Garantía Lados B : Esc

No podemos negar que, en los últimos años, Canadá se ha convertido en un hervidero de proyectos bastante interesantes. Muchos de estos proyectos han saltado satisfactoriamente al mainstream sin abandonar la calidad que los colocó en ese lugar desde un principio. Otra característica muy notoria de esta oleada de proyectos canadienses es el interés por funcionar como un enlace entre corrientes dispares.

Esc (2017) es el tercer álbum de estudio de Doldrums, proyecto que ha permitido a Airick Woodhead crear música liberada de etiquetas innecesarias. El tema “Esc” sirve como una introducción al álbum, mientras que “Perv” se alimenta del techno y nos mantiene a la espera de un clímax que nunca llega. Esta es una cualidad evidente de Esc: tiene momentos que parecen no poder crecer más, interrumpiéndose antes de rendirse ante la repetición y seguidos de algo totalmente diferente. En este caso, “Runnerup” nos demuestra que los elementos de una buena canción pop pueden utilizarse sin la necesidad de ser predecibles. La voz de Woodhead se muestra sensible y contrasta radicalmente con la atmósfera general del álbum, alcanzando su punto más accesible en “Limerence (We Come in Pieces)”. Mientras avanza, nos encontramos con una canción pop monumental escondida en un paisaje sonoro bastante complejo y que, finalmente, logra incrustarse en el cerebro del escucha.

Al llegar a “Swim”, la faceta industrial del álbum se hace más notoria. Pero no es sino hasta “The Stitched Together Man” que llegamos al esperado clímax negado a lo largo del disco, soltando severos beats al punto de volverse incontenible, dejando como única alternativa cortarla de golpe para dar paso a “Heater”. Esta permite bajar del estallido liberado previamente sin cambiar el mood bailable que ha invadido esta parte de Esc. Así descendemos hacia “Machine Boi”, que pareciera una canción más apacible en comparación con los temas anteriores, pero que es inevitable seguir bailándola con cada detalle que se pueda encontrar.

“Against the Glass” da la impresión de no desenvolverse completamente, pero logra una acumulación de beats que, por momentos, desaparece para después ser sampleados una y otra vez. Esc termina bastante rápido; cuando nos damos cuenta, nos encontramos con “Okay”: la que podría considerarse la canción mejor lograda de todo el álbum. Se diferencia de lo escuchado hasta este momento por su tono casi optimista y nos muestra a un Woodhead sometido a sus propios deseos pop, para finalmente ser devorados lentamente por un mar de sintetizadores que ahora se muestran etéreos. De nuevo, estos son interrumpidos bruscamente.

Encasillar a Esc resulta superficial, especialmente tomando en cuenta la diversidad de direcciones sonoras a las que se arroja cada canción, creando su propia atmósfera y dando indicios de mantener un hilo conductor que el escucha debe encontrar a través de la estructura fracturada de esta entrega. Esc es consistente en la oferta de temas bailables que poco tienen que ver entre sí; incluso, hay un encanto en la interrupción inadvertida de algunas canciones. Y, aunque al principio puede dar la apariencia de que se escucha a alguien que no sabe lo que está haciendo, finalmente esta sensación desaparece por completo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s