La música misógina no es ofensiva, es peligrosa

En septiembre del 2017, Pitchfork publicó un testimonio que acusa al rapero XXXTentacion de haber golpeado y estrangulado a una mujer embarazada. La víctima también declaró que había sufrido un largo patrón de abuso de todo tipo a manos del joven artista. Tres años antes, en 2014, Jahseh Dwayne cantaba su canción “Blood Stains” con las siguientes líneas: “Suck and swallow for the money, young bitch…She got tassles on her nipples, beat that pussy like a riptide“. En 2016, su canción “MANIKIN” contenía esta frase: “Shoot pregnant wife in a Porsche, that is expensive abortion“. El año de la controversia, 2017, cantó “Change hoes like clothes, I can’t get attached“, en su canción “Everybody Dies In Their Nightmares”.

Quien piense que lo que hizo no tiene que ver con el contenido de sus canciones está en un grave error.


Una de las frases preferidas de los chavos rebeldes de ahora es: “Ya no puedes decir nada sin ofender a nadie”. Esta oración se encuentra fácilmente en conversaciones en las que se está hablando de misoginia o feminismo (pero aplica también al racismo y a la homofobia). No sólo es una noción históricamente incorrecta, también es una indicación de que la persona que dice esta frase no entiende que la misoginia no es un fenómeno ofensivo, sino peligroso.

Una ofensa es subjetiva. Sentirte ofendida u ofendido depende, en gran parte, de la persona que seas. En mayor medida, lo que una sociedad considera ofensivo depende de los valores de dicha sociedad; es decir, una sociedad machista no se va a conmocionar, en su mayoría, por comentarios machistas. Es más: en una sociedad machista, muchas mujeres no se sienten ofendidas por comentarios tontos como “las chavas sólo piensan en zapatos”. Y no sólo no se sienten ofendidas, sino que están de acuerdo con estas ideas sexistas. Hasta hay mujeres que piensan que los hombres tienen derecho a golpear a sus parejas si ellas no les sirven la comida o no tienen limpia la casa cuando el marido llega del trabajo. ¿Por qué? Porque son parte de esa sociedad machista.

Para determinar si los comentarios misóginos deben ser permitidos o no, poco importa si muchas o muy pocas mujeres se sienten ofendidas por ellos. No vale la pena hablar de que la misoginia es “ofensiva” para las mujeres porque, tristemente, muchísimas de ellas comparten opiniones misóginas, las defienden y las pregonan. La pregunta relevante es: ¿son peligrosos los comentarios misóginos?

El peligro es una amenaza de un daño real; en otras palabras, no es algo subjetivo. Por ejemplo, sin importar que una persona se sienta o no ofendida por el hecho de que le están dando a beber agua contaminada, si la toma, corre el peligro de enfermarse. De manera análoga, no importa si una mujer dice “a mí no me molestan las letras de XXXTentacion, hasta me gustan”. No importa porque la ofensa no es relevante y no es compartida por todas las mujeres. Pero el peligro es objetivo y, sí, todas las mujeres, estén o no ofendidas, corren peligro en una sociedad donde hay hombres que piensan como piensa XXXTentacion.

Nos gusta creer que somos capaces de separar las cosas, que lo que pensamos no tiene que ver con lo que hacemos. Es así que muchos artistas se escapan de enfrentar consecuencias por las cosas que escriben y cantan. “¿Qué importa si un artista canta que le gusta golpear mujeres si en la vida real no lo hace?” es el pensamiento de muchos apologistas. Cuando las feministas señalan los lyrics misóginos de un cantante, muchos de sus fans salen en su defensa con un sinfín de argumentos, con aires de superioridad intelectual y de estar por encima de las susceptibilidades -¡hasta se creen imparciales!-. Se sienten los iluminados porque están defendiendo al arte y a la libertad de expresión, están negándose a doblegarse ante las quejas de las “feminazis” -esas que se ofenden por cualquier cosa, que nada les parece, que no tienen sentido del humor y que jamás van a conseguir novio, ya saben-.

