Vacas Sagradas: Technique

Pocos músicos tuvieron una racha tan impoluta, ligada a una década, como New Order. La racha de cinco álbumes con los que la banda definió los ’80 tiene pocos paralelos en la historia de la música pop, ya que sólo los grandes innovadores y genios lograron adaptarse a los cambios musicales de la década que les correspondió, y un grupo aún más selecto pudo estar suficientemente adelante como para marcar la pauta para los demás mientras iban avanzando. Basado en esto, es interesante ver como New Order comenzó la década bajo la sombra del suicidio de Ian Curtis y la separación de Joy Division, profesando un sonido post-punk  heredado directamente de los remanentes de su banda anterior con Movement; para paulatinamente integrar sintetizadores y drum machines en su sonido, y así, volverse el ejemplo perfecto de la banda de rock que no teme hacer bailar a sus fans.

La música de Technique, -el quinto álbum de New Order y el último de los ’80-, está muy bien ejemplificada en su portada, de la misma manera que trabajos como LovelessUnknown Pleasures te dicen con sus carátulas todo lo que hay que saber sobre la música que contienen. El querubín que Peter Saville plasmó en colores neón, casi asemejando un mapa térmico de corte psicodélico, se volvió un ícono de las carátulas ochenteras, y una ruptura de su propio trabajo con la banda hasta ese entonces. De cierta manera representó un cambio simbólico, ya que incluso la escultura fue registrada en Factory Records con un número de su catálogo, el FAC 243 con el título “Technique Bronze Cherub”. Según Saville, su trabajo va muy de la mano con el “hedonismo alimentado de drogas” que se estaba viviendo en aquella época, el segundo verano del amor. Asimismo, definió esa portada como de corte “neo-Warhol”, de lo cual se podría hacer un paralelo con la música: una mezcolanza de colores rimbombantes que logran un sentido. El pop como obra de arte.

Es interesante notar que, de la misma manera que Prince en esa época, New Order se propuso realizar música que es descaradamente pop, pero que su contenido tiene un trasfondo suficientemente interesante como para no ser tratada como un divertimento pasajero. El synthpop se había convertido en el lado cool del género, representado en trabajos ambiciosos como Introspectivde los Pet Shop BoysMusic for the Masses, ambos, análisis de lo que es y lo que puede ser la música pop como género y como filosofía. Con Technique, New Order logró dar el remate en esta serie de pensadores pop, tomando prestado de lugares más peligrosos que sus contemporáneos y adaptando eso a algo que puede vivir tanto dentro como fuera del club. Éste enfoque que cruza el rock, el pop y la electrónica de manera tan efectiva sin caer fácilmente en una etiqueta de estilo, daría la pauta para trabajos como ViolatorBehaviour, ambos lanzados en 1990, los últimos grandes estamentos de los poperos alternativos de Inglaterra en los ’80 de cara al dominio noventero del big beat.

No es de extrañarse que New Order haya terminado trabajando sobre un sonido tan dance. Basta notar que el primer sencillo de Joy Division construye su clímax alrededor de la premisa “dance, dance, dance, dance, dance to the radio”. Desde finales de los ’70 la banda adhería ritmos bailables a su música, aunque fueran de corte marcial.  Después de todo, “Love Will Tear Us Apart”disfraza una relación fallida con melodías dulces y un beat que han tomado como base bandas como LCD SoundsystemFranz Ferdinand para su visión del dance punk. Se puede trazar una línea bastante lógica entre la sobriedad de “Disorder”, la claustrofobia de “Heart and Soul”, los teclados de “Isolation”, la línea de bajo de “Age of Consent”, los drum machines de “Bizarre Love Triangle” y los excesos electrónicos de “Fine Time”. El dance y la electrónica estaban presentes en el ADN de Joy Division desde su concepción, era cosa de tiempo para que se diera la mutación.

De los trabajos que destacan en esa época por pertenecer al movimiento de Madchester, ninguno me parece más representativo de la ideología y principios de esa escena que Technique. Normalmente se reconoce al debut homónimo de los Stone Roses como la pieza clave de dicha etiqueta, pero su influencia terminó anclándose más en el sonido del britpop. Asimismo, por más que haya historias sobre como en las interpretaciones en vivo de “I Am The Resurrection” los recintos se convertían en un rave improvisado, la música de los Stone Roses no responde a ese “hedonismo alimentado de drogas” que tanto representaba a los jóvenes que asistían The Haçienda, el epicentro de la música electrónica en Inglaterra. Lo que hizo Technique fue darle un soundtrack a una generación de jóvenes, superando en la misión a los Happy Mondays a base de madurez musical y construcción de ideas concisas. Los punks setenteros tenían Never Mind the Bollocks, los góticos tenían el 12″ de “Bela Lugosi’s Dead” y los primeros ravers tenían Technique.

La evolución de New Order como banda parecía estar hecha para culminar con el sonido que lograron en Technique. La compilación de todos los recursos estilísticos que habían desarrollado hasta es momento, aunados a las tendencias electrónicas más vanguardistas de Europa, se dieron cita en las canciones de su álbum de 1989. Desde el acid house frenético de “Fine Time” hasta la reinterpretación del The Cure meloso que hicieron con “All The Way”; Technique funcionó no sólo como un compilado de la esencia de New Order sino como un compendio de todos esos grupos de los ’80 que nacieron en el underground y trascendieron su estatus de culto para convertirse en súper estrellas.

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