Los 50 mejores álbumes de shoegaze y dream pop

Introducción por Adriana Vázquez

Si es que hay géneros vaporosos por excelencia, serían el dream pop y el shoegaze. Ambos están cada vez más entrelazados, cada vez más indistinguibles, aunque tuvieron comienzos relativamente separados. Mientras que uno ha estado presente en el mainstream -y es fácil saber cuál de los dos- en alto o bajo grado, otro nació y murió casi desapercibido, encontrando redención tan sólo durante los últimos años.

Técnicamente hablando, cualquier pop de cualidades soñadoras podría calificar como dream pop. Pero formalmente hablando, el dream pop comenzó siendo un género ecléctico que tomaba prestado de estilos como el house, el reggae/dub, el goth, el post-punk, la psicodelia y la música celta, entre otros. En los ochenta, la globalización trajo consigo un extenso menú de influencias musicales, mientras que la drug culture dio qué experimentar y de qué hablar. Esto resultó en un género preocupado por la melodía, la textura y la trascendencia existencial, no tan relacionado al pop como el nombre sugeriría. Sin embargo, todo aquello no significa que el mainstream de ensueño se deslinde de la etiqueta de dream pop o, mejor dicho, que el género no se haya convertido, irónica y finalmente, en algo apropiado para su nombre. En la actualidad, podemos escucharlo en proyectos como el de Lorde, Grimes, CHVRCHES y, más sutilmente, hasta en The xx. Y aunque sus cualidades melódicas y atmosféricas le hayan dado fácil acceso o transformación al mundo de los radio hits, no se puede negar la existencia, todavía presente en el internet, de dream pop alternativo que no puede o se niega a popularizarse demasiado. No podemos olvidar sus comienzos eclécticos y trascendentales. De igual manera, no podemos ignorar el papel originador que tuvo el género a la hora de la creación de nuevos e innovadores estilos -y el shoegaze es uno de ellos- que no se prestaron para la fama.

Quien diga que el shoegaze está teniendo un revival corre el riesgo de implicar que alguna vez, además de ahora, estuvo vivo. Es probable que sea su impopularidad lo que actualmente, gracias al internet, está ganándole atención al género. Cuesta trabajo tachar de vendido, sintético o poco apasionado a algo que se producía a pesar y en contra de la demanda de la mayoría del público por música que fuera muchas cosas, pero no shoegaze. Su mismo nombre proviene de las críticas negativas, que lo calificaban como carente, aburrido, falto de conexión con el público y demasiado comprometido con los zapatos que pisaban los pedales. Vale la pena mencionar el rol que el internet ha jugado a la hora de destruir (o al menos de expandir el rango de) la hegemonía musical. Si bien aún no logran superar el consumo y la producción de los radio hits, nuevos géneros y estilos ansían la llegada de una audiencia alternativa, esperando con paciencia en los perfiles de Bandcamp y Soundcloud. Algo así pasó con el shoegaze; su “retorno” ha sido ya oficialmente inaugurado por MBV (2013) de My Bloody Valentine y, más reciente, Slowdive (2017), de Slowdive. Influenciado por el dream pop y cada vez más mezclado con él, este género antes ignorado ha tomado la segunda oportunidad que nuevas generaciones le han otorgado a través de las pantallas de sus computadoras.

Sin embargo, las expectativas para ambos géneros son inciertas. ¿Qué diferencia significará la tecnología de ahora con respecto a la de los ochenta y los noventa? ¿Cómo vamos a distinguir ahora entre dream pop y shoegaze? ¿Habrá distinción que valga la pena? ¿Qué pasará con el shoegaze, cándido y honesto en sus orígenes, ahora que es potencial fuente de ingresos económicos competitivos? ¿Qué pasará con el dream pop, de alguna manera siempre presente en la música mainstream, ahora que el shoegaze entra otra vez en escena? Aún no hay forma de responder a estas preguntas y, como siempre, lo mejor es esperar a ver qué nos trae el regreso de este late bloomer y el continuo desarrollo del ensueño texturizado.

Por esto y porque probablemente estaremos escuchando mucho más sobre estos géneros en el futuro, vale la pena un breve viaje hacia el pasado. Aquí, una lista de los cincuenta mejores álbumes de shoegaze y dream pop.

