Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: The Chronic

Compton and Long Beach together, now you know you in trouble” – Snoop Dogg

The Chronic es un álbum peligroso e imposible. Dre estaba diseñando una venganza contra las decepciones de la industria y la avaricia artística de la que fue testigo en los últimos días de N.W.A.. De manera irónica, su retribución sería igual de egocéntrica y, por lo tanto, subjetiva. Death Row concentró la juventud del hip-hop donde los encaminados hacia el brillante futuro pop aún eran actores que asumían incómodos su nuevo rol. Las personalidades de cada MC en las filas de la victoriosa disquera eran decisivamente honestas pero tergiversadas por la adrenalina inspirada en una celebración prematura. Es así como surgieron las dulces crueldades.

Para Dre, la conquista de N.W.A. fue suficiente para saber qué tanto podía provocar al público sin resultar en que dejara de consumirse su trabajo. Una máquina de ego y fortuna en la cúspide de la victoria del folclore ante la institución produjo la banda sonora que enaltece la individualidad, la importancia del placer y el encanto de la confrontación. Era el retrato de una violenta festividad en la cual Dre ni siquiera necesitaba ser protagonista -podía desempeñar únicamente como el gran orquestador de un joven ejército. Si la alusión a Dre como un monarca parece exagerada, pensemos en “Fuck Wit Dre Day (And Everybody’s Celebratin’)”, tema donde los nuevos nombres de la industria estaban listos para ponerse frente al cañón en nombre de él. ¿Realmente RBX y Snoop Dogg tenían un rol en la pelea contra Eazy-E y compañía?

Musicalmente, entre alegados como Snoop Dogg, Kurupt, Nate Dogg y Warren G, Dre consiguió variedad para sus aún limitadas habilidades en el micrófono. Estos nombres otorgaron una cara al carismático sonido salido del p-funk; convertido en un ente fundado por el orgullo del gangsta como figura pública, llegó el g-funk. La música que suena en The Chronic es un hip-hop lleno de color, que rebota e intimida con sonidos fuertes y sobre todo luce de ser “bailable”, colocando así el amplio velo que cubre la cara de aquello que es feroz, pues convence con el instinto más primal. Líricamente, el contenido se había ahorcado a sí mismo con una cegada auto indulgencia.

El sonido moderno y vistoso del álbum se dejó arrancar con exitosos singles alrededor de la zona californiana que, por su carácter plácido, se entendió bien con ellos. El éxito continuaría y vería su camino hacia los suburbios y, así, hacia la cultura popular. Las novedades del West Coast pasaron de ser interesantes, por su controversia, a ser piezas indispensables de la vida nocturna. El terreno popular para el hip-hop ya no era sólo el cuidado y consciente discurso de Public Enemy; ahora le pertenecía al caluroso y seductor california love. Ya no era más un urbanismo trágico: ahora el folclor moderno se expresaba como festejo, en forma de nuevos héroes de la violencia. De la misma manera en la que el rockstar lucía su decadencia con orgullo, el gangsta relucía su crudeza y vulgaridad como encanto. Como ejemplo, el personaje de pimp de Snoop tendría origen aquí. Detrás del intoxicante circo de The Chronic, este no deja de ser un personaje abusivo, de mensajes lacerantes.

Hoy, en 2016, The Chronic toma un significado muy diferente en el contexto de la cohesión social. Aun así, parece que se revela a sí mismo igual que en el noventa y dos, año donde, más que prestarse a escrutinación por su contenido brutal, convence a una generación joven con su aparente relación a la cultura de la marihuana, así como su enfoque en el hedonismo e individualismo de nuestra cultura moderna. La simplicidad y la dopamina son notorias en el álbum.

Dre, al poner el énfasis de su música en una indumentaria superficial únicamente energizada por el frenesí independiente, tal vez hizo más daño que nadie al hip-hop -al menos en un nivel mental- pues fue así como dio permiso a la mediocridad para enaltecerse sin justificación; dio permiso a lo somero de volverse tarjeta de presentación.

El debut solista de Dre debe permanecer en nuestra cultura como un retrato de los veranos en Santa Mónica, donde los sentidos se vuelven permisivos y los deseos simples, donde la celebración pasa a ser la forma de autorrealización más adecuada y, poco a poco, el ego crece para revelarse a sí mismo como una de las fuentes de energía más potentes. Tal vez Dr. Dre quería ganar la batalla contra la traición armado de una sonrisa y de puños rotos. Tal vez Dre solo quería una gala para olvidar, para premiar a aquellos que salieron de la tragedia y, sin darse cuenta, llevar parte de ella a la superficie. Arrastró lodo a la casa y dejó pasar sutiles crueldades, pero en la pasión del momento no se dio cuenta de lo que había permitido. The Chronic es un epílogo de la hazaña lograda por una clase oprimida, violentada y con muchas ganas de desquitarse, durante la cual y por un efímero momento, olvidaron la importancia de la victoria.

 

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