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Los 50 mejores álbumes del 2016

Hay una delgada línea entre amargarse la vida y ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, como también la hay entre ser capaces de apreciar lo bueno e ignorar activamente aquello por lo que todavía tenemos que seguir luchando para cambiar. El 2016 fue terrible en muchos aspectos. La contienda por la presidencia de Estados Unidos orilló a los ciudadanos del país a escoger al “menos peor” y resultó en incertidumbre, indignación o miedo. Fue el año de los “ataques terroristas”, de la muerte del revolucionario Fidel Castro (recibida por opiniones divididas y sentimientos opuestos), de la discriminación con base en la religión y en el color de piel (no que alguna de estas cosas no haya estado ocurriendo desde hace décadas) y del triunfo de la homofobia en México. En cuestión de música, el 2016 nos quitó a David Bowie, a Leonard Cohen, a Prince, a Sharon Jones, a Alan Vega y a otros más que los medios y el público no lloraron tanto.

Es fácil (y, de hecho, es la tendencia) decir que el 2016 fue lo peor de lo peor. Si algo nos indican los memes es que la gente ya está harta de esperar a que se acabe el año, como si terminándose este se terminara también el suplicio. Sí, este año empezó con eventos terribles y va a acabar, probablemente, con la promesa de tiempos peores. Pero también es verdad que fue un periodo de entregas fuertes en la esfera de la música. Parte de una década caracterizada por la innovación y el cambio de los paradigmas musicales, este año es un ejemplo más de la ampliación de la gama de géneros disponibles para el público, de la ruptura de las barreras que separan a un estilo musical de otro. Y puede ser que darse cuenta de esto también sea tarea fácil, sobre todo para la gente que invierte su pasión y su tiempo en la música. La tarea difícil consiste en encontrar el balance: entre la política y el arte así como entre el cinismo y la fe ciega.

El ambiente político y social fue devastador para muchos pero no se dio la creación de mucha música de protesta, de relevancia política, de música con el potencial para representar el hartazgo o el deseo de cambio. En su lugar, gran parte de la creatividad se concentró en el individuo y en la ambición innovadora de romper géneros. Esto no es malo, pero da para más. Ya tenemos la motivación y la intención de expandir las posibilidades de uno de los tipos de arte que más pueden influenciar a las personas, sólo nos falta el mensaje que queremos enviar.

A través de esta lista, las personas que trabajamos en Lados B, queremos resaltar lo mejor que trajo el año para la música, aquellos trabajos que podemos aplaudir y admirar. Pero teniendo en cuenta, siempre, que podemos mejorar, que podemos utilizar la innovación tan característica del 2016 para denunciar y sobrellevar los males que pueda ofrecer el 2017. El fin del año no va a significar, materialmente, la desaparición de nuestros problemas o el cambio repentino de la situación mundial del momento. Es, en realidad, una transición simbólica. Como tal, no hay que idealizarla, pero tampoco es la mejor idea no tomar en cuenta la oportunidad que nos ofrece de mirar hacia atrás con ojo reflexivo, apreciar y agradecer lo bueno y concentrarnos en lo que puede -y debe- mejorar.

Con ustedes, los cincuenta mejores álbumes del 2016:

50. It’s Immaterial – Black Marble

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It’s Immaterial ve a la banda regresar al synth-punk ahogado entre paredes de A Different Arrangement, pero esta vez se inclina por una paleta sonora más amplia que toma mucho prestado del jangle pop. Las líneas rítmicas diligentes y ocupadas, las guitarras brillantes y los patrones de sintetizador que parecieran poseídos por el alma de Irmin Schmidt le encuentran un lugar entre los mejores del año al segundo álbum de Black Marble.

por Urian

49. Head Carrier – Pixies

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Sería eufemístico decir que Indie Cindy fue una decepción para quienes pasaron veintitrés años a la espera de un nuevo álbum de los Pixies. Kim Deal había roto lazos con Black Francis y parecía que la agrupación finalmente había dejado atrás el estilo quebrado e insolente de sus mejores días. Sin embargo, la eventual incorporación de Paz Lenchantin y los esfuerzos líricos de Francis por sanar su relación con su ex-compañera se tradujeron en una segunda oportunidad para un regreso decoroso. Head Carrier no puede esconder lo que los años le han arrebatado a una de las bandas más influyentes de los últimos tiempos, pero no lo intenta. Se alimenta de ello.

