7 álbumes esenciales de 4AD

4AD ya tiene un aire místico alrededor de su sencillo -pero trascendente- nombre e Ivo Watts-Russell ya es una figura central de la música moderna a causa de su extraña ideología, que no sólo habilitó artistas sino que también los provocó con una fructífera pero extrema forma de trabajar. Sin ningún sentido de negocio, la disquera mostró interés en el nicho y era rápida en detener el trabajo de aquellos cuya visión era diferente.

Hoy, nos enseña su valor al ser un jugador crucial en la escena del post-punk británico, al ser visionarios de la alternativa en los noventas, al ser persistentes para con el nuevo milenio de artistas que no figuraban en otro lugar, siempre obteniendo gran talento a través de sus rangos medidos por creatividad y una sensación específica. Aquí conviven, entre géneros, los músicos sinvergüenza, los excéntricos con ambición independiente, los sentimentalmente espesos, los que expresan con aires de misterio, intelecto, frialdad y dejan a la audiencia hipnotizada y entumecida por su singular posición artística.

A continuación, siete álbumes esenciales que fundaron el sistema, sonido y sentimiento de 4AD, en orden cronológico:

In The Flat Field – Bauhaus (1980)

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Poco se puede extender sobre la gran vida y obra de Bauhaus. Después de la transición que sería “Bela Lugosi’s Dead”, la banda se encontraría ante 4AD, a través de la cual ofrecería su histórico debut. Se les ha considerado como pioneros post-punk y goth rock por su atormentador sonido que, a pesar de correr paralelo con contemporáneos como Joy Division, le daría una cara agresiva con fuerte teatralidad a la escena. Este sería uno de los álbumes que firmaría, más que la actitud, el estado anímico de la disquera, con ese sonido enclaustrado, vivo e inquieto en el espacio pequeño, ese de emoción bruta.

Prayers of Fire – The Birthday Party (1981)

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La situación de los australianos con 4AD es igual de singular que el lugar que ocupa la banda misma en la historia musical. Considerando su cambio de nombre, una grabación en Melbourne y la inmediata reubicación a Inglaterra, 4AD abrió los brazos a una licencia del debut The Birthday Party que probaría ser definitivo para ambas partes. La disquera estaba en busca de un circo: uno capaz de crear por voluntad propia y en una dirección que no estuviera fuertemente anclada en el pasado. Así, The Birthday Party correspondió con deseos de alejarse del sonido que escuchaban tan común en Inglaterra para poder nacer con una identidad propia. Preservando su infame reputación y energía en vivo junto a un aumento en la instrumentación, la pesadilla de cabaret esquizofrénico de Cave tendría origen y, así, confirmaría la gran apuesta de 4AD en sus músicos.

Head Over Heels – Cocteau Twins (1983)

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Qué difícil y qué necesario es hablar de Cocteau Twins; se encontraban en una especie de eterna contradicción, como la de Nirvana, al ser exitosos tanto en la oscuridad como bajo el reflector. La banda comenzaba un camino que, como algunos de los críticos les gusta mencionar de vez en vez, daría un “nuevo estándar para el pop”. Cuando hablamos de la influencia de Cocteau Twins, es preciso también hablar de dream pop, de shoegaze y de noise; es válido pensar en actos que van desde Jesus and the Mary Chain y The Cure hasta Beach House y Wild Nothing. La banda contó con una imagen y un sonido tan singulares que hasta a aquellos que quedan confundidos les es difícil ignorar. Eventualmente, la disquera, incómoda ante las nuevas ambiciones de la banda, soltaría su mano, pero su historia siempre estará marcada por el inevitable y tóxico romance entre ambas.

It’ll End in Tears – This Mortal Coil (1984)

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El debut de This Mortal Coil presenta una idea interesante -tal vez muy parecida a lo que hacían muchas disqueras con sus compilaciones de artistas como showcase del catálogo- pero aquí el formato varió. En su obsesión por crear comunidad, crear espacios creativos, Ivo Watts-Russell conformó esta banda como un colectivo dream-pop donde pasaron muchos músicos con integrantes de Cocteau, Colourbox y Dead Can Dance, entre otros. La idea era tan simple como crear una superband donde se daba la libertad de hacer covers, de experimentar, de tomar riesgos. Si bien la música está repleta de altibajos, no deja de corresponder a la esencia de 4AD, que pone a todos sus hijos a construir un monumento en forma de espejo.

Dead Can Dance – Dead Can Dance (1984)

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El tormento de la escena post-punk británica continuaba por el canal de 4AD. Dead Can Dance venían a celebrar, como muchos, el romanticismo, el oscurantismo y la tradición musical europea. Acompañados de una densa atmósfera y de un sonido que cortejaba lo electrónico, la banda se haría referencia del goth y, eventualmente, influiría en la escena industrial que después explotaría en Europa. Aquí, el elemento tribal es trabajado con una delicadeza y astucia que no se comparan fácilmente con algunos de sus contemporáneos, que introducían estos elementos como accesorio. Dead Can Dance es tímido, al aparecer, pero encanta con su indudable calidad.

Doolittle – Pixies (1989)

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El crédito del éxito de Doolittle es difícil de rastrear pero, indiscutiblemente, parte de este le corresponde, de nuevo, a la eficacia de 4AD al momento de valorar el talento. Surfer Rosa sería una tragedia comercial; aun así, la firma estaría dispuesta a ofrecer un presupuesto valioso para la difícil situación de la banda. ¿Y qué serían para 4AD los Pixies? ¿Grunge? ¿La banda más sub-pop del catálogo? Sin duda, era el nuevo formato, un estiramiento del sonido que buscaban -no sólo crear- mantener. Y gracias al cambio de década, se tendrían que adaptar a una reestructuración. De nuevo, Ivo metió mano con su necesidad de conseguir como productor a Gil Norton. Él se tomaría muy en serio su rol al momento de analizar las necesidades de la banda y corresponder con su arte, permitiendo a los Pixies no ser uno más, sino un singular.

Down Colorful Hill – Red House Painters (1992)

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La banda ha sido un caso de rescate atribuido al tiempo. Con esto en mente, vale la pena celebrarlos, sobre todo cuando su música introducía a la disquera a nuevos tiempos y, de esta manera, mantenía los logros realizados mientras actualizaba su relevancia. Muy a la forma de un Cohen o incluso de un ReedKozelek se alzó como un cínico poeta acompañado por lo que hoy llamamos slowcore. Se presentaba aquí música austera, tímida, pero encantadora; la diminuta instrumentación y la serenidad crearon una inquietante forma de meditación entre la tangible experiencia humana y el abstracto arte del rock moderno. Gracias a este tipo de entregas, 4AD demostró su capacidad para atraer a músicos revestidos con cualidades alternativas sin perder su bien conocido sabor.

Menciones honoríficas:

Wheel In The Roses – Rema-Rema (1980) EP

The Comforts of Madness – Pale Saints (1990)

Extractions – Dif Juz (1985)

Heaven or Las Vegas – Cocteau Twins (1990)

Last Splash – The Breeders (1993)

 

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