50.- A Place to Bury Strangers (2007) – A Place to Bury Strangers

K. P.

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Una necesaria y moderna extensión de lo que alguna vez sería el sonido de The Jesus and Mary Chain, APTBS viene de una generación que tradujo su obsesión sónica a tangibles capacidades ingenieriles, logrando ese extraño encanto entre habilidad y descuido. El debut luce su gran personalidad e imaginación, las cuales hacen su escucha gratificante, incluso para aquellos poco deseosos de profundizar.

Por Diego

49.- Untouched (1993) – Secret Shine

Sarah Records

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El primer álbum de estudio de la banda de Bristol -encabezada por Jamie Gingell y Scott Purnel– es el ejemplar más auténtico de shoegaze de entre los lanzamientos de la legendaria Sarah Records. Desde el riff descendente y maligno de “Spellbound” hasta la brisa pastel de “Into the Ether”.

Por Urian

48.- Teen Dream (2010) – Beach House

Sup Pop / Bella Union

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No hay banda que represente mejor al dream pop en el mainstream millennial que Beach House, debido a la mezcla accesible de atmósfera, melodía y melancolía que perfeccionaron en Teen Dream. Así como su título, este álbum de Beach House canaliza una versión juvenil de un género que a veces quiere sonar demasiado importante y trascendental.

Por Sebastián

47.- Citrus (2006) – Asobi Seksu

Friendly Fire Recordings

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La agrupación liderada por Yuki Chikudate publicó su segundo trabajo hace poco más de una década. Construyendo sobre las fortalezas de su debut, Asobi Seksu (2002), los neoyorquinos escribieron un álbum impecable de pop que, incidentalmente, también es un álbum de shoegaze. A pesar de la separación de la banda en 2013, parece que los ganchos dulces e infecciosos y los riffs punzocortantes de Citrus llegaron para quedarse.

Por Urian

46.- Pigment EP (1991) – The Ecstasy of Saint Theresa

Ecstasy

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En poco más de trece minutos, el primer lanzamiento oficial de la banda originaria de República Checa amplía, retroactivamente, el significado y la aplicación del término shoegaze. El jangle de baterías ciosoiguianas en “What’s”, el dream cacofónico en “Square Wave”, el hardcore punk de “Who’s” y el noise pop de “Honeyrain” son algunos de los primeros vínculos existentes entre esos estilos y “la escena que se celebró a sí misma”.

Por Urian

45.- The Telescopes (1992) – The Telescopes

Creation Records

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El segundo álbum de estudio de The Telescopes iluminó el puente existente entre el ethereal wave de los ochenta (en el que abundaban motivos tribales, provenientes de la música celta de la Era de Hierro y la Edad Media) y el dream pop de los noventa (cuyo tratamiento comenzaba a favorecer elementos de la tradición electrónica). Esta obra podría ser justamente calificada como una suite de folk futurista.

Por Urian

44.- The House of Love (1988) – The House of Love

Creation Records

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El álbum debut de los londinenses -que no ha de ser confundido con sus otros dos lanzamientos del mismo nombre, informalmente conocidos como The German Album (1987) y The Butterfly Album (1990)- pertenece a la línea musical engendrada por el post-punk convertido en stadium rock de U2. Esta obra de Creation Records fue gran motivo de orgullo para Alan McGee, el co-fundador de la firma.

Por Urian

43.- Doppelgänger (1992) – Curve

Anxious Records / Charisma Records

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Entre lo que formulaba el rock alternativo con Hole, L7 o incluso Elastica y con lo industrial de alguien como NIN, la creatividad de una fusión pop tenía mucho de donde agarrar. El alcance de Doppelgänger es interesante en su claridad digital, que se acompaña bien con las líneas vocales que no pelean por espacio, sino que en su elongación se complementan con una instrumentación más económica y mejor unificada.

Por Diego

42.- So Tonight That I Might See (1993) – Mazzy Star

Capitol Records

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El álbum conserva la esencia gótica de la década de los ochenta y la lleva a lo californiano, donde se vuelve caluroso, de horizonte lejano y mucho viento. –David Lynch-. Con ese sonido sureño y tintes de sueño, la fórmula, más que ampliar, se reduce a lo sencillo. Nada se esconde detrás del wall of sound y así se cuela, en su accesibilidad, al mainstream, trayendo novedad a la tradición y viceversa.

