7 bandas que ya deberían estar en el salón de la fama

Recientemente, Pearl Jam ingresó al salón de la fama en medio de una ceremonia con bombo y platillo; como era de suponerse, dieron un discurso y todo fue diversión, camaradería y recuerdos junto al resto de los grupos elegidos este año.  Sin embargo, Jeff Ament aprovechó la ocasión para mostrar su inconformidad con la institución, portando una playera con una corbata blanca estampada rodeada por los nombres de aquellas bandas y artistas omitidos en el catálogo del comité (exceptuando a Tom Waits que fue incluido en 2011). Esto, por supuesto, ha viralizado para detonar debates y la perenne polémica sobre las omisiones garrafales -o calculadas, según se vea- que el salón de la fama ha cometido a lo largo de su existencia. Nada nuevo. Gene Simmons, Axl Rose, John Lydon y Eddie Trunk, por nombrar algunos, han mostrado su abierto rechazo al salón de la fama debido a sus decisiones y tal vez sobre el hecho mismo de institucionalizar el rock -un espíritu, una actitud, como lo expresó Ice Cube el año pasado-.

Jeff's RRHOF shirt.

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Es fácil encontrarse con libelos encarnizados contra el Rock and Roll Hall of Fame por toda la red; no es la intención la de manifestar aquí una tendencia a favor o en contra, o la de desestimar los criterios de entrada -eso es tela para otro apartado-. Ni tampoco se trata de mencionar una plétora de grupos que tarde o temprano entrarán como Kraftwerk, Chic, The Smiths, Bon Jovi, The Cure, Sonic Youth, entre muchos otros. No obstante, también hay otras bandas que probablemente permanezcan alejadas de los reflectores (unas más que otras) del reconocimiento merecido por su trabajo característico, trascendental y determinante en la historia: el precio a pagar por volcar las normas, por ser pionero. Esta lista la conforman siete agrupaciones que con su sonido e influencia han ensanchado las miras del género, llevándolo a límites cuyos herederos tomarían la batuta, perpetuando su legado a cada instante, moldeando lo que escuchamos en la actualidad. Además, todos comparten el hecho de jamás haber sido nominados.

 

King Crimson

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  • Elegibles desde 1994

Por ser el bastión sobre el cual se yergue el movimiento del rock progresivo; por mutar según la exigencias de los tiempos al igual que en sus laberínticas canciones, en las que conviven virtuosidad, precisión y pulcritud; por ir más allá de los cánones para transformarse en una unidad refulgente sobre las que las nuevas generaciones siguen recurriendo para iluminarse.

Silver Apples

silvera

  • Elegibles desde 1993

A través de los brumosos ecos de su propuesta minimalista y desafiante, encontramos la pulsación que subyace en la electrónica actual en toda su gama cromática. Sus hipnóticas, alucinantes oscilaciones -sin parangón en la época- son tan rítmicas e intrigantes como subrepticias; adentrarse en su sonido es un déjà vu magnífico y persistente.

Can

can

  • Elegibles desde 1993

En su efervescencia incendiaria, emerge un flujo energético cuya esencia vino a ser la carta de presentación de la inquietud musical teutona. Ecléctica, curiosa y espontánea, por momentos alargada y por completo adelantada y ajena a las ataduras espacio-temporales, su obra delinea gran parte de la música moderna, franqueando géneros, enriqueciendo experiencias.

Roxy Music

rox

  • Elegibles desde 1997

Gracias a su extravagancia y sofisticación musical -sólo equiparable a la ambición estética- es que se concretaron los ochentas en su esplendor. Impulsados por un espíritu artístico anómalo dentro del medio, por una consistencia de talentos en cada instrumento, por una teatralidad ampulosa, revitalizaron el horizonte de manera palpable.

Suicide

sui

  • Elegibles desde 2002

Balanceándose sin temor desde claustrofóbicos sintetizadores, hoscas entonaciones y una confrontación implícita hasta melodías austeras, pegadizas, bordadas de candidez (aunque siempre con un dejo de opacidad), hallamos su amplio territorio. Su singular ambivalencia funge como catalizador de escenas enteras, de sombrías desobediencias analógicas.

Captain Beefheart

capibeef

  • Elegibles desde 1991

En virtud de su innovación sonora que articula audazmente el blues con los desvaríos atonales impregnados de jazz y delirante psicodelia, su divergencia exuberante pavimenta un trecho entre la vanguardia y la tradición, que sería reflejado décadas posteriores al ser ensalzado como adalid de las posibilidades del género.

Scott Walker

scottwal

  • Elegible desde 1991

Ícaro sobrio y solemne, que desplegó las alas en su juventud para decidir estrellarse contra el concreto cuando se alzaba en lo más alto. Elusivo, perfeccionista, su ceremoniosa voz de barítono es inconfundible, versátil, se ciñe a la música que produce aberturas en lo recóndito, llagas. La metamorfosis de su obra es la culminación de la autenticidad artística, el impulso de la demencia como fin, la genialidad sin ambages.

 

 

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