Vacas Sagradas: Take it from the Man!

Anthony Newcombe no es alguien que oculte su predilección por la mitología del rock británico. Después de todo, su banda fue nombrada en honor a uno de los músicos británicos más emblemáticos de la historia; su álbum debut es una extensión de los sonidos que estaban de moda en las guitarras del Reino Unido a principios de los ’90 y su álbum más famoso tiene como portada el Union Jack, con el sonido de los Stones, The Who y The Kinks como contenido. Take it from the Man! es el ripoff mejor parado de los ’90.

Es curioso que en pleno auge del britpop en Inglaterra, el álbum que mejor rindió tributo a la tradición pop inglesa vino de Estados Unidos. Mientras que Oasis tomaba prestado del libro de armonía de los Beatles, Damon Albarn de las letras de Ray Davies y Suede de las guitarras de los Spiders from Mars; Newcombe canalizó a Brian Jones, uno de los músicos más infravalorados del pop, para encontrar inspiración en la época de los Stones comprendida entre Aftermath y Their Satanic Majesties Request. El resultado, la psicodelia del Satanic Majesties, la inmediatez pop de Between the Buttons y lo rudimentario de Aftermath.

Si el sonido del grunge viene del rock alternativo de finales de los ’80 y el britpop del indie inglés y del Madchester, entonces Take it from the Man! representa una anomalía en su década, debido a que su punto de partida es el garage de los ’60, algo que muy pocas bandas tomaron como pauta en ese periodo. Incluso, desde su proceso de producción, el álbum fue concebido como una antigüedad. Tres micrófonos para la batería (una variación de la técnica de Glyn Johns), grabación de la banda en vivo, mínimo procesamiento de efectos en post-producción y estilo de mezcla con el estándar sesentero.

De esta obsesión con la esencia rústica del rock surge la psicodelia más pura, aquella que depende en menor medida de trucos de estudio para lograr su cometido; muy al estilo de Grateful Dead o los 13th Floor Elevators. Un trance inducido a partir del uso inteligente de texturas de guitarras y melodías de voz. De ahí que para algunos Take it from the Man! pueda ser reclamado tanto por el britpop como por la neo-psicodelia. La ambigüedad que genera un álbum tan conciso en su sonido y convicciones es más un producto de la época en la que fue lanzado que de una identidad difícil de definir, ya que básicamente, Take it from the Man! es una carta de amor a una época del rock que se ve opacada por la preponderancia de la psicodelia.

Probablemente, lo más importante que surgió del atrevimiento de Newcombe de dejar a un lado el shoegaze para centrarse en música que en aquel entonces parecía prehistórica fue la puerta que quedo abierta para todos los revivals sesenteros, que hasta la fecha siguen siendo una parte importante del combustible de la psicodelia contemporánea. Si bien esta ha encontrado otras formas de expresión en diferentes subgéneros, mucho parte de la base de un excelente álbum de garaje psicodélico perdido en el tiempo. Es el último documento de un género que comenzó con dos guitarras, un bajo, una batería y una pizca de reverb.

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