Por Diego

41.- Ferment (1992)Catherine Wheel

Fontana Records

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En el shoegaze, dos de los fundamentos básicos del sonido son guitarra y voz. En Ferment, ninguno de los dos parece operar y, aun así, funcionan mejor que en el trabajo de muchos de sus contemporáneos. Catherine Wheel trabaja bajo las reglas del gran rock inglés: ese que aún anhela alto octanaje, que cree en la canción como otra canción, que jammea más que tocar.

Por Diego

40.- 98.12.28 Otokotachi no Wakare (1999) – Fishmans

Polydor Records

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El tercer álbum en vivo de la banda japonesa es el registro videográfico de su último concierto, mismo que se llevó a cabo el 28 de diciembre de 1998. Esta fue la última interpretación del frontman, Shinji Sato, antes de su muerte en marzo del año siguiente. Otokotachi resume la carrera de Fishmans: desde sus inicios en el reggae y el dub hasta su inminente llegada al dream y la psicodelia.

Por Urian

39.- Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We? (1993) – The Cranberries

Island Records

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Pocos reconocen a The Cranberries como una piedra de toque en la línea cardinal del dream pop, pero no hace falta más que escuchar su primer álbum de principio a fin para dar cuenta de su ascendencia. Al oír clásicos de la talla de “Linger” y “Dreams” bajo otra luz, es fácil afirmar que Dolores O’Riordan y compañía fueron los responsables de introducir al mainstream el estilo celta del dream.

Por Urian

38.- Souvenirs d’un autre monde (2007) – Alcest

Prophecy Productions

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Gracias a las aportaciones de Alcest, el black metal y el shoegaze recibieron una bocanada de aire fresco hacia el final de la primera década del nuevo milenio. Fue así que se tendió un nuevo terreno por explorar, que sería aprovechado para llevar ambos géneros a públicos totalmente diferentes.

Por Sebastián

37.- Giant Steps (1993) – The Boo Radleys

Creation Records

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Giant Steps es una conclusión lógica de la conjugación temporal entre el shoegaze, el britpop y el grunge. De hecho, el tercer álbum de la banda de Wallasey podría ser fácilmente homologado a otro producto contemporáneo de esa amalgamación: Pablo Honey. La diferencia es que los Radleys adoptaron la influencia del dub y el jazz muchos años antes que Radiohead.

Por Urian

36.- Heaven’s End (1987) – Loop

Head

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Junto con los trabajos más tempranos de The Jesus and Mary Chain y Spacemen 3, Heaven’s End es reconocido como uno de los prototipos originales del género. Una suerte de hallazgo arqueológico, esta obra de space rock exhuma la gran deuda que hasta las vertientes más brumosas del rock tienen con The Stooges y su Raw Power.

Por Urian

35.- Dead Cities, Red Seas & Lost Ghosts – M83 (2003)

Gooom

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Hoy, M83 es sinónimo de pop plagado de nostalgia ochentera, pero sus orígenes pueden ser trazados a algunas de las primeras fusiones entre shoegaze e instrumentos electrónicos. Dead Cities es el ejemplo perfecto de cómo se pueden complementar las atmósferas del género con sintetizadores, creando texturas totalmente nuevas.

Por Sebastián

34.- 69 (1988) – A.R. Kane

Rough Trade

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En lo que podría considerarse una anomalía, esta es la banda que presume del gozo de haber bautizado al dream pop, la que gana una intachable distribución de influencias que alejan al escucha del confort. El jazz, el dub y la psicodelia de esta entrega no son notas de pie; este es un profundo experimento de sonidos y arreglos que logra tener suficiente sentido del humor como para evitar absorberse en su propio credo.

Por Diego

33.- Bloweyelashwish (1993) – Lovesliescrushing

Projekt

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Hay una brecha entre los valores musicales de los ochenta y aquello a lo que se aspiraba a principios de los noventa. Bloweyelashwish no corrió despavorido de las referencias del pasado como otros podrían, amargos por su sobreexposición. Por el contrario, decididamente lo tradujeron a la nueva lengua e incluso le encontraron lugar en una secuencia conceptual, donde el ambient se volvería parte desgarrante de la tela musical al punto de un imposible regreso. Esta es una experiencia casi drone en su desgaste, casi surreal en su alcance.