por Urian

48. RR7349 – S U R V I V E

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El cuarteto de electrónica liderado por Kyle Dixon y Michael Stein se distancia cada vez más del witch house de sus primeros lanzamientos para favorecer el revival del synthwave. Auto-descrito como un ejercicio de maestría analógica, el último LP de S U R V I V E demuestra un rango estilístico alarmante que va desde el horror cinematic hasta el IDM. A partir de su involucramiento con Stranger Things, los años venideros pintan prometedores para los tejanos.

por Urian

47. Hella Personal Film Festival – Open Mike Eagle

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Antes de la llegada de Atrocity Exhibition llega Paul White a producir el vanguardista Open Mike Eagle que busca un trabajo más concentrado para esta ocasión. El resultado es una épica que observa con respeto, cinismo y ganas de abrir una conversación a leyendas como Pete Rock y Madlib desde la nueva estatura de la música contemporánea.

por Diego

46. The Impossible Kid – Aesop Rock

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Este fue el año para el hip-hop alternativo, género que, con una corta edad, ya tiene a sus altos exponentes. El aclamado y cerebral Aesop Rock regresa con la integridad, ambición y firmeza que ya es característica en su trabajo. The Impossible Kid parece un recordatorio para el resto de los MC de que el dominio del lenguaje sigue siendo la esencia del género, que el talento no se gana sino que se construye.

por Diego

45. Imperial – Denzel Curry

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El sonido de Atlanta infecta al mundo con sus clubes nocturnos, sus fenómenos sociales como el “dab”, las drogas de atención y las filas de raperos sensibles y adormecidos. Imperial trae al joven Denzel Curry tomando su puesto en el trap como un vehículo para su versión de hardcore rap, lo cual hace con la misma energía que un proyecto como el de  Wu Tang, dotando de un carácter más permanente a la tendencia.

por Diego

44. Plays The Music of Twin Peaks – Xiu Xiu

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Xiu Xiu Plays The Music es una colección de covers del soundtrack de Twin Peaks, la serie televisiva de terror psicológico creada por David Lynch y Mark Frost. El álbum, que fue lanzado exclusivamente para el Record Store Day, es una amalgamación impoluta de rock experimental y dark ambient. Jamie Stewart logró un trabajo accesible (proeza improbable para quien explora los géneros musicales en cuestión) y genuinamente evocativo del material original, pero que se transformará en mito por sus propios méritos.

por Urian

43. WORRY. – Jeff Rosenstock

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En el álbum pop punk del año, Rosenstock trata los problemas más mundanos como si fueran conflictos de estado, algo con lo que muchas personas en nuestros veintes nos podemos identificar. WORRY. es uno de esos álbumes que nos dicen que crecer es más complicado de lo que parece pero, por alguna razón, en la voz de Rosenstock, cobra un realismo que nos hace sentirnos tan perdidos como él.

por Sebastián

42. Light Upon the Lake – Whitney

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Formada tras la separación de los Smith Westerns, el álbum debut de Whitney es el ejemplo perfecto de cómo deberían de ser los break-up albums. Con la mezcla perfecta de emociones que necesitas cuando sientes que el mundo se te acaba pero al mismo tiempo no te quieres deprimir, la simpleza de las melodías de Light Upon the Lake hace que todo parezca mejor. A veces hace falta un momento alegre en el día y Whitney entregó el mejor de este año.

por Uriel

41. Paradise – Pop. 1280

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El fenómeno X-files vive en Pop. 1280 y su cyberpunk. La banda celebra lo gótico, lo camp, lo industrial, lo quirúrgico y lo cinemático con conciencia de lo que representa el estilo en el arte. Como es común en estos ejemplos, su propuesta puede ser reducida en contenido pero sin duda se postula como uno de los álbumes más carismáticos e inspirados del año.

