Garantía Lados B: I’m Not Your Man

Marika Louise Hackman debería considerarse la figura femenina más emblemática del rock contemporáneo. Su trabajo siempre ha pasado, por las manos de los oyentes, sin pena ni gloria. Pero Marika es muy especial, porque utiliza únicamente elementos de la vieja escuela. Songwriter, multi instrumentista y cantante, Marika tiene un genio musical que ha sabido dosificar repartiéndolo entre sus dos álbumes, genio que, por supuesto, construyó durante sus cuatro anteriores EP.

En trabajos anteriores, la artista ha mostrado interés por la cultura latinoamericana y se encargó de capturar aquello a la perfección en su álbum We sleep at last. Aunque a lo largo de su carrera no vemos una real reinvención en su estilo musical, podemos dar cuenta de un expertise excepcional en el manejo de conceptos.

Para I’m Not Your Man, Marika encontró la iluminación en la compañía de sus amigos de The Big Moon, quienes se encargaron de instrumentar el álbum, creando un espacio abismal para la inspiración de la cantante, que encontró la forma correcta de usar los clichés del rock moderno para usarlos a su favor, al punto de que parecen ser inventados por ella. El manejo que le da a su voz en cada una de las canciones es el primo ejemplo de cómo un poco de espacio extra puede acomodar la ejecución a un artista.

“Oh my God what have we done? Get in the car and let’s fucking run,
we just murdered the sun.”

Nos damos cuenta de que este no es un trabajo común a medida que progresamos en el viaje de guitarras extremadamente suaves, con una batería casi invisible que marca una pauta inconsciente, con la voz de Marika justo en la cima de sutiles y ocasionales percusiones. Esto es obra del asombroso ingeniero Charlie Andrew, el responsable productor de Alt-J; si hay algo de lo que no nos podemos quejar con respecto de Alt-J, es la fragilidad con la que está mezclada su música.

La problemática de ser miembro de la comunidad LGBT hoy día es un tema cada vez más latente y, en su contraparte, gastado. La maravilla de este álbum es que la honestidad de las letras y la forma de jugar con las diferentes alturas de la voz nos hablan tan abiertamente de la humildad de Marika, que lo único que percibimos es “¡Hey, quiero cantar sobre los labios de mi novia!”. Aunado a esto, elementos musicales muy bien implementados tampoco pueden ser ignorados; en “Time’s Been Reckless” podemos oír un puente tan largo que nos hace pensar que hemos llegado a otra canción, sólo para regresar a una frase tan cliché como “one, two, three“, el ying y el yang.  Pero, al mismo tiempo, no pierde de vista la sátira y la crítica a la sociedad, como vemos en “Boyfriend”, donde acepta que una mujer no puede tomar por completo el papel de un hombre, ni siquiera en una relación lésbica.

“Heaven knows we’re meant to be, but it’s turned into a mess,
no one takes us seriously, just because I wear a dress.”

I’m Not Your Man‘ es un resumen sobre cómo ha progresado el folk y una reflexión de cómo se puede diluir perfectamente en el progreso de la última capa del siglo XXI -con las influencias correctas, claro-.

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