Por Diego

32.- Shot Forth Self Living (1992) – Medicine

Def American

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Este fue el trabajo de estudio con el que la agrupación de Los Ángeles estrenó su discografía. Como sucedió con otras bandas estadounidenses de la época, el estilo de Medicine surgió en el medio de una bruma de nomenclaturas geográficas que separaban al noise pop del shoegaze. En realidad, salvo por el sonido contaminado y literalmente doloroso de la guitarra de Brad Lanera, Shot Forth es casi indistinguible de un gran lanzamiento británico.

Por Urian

31.- Blonder Tongue Audio Baton (1993) – Swirlies

Taang! Records

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Swirlies, al igual que Medicine, se desenvuelve en algún lugar entre la síntesis analógica y la música de guitarras. La ventaja de los de Boston recae en los componentes métricos y dinámicos de su música: la vasta exploración rítmica en Blonder Tongue lo aproxima a una suerte de math rock; la búsqueda tonal lo-fi y las vocales azucaradas lo sedimentan de nuevo en la tradición indie/noise de los Pixies y Sonic Youth.

Por Urian

30.- Delaware (1992) – Drop Nineteens

Hut Recordings

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¿Qué tan relevante es ser americano y entrar a una joven escena regional? Sin duda, es algo notorio en la adolescente música de Drop Nineteens en este LP que, cuando no está ocupado glorificando las sensibilidades de la época, toma tangentes más interesantes, con estructuras pacientes, proclamaciones líricas e interesantes intercambios armónicos. El sonido de Drop Nineteens tiene un aire a indie que le permite ser multifacético. De la misma manera en que escuchamos regionalidad entre R.E.M. y The Smiths o percibimos austeridad de género en alguien como Slint, estos dos son valores centrales dentro de la magia que vive en Delaware.

Por Diego

29.- Sunbather (2013) – Deafheaven

Deathwish

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La idea de que el black metal y el shoegaze son compatibles no era extraña en 2013, pero no fue sino hasta el lanzamiento de Sunbather que esa visión logró la efectividad que había estado buscando de manera constante. Los blast beats y el wall of sound encontraron por fin un estilo de producción idóneo que, junto con interludios y estructuras de post-rock, hicieron de Deafheaven una de las bandas más interesantes de la década.

Por Sebastián

28.- Bowery Electric (1995) – Bowery Electric

Kranky

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Esta entrega es una singularidad en el tiempo que fue alcanzada por una rica influencia, un debut menospreciado que dio inicio a una carrera genuinamente libre. Dream pop y shoegaze quedan como accesorios ante lo que se acerca al trip hop y electrónica, reflejado tanto en composición como en producción. El resultado es un sonido forastero de interlocución indescifrable de instrumentos, completando así lo atemporal. Saber si Bowery Electric es resultado de su rico pasado o pionero de mucho de lo que vino después es la verdadera interrogante.

Por Diego

27.- Microcastle/Weird Era Cont. (2008) – Deerhunter

Kranky / 4AD

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Este lanzamiento doble vio a Bradford Cox y compañía desplazarse desde el noise/dance esotérico de Turn It Up Faggot y el art-punk halucinógeno de Cryptograms hacia un balance “micro-estructural” de overdrive, whammy bar y reverb. Microcastle y Weird Era Cont. son recuentos modernos del éxodo del krautrock hacia sus numerosas transmutaciones, incluyendo al post-punk y, posteriormente, al shoegaze.

Por Urian

26.- Dynamo (1992) – Soda Stereo

Columbia Records / Sony Music

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Después del sonido hard rock de Canción Animal, Soda Stereo decidió dar un salto inesperado y, hasta la fecha, digno de análisis, convirtiéndose en la primera gran banda de latinoamérica en darse un clavado en el shoegaze. De esta manera y hasta ahora, Dynamo es el único clásico latino dentro del canon internacional del género.

Por Sebastián

25.- Painful (1993) – Yo La Tengo

Matador Records

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Para su sexta publicación de estudio, los de New Jersey integraron su blend de baladas de lenta combustión al estilo Velvet Underground y un furor reminiscente al de The Kinks con las crecientes tendencias atmosféricas de los noventa. La producción de Roger Moutenot, quien trabajó con Lou Reed en más de una ocasión, consolidó la autenticidad de las pretensiones sonoras de Painful.