por Diego

40. Love & Hate – Michael Kiwanuka

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Nominado por segunda vez consecutiva al Mercury Prize, el trabajo de Michael Kiwanuka continúa retomando lo mejor de la tradición soul y llevándolo a su exploración más sensible. Abriéndole la puerta a la vulnerabilidad, su segundo álbum de estudio muestra su lado más introspectivo sin dejar de lado un crudo análisis de la sociedad moderna, volviéndose uno de los mejores cantautores de la actualidad con sólo cuatro años de carrera.

por Uriel

39. Exploded View – Exploded View

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Grabado en su totalidad en primeras tomas, completamente improvisado y directo a una Tascam de ocho canales, el álbum debut de Exploded View es el más claro ejemplo de la sinergia necesaria en una banda para hacer las cosas bien. Más allá de las habilidades técnicas que esto requiera, el trabajo colaborativo entre Anika Henderson y los mexicanos Martin Thulin, Hugo Quezada y Amon Melgarejo denota la necesidad por recuperar lo más crudo de la música que siempre se deja de lado al pasar a la producción. Quién se habría imaginado que esto estaría en un estudio casero de la Colonia San Rafael.

por Uriel

38. What One Becomes – Sumac

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La grandeza de la entrega de Sumac no está en su innovación pero sí en su gran composición. Si bien sus ejercicios vocales y de producción se vuelven tediosos por su falta de rango, ofrecen una experiencia gratificante del doom como un género sumamente físico. Sumac demuestra pasión al darnos su perspectiva sobre el metal en la modernidad.

por Diego

37. When You Walk a Long Distance You Are Tired – Mothers

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Retomando lo mejor de la sensibilidad folk de Joanna Newsom, las letras de Kristine Leschper exploran la soledad, el desamor y la ansiedad de una forma superflua, simplificando los conceptos hasta un grado que el álbum debut de Mothers pareciera escrito por cualquiera de nosotros.

por Uriel

36. Anohni – Hopelessness

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La protesta socio-política ha estado presente en sus álbumes anteriores, pero nunca de manera protagónica como ahora que habla, de forma asertiva, acerca de cómo el sueño americano está acabando con el planeta. Es interesante escuchar el contraste entre el uso de música dance/electrónica esperanzadora y las letras que atacan al gobierno estadounidense (al igual que a quienes creen ciegamente en él) con respecto al aprovechamiento de las nuevas tecnologías con el fin de exterminar a sus enemigos; por ejemplo, el uso de drones y de argumentos que los hacen ver como víctimas en lugar de victimarios, reduciendo la vida de una persona a un simple objetivo para destruir. El álbum evidencía a Estados Unidos como un maestro de la manipulación. Este trabajo demanda atención inmediata; la verdad podrá ser incómoda pero necesaria y este proyecto da el mensaje como muchas veces la situación lo demanda: crudo.

por Mario

35. Holy Ghost – Modern Baseball

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Lidiando con la depresión de Jake Ewald y el intento de suicidio de Brendan Lukens, el tercer álbum de estudio de Modern Baseball no sólo refleja el crecimiento y la madurez que estas situaciones implicaron para la banda emocionalmente, sino que es un claro salto hacia la mejor etapa de la agrupación, musicalmente hablando. Manteniéndose dentro de la línea del emo y el punk, Modern Baseball demuestra que la tristeza adolescente también puede crecer y moverse en un cúmulo de emociones más profundas.

por Uriel

34. You Will Never Be One of Us – Nails

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En tan sólo veintiún minutos, Nails destruye la mitad de las neuronas de tu cerebro. El pulido pero destructivo You Will Never Be One of Us es una de las caras más accesibles del powerviolence y el grindcore de la actualidad, por lo que ha ganado muchos adeptos que normalmente son ajenos a estos géneros extremos. Sin duda, uno de los mejores álbumes de metal del año.

por Sebastián

33. Atrocity Exhibition – Danny Brown

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Paul White es un nombre que carece de una oficina pero que funge como orquestador para el hip-hop este año. Sus deseos de incorporar la elocuencia de la escena alternativa y la grandeza de la modernidad pop del género logran darle a Danny Brown un espacio para construir su pesadilla ácida con un alcance nuevo.

