Los 7 mejores momentos de Sunbather

Este medio ya ha argumentado mucho acerca de la indudable relevancia del esfuerzo de Deafheaven y su significado para la música contemporánea. Roads of Judah demostró inteligencia y calidad, mientras que New Bermuda ofreció aspereza y recuerdo. Sin embargo, el magnum opus sigue siendo Sunbather, con su infame fama de haber cruzado el mundo del metal con el de la música alternativa. Hoy, el álbum permanece como una demostración eminente del potencial de la música para merger estilos (si se trabajan con tacto). El black metal, el shoegaze y el post-rock coexisten en la fórmula de una banda contemporánea con deseos de romper márgenes que cada vez son más difíciles de percibir y medir. Es así que aquí buscamos desglosar la espesa obra en su contenido y sonido, que develan cada vez más en su descomunal tamaño.

No se pierdan a Deafheaven acompañados por los titanes japoneses de postrock, Mono, en su gira por México.

Julio 30: Deafheaven + Mono – Foro Independencia, Guadalajara

Julio 1: Mono + Deafheaven – El Plaza Condesa, CDMX

 

Aquí, los siete mejores momentos de Sunbather:

4 grados de melodía

“Dream House” – 4:00

Es imposible elegir tan sólo un momento de “Dream House” como el mejor y menos si se trata de describir su inmenso y sustancial rango expresivo y estructural. Intentando al menos apuntar a uno de esos momentos estelares que decoran el primer monstruo de canción, encontramos la melodía introducida en este momento. Con la lengua de la guitarra, aparece una melodía cíclica pero clara, arpegiada. Esta trabaja su idea dentro de un patrón de comunicación con el resto de la banda -patrón que es agridulce y eufórico-, conduciendo así a un sereno break instrumental.

“I’m dying.” – “Is it blissful?”- “It’s like a dream.”- “I want to dream.”

“Dream House” – 5:56

No es secreto para nadie que esta frase se ha vuelto un meme con el paso del tiempo. Sin embargo, la popularidad de la misma no es casual, pues está dentro de la gran estructura de “Dream House”. La frase engloba muy bien el manifiesto de la música misma. Tanto black metal como shoegaze han compartido el gusto por lo romántico y lo existencial. Ese purgatorio emocional entre lo etéreo, lo trágico y lo glorioso permea en este momento de la canción. La melancolía se encuentra con la fantasía, dos mundos que Deafheaven pretende colisionar.

Urgencia e imperturbabilidad

“Sunbather” – 4:44

El trabajo de Daniel Tracy en la banda es envidiable. Su capacidad para tener tacto humano en el exceso, para sonar fundamental en la marea instrumental, su resistencia para los largos trotes y su extensión para la firma individual hacen de su rol en la banda uno imposible de ignorar. En el segundo monstruo del álbum, uno de los movimientos de la canción lleva a Tracy a elaborar una necesidad por la urgencia y la anticipación, las cuales maneja con paciencia y empatía, manteniéndolas en el resto de la obra antes de dar entrada, una vez más, al desconcierto.

Una falsa esperanza

“Sunbather” – 6:44

Este es tal vez el momento menos piadoso de todo el álbum. Después de casi siete minutos de tormenta, Deafheaven da, por un breve momento, cabida a la ventana abierta, al aire, a un posible escape cuando, de la manera más aterrorizante, la guitarra anuncia, con apoyo de un reverse reverb y un vibrato (al puro estilo Kevin Shields), el agonizante regreso de la tempestad.

La insoportable levedad del ser

“Please Remember” – 0:27

El manual de Kerry McCoy dedica instrumentales que dan holgura entre los grandes monstruos de esta entrega. “Please remember” resalta gracias a la aparición de Kundera en los labios de Stéphane Paut, de Alcest, para denunciar el significado tan pobre del amor. La ilusión cae, pero duda al buscar sujetarse. El final de este pasaje da entrada a una guitarra que pesa en su desorientado sentido, a una expansión al ruido intolerable que, en su momento de quiebre, regresa a un lugar de nostalgia cómoda pero peligrosa.

Tenue gradiente

“Vertigo” – 10:27

El tercer monstruo de esta entrega es uno tremendo en longitud, pero, por alguna razón, menos concientizado como tarjeta de presentación. En este momento, empieza un break cuya fórmula es familiar; sin embargo, se independiza al ser precavido, economizado y distinguido a pesar de su ligereza. A gran escala, esto último hace de este pasaje uno más perspicaz, sutil; como quedar soltado en tiempo y espacio…

Disolución

“The Pecan Tree” – 7:54

Esta debida conclusión elige como ruta la introducción de un riff, de intensidad y progresión armónica interesante. En New Bermuda, conocimos la afinidad de McCoy con la fragilidad y la dulzura del britpop. Aquí, esta misma asoma la cara en un final regocijante, donde la gran épica acaba con un triunfo supremo. Deafheaven hace de la turbulencia, camino hacia la luz.

 

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