Por Urian

24.- In The Presence of Nothing (1992) – Lilys

Slumberland Records

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Lilys no le debe nada a nadie, pues su ansia une nostalgia e inteligencia. En contraste con algunos de sus contemporáneos, la producción de este LP posee un nivel de austeridad y rugosidad que le da la oportunidad de navegar un espacio que hipnotiza, pero también reside si se desea interactuar con él. In the Presence of Nothing explora sin cuidado y así encuentra lugares desapercibidos.

Por Diego

23.- MBV (2013) – My Bloody Valentine

MBV Records

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Por emocionante que parezcan los regresos de las leyendas, casi nunca traen buenos trabajos, sobre todo cuando se publican después de entregas tan definitivas. La volatilidad de la industria, la tecnología y la relevancia complican el regreso triunfante de aquellos viejos pioneros. MBV logró triunfar porque demandó de la banda lo que siempre les permitió crecer: obsesión y presión. MBV recalca y no pierde filo.

Por Diego

22.- You’re Living All Over Me (1987) – Dinosaur Jr.

SST Records

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No es usual hablar de Dinosaur Jr. en términos de shoegaze, pero el muro de guitarras de J. Mascis y su aproximación para tocar el instrumento hacen más que justificar a algunas facetas de la banda dentro del género. En You’re Living All Over Me, Mascis se vuelve algo así como el Eddie Van Halen del shoegaze, entregando una versión más enérgica y rockera de su estética.

Por Sebastián

21.- Lazer Guided Melodies (1992) – Spiritualized

Dedicated

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La obsesión de Jason Pierce con el space rock no acabó tras la separación de Spacemen 3. En el debut de Spiritualized, esa visión logró expandirse a un plano de carácter espiritual, incluso mereciendo comparaciones con el gospel.

Por Sebastián

20.- A Storm In Heaven (1993) – The Verve

Hut Recordings

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A Storm in Heaven es una de las caras más accesibles del shoegaze, ya que el futuro britpop de The Verve podía vislumbrarse en la psicodelia y la espacialidad del álbum debut de la banda. Este álbum funge como un gran ejemplo de las posibilidades del género en el mainstream.

Por Sebastián

19.- The Comforts of Madness (1990) – Pale Saints

4AD

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Un muestra de sentido eufórico, rayando espíritus de post-hardcore. Las dinámicas, diálogos armónicos y ritmos toman espacios en el álbum para cederlos a pasajes de naturaleza siniestra y violenta en una entrega que, en su deseo y gusto por gobernar su propia agitación, siempre tiene un ojo en el velocímetro.

Por Diego

18.- Further (1995) – Flying Saucer Attack

Drag City / Domino Records

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En Further nos es presentada una visión pastoral del shoegaze. Este es un álbum que toma el espíritu de “Sometimes” de MBV y lo extiende hasta los límites de sus posibilidades, entrelazando folk, noise, lo-fi e incluso un poco de horror (el cual está bien representado en la portada del álbum, que no quedaría mal en el catálogo de cualquier banda de black metal).

Por Sebastián

17.- Going Blank Again (1992) – Ride

Creation Records

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Producido por Alan Moulder (My Bloody Valentine, The Jesus & Mary Chain), el segundo eslabón discográfico de la banda de Oxford es un viaje aural astringente. El cuarteto liderado por Andy Bell y Mark Gardener sobresale en tomar prestados elementos de la música de los Stone Roses y The House of Love para darles un twist psicodélico, como un retrofuturismo de los sesenta.

Por Urian

16.- Whirlpool (1991) – Chapterhouse

Dedicated

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El álbum debut de Chapterhouse es un grial de contenidos inmiscibles, no por ello menos efectivos. La aparición de numerosos productores y estudios en los créditos de su elaboración testifican en nombre de cierta discontinuidad estilística: tanto el desenfado de Madchester y la elusividad de Galaxie 500 como la estética confrontativa del no wave hacen apariciones aisladas estelares.

Por Urian

15.- Just for a Day (1991) – Slowdive

Creation Records

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En su momento, el primer full-length de Slowdive fue ampliamente desfavorecido; tanto los medios que enemistaban al shoegaze contra el britpop como los fanáticos que habían celebrado los primeros EPs de la banda veían en Just for a Day un álbum disperso, bochornoso y poco trascendental. Hoy, las aportaciones estilísticas de esta obra pueden ser descubiertas hasta en el post-rock y el black metal.