por Diego

32. A Loud Bash of Teenage Feelings – Beach Slang

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Un poco de punk, un poco de emo, una pizca de pop y una tonelada de angustia adolescente. El segundo álbum de Beach Slang capitaliza sobre la fórmula del primero, haciendo más énfasis a los ganchos melódicos que se quedan dando vueltas en tu cabeza toda la semana.

por Sebastián

31. Minor Victories – Minor Victories

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El súper grupo incorpora los trasfondos musicales de sus integrantes en un embalaje conciso; el dark wave desesperado de los Editors, los trémolos oceánicos del post-rock de Mogwai y las melodías cálidas y rendidas del shoegaze de Slowdive constituyen la reunión de tres estilos emparentados por una procedencia genealógica común. Aunque el álbum homónimo de Minor Victories no altera en absoluto el legado de los proyectos de los cuales proviene ni representa innovación particular alguna, es un álbum que celebra lo mejor de cada trayectoria.

por Urian

30. Give A Glimpse Of What Yer Not – Dinosaur Jr.

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J.Mascis y compañía regresan con su cuarto álbum desde su reunión en 2005 y no parece que vayan a parar pronto. Melodías pegajosas, solos de guitarra llenos de distorsión y feedback, y una energía contagiosa -sin necesidad de una enorme producción moderna- nos recuerdan que lo sencillo también puede ser grandioso.

por Chacho

29. Psychopomp – Japanese Breakfast

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Conciso y sin grandes atributos de virtuosidad, el álbum debut de Michelle Zauner retoma el mismo concepto que muchos de los mejores álbumes de este año: no necesitas rellenar un disco de ochenta minutos si lo que tienes que decir cabe en media hora. Dedicado a su madre difunta y surgiendo inicialmente como una fórmula probada de indie rock y synthpop, el trabajo de Zauner termina convirtiéndose en una obra de introspección emocional y exploración de la soledad que es imposible de ignorar.

por Uriel

28. You Want It Darker – Leonard Cohen

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Después de ver a Bowie partir con un regalo de despedida -que muchos pronosticaban que sería su último álbum-, apreciar a Cohen lanzando un proyecto con el que se anticipaba explícitamente a la muerte y verlo tan listo para ella, con líneas como “Estoy listo, mi lord”, se convierte en un sueño bizarro sobre su partida posterior al álbum. Algo importante es que el trabajo fue concretado antes de su muerte, por lo que su visión no fue distorsionada. Muchos son los fans que querían al Leonard oscuro y profundo, por lo que el título del álbum lo dice todo: les da lo que tanto querían pero mostrándose, al final, como un hombre con dudas a sus 82 años -lo cual es como un balde de agua fría para la visión de profeta con la que algunos lo tenían catalogado.

por Mario

27. Stage Four – Touché Amoré

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No hay álbum más devastador este año que la obra maestra de Touché Amoré. Se trata de un álbum conceptual que relata, con lujo de detalle, el proceso de luto que vivió el vocalista de la banda, Jeremy Bolm, después de perder a su madre a causa del cáncer (de ahí el título del material). La crudeza de la entrega vocal de Bolm es el medio perfecto para transmitir esta pena, contagiando a ajenos del sentimiento tan terrible que profesa cada una de estas canciones.

por Sebastián

26. Lemonade – Beyoncé

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Este es el mejor trabajo en la carrera de Beyoncé y, sin duda, el más crudo; acompañado de un álbum visual de una hora de duración, Lemonade es una obra conceptual que trata con temas políticos, sociales y personales. Es un álbum balanceado, ya que, si bien está orientado principalmente al género R&B, explora a otras categorías que van desde el gospel hasta el country/blues con temas como “Daddy Lessons” o su colaboración con Jack White en “Don’t Hurt Yourself”, en la que usa un sample de Led Zeppelin y explota el sonido característico del ex-integrante de The White Stripes. Incorpora además a The Weeknd para “6 Inch” y a James Blake en “Forward”. Diplo produce los temas “Hold Up” y “All Night”, sin desviarse del concepto del álbum. El rapero más influyente de esta generación, Kendrick Lamar, participa en “Freedom”. Aclamado en prácticamente todas las reseñas y obteniendo las mejores críticas del año, Beyoncé consigue un trabajo digno de aplaudirse.

