Vacas Sagradas: Doolittle

«Ese invierno fue uno muy frío. Y una noche en diciembre, cuando se encontraban sentados alrededor del fuego tibio de la cocina y el doctor les leía en voz alta los libros que él mismo había escrito en lenguaje animal, el búho, Too-Too, dijo de pronto: “Sh! ¿Qué es ese ruido de afuera? Todos escucharon; era el pronto sonido de alguien corriendo…»

En alguna fecha incierta de 1914, Hugh Lofting, un ingeniero civil británico de 28 años, se enlistó en las fuerzas armadas de su país para disputar la Primera Guerra Mundial. Ya que deseaba escribirle a sus hijos aunque tuviera poco que contar (a excepción de los muchos horrores de la guerra), comenzó a idear varias historias coloridas de ficción en cada una de sus cartas. Durante cuatro años (de 1914 a 1918), sus cuentos cortos alimentaron la imaginación de Elizabeth y Colin Lofting desde una trinchera. El principal producto de este ejercicio literario espontáneo fue el personaje Doctor John Dolittle: un médico general que ahuyentó a sus clientes por las numerosas mascotas que mantenía en su consultorio. En bancarrota, Doolittle descubre que tiene la habilidad de comunicarse con los animales y finalmente decide viajar por el mundo trabajando como veterinario.

Hacia 1919, después de terminada la guerra, Lofting se mudaría con su familia a Connecticut, en el noroeste de los Estados Unidos, donde se haría novelista de tiempo completo. The Story of Doctor Dolittle, el primer volumen en su serie de novelas para niños, fue publicado en 1920.

Según ha dicho el hijo más joven y albacea literario de Lofting, Christopher, las cartas originales de su padre eran una especie de protesta contra la guerra. Quizás, la creación del personaje de Doctor Dolittle estuvo impulsada por el deseo desesperado de contar con un intermediario, alguien que construyera puentes y fuera capaz de detener conflictos, alguien que apreciara la vida. Casi setenta años después de aquella confrontación bélica, un cuarteto de noise pop -también originario del noreste estadounidense- anunciaría esas mismas inquietudes en el cuerpo de su segundo álbum, aunque con una entonación mucho más cínica y dantesca que la del británico.

El otro Doolittle, titulado en honor al personaje de fantasía, fue publicado en 1989. En Estados Unidos. Aquella era una época temerosa, acechada por la sombra de la Guerra Fría y el invierno nuclear (“Got bombed. Got frozen”). El agujero en la capa de ozono seguía creciendo (“There’s a hole in the sky”), al igual que la preocupación por el calentamiento global (“And if the ground’s not cold everything is gonna’ burn”) y el fanatismo religioso occidental se acercaba a su época cumbre. Las escenas musicales independientes de la segunda mitad de los ochenta habían adoptado un expreso rechazo al prospecto de la hegemonía cristiana en el mundo moderno y una potente conciencia -si bien algo catastrofista y resignada- en materia ambiental, por lo que muchos de estos movimientos se encontraban comprometidos con ridiculizar y envilecer a las principales instituciones religiosas y a atraer atención a la posibilidad de una singularidad causada por nuestra propia negligencia. Los Pixies no fueron la excepción.

Después de un Surfer Rosa tan laureado por la crítica como poco remunerativo, Ivo-Watts Russell le asignó a Gil Norton –que ya había colaborado en “Gigantic”- el rol de productor en el nuevo proyecto discográfico de la banda de 4AD, con la intención de empujar su estilo fragmentado hacia los linderos más accesibles de la música alternativa. Las sesiones de grabación comenzaron el 31 de octubre de 1988, en un estudio de Boston llamado Downtown Recorders. El material que Black Francis dispuso para la elaboración de Doolittle proponía un estilo lírico surrealista que en algunas ocasiones se pretendía herramienta del escapismo y en algunas otras incisivo; además, se adaptaba perfectamente al surf/punk tierno y peligroso que la banda había manejado desde los días de Come On Pilgrim. El álbum también está lleno de imaginería del absurdo, referencias bíblicas y cataclismos naturales.