Hay dos errores en este tipo de pensamiento. Uno: los artistas misóginos no son originales, ni edgy, ni valientes, ni libres pensadores. Son, en todos los sentidos, lo más predecible, común, cobarde y adoctrinado que hay. ¿Crees que eres especial por decir cosas sexistas en una sociedad en donde la norma es el sexismo? No lo eres. El segundo error es: los artistas no separan lo que dicen de lo que hacen y el arte no se separa del artista. Si fuera el caso, las reseñas, las compras, las descargas y los premios no le beneficiarían a ningún músico.

Pero no me crean a mí, créanle a estos ejemplos de la vida real:

Es bien sabido que los dos miembros de The Beatles que más letras escribieron para el grupo fueron John Lennon y Paul McCartney. Recordemos algunos de sus clásicos misóginos: “Getting Better”, con líneas como “I used to be cruel to my woman, I beat her and kept her apart from the things that she loved“; “Run For Your Life”, que tiene la ilustre frase “I’d rather see you dead, little girl, than to be with another man“; y “You Can’t Do That”, donde John amenaza a su novia hipotética, diciéndole que más le vale no encontrarla hablando con otro hombre o él tendrá que “let you down, and leave you flat“.

En su entrevista para Playboy en 1980, Lennon confiesa que la canción “Getting Better” era una descripción de él en una de sus etapas de “depresión” que, dejémoslo claro, no le dan derecho a nadie de golpear mujeres. Y no, no era una descripción metafórica, pues el artista deja claro que él “solía ser cruel con mi mujer…cualquier mujer…Peleaba con hombres y golpeaba mujeres”. Termina esta parte de la entrevista diciendo que aún no se arrepiente por completo y que va a tomarle mucho tiempo admitir públicamente lo que le hacía a las chicas que conocía (vaya crecimiento espiritual, me pregunto si se siente igual de mal por las mujeres a las que golpeó que por sí mismo). En este caso, Lennon estaba confesando lo que hacía a través de esa canción y a nadie (o quizás a muy pocos) se le ocurrió pensar que tal vez algo había de verdad en lo que cantaba; era “sólo una canción”.

Otro ejemplo. En el 2000, Eminem publicó “Kim”, una pieza que narra la historia de cómo el rapero pone a su hija a dormir para después abusar verbalmente de su esposa, Kim Mathers, amenazándola con matarla y confesándole que ya asesinó a su hijo de cuatro años. Todo esto porque Kim le fue infiel a Eminem (no olvidemos que Eminem también le fue infiel a Kim, pero ella nunca hizo una canción amenazando con matarlo ni lo humilló públicamente). La canción termina con Eminem ahorcando a Kim hasta la muerte, arrastrando su cadáver y encerrándolo en la cajuela de su auto. Es importante destacar que esta canción tan explícitamente misógina no le impidió a Eminem ganar un Grammy ese mismo año (no hay consecuencias para los hombres que odian a las mujeres).

Muchos defenderían al rapero diciendo: “Pues él nunca golpeó ni mató a Kim”. Pero la misoginia no es sólo violencia física. Al atender uno de sus shows, Kim le preguntó a Eminem si tenía planeado cantar esa canción, a lo que él respondió que no y que él jamás la humillaría así (qué lindo de su parte, con todo y que igual ya escribió la canción). Pero poco le importó su promesa porque el rapero no sólo cantó la canción durante el show, sino que usó muñecas inflables, que obviamente representaban a Kim, para demostrar visual y gráficamente la violencia que quería inflingir en su esposa. El público estaba extasiado. Kim salió del show, fue a su casa y, poco después, se cortó las venas de las muñecas, en un intento de suicidio que, afortunadamente, no resultó.

En este caso, ¿qué tiene de peligrosa la canción de Eminem? Él era un hombre abusivo en su relación con Kim. Nunca la golpeó (o no que se sepa), pero la humilló públicamente, la aterrorizó con un show de muñecas inflables, la degradó con insultos misóginos que sus hijos podrían escuchar en la radio o en la calle una y otra vez. Finalmente, su abuso le causó a Kim un daño psicológico tan grande que ella no vio otra salida más que el suicidio. Una canción misógina fue utilizada por un hombre abusivo para intimidar a una mujer. ¿Cuántos hombres más habrá en el mundo abusando de sus parejas, física o psicológicamente, y usando esta y otras canciones como inspiración? Nunca sabemos cuándo es que música así está siendo usada, por el artista o por otros hombres, para abusar de sus parejas.