por Mario

25. Kodama – Alcest

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Probablemente no ha habido una banda tan vital para la modernización del metal en este milenio como Alcest. El grupo francés comenzó como un proyecto de black metal que poco a poco fue introduciendo influencias de shoegaze a su sonido, creando así el blackgaze: uno de los géneros más vitales de la actualidad. Después de Shelter, álbum que los vio decantarse completamente por el shoegaze, la banda regresa al balance que los volvió tan relevantes al entregar el álbum perfecto para introducirse al grupo y a su nicho musical. Kodama puede no ser un paso hacia adelante, pero sin duda se trata de una gran revalorización del legado de una de las bandas más importantes del metal.

por Sebastián

24. The Life Of Pablo – Kanye West

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Kanye continua con sus delirios de santidad en su séptimo álbum, contando con momentos brillantes pero resultando, en su totalidad, inconsistente. Este es un reflejo de la salud mental del controversial y auto-denominado “genio-profeta”, siendo modificado varias veces después de ser lanzada la versión original en exclusiva para Tidal. Este álbum es un monumento a las facilidades y posibilidades creativas que proporciona la era digital y la interacción entre artista y fanático.

por Chacho

23. 22, A Million – Bon Iver

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Con un sonido y textura totalmente diferente a sus trabajos anteriores, Bon Iver se prueban a sí mismos con una pieza imponente que parte de las dificultades del amor. Con letras profundas que hablan de angustia, momentos intocables y nostalgia, 22, A Million es dolorosamente corto y abstracto. La importancia de este álbum se transmite no en el sentido de las letras, sino en cómo se sienten cuando se juntan, lo cual nos da una idea de las palabras inventadas en lugares específicos. Esta misma suposición aplica también para las melodías del álbum, en las cuales el sentimiento de pérdida y distorsión se suma a la estética que la banda está tratando de crear.

por Isabel

22. My Woman – Angel Olsen

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Parece ser que Angel Olsen ha hecho de la melancolía su sello distintivo. Con My Woman, Olsen se consolida como una intérprete más segura y, también, un tanto más oscura. Cada nota de My Woman cuenta una historia que, cuando se le escucha, pareciera lograr que cualquier otro ruido externo se ensordeciera sólo para poder escucharla cantar. Sus canciones son como cuentos: hablan de derrotas y resiliencia, acompañados de una ola de sonidos que crean un sentimiento en sí mismo. El tercer álbum de Angel Olsen fue hecho para los soñadores introvertidos, para aquellos que por fuera son callados y discretos pero el mundo ruge y da vueltas dentro de ellos. Tranquilo y estridente, My Woman es una combinación de géneros: oscila del pop al folk y baila elegantemente con el country. Todos están en plena armonía; entre cada línea y cada riff existe un sonido de complicación que brinda honor al sentimiento de la soledad.

por Isabel

21. Sleep Cycle – Deakin

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Sleep Cycle está hecho para cortar a través de la quietud de la noche. Al escucharlo, es fácil cerrar los ojos y verse a uno mismo navegando entre la oscuridad de los árboles, rompiendo ramitas secas con los pies. Las percusiones caen con la delicadeza de gotas de agua que se rompen y los acordes de guitarra son, efectivamente, como destellos dorados. Pocos otros trabajos musicales resultan tan transparentes en su fragilidad y tan distendidos en su ejecución como el debut solista de Josh Dibb. Este álbum es todo lo que el folk psicodélico moderno podría aspirar a ser; la historia de un cantautor que se perdona a sí mismo.