Por Urian

14.- Methodrone (1995) – The Brian Jonestown Massacre

BOMP!

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Antes de tornarse al garage y en plena explosión del shoegaze en el Reino Unido, The Brian Jonestown Massacre puso a Estados Unidos en el mapa de la escena. La obsesión de Anton Newcombe con la psicodelia y el garage sesentero lograron un sonido ajeno al de sus contemporáneos, en un momento en el que el género estaba convirtiéndose en una serie de refritos de sí mismo.

Por Sebastián

13.- It’ll End In Tears (1984) – This Mortal Coil

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El colectivo 4AD, en la misión de representarse a sí mismos bajo una misma idea, encontró tanto gloria como tragedia. Todo lo gótico, literario y victoriano del post-punk y todo lo etéreo, afligido y añorante del dream pop coexisten en esta entrega, independientes de cualquier dictamen, ya sea institucional o individual.

Por Diego

12.- Sound of Confusion (1986) – Spacemen 3

Glass Records

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Arcaico y primigenio, más cercano al valor psicodélico del rock de los setentas que a la contracultura de su década. Aquí se encontró, en sonido y no en forma, una expresión definitiva para la coloración sonora que quizás algunos pensaron que había desaparecido del rock sólo porque mudó su piel de regreso al underground.

Por Diego

11.- Split (1994) – Lush

4AD

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El distintivo de la música de Lush se hace notorio en este LP. El sonido energético de la banda es versátil y elocuente en sus composiciones épicas. Las guitarras pacientes resultan opacas a primer impacto, pero revelan interacciones escondidas que comprometen al escucha una y otra vez hasta que, pedazo tras pedazo, se descubre un tesoro oculto. Definitivamente y a comparación con sus contemporáneos, esta es una de las bandas con más lenguaje.

Por Diego

10.- Mezcal Head (1993) – Swervedriver

A&M Records / Creation Records

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Este es el shoegaze del hombre sencillo, el que no se vale de la escenificación y reputación que cree que le da valor a su personalidad, una propuesta más inspirada que dogmatizada. El esfuerzo de Swervedriver está lleno de la sensibilidad y carisma del rock alternativo de los noventa. Así, el denso velo de los clichés fue traspasado en un ejercicio por hacer música que se adecuara tanto al músico como al escucha dispuesto a considerar la disidencia como una herramienta.

Por Diego

9.- Treasure (1984) – Cocteau Twins

4AD

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El tercer álbum de la banda continuó con lo logrado en Head Over Heels, pero aquí lo volvió irrepetible. Muy ad hoc a su nombre, Treasure es una especie de hoyo sin fin por el cual corren aguas que, aunque tranquilas en apariencia, son de sumo espesor, hundiéndose como arenas movedizas. Es un álbum que demanda atención suprema y premia a los que, al buscar, encuentran. Cocteau Twins creó un barroco sonoro.

Por Diego

8.- On Fire (1989) – Galaxie 500

Rough Trade

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Para trazar la relación entre el dream pop y el slowcore, basta escuchar el segundo material de Galaxie 500. El uso limpio de la guitarra en On Fire dio pauta para una escuela de shoegaze alejada del ruido y la distorsión, fundamentada en atmósfera y sensibilidad, comenzando así una de las primeras disoluciones de barreras entre el shoegaze y el dream pop.

Por Sebastián

7.- Heaven or Las Vegas (1990) – Cocteau Twins

Capitol Records / 4AD

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La cruz de esta banda es su propio nombre. Este era el álbum con la responsabilidad más grande: la de transicionar al futuro. El logro fue madurez para la agrupación que, estando en su posición, ya no entretendría más que al culto con sus descuidos adolescentes. Elizabeth Fraser sacó su verdadero talento armónico y melódico haciendo su voz más dinámica que nunca. La producción hizo del famoso espacio de Cocteau algo más accesible, más amplio para navegar. La banda al fin consiguió éxito pop.

Por Diego

6.- Disintegration (1989) – The Cure

Fiction Records

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Los ochenta de The Cure vieron a la banda moverse en un sinfín de direcciones, las cuales lograron condensar exitosamente en Disintegration. La paranoia de Pornography, lo laxo de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me y el happysad de The Head on the Door dieron paso a una visión muy particular de dream pop: cavernoso, melancólico y plagado de una estética gótica, combinación de la cual seguimos tomando prestado hasta la fecha.