“Debaser”, la canción que abre el long play es meramente un homenaje a aquella corriente artística eternamente interesada por los sueños; las palabras de Francis develan su añoranza por algún día llegar a tener un efecto tan disruptivo en las artes como Luis Buñuel –el motivo del ojo herido de Un chien andalou, por ejemplose reitera a lo largo del álbum-. “Tame”, “I Bleed” y “Gouge Away” son ejercicios tonales ricos (patrocinados por el high-end de Joey Santiago y el bajo temperamental de Kim Deal) y modelos ejemplares de las dinámicas quiet-loud-quiet, la firma que subraya a los Pixies como una de las principales influencias del grunge. “Wave of Mutilation” es un sueño suicida de lo más pegajoso, en el que los restos del sujeto se vuelven uno con el mar. Algunas de estas canciones funcionan como románticas típicas de twee pop con un giro (“Here Comes Your Man”, “La La Love You”), mientras que otras están más interesadas por desarrollar temas taboo, como el adulterio bíblico, la homosexualidad, la concepción inmaculada, la violencia y algunas alusiones al Libro del Apocalipsis/Revelaciones (“Dead”, “Crackity Jones”, “Hey”). Sin embargo, las ideas centrales del álbum se encuentran condensadas en “Mr. Grieves” y “Monkey Gone to Heaven”. En “Grieves”, como lo habría hecho Hugh Lofting desde las entrañas de la Gran Guerra, Francis ruega por aquel intermediario que podría comunicarse con la muerte y la naturaleza para salvar a la humanidad de una destrucción segura; esta es la letra que le da su nombre al álbum. Por su parte, “Monkey” sugiere que los seres humanos matamos a Dios (la naturaleza) el día que se abrió la capa de ozono y se concierne con la numerología hebrea que asocia al ser humano con el número 5 (five/faith), al diablo con el 6 (six/sex), a Dios con el 7 (seven/heaven) y plantea una dicotomía que, de ser verdad la teoría de la evolución y la existencia de Dios al mismo tiempo, implicaría que el mono -que según la tradición eclesiástica es una bestia inferior y no posee un alma- fue capaz de trascender. Esto último también se relaciona con la historia de Doctor Dolittle: un mono acude a él y le implora viajar a África para salvar a sus primos lejanos de una extraña enfermedad. Esta variedad de referencias urge la evocación de algunos motivos recurrentes identificables y, con ellos, algunas preguntas; particularmente: ¿es posible que el ser humano encuentre un balance -entre el caos y la organización, lo espiritual y lo corpóreo, lo salvaje y lo artificial, la paz y la guerra- que nos permita sobrevivir en este planeta?

A pesar de que, según las palabras de Francis, trabajar con Norton fue “él intentando hacernos comerciales…y nosotros tratando de mantenernos grungy” el ritmo de trabajo fue excepcional; las grabaciones duraron apenas tres semanas, concluyendo el 23 de Noviembre. Una anécdota famosa señala que, frustrado por las recomendaciones de Norton de agregar más versos y prolongar las tracks, Francis llevó al productor a una tienda de LPs y le entregó una copia de los grandes éxitos de Buddy Holly, cuyas canciones no superaban los dos minutos de extensión; dejó en claro su punto. Este “jala y estira” resultó beneficioso para el álbum, pues es, hasta la fecha, la obra más balanceada de los bostonianos. Todos los arreglos, adornos y demás aportaciones de Norton y sus asistentes son bienvenidas: la claridad de producción, el reverb vocal, la participación del baterista, David Lovering, como cantante, el double-tracking, el tremolo discreto y hasta los violines y los cellos -que en papel podrían parecer disfuncionales con el estilo de la banda-.

Desafortunadamente, a pesar de que Doolittle estaba destinado al éxito, también se reconoce que fue alrededor de estas fechas que la bajista y segunda compositora de la banda, Kim Deal, y Francis comenzaron a atravesar los conflictos que eventualmente resultaron en la separación de la banda. Los Pixies no sobrevivieron enteros al fin de los tiempos, pero, hasta ahora, su legado sí.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s