Friendstival 2K17: la celebración del DIY

Soy honesto al decir que no tenía idea alguna de qué esperar en el Friendstival 2K17. La idea se plasmaba como el hermano más alivianado del Forever Alone Fest, en una celebración del “hágalo usted mismo”, colectivos artísticos y presentaciones tanto de bandas emergentes de la escena nacional como de exponentes de talla internacional. Conforme se armó el primer cartel, sólo algunos nombres resonaban: Sleep Party People, Balance and Composure y los nacionales Sadfields, Sputnik y Entre Desiertos. Sin embargo, siendo este un festival para conocer, me apunté con gusto. En respuesta a lo ocurrido el 19 de septiembre, el festival cambió su formato, destinando la utilidad generada al apoyo de los damnificados, adecuando un cartel nuevo por las bandas que salieron (Viernes, Sputnik, y Balance and Composure) y regresando a Niza 40 para su presentación. A continuación, una reseña de lo que puedo resumir como una experiencia confusa, pero generalmente agradable.

Islas

Después de que el tiempo de entrada se recorriera a favor de la preparación del festival, a las 14:49, el proyecto encabezado por Ricardo Castillo tomó el escenario. Ante 50 asistentes, la atmósfera del lugar fue invadida por música conmovedora. El carisma de los miembros de la banda, así como un set de canciones tranquilas y bien logradas como “Islas (lanzada el año pasado), ayudó a cautivar la atención de varios asistentes con su distintivo wetgaze. Si bien se presentaron ciertos errores en la ejecución,  el festival arrancaba con un buen sabor de boca.

 

Sadfields


Al haber escuchado varias veces sus sencillos y con la experiencia de entrevistarlos unas semanas antes, Sadfields era una de las bandas que más esperaba ver en el festival. Aún con un público modesto, el trío subió al escenario y, mientras se colocaban, era inevitable notar una aparente timidez. Por fortuna, esto terminó con el inicio de la primera canción. La energía que desprendían al tocar eliminaba cualquier duda. Al momento en que las canciones encontraban a su público, estas provocaban movimientos rítmicos de cabeza. Algo que, por desgracia, plagó su presentación fueron las pausas entre cada canción; la intensidad con la que tocaban se perdía en los intermedios y ciertos problemas con el equipo hicieron que no fluyera de la mejor forma. A pesar de esto y quizás por lo mismo, el clímax de su presentación fue excelente cuando, en su última canción, el guitarrista, Daniel Espinoza, balanceó su guitarra frenéticamente, tirando varios atriles a su alrededor, sólo para aventarla y abandonar el escenario sin explicación. ¿Fuera de lugar? Definitivamente, pero fue algo que realmente dio de qué hablar por el resto de la velada.

 

Fishlights

Una de las gratas sorpresas del festival fue conocer a Fishlights. Inspirados notablemente por el synthpop y el indie, el contraste con el que invadieron al público fue bien recibido tras el set de Sadfields. Su interacción con el público y la temática espacial del conjunto fue un buen punto de inicio para quienes llegaban. El juego que los sintetizadores llevaron a cabo junto a las guitarras y las percusiones crearon el ambiente para quienes querían bailar, mientras que la profunda voz de Fernando Heftye se agradecía al ser un diferenciador con respecto a otras bandas del género. Su set fue agradable y bien ejecutado. Tal vez su principal carencia es que no produce nada nuevo, junto al problema de que los resaltados graves que tenía el P.A. causaron, en momentos, que la voz de Heftye se escuchara cansada.

 

Entre Desiertos

Los oriundos de Tijuana encontraron un lugar especial en mi corazón como uno de mis favoritos en el festival. Musicalmente hablando, es difícil categorizar a la banda en algún género al existir suficientes elementos de jazz, rock, y electrónica en su sonido; se les puede separar como una bestia nueva. Aunado a esto, la experimentación que maneja el grupo en diferentes timbres, ritmos, texturas y estructuras les convirtió en una experiencia ampliamente grata para un gran número de asistentes, los cuales seguían hipnotizados con cada canción que les presentaba el grupo. Cabe agregar que la creatividad de las líneas vocales (en ambos rubros, letra y melodía) se conjugaba de forma excelente al resto de los instrumentos, llegando con facilidad al público. Al mismo tiempo, la ejecución de cada uno de los miembros de la banda se daba de forma impecable. Al terminar su set, mi expectativa del festival aumentó considerablemente y, con un público que les agradeció de forma considerable, se despidieron.

