como las de Timbiriche o las de Flans.

“La Cabellera De Berenice” es una elegía musical de pies a cabeza, un poema musicalizado, literalmente. Retomando antiguos fragmentos egipcios, Illy Bleeding construye una canción alrededor del firmamento. Astronómicamente, La Cabellera de Berenice existe, es un hecho. Pero sólo un maestro de la lírica como Jaime Keller podría hacerle una canción contrastándolo con el frívolo amor terrenal. “La Cabellera De Berenice” figura como la canción más cursi de Size, pero también es la favorita para los corazones vagabundos.

Por favor, melómanos y melómanas, eviten “Juegos De Azar”: es lo más cercano a Flans que escucharán en sus vidas de la mano de una banda underground. No. Simplemente, no. Y qué decir de “Castillos En El Cielo”… Nein, nein, nein! Si Timbiriche y Luis de Llano hubieran formado una banda de alternativo a la mitad de la década de los ochenta, seguramente sonaría a esto. Y no queríamos eso, ¿verdad? ¡¿Verdad?!

Anyways, retomando la vanguardia musical en serio, “Tráfico De Esclavos” y “Alebrije” nos muestran que una banda cien por ciento mexicana puede hacer música de calidad con claras influencias de Depeche Mode, Erasure y Camouflage. “El Diablo En El Cuerpo” vuelve a escena, pero con un reprise. Melódicamente, es mejor que el mix. ¡Punto para el genio que hizo esto posible!

“Time Trap” es un gran preludio para lo que nos espera al final del álbum: están advertidos. Utilizando secuencias complemente sacadas del new-wave más innovador de la escena y volviendo a sus fantásticas líricas en inglés, Illy Bleeding se remonta a la Segunda Guerra Mundial haciendo referencia a los Hitler’s fields, tal y como lo hizo Joy Division en “New Ice Age”. ¿Coincidencia? No lo creo.

Con el sample de una voz femenina diciendo: What do you want?, what do you want to do to me? y finalizando con un jadeo bestialmente masculino, empieza la mejor canción del disco. “Me, I Lost You” es una canción que enaltece los sentimientos de una persona hacia otra. Nos cuenta la historia de un amor perdido que, en base a los buenos recuerdos, espera recobrar a esa persona que se le fue de las manos. Sin embargo, resulta infructuoso porque aquella persona ya lo olvidó. ¿Les resulta familiar? A mí sí.

Las lyrics son devastadoras, al igual que la melodía del outro. “Me, I Lost You” no es una canción para todos: es exclusiva para los corazones rotos y Size lo sabe; por eso la letra es una tragedia. Frases como: Minutes distress, show tired/Big pupils erased feeligs; I dare to ask/How much do you really care?; You, me, lost love/Close together mask peeling; I laid an empty bed enaltecen el amor que aún conserva aquella persona que la canta. Con una lírica perfecta, con secuencias de los teclados excelsamente bien trabajadas y con un outro hermoso, Size se despide de nuestro amor perdido y, también, de nuestros oídos.

Gracias por tanto, Illy Bleeding. Descansa en paz.

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