Por Sebastián

5.- Psychocandy (1985) – The Jesus and Mary Chain

Blanco Y Negro

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Para muchos, el origen del shoegaze está en la obsesión por el ruido y las melodías pop de Psychocandy. Desde The Velvet Underground, no se habían combinado ambos elementos con tanta sutileza, tomando prestado de los recursos más elementales del rock y casándolos con la vanguardia lo-fi que estaba explotando en la música alternativa de los ochenta.

Por Sebastián

4.- Nowhere (1990) – Ride

Creation Records

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Quizá maltratado por el legado de Loveless y Souvlaki; Nowhere encontró un sonido impenetrable bajo un tratamiento sencillo. En su fundamento, el álbum se disfraza de un britpop de mayor giro, profundizando con la comunicación energética y dinámica entre instrumentos como bajo y batería que, detrás de lo primordial, no desaparecen al ser igual de ilustres. Esta entrega funge como un puente entre el sonido de los ochenta y  el de los noventa y lo hace de manera alucinante.

Por Diego

3.- Souvlaki (1993) – Slowdive

Creation Records

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Souvlaki es una demostración inexplicablemente precisa de la nostalgia, del espacio vacío alguna vez habitado; es el equivalente sonoro de una memoria que se ha ido desdibujando con el paso de los años. Afortunadamente, el manifiesto artístico definitivo de la banda de Reading -los portamentos dulci-amargos, los murmullos reverberantes y los mundos de ruido- tiene un lugar asegurado en la historia registrada.

Por Urian

2.- Isn’t Anything (1988) – My Bloody Valentine

Creation Records

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Por la forma en la que extendió el sonido mórbido y colérico de los primeros EPs y mini-álbumes de los irlandeses, muchos consideran a Isn’t Anything el mejor lanzamiento de My Bloody Valentine. Aún había rastros del ardor de Hüsker Dü y el nimbo tornasol de The Durutti Column, pero empezaban a transformarse en algo más. Mientras que este debut nunca tuvo el alcance o la trascendencia de Loveless, es comprensible saber por qué hay quienes lo prefieren.

Por Urian

1.- Loveless (1991) – My Bloody Valentine

Creation Records

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Loveless es uno de esos álbumes que tienen un sonido tan marcado y trascendental que se vuelven un hito en la historia del rock, puntualmente marcando el origen y la definición de la estética del shoegaze. El extenuante proceso de grabación y el perfeccionismo de Kevin Shields derivaron en la gran obra maestra del género, la vara con la cual todos los demás trabajos son medidos y que, por el momento, ninguno ha podido superar.

Por Sebastián

Menciones honoríficas

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Pygmalion 1995 Slowdive Creation Records Rachel Goswell Neil Halstead

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Afrodisiac 1994 The Veldt Mercury Records Soul

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Yerself Is Steam 1991 Mercury Rev Mint Films

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Quique 1993 Seefeel Too Pure IDM Selected Ambient Works Loveless

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Visions 2012 Grimes 4AD

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Nocturne 2012 Wild Nothing Captured Tracks

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Copacetic 1993 Velocity Girl Sub Pop Primal Scream Talulah Gosh

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A Certain Smile, A Certain Sadness 1995 Rocketship Slumberland Records Stereolab

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Eyedazzler 1998 Alison’s Halo Burnt Hair Records

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Floating into the Night 1989 Julee Cruise Angelo Badalamenti David Lynch

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LC 1981 The Durutti Column Factory Records Post-Punk

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…XYZ 1992 Moose Hut Recordings

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Drop You Vivid Colours 2012 Luminous Orange Tone Vendor Nu-Gaze

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Against Perfection 1993 Adorable Creation Records Britpop

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Starflyer 59 Gold 1995 Tooth & Nail Records Jason Martin

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Future Perfect 2004 Autolux DMX RED Ink Either/Or Elliott Smith
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In Solarium 2002 Pia Fraus Clairecords Krautrock Avant-Pop

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Straight Blue Line 2000 All Natural Lemon & Lime Flavors Gern Blandsten
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Colour Trip 2011 Ringo Deathstarr Club AC30
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