 

Big Big Love

Originarios del sur de la ciudad, Big Big Love era de los nombres más sonados del cartel. Su presentación, en general agradable y que consistió de melodías bien construidas, cayó al igual que Fishlights, ya que al final sus canciones se tornaban algo repetitivas. El mensaje de unidad y fortaleza que agregó el frontman, así como un gran dinamismo al tocar, le dio puntos extras frente al público. A pesar de esto, después de un set tan fuerte como el de Entre Desiertos, era necesario seguir elevando el nivel de las presentaciones, por lo que BBL se quedó un poco corto.

 

Policías y Ladrones

Al llegar Policías y Ladrones al escenario, tenía grandes esperanzas de que la energía del festival siguiera creciendo. Tras un inicio en falso, la expectativa era enorme. Por desgracia, al empezar de lleno su set, este fue intrascendente. Aún así, he de decir que fui una minoría dentro del público, ya que este respondió de manera positiva, organizando el mosh y saltando al ritmo de cada canción, lo que creó un excelente ambiente. Para ser honesto, con su última canción, la banda logró sorprenderme a través de una ejecución y una entrega que me hicieron preguntarme: ¿por qué habían tardado tanto en tocar así?

 

Tijuana Panthers

Los californianos sobresalieron por su habilidad para hacer mover a quien fuese. Desde sus primeras canciones y sin grandes adornos, la mezcla de géneros a la que unen el surf rock conquistó a la totalidad del Foro Niza. Por doquier, se podía apreciar a alguien bailando, saltando o moviendo la cabeza y, mientras el set duró 20 minutos más de lo planeado, tanto los fanáticos como los que apenas les conocían podrían haber seguido sin mayor problema.

 

Sleep Party People

Para cualquiera que siguiera el itinerario, el retraso con el que empezaron los daneses fue un poco mayor a las dos horas. Una serie de fallas técnicas y de organización provocaron que la banda comenzara una hora y media después de Tijuana Panthers, lo que provocó el disgusto de varios, volviendo vocales a quienes, con gran etiqueta, creen que insultando a los organizadores o al ingeniero de audio las cosas saldrán más rápido.

Cuando por fin se presentó Sleep Party People, el público estalló. Dando recuento de toda su discografía, el grupo manejó diversos paisajes con los cuales transmitía emoción de una forma pura: desde ocasiones que me hicieron decir “¿qué demonios?”, pasando por momentos explosivos en el que el baile predominaba, hasta piezas profundamente conmovedoras, las cuales, gracias a su carácter cinemático, llevaron a varios al punto de lágrimas. El vals de emociones era guiado de forma experta y con gran carisma por la agrupación, integrando a un público al que ya se le había olvidado el cansancio del día y, revitalizado, seguía con fervor a los daneses. Con las notas finales de la última canción, la relación simbiótica entre artistas y espectadores llega a su fin. Entre ovaciones y un fuerte clamor, los músicos se quitan las máscaras para despedirse de sus fanáticos. Se han ganado la noche.

Marcadas las 00:10 del primer día de octubre, la mayoría de los asistentes se habían retirado. Aún cuando en el cartel se anunciaba la presentación de Blackbird Blackbird, para muchos el festival terminó con Sleep Party People. Un poco confundidos, nos acercamos con los encargados del staff, quienes ya se encontraban recogiendo. Después de preguntar si seguiría alguien más, nos comentaron que ya no habría más artistas, por lo que abandonamos el recinto, mismo que, debido a su próximo cierre, nos dice adiós con un evento memorable.

Aún con sus fallas, el festival mostró que, más allá de los patrocinadores o carpas mediáticas, son la música y la interacción entre los asistentes quienes le dan la mayor parte de su carácter a un evento. Sin duda, creo firmemente que el festival debe seguir creciendo y espero con ansias la siguiente edición, así como que INTRSTLRS continúe presentando nuevas e interesantes propuestas.

Todas las fotos por Rodrigo Mondragón para Lados B.

 

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