Este fenómeno de no poder separar al artista de los valores presentes en lo que escribe no se limitan a la música. En 1995, se publicó el libro de Michael Gira, frontman de Swans, titulado The Consumer, que consiste en una serie de relatos cortos cuyos temas incluyen necrofilia, pederastia, violación, asesinato, incesto, zoofilia y demás horrores. Todos los relatos están escritos con una narrativa gráfica y mórbida, sin ninguna resolución o reflexión ética aparente (es decir, puro shock-value). Swans tiene fama de ser una banda medio edgy. Por esto, quizás el libro no sorprendió a muchos, chance puso incómodos a otros, pero nadie anticipó que, en 2016, la cantautora Larkin Grimm acusaría a Gira de haberla violado en 2008. Pero qué bueno que nomás es un libro, un libro que cuenta la historia explícita de cómo violan a una niña pequeña, y no una acción, ¿verdad?

¿Es tan difícil creer que los hombres que dicen cosas misóginas hagan cosas misóginas? Quizás el título de este artículo es engañoso, porque, en realidad, la música no es peligrosa, la música no va a lastimar a nadie. Pero el hombre que la escribió quizás algún día lo haga. Y el hombre que la escuche, también. En este sentido, la música misógina es una señal de peligro para las mujeres cercanas al autor y, potencialmente, para todas las mujeres.

Casi todos -si no es que todos- los artistas que han agredido mujeres de una u otra forma tienen letras misóginas en su repertorio. Es verdad, sin embargo, que lo inverso no ha ocurrido aún: no todos los artistas con canciones misóginas han agredido mujeres (o, al menos, no que lo sepamos). Pero, observando las tendencias que existen entre ellos, ¿nos vamos a esperar a que agredan para comenzar a cuestionar sus letras?

Viene siendo hora de que demos cuenta que una canción sexista no es sólo “libertad de expresión” si hay una probabilidad grande de que se convierta en acciones, en violencia, en acoso sexual o cualquier otro acto de odio. Es hora de exigirle a nuestros artistas favoritos que afronten las consecuencias de escribir música misógina. Y no, no hablo de censurarlos o encarcelarlos, sino de no consumir esa música, no premiarla con Grammys, no comprarla, no aplaudirla en los conciertos, no escucharla en la radio, no reseñarla positivamente. Y, para que quede claro, las mujeres no arruinamos las carreras de los artistas; los artistas arruinan sus propias carreras cantando lo que cantan y haciendo lo que hacen.

Cuando un hombre crece rodeado de música misógina y artistas que no enfrentan las consecuencias de ello, lo que aprende es que no hay castigo para la misoginia: puede agredir a una mujer y salirse con la suya (y, tristemente, no está tan equivocado). Similarmente, un artista cuyos fans no sólo celebran sino que defienden sus letras de odio hacia las mujeres puede comenzar a pensar que no hay cosa mala que pueda hacer que le quite su fama, su fortuna y la devoción de su audiencia.

Es irónico que tantos melómanos y melómanas alaben a la música diciendo que impacta en su forma de pensar y de ver la vida, pero que cuando se trata de misoginia (y otros tipos de odio) de repente su pasión es “sólo una cancioncita”. Comiencen a tomarse en serio el rol que la música tiene en la sociedad si es verdad que les gusta tanto. No dejen que sus artistas favoritos se salgan con la suya. Y, por favor, reflexionemos un poco antes de suponer que cuando las mujeres reclaman la existencia de música misógina es porque les ofende. Cuando un pobre diablo en un escenario canta sobre golpear y violar mujeres, no es una ofensa, es una amenaza. Y la posibilidad que tiene esa amenaza de convertirse en realidad, como han comprobado muchos hombres famosos, es demasiada como para seguir ignorándola y tratándola como si sólo fueran palabras. No me preocupa tanto que un pobre diablo me ofenda como me preocupa que ese pobre diablo (o la música de ese pobre diablo como inspiración para otros pobres diablos) le haga daño a una mujer, sin importar que ella esté o no ofendida.

