Sobre la mesa: los 7 mejores álbumes de David Bowie

Ziggy Stardust, Aladdin Sane y el Duque Blanco son algunas de las personalidades que adoptó David Bowie, el eterno camaleón, en vida, fungiendo como extensiones de la música que realizó en una carrera de casi cincuenta años, comprendida en veinticinco álbumes de estudio que forman parte esencial no sólo del canon del rock, sino del pop, la música experimental y la electrónica. Como todos los artistas con una discografía tan extensa, adentrarse en la música de Bowie puede resultar abrumador, sobre todo debido a su vigencia como referente creativo durante cuatro décadas. Por esto, ninguna etapa de Bowie es descartable, como suele suceder con muchos otros artistas veteranos que eventualmente pierden relevancia y autoridad.

Para los estudiosos de las corrientes y tendencias musicales, la carrera de Bowie es un deleite debido, principalmente, a sus marcados cambios en estilos y divergencias en géneros, distinguibles con facilidad gracias a la desmedida ambición que tenía el artista en la búsqueda de nuevos sonidos y colaboradores. Sus pasos por el folk, el glam, el soul, el krautrock, la electrónica y el pop no fueron nada discretos, muy a la par de sus vistosas personalidades desarrolladas para dar cara a cada uno de estos periodos.

Resulta sumamente difícil reducir una discografía tan extensa y consistente a un ranking de siete álbumes, pero esto es Lados B y muchas veces el morbo puede más que la razón. Sin más, estos son los siete mejores trabajos de la carrera de David Bowie.

7. Aladdin Sane (1973)

1

Este es el difícil álbum que va después de la obra maestra. Aladdin Sane llegó tan sólo un año después de Ziggy Stardust, con un Bowie en la cumbre del estrellato que siempre deseó. Este trabajo, el sexto de su carrera, es una extensión del glam de Ziggy con una mejor producción y variaciones estilísticas interesantes. Por ejemplo, el solo de piano de la canción que da título al álbum parece una composición de Conlon Nancarrow tocada sobre un ritmo de rock.

El gran pecado de Aladdin Sane está en su inconsistencia, disfrazada de variedad. Si Ziggy Stardust funcionó tan bien fue por la solidez de su sonido, que está anclado a una temática que da sentido a las canciones. En el caso de Aladdin, las canciones parecen ajenas a sus antecesoras o sucesoras en el tracklist, creando un efecto ambiguo que gusta o disgusta según la percepción de cada fan.

Nota: puede que el cover de “Let’s Spend the Night Together” sea mejor que la original de los Rolling Stones.

 

6. Scary Monsters (And Super Creeps) (1980)

2

Con la llegada de los ochenta y el paso de su etapa más experimental y aclamada, David Bowie desarrolló la determinación de convertirse en una estrella de pop internacional. Si bien eso no sucedería hasta Let’s Dance, la transición comenzó en Scary Monsters. Este es el primer trabajo realizado después de la trilogía de Berlín, por lo que mantiene elementos de experimentación de esa época pero enfocados a una sensibilidad pop que definiría el resto de la década para Bowie.

Brian Eno, colaborador en Low“Heroes” y Lodger -los álbumes que precedieron a Scary Monsters-, no estuvo presente en las sesiones de este álbum. No obstante, Bowie volvió a contar con los servicios de Robert Fripp, con quien había trabajado en “Heroes”, e incluso hay una colaboración con Pete Townshend en “Because You’re Young”.

Scary Monsters es un álbum incómodo, en el sentido de que puede ser un álbum de pop muy raro o un álbum alternativo muy pop. Para muchos, este trabajo marca el fin de la era clásica del artista, una despedida muy adecuada para una de las carreras más importantes de la música popular.

 

5. Hunky Dory (1971)

3

El álbum que lo empezó todo. Bowie no encontró su voz y estilo sino hasta su cuarto trabajo, cuando aceptó completamente al glam que definió al rock de la década de los setenta. A la par de esto, llegaron las canciones representativas y las melodías icónicas, así como el abrazo del pop y el anhelo del estrellato. Abrir el tracklist de Hunky Dory con “Changes” es casi una declaración de intenciones, como si el artista manifestara que ya llegó su nueva y mejorada versión. Asimismo, la mejor canción de Bowie según el consenso universal, “Life on Mars”, ocupa el lugar central de lado A del álbum.

Este renovado enfoque para componer, sumado a la ambición que crecería con cada álbum, harían de Bowie el artista más importante de la década. Hunky Dory es su primer gran material, el inicio de su etapa glam, el preámbulo de Ziggy Stardust. Es el génesis triunfal de David Bowie.

 

4. “Heroes” (1977)

4

Es curioso pensar que justo en el año en el que el punk explotó en Inglaterra, Bowie se encontraba en Berlín enamorado del krautrock. El segundo álbum de la trilogía fue lanzado tan sólo unos meses después que Low, en colaboración con Brian Eno y Robert Fripp. En estilo y desarrollo es muy similar a su predecesor, siendo la gran diferencia las colaboraciones de Fripp que dieron al álbum un toque más de rock, resultando en un trabajo un poco menos experimental que Low.

A pesar de haber sido grabado a pocos metros del muro de Berlín, podría considerarse que este álbum es el más vívido de la trilogía, con todo y que los otros dos no fueron hechos, por completo, en la capital alemana.

 

3. Station to Station (1976)

5

Este es un híbrido de identidad confusa, lanzado entre el plastic soul de Young Americans y la trilogía de Berlín; contiene elementos de ambas etapas. Realizado en Los Ángeles en medio de una adicción a la cocaína y delirios derivados de una creciente afición al ocultismo y al paganismo, Station to Station es probablemente el álbum más paranoico de la carrera de David Bowie.

Este trabajo está repleto de referencias religiosas y crípticas, provenientes de una ideología fascista y un hombre rebasado por su estrellato y sus adicciones. Esto hace de Station to Station un mito en el rock, un hito en la carrera de Bowie y un rito necesario para todos aquellos que quieran entender a detalle el trabajo del artista.

Un análisis bastante completo de las temáticas y motivos del álbum puede ser encontrado aquí.

 

2. The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)

6

Para muchos, la obra maestra de Bowie y, sin duda, uno de los mejores álbumes de rock de la historia. Ziggy Stardust es la cumbre de la etapa glam de David Bowie y de la parte propiamente rockera de su carrera; esto debido, sobre todo, a la cohesión que brinda el concepto de The Spiders from Mars a la música del álbum. La historia cuenta las hazañas de Ziggy Stardust, un extraterrestre que llega a la Tierra con un mensaje de esperanza pero que termina doblegándose ante los vicios terrenales. Este ascenso y su caída son ejemplificados a la perfección por la música, que es una especie de ópera glam que demuestra la versatilidad de Bowie como estrella pop.

 

1. Low (1977)

7

El primer álbum de la trilogía Berlín, el primer romance con el krautrock, la primera colaboración con Brian Eno y el primer lugar de esta lista. Low es la mejor expresión de la grandiosa ambición y del talento de David Bowie, mezclando su genio pop con su curiosidad experimental en un trabajo que reedificó las barreras del rock al mismo tiempo que el punk lo regresó a su estado más primitivo y pragmático. Bowie y Eno encontraron la manera de incorporar elementos de ambient y electrónica experimental a composiciones orientadas al rock, algo con lo que los art rockers habían jugueteado en la era post-The Velvet Underground sin tener resultados tan satisfactorios.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s