por Urian

20. Romantic – Mannequin Pussy

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El álbum noise más punk o el álbum punk más rock, Romantic, en sus dieciocho minutos, logra atravesar un espectro que muchos no pueden cruzar en cuarenta y cinco. Este es uno de los álbumes más frenéticos del año, lleno de una vitalidad que ha carecido en el rock últimamente, con guitarras muy distorsionadas, gritos que se salen del espectro del género y alguno que otro pasaje pop para balancear la ecuación. Romantic es interesante debido a lo accesible e inaccesible que es de manera simultánea, algo que no se puede entender sino hasta escucharlo; puede ser un álbum para echar la melancolía o, bien, para romper cosas.

por Sebastián

19. Sirens – Nicolas Jaar

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Todo acto personal es también un acto político. El segundo álbum de estudio del chileno Nicolas Jaar sólo puede ser descrito como una iteración moderna del realismo mágico que se desenvuelve entre el deterioro urbano y la sociedad post-industrial. Sirens ocurre en un telar de pianos como cristales rotos en el que las anécdotas se convierten en verdades sistémicas remotas y el dembow en un descalabro para la consciencia.

por Urian

18. White Album – Weezer

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Los nerds del rock, Weezer, regresan con su décimo álbum y el cuarto en portar un color con su nombre. Algo que ha caracterizado a Cuomo es su declarativa de un personaje introvertido e interesante, algo que ha buscado imprimir con sus letras. White Album no es la excepción. Para este disco se une Tinder no buscando una cita pero sí inspiración entre diferentes perspectivas y experiencias que las usuarias pudieran compartir.
Las letras de este álbum son tan fáciles de recordar como arrastrar tu dedo a la derecha. Weezer nos entrega lo que saben hacer y lo hacen bien. Con un distintivo sonido californiano, la banda por fin logra capturar ese sonido de verano que tanto había buscado recapturar en entregas pasadas.

por Isabel

17. Feelin Kinda Free – The Drones

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Hasta los círculos más puristas admiten cada vez más la puntual muerte del rock. Así es cómo dan el paso al género hacia su bien merecido mausoleo. The Drones estudia este significado de manera decadente, deprimente, inclusiva y sensible para contextualizar a los muertos en un nuevo mundo.

por Diego

16. Guidance – Russian Circles

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Los referentes post-metal lanzaron el segundo mejor álbum pesado del año. Por momentos, suenan a Explosions in the Sky para, unos segundos después, convertirse en Neurosis. Realizar este tipo de transiciones -derrochando tanta emotividad- es un arte que pocos dominan. En un género que ha abusado del cambio de dinámicas, destaca el balance de Guidance, que distribuye sus momentos épicos de manera inteligente para que no dejen de sorprender.

por Sebastián

15. Skeleton Tree – Nick Cave & The Bad Seeds

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Lleno de una belleza cruda y un aire de desesperación, Skeleton Tree será apreciado, en su mayoría, por escuchas que encuentran consuelo en un paisaje que mezcla el duelo con amor y melancolía. Las melodías que lo conforman están cargadas de un sonido eléctrico que, combinadas con el sentimiento vivo de pérdida, hacen que se vuelvan encantadoras, profundas e intensas.
Skeleton Tree es un álbum que viene al desnudo y en el cual la firma de Nick Cave & The Bad Seeds es, sin duda, razón suficiente para generar interés y para darle la oportunidad de envolverte en su atmósfera oscura, donde encontrarás un dolor hermoso.

por Isabel

14. A Weird Exits – Thee Oh Sees

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El garage punk, con toda su excentricidad y locura, es un género que tiende a la mediocridad. La mayoría de los artistas que lo representan tienen un ritmo de trabajo ridículo, lanzando al menos un álbum por año. Esto, sumado a las cualidades intrínsecas del género, hacen que se vuelva sumamente repetitivo. Llega un punto en el que las bandas dejan de tener algo que ofrecer. No obstante, Thee Oh Sees, cabecillas del género, decidieron dar una refrescada a su sonido con notorios elementos de krautrock y una excelente incorporación de psicodelia, que resulta en A Weird Exits, uno de los álbumes más estridentes y enérgicos del año.

