Vacas Sagradas: Signos

1986: el cometa Halley orbita alrededor del sol. En un plano más cercano, Diego Armando Maradona levanta la Copa Mundial de fútbol. Meses después, ese mismo año, Latinoamérica voltea de nuevo a ver hacia Argentina, esta vez enfocando la mirada en torno a Signos y Soda Stereo.

El tercer álbum de Soda Stereo fue complicado, casi se catalogó como maldito. A siete días de empezar la grabación, la banda contaba únicamente con dos letras terminadas. Una madrugada, atravesando una crisis y guiado por la cocaína y el despecho, Cerati escribió las letras restantes. El resultado fue una hospitalización por sobredosis a cambio de letras rebuscadas.

Pero eso no fue todo. Una vez en el estudio, el equipo de grabación le falló a todos. Y en la presentación no oficial del álbum en San Nicolás, cinco fans fallecieron cuando un balcón del recinto se vino encima.

¿Producir el álbum definitivo requiere de vivir tantas dificultades?

Parte de lo esencial y valioso que tiene Signos es la exhibición emocional que transmite Cerati, que más que cantar, relataba y actuaba el tormento que representa la crisis amorosa y creativa que vivía en ese momento. Fue esta interpretación lo que conectó con toda una generación a lo largo de América.

Es curioso ver cómo un álbum que está influenciado en el post-punk o new wave inglés haya tenido tanto impacto en una región que aún resentía al país Europeo tras la Guerra de las Malvinas. Y hablando de influencias, este álbum fue el primero en el que la banda argentina las empleó como tal. El trabajo fue más un primer paso que una simple emulación.

Es en este momento en el que se juega con los géneros definidos en los años ochenta y se adaptan de manera perfecta al pensamiento argentino y al concepto ya planteado en entregas anteriores de Soda Stereo. Nace un mundo musical casi utópico, en donde el protagonismo se divide en proporciones equitativas y en el cual se crean atmósferas que dan total libertad al estilo y personalidad el vocalista.

Este modo de adaptación musical era lo que se necesitaba para abrirse las puertas al resto del continente. A partir de Signos, la escena musical de Argentina se dio a conocer en toda América y también en parte de Europa. Paradójicamente, el encierro y el bloqueo fueron los elementos que le permitieron al continente explorar un estilo musical que marcaría varias décadas por venir.

Signos no es un álbum perfecto, pero es un álbum referente, congruente y sólido musicalmente. Es tan imperfecto como la realidad, al igual que la vida de los autores en ese momento. Es esta imperfección la que lo hace tan especial, tan cercano y tan sagrado, aún a treinta años de su lanzamiento.

 

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