Vacas Sagradas: Live and More

En la máxima tradición del dance music y en una de sus declaraciones más arcaicas y puntuales, el disco permanece en la memoria musical con un legado firmemente documentado por la experiencia y el estilo pero no tanto por el formato.

Como toda esa música dueña de los sentidos y la vida nocturna, tanto es sus versiones de culto como las que habitaron el mainstream, este género siempre fue víctima del formato. La inmediatez, el impacto y relevancia del pop siempre han sido definidos por el formato del sencillo y no tanto por el LP. Su misma función de consumo y cultural exige al artista representarse por medio del lanzamiento corto que se acopla perfecto al escucha buscando entretenimiento nocturno. El que necesita constante cambio y estabilidad energética para mantener su fiesta viva. No hace sentido música de presente en un formato contemplativo.

Si bien no sufre de limitaciones dentro de esos círculos por su perfecta aplicación, hoy sí aparece una complicación al tratar de exhibir el legado del disco en algo tan bibliográfico como lo que permite el álbum. Realmente es difícil decir cuáles fueron los mejores LP’s de un género que naturalmente tiene pocos esfuerzos dedicados a ese formato que parece legitimar el historial musical. Así el disco existe hoy con mucho impacto y poca “evidencia” haciendo difícil entender entonces que es lo que realmente pasó y qué realmente se aprecia. Se vuelve evidente que el acercamiento tan cómodo del álbum no es el ángulo preciso para la verdadera apreciación se sintió en esa década. Su expresión se goza plenamente fuera de la teoría y más en la práctica creando así un abismo entre el mantener y entender.

Hoy si buscamos una experiencia disco parece más fácil un buen playlist de éxitos en el contexto de la festividad. Tratar replicar la secuencia de un Mancuso en The Loft y mantenernos cercanos a la experiencia corpórea. Los ejercicios de apreciación entonces quedan más como fotografía que se vale por la gran locación que por una confección artística. Se documenta la sensación para transmitir su relevancia empírica. El legado y el goce del disco entonces son diferentes.

Su trascendencia queda en casar el placer del dance music con lo universal del pop. Música  con firmes orígenes negros transmitieron ritmo de funk y sensualidad R&B a una expresión mucho más directa. Así se corono la nueva expresión musical como dominante en el pop y quizá esto detonó su inevitable resistencia o contracultura. Lo gratificante de la jovialidad y la danza ante la frustración de un monstruo todopoderoso se convirtieron en despectivas visiones de hedonismo, repetición y falta de exigencia. El cansancio cultural fue proclamado como superficialidad y llegó el ritual del disco demolition night.

Todo esto queda secundario al observar que simplemente estos términos giran dentra de un eje donde pueden ser utilizados para el bien o para el mal. Lo que es indiscutible es que la cualidad universal del disco es fácil de apuntar ya sea como mundana o superficial. Quizá el ejemplo de Donna Summer sea uno de los más interesantes hacia la esta concepción que aun así goza de un sincero carisma, honestidad y ingenuidad de la que todos somos cómplices. De la misma manera que el ojo sensible aprecia luces, espacios y sonidos con delicadeza. De la misma manera que la mente obsesiva construye lo poético en cierta ropa, cierto cabello, una bebida o un cigarro Jimmy Webb no hizo más que tratar de plasmar lo emocional bajo lo simbólico. Este permanece como una figura casi desconocida que sólo logró relevancia por haber compuesto una de las peores canciones de la historia: “Macarthur Park”

Webb escribio:

Someone left the cake out in the rain
I don’t think that I can take it
Cause it took so long to bake it
And I’ll never have that recipe again
Oh, nooo!”

Dentro de sus muchas reversiones Summer hizo una rendición disco de casi 18 minutos incorporando un medley que transversa balada, teatro y furor. Todo con un dramatismo que bajo la inspección lírica resulta casi irreal. ¿Como puede haber tanta emoción en algo aparentemente tan tonto? Quizá esta letra no sea ironica ni sarcastica, ni satírica ni exhibicionista. Quizá el excesivo análisis del espacio ocupado por la letra en el gran panorama de una increíble música es justamente el problema de apreciación.

Parece tan fácil de entender que se vuelve enfermizo al desglosarlo y desmenuzarse cuando su goce habita en el momento en la deliciosa sensación del cuerpo moviéndose y la exigencia del artista por hacerte sentir algo que hasta el hombre más simple entiende.

“Some people have the big, I dunno what you call it, premonition or notion that when they go out to see a show the person on that stage better make them feel good. But you know something, I can’t make you feel good if you don’t feel good already. So If you feel good, stand up and dance.”

Dice Summer después de introducir su banda al final de “I Feel Love” como una amenaza de “el que entiende entiende”. Hoy día muchos no entienden la simpleza. No salen de la maldición de la apatía y el terror paralizante de la ansiedad social de una música que no busca embrutecer ni poner en exhibición lo ridículo, más bien busca celebrar, busca sentir.

En este sentido que caso tiene celebrar el legado del disco con un álbum buscando su relevancia canónica e integridad conceptual. Literalmente Live and More el primer álbum de Donna Summer en vivo aunque vive como segundo plano a sus éxitos y albumes de grandes ventas nos trae un formato ideal para la verdadera experiencia de retrospectiva del género. Una fotografía, una memoria documental de la química entre intérpretes del disco, del showmanship, de la manutención de energía, el medley que muchos celosos no llamarian jam y el intoxicante temor a la desinhibición.

Como es usual cuando ya se observa un artista que vive de éxitos, la intimidad de la presentación de un show completo de Summer releva más allá del disco, una observación del icono en ceremonia. Canalizando R&B y jazz dentro del del envase gran celebridad sale una reina de glamour y una Bette Midler. Fiesta y cantón, hipnóticos grooves, comunicación de ensamble y una dedicación a su hija hacen de la presentación en fundamento una celebración del mismo significado de la celebración.

Si se busca entender el legado del disco primero se debe entender el goce del mismo. El género trajo una verdad tan incómoda que culturalmente fue masacrado después de sólo una década. Un género que cuando parecía muerto y sepultado sigue suspirando en los oídos de los temerosos una y otra vez con diferentes caras que nacen desde lo profundo y se apropian de lo universal.

Live and More detalla goce y legado en el la vida verdadera de la experiencia disco.

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