por Sebastián

13. Human Performance – Parquet Courts

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Conforme avanzamos sobre la década parece que más nos tardamos en encontrar al indie como concepto que en darnos cuenta que no tiene significado. Parquet Courts toma cartas de Velvet Underground, las barajea con lo sureño y le da holgadez a un sonido directo y honesto. Cuando nos hartamos de pretensiones, de experimentación sin sentido y de lujos ilusorios, Human Performance levanta la cabeza como algo simplemente bien hecho.

por Diego

12. The Colour In Anything – James Blake

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Este es un James ya tan posicionado en su trabajo que hasta podría considerarse referente del género (se entiende cuando alguien dice que algo “suena a James Blake”). El artista regresa con una imagen sentimental y frágil, mas, como él dice, “no quería ser uno de esos artistas que se encierra en un ciclo perpetuo de ansiedad y depresión para extraer música de ello”. Es por esto que también tenemos a un James que es producto de la apatía hacia el sentimentalismo, uno que busca esas emociones en algún lugar escondido. Un ejemplo de ello es “Put That Away And Talk To Me”, tema en el cual habla sobre un bloque creativo que atravesó durante la realización de este disco y sobre su intento de solucionarlo al fumar marihuana. Con colaboraciones de Frank Ocean y Bon Iver, el álbum nos deja destellos experimentales y minimalistas, un excelente sabor de boca digno de ser reconocido como algo de lo mejor del año.

por Mario

11. Adore Life – Savages

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La revelación post-punk de esta década sigue demostrando que el hype no fue en vano. Savages pueden no ser la mejor banda del género, pero sin duda es las más relevante: le da una cara y un sonido que lo hacen, de cierta manera, accesible para un público más amplio sin arriesgar nada de lo que hace tan interesante al post-punk. Adore Life es el gateway ideal para adentrarse en el estilo que mantiene interesante al rock; sobre todo, es un despliegue de recursos que ponen a Savages en un nivel de cuidado.

por Sebastián

10. No One Deserves Happiness – The Body

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El metal en la actualidad está dando empujones hacia su inclusión explícita para permitirse, así, alejarse de una comunidad segmentada. The Body, que ya había logrado hacerse nombre en el círculo independiente, logra ir más allá del metal con un esfuerzo caótico, constante y ecléctico para la música. Este es un álbum que explora la decadencia espiritual sin penas de caer fuera, o de usar un lenguaje diferente. Aquí la banda vive su teatro para el que lo quiera contemplar.

por Diego

9. Freetown Sound – Blood Orange

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Si TPAB fue el himno rap de la cultura negra en 2015, Freetown Sound lo es en forma de pop. Dev Hynes lo dedicó originalmente a “todos aquellos a los que les habían dicho que no eran lo suficientemente negros”, pero en sus letras terminó encontrando mucho más que eso. Más que un discurso de reinterpretación de la identidad negra, Hynes entregó una obra que sirve como refugio pero también como arma en una época en la que el color de  la piel define tu posibilidad de caminar por la calle sin riesgo. Y lo hizo a través de diecisiete de las mejores canciones pop del año.

por Uriel

8. Next Thing – Frankie Cosmos

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De forma similar a Car Seat Headrest, Greta Kline ya era la reina de Bandcamp antes de que los medios de mayor exposición la voltearan a ver. La belleza de su trabajo (y de Next Thing en particular) radica en condensar en canciones de un minuto la gloriosa inocencia de la vida cotidiana. Este es el soundtrack perfecto para las mejores situaciones que se viven en la juventud (comprobado); Kline nos recuerda que los verdaderos sentimientos no se encuentran en discursos grandilocuentes ni statements sobre pensados, sino en la emoción del momento, que no necesita más de cuatro versos.

por Uriel

7. Blonde – Frank Ocean

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El álbum se basa en la cada vez más consolidada fusión entre música urbana norteamericana y electrónica experimental europea. Ocean sigue buscando y perfeccionando, en este regreso, su propia definición del R&B. El sencillo líder, “Nikes”, incluye referencias a “American Beauty” o “Fight Club”. No repite la fórmula que le benefició en “Channel Orange” al colaborar con John Mayer, pero incluye colaboraciones en composición como Pharrell Williams en “Pink + White” (que también agrega las vocales de Beyoncé), Jamie XX en “Ivy”, Kendrick Lamar en “Skyline To” y James Blake en “White Ferrari”. El álbum también contiene samples alusivas a The Beatles, The Carpenters y Stevie Wonder. Tantos años de espera dan como resultado un álbum sorpresa que nos deja satisfechos.

