Garantía Lados B: Forget

Forget, el decimotercer álbum de Jamie Stewart bajo el pseudónimo de Xiu Xiu, llega apenas diez meses después del lanzamiento de Plays the Music of Twin Peaks. Mientras que el año pasado vio a Stewart (junto con Angela Seo y el resto de sus colaboradores) cultivando sus habilidades como arreglista e intérprete a través de la adopción y reproducción del aclamado score de Angelo Badalamenti –resultando en uno de los dólmenes experimentales más satisfactorios de la discografía de Xiu Xiu-, su publicación más reciente retoma su formato predilecto: la canción. Sin sacrificar la teatralidad (que surge en algunas instancias clave del álbum), Forget le devuelve su protagonismo al noise pop electrónico/industrial de obras como A Promise (2003) y Always (2012) y lo eleva a alturas sin precedentes gracias a un trabajo de producción particularmente exploratorio. Sin embargo, está claro que el nuevo acercamiento compositivo de Stewart lo tiene determinado a evadir, hasta cierto grado, la resolución de sus melodías o, en su defecto, a reducir sus progresiones armónicas a su mínima expresión. El álbum está atestado de quirks y ganchos melódicos y, sin embargo, parece intencional que la mayoría de ellos no desemboque en la catarsis sonora que caracteriza al resto de la discografía de Xiu Xiu. Escuchándolo por primera vez, da la sensación de que una gran parte de Forget está más preocupada por sonar a un pop de corte subversivo que por serlo; un par de reproducciones adicionales revelan un poco más.

La música y las letras del californiano siempre han evidenciado un gusto por provocar la incomodidad de su público. Mientras que estas antics suelen favorecer la emotividad y la sustancia de su trabajo, las altisonancias y el subtexto trap del opener, “The Call”, no terminan por merecer su aparición fortuita, incluso cuando la pieza se pretenda tragicómica. A partir de “Queen of the Losers”, el álbum empieza a levantarse. A pesar de que, inicialmente, la memorabilidad de Forget sea tibia, escucharlo repetidamente empieza a rendir frutos. “Wondering” se va manifestando cada vez más hímnica y bailable, “Get Up” y “At Last, At Last” más emotivas y “Forget”, la title track, más colérica. La recta final del álbum es, sin duda, su cenit: “Petite” es una pieza acústica de inflexiones orientales y puede argumentarse que es la mejor de estas diez canciones. En un arranque vocal genuinamente conmovedor y auxiliado por una melodía y arreglos de cuerdas igualmente devastadores, Stewart lamenta: “It was, oh, not my aim to be a slave. What God wants she does” a medida que el punteo de los cordófonos se va a apagando. Justo después comienza “Faith, Torn Apart”; el título que más asemeja la teatralidad de …Music of Twin Peaks está dividido en dos partes: la primera es un tajo indoeuropeo de psicodelia tribal inmersa en ruido y la segunda, que termina definitivamente el álbum, es una declamación nihilista y de autocosificación, adornada por un drone de campanas tubulares.

Si acaso Xiu Xiu comprobó algo con Forget, fue que alcanzaron un suelo común entre la inmediatez de “I Luv The Valley OH!” y “Apistat Commander” y la inmensidad de “Into the Night.” Quizás no sea su mejor álbum, pero definitivamente no merece el olvido.

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