P.D.: Mis disculpas a los pobres diablos que se sintieron ofendidos por el uso del término “pobre diablo” en este artículo.

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8 comentarios en “La música misógina no es ofensiva, es peligrosa

  1. Hace un par de meses comencé a leer The Consumer, hasta hoy no he tenido las ganas de terminarlo. Por lo poco que he leído, Michael Gira trata de transformar sus más grandes frustraciones (entorno violento, vida sin una madre, estar encarcelado en Afghanistan a los 18 años) en una serie de relatos que como la autora dice: “son puro shock-value”.
    Todos estos artistas que mencionas tienen un resentimiento con el mundo, y parece que una dosis de ese resentimiento lo dirigen hacia las mujeres a través de su”arte”. Todo hombre anhela la posesión del poder, y el maltrato hacia una mujer ejercer una triste ilusión de poder. Recuerdo que Beauvoir en una entrevista menciona que la mujer ha estado oprimida desde los inicios de la historia. Por ello siempre he tomado con escepticismo a los artistas que de alguna manera u otra siguen alimentando la bestia de la intranquilidad femenina. Desde que escuché por primera vez a Swans me gustaron mucho y como escucha simple, no le ponía atención a sus letras, pero tienes razón, esas letras no se deben tomar a la ligera, y más en este país machista desde su fundación, se trata de una epidemia difícil de combatir.

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  2. Gracias por este artículo que nos muestra la necesidad de reflexionar sobre aquellas palabras que entonamos alegremente. Algo muy similar sucede con las letras que promueven el amir romántico tipo “amar y querer no es igual, querer es gozar y amar es sufrir”. Incitan y validan las relaciones destructivas como si los, celos, el control, la posesivad y la cosificación de la pareja fueran muestras de amor verdadero.

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  3. Sería bueno que hubieras traducido los textos al español. Aunque muchas lo crean, no todas dominamos inglés (antes de que me digan que debería aprenderlo, yo creo que todos deberíamos también dominar una lengua indígena por lo menos, dominar el lenguaje de señas y el braille, para ser una sociedad más incluyente, pero apuesto a que eso no se les hace necesario).

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  4. No me había dado cuenta de esto. Es cierto todo se defiende con la frase “con cualquier cosa se ofenden”. Me siento mal por qué de alguna manera he apoyado este pensamiento. Gracias por hacerme reflexionar.

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  5. Hola, pase a este post por curiosidad al leer el nombre de John Lennon, leyendo el contenido me di cuenta tarde de el grave problema que representan siertamente las letras de muchas canciones, no por su contenido si no por lo ir pueden generar en las personas que los escuchan y lo que pueden hacer con esas ideas.
    El punto de quiebre que note después de un rato es que se plantea algún tipo de control sobre este tipo de contenido, ahora, veamos un panorama más general, este tipo de mensajes no sólo están en la letra de las canciones tambien se encuentran en prácticamente en todos medios y esto significa también que querer cencurar de alguna manera este contenido si sería restringir la libre expresión, y la cosa es que si vamos más allá el echo de ver, escuchar o leer una ideología que verse sobre dañar a un grupo ya sea por sus rasgos, por su género por su cultura etc sería peligroso, por que de echo si lo es. Tomando esto en cuenta tenemos que restringir todo lo que pueda perjudicar de alguna manera a las personas? La respuesta no puede ser un simple si y una explicación o un no y su respectiva explicación, es mucho más complicado que eso pues estaríamos betando a la población de decir lo que piensa por más feo o dañino que sea. Quiero con este comentario generar una duda, ¿Suponiendo que pudiéramos detener todo lo que pueda lastimar en los medios, estaríamos siendo autoritarios y eso no nos convertiría en dictadores con las palabras amputadas?
    Las personas tienen partes buenas y partes malas no lo podemos negar, asi que mi solución sería no restringir este tipo de contenido, sería dar un seguimiento a sus creadores y a sus “fans” con el objetivo de prevenir este tipo de cosas, poner especial atención para que no llegue a producirse incidentes.

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