 por Mario

6. Bottomless Pit – Death Grips

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Ya hay suficiente de Death Grips como para evaluar su enfermizo fenómeno particularmente. Después de la obra maestra que fue The Money Store, el trío exploró infinidad de posibilidades con cada entrega. Aquí recapitulan los valores de experimentación y pop en una especie de pesadilla sintética. En Bottomless Pit, la experiencia obtenida sobre la marcha luce más que nunca.

por Diego

5. Teens of Denial – Car Seat Headrest

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Este surge como el proyecto solista de Will Toledo. El precoz adolescente de Leesburg, Virginia ya tenía doce álbumes en el Bandcamp de Car Seat Headrest antes de que Matador lo fichara en 2015. Teens of Denial muestra un giro interesante en el sonido lo-fi que toma incluso tintes orquestales sin dejar de lado la esencia que lo convirtió en el rey de Bandcamp. Reuniendo toda la maestría que esos doce trabajos previos le dieron, lo que más emociona de este álbum no es la grandeza que demuestra en estos nuevos himnos de la juventud angustiada que crecen hasta llevarte a un clímax emocional, sino que Toledo apenas tenga 24 años y no se le vean ganas de parar.

por Uriel

4. Preoccupations – Preoccupations

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Preoccupations es el prólogo de un ataque de pánico; los bajos se azotan como corazones agitados a la mitad de una calle vacía, el feedback sostenido de guitarra invoca episodios de disociación aguda y las palabras de Matt Flegel solicitan un discurso mental ansioso y ofuscado. La banda se siente cómoda y re-vigorizada después de haber soltado el sofocante peso de Viet Cong y se nota en su disposición para explorar tanto el esoterismo de Bauhaus como el gancho pop de Siouxsie. El cambio de nombre les vino bien.

por Urian

3. The Glowing Man – Swans

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La versión de Swans para este milenio llega a su fin aún después de todo lo ofrecido. La conversación sobre cuánto más Gira y compañía pueden innovar es irrelevante. Lo que permanece es que la ambición de este álbum hace ver al resto como esfuerzos infantiles. La ambición artística de Swans hace pensar que no hay banda en la actualidad que se tome tan en serio este arte.

por Diego

2. Puberty 2 – Mitski

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Según la tesis de Mitski, los 20 son la segunda pubertad. En esta, sufrimos los mismos cambios emocionales que en la primera, pero con relaciones mucho más complicadas y con sexo de por medio. Por lo que Puberty 2 nos cuenta, la segunda pubertad de Mitski ha sido nefasta. Llena de desamor, soledad, crisis de identidad y una melancolía muy marcada. Este es un álbum que gira alrededor de un profundo sentimiento de tristeza a veces disfrazado de melodías alegres, que buscan dar un balance emocional entre el mensaje y la música.

por Sebastián

1. Blackstar – David Bowie

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Cuando pensemos en todo lo que 2016 se llevó, también pensaremos en lo que nos trajo: Blackstar es una sorpresa que sabíamos que no nos defraudaría, tanto por la firma como por la expectativa.
La última entrega de Bowie es el final de una leyenda, una que le tomó cincuenta años crear. Envolviéndonos en el enigma de su vida sin darnos a conocer su agonía, Blackstar nos hizo testigos de la historia tal y como Bowie quería contarla. Es la culminación de una obra que tal vez no alcanzamos a dimensionar y que quizá nunca lo hagamos.
Blackstar resulta ser un epitafio del que todos somos partícipes. Puede no ser el mejor álbum del año, pero sí el más importante. Bowie nos invitó a ser parte de su muerte, siendo este evento su última obra de arte.

por Isabel

Introducción por Adriana

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1 comment on “Los 50 mejores álbumes del 2016

  1. Pingback: Los 25 mejores álbumes de dream pop del 2016 – Lados B

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