Garantía Lados B: Cigarettes After Sex

Es lícito afirmar que uno de los lanzamientos más esperados del año es el de una banda que se confirmó como revelación en el plano internacional con sólo un puñado de canciones de impecable tratamiento y uno de los nombres más certeros y estimulantes -de esos que lo dicen todo desde el inicio, pese a caer en el cliché-. Arrumacos camuflados por la tersa oscuridad, el reposo tras el arrebato, o el sinsabor del apego… así sabe su música. Obedeciendo al tempo que impulsa sus composiciones, su homónimo sale a la luz después de un lustro desde el embriagador y exiguo I. Este último deleitó a muchos, especialmente por “Nothing’s Gonna Hurt You”, una pizca de pop minimalista, atmosférico, de una belleza esmerada y glacial, que no tardó en propagarse por los recovecos de la red.

Pocas bandas pueden reproducir el halo nocturno y sensual que irradia el cuarteto, halo cuya lírica ratifica y cuya voz, tan cercana, culmina. El sencillo inicial, “K.”, sigue la línea a veces engañosa que han trazado, la cual está compuesta por lo mejor del matrimonio entre slowcoredream pop, ofrecida a nosotros de una forma gallarda. Otro sencillo, “Each Time You Fall In Love”, va a donde la emotividad queda desplazada para retratar el fracaso de amar sin hacerlo, la imposibilidad de relacionarse por completo. La sucinta “Sunsetz” da un esplendor de bienestar, aunque se trate de recuerdos. “Apocalypse” es el gancho definitivo, con su clima envolvente de guitarras y sintetizador, aprovechados hasta el detalle más ínfimo por la ambigua voz de Greg González. En “Sweet”, a pesar de lo empalagoso que pueda parecer, se apuesta por complementar el romance con el erotismo subyacente, elemento primordial. El tema más largo, “Opera House”, coquetea con texturas de ambient, que construyen un sonido ingrávido, letárgico, mientras se describe un amor doloroso -¿acaso no todo los amores lastiman?-, el aceptar la aflicción para tener la valentía de seguir creyendo. Con “Young & Dumb” puede que el bajón haya sido deliberado, enlazándose con un Greg González más desenfadado, que suelta algunas joyas que toman desprevenido a más de uno, como: “Well I know full well that you are, the patron saint of sucking cock“, o líneas más directas “You want to go where the girls are young and dumb and hot as fuck“.

En su primer LP, consuman la acrobacia que venían anunciando, sin riesgos ni salidas del esquema. Ellos se respaldan por el método que sugiere que menos es más en cada nota lustrada, título y portada, no temiendo visitar ocasionalmente el silencio como refugio sugestivo. Añaden dramatismo las palabras musitadas que atraviesan el sentido común, calando en los sentimientos. Refieren, en cada porción del álbum, a las distintas regiones de la pasión, en las relaciones malogradas, caducas.

Al parecer, hay una dicha taciturna en este acopio de lamentos inmutables, en los cuales lo triste y lo dulce se funden cuando ya no hay otra opción. Cristalizan en lo repetitivo, sorteando las complicaciones de la simplicidad. Cigarettes After Sex es el esfuerzo de hacer íntimo algo tan proliferado, confiriendo un sello propio al vaivén rejuvenecido del pop más analgésico.

 

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