Vacas Sagradas

Vacas Sagradas: To Pimp a Butterfly

 Good Kid, M.A.A.D. City fue un álbum bien recibido; le ganó respeto a Kendrick Lamar en la escena del rap (lo cual es bastante difícil) y también fungió como un preámbulo muy necesario. Como parte del proceso de creación de To Pimp A Butterfly, Kendrick realizó un viaje a África; éste influenció la dirección del álbum de manera radical. El trabajo final fue lanzado en el momento preciso el 15 de marzo de 2015, sin importar que se publicó por error una semana antes de lo programado, que era el 23 de marzo. Pudiendo seguir la línea que le había funcionado a la perfección hasta ese momento, el artista decidió que para esta entrega llegaría a otro nivel. Esto resultó en el proyecto más ambicioso y arriesgado de toda su carrera, el cual fue considerado, de alguna manera, como “mucho más artístico”. Inspirado principalmente en el jazz y el spoken word, con samples de Jay Z y hasta de Michael Jackson, el álbum consiguió once nominaciones al Grammy, de las cuales ganó cinco (que da un total de siete si tomamos en cuenta las primeras dos que ganó un año antes con su primer sencillo, “i”). Además, TPAB fue alabado por casi toda la crítica profesional (96/100 en Metacritic, basándose en cuarenta y cuatro reseñas). Aunque en el álbum predecesor el artista ya se había adentrado al tema, ahora lleva las problemáticas hacia otra arista mucho más profunda, destacando así la variedad musical y relevancia social de las letras de Lamar y convirtiéndolo en un clásico instantáneo.

Así que, ¿que es lo que hace a este álbum el mejor del 2015 y uno de los mejores de la década? Antes que nada, Kendrick Lamar es el rapero más influyente de la generación y uno de los pocos dedicados a regresar genuinamente a las raíces del rap/hip hop. El álbum, aparte de acentuar los orígenes de su género, ofrece una propuesta innovadora y bastante contemporánea al deslindarse del esquema tradicional; hace una combinación destacable y bien lograda. Pero lo que resulta increíble es que, aún con lo mucho que Kendrick arriesga al lograr un álbum tan complicado musicalmente que parece, y es, difícil de digerir, este se convierte en un éxito comercial. No sólo eso: también adquiere el título de estandarte cultural que influirá en las actuales y nuevas generaciones. Ese impacto es la cualidad invaluable de este trabajo. Cuando crear un álbum aclamado a nivel mundial ya constituye un reto (tomando en cuenta lo dividida que es la valoración de la música hoy en día), crear uno que logre ambos objetivos (ser un símbolo y ser un producto exitoso) es impresionante y difícil en extremo. Muchos artistas se ven en el dilema de conseguir llegarle a un número relevante de personas, en términos comerciales, o de hacer algo más profundo y “artístico”. A través de este dilema se reproduce el paradigma que yo llamaría “efecto Birdman” (sí, en referencia a la película de Iñárritu), el cual dictamina que, aparentemente, sólo puedes elegir una de las dos opciones. Si se elige el éxito comercial se pierde el “verdadero arte”, si se elige al mensaje artístico pero no hay alguien que lo escuche, el esfuerzo de aportar algo a la cultura se queda tan sólo como una expresión monologa que no tiene ningún impacto cultural en la sociedad o en la historia. Tristemente, el mensaje, al no tener un receptor, deja de ser un verdadero mensaje -o al menos, uno relevante-.

No hay que confundirse: el impacto cultural de este proyecto no está ligado directamente a la intención del álbum. Aunque habla de racismo (como casi cualquier álbum de hip hop) y abarca temas sociales como la protesta política, Kendrick tan sólo se basó en experiencias y vivencias personales. Lo que es cierto es que TPAB fue infectado por el ecosistema social. De manera inherente, la experiencia de Kendrick es similar a la de muchos afroamericanos. Más allá de la intención, el contexto definió el significado del álbum, tal como le ha pasado a muchos otros en la historia, cuando los álbumes logran trascender su propio origen y se convierten en símbolos de un movimiento.

Al escuchar el álbum por primera vez, si no se está acostumbrado al género, se puede cometer el error de prejuzgarlo por la vulgaridad de las letras. Contiene una gran cantidad de palabras altisonantes que empiezan a sonar desde el principio del álbum. Un claro ejemplo vendría siendo el segundo tema, “For Free”, en el que la primera frase de Kendrick es “This dick ain’t free” y de ahí parte una narrativa que, de ser interpretada literalmente, no se comprendería su verdadero significado. Kendrick hace parodia del diálogo de una pareja discutiendo para lograr una metáfora de Estados Unidos y de cómo esta nación se ha beneficiado de los afroamericanos, del clima financiero de hoy y de cómo está hecho a favor de los blancos, regresando a los afroamericanos a su deuda generacional.

El álbum acentúa la problemática socio-política haciendo uso tanto de mensajes sutiles como de críticas explícitas. Por ejemplo, “The Blacker The Berry” contiene el siguiente mensaje: “¿Me odias verdad? Odias a mi gente, tu plan es terminar mi cultura, eres malvado, quiero que reconozcas que soy un mono orgulloso, arruinaste mi percepción pero no puedes robarte mi estilo/saboteaste mi comunidad, asesinando, me hiciste un asesino, emancipación de un verdadero negro”. Con este álbum, el rapero hace evidente la complejidad de la vida en un barrio marginal como Compton (lugar donde él creció). “Alright”, uno de los sencillos más famosos del álbum, habla en principio de la esperanza; es un estandarte de lucha para la gente a tal grado que se convirtió en el tema oficial de Black Lives Matter (movimiento activista internacional en contra de la violencia a la gente negra). El tema es majestuoso desde la composición musical hasta el mensaje que, ante todo, trata de evocar la noción de positividad en la comunidad. Ambos temas interpretados en su presentación en los Grammys hacen evidente su inclusión al ecosistema social que envolvió al álbum, ya que fueron usados a favor del mensaje.

El álbum se convierte en uno de los mejores de la década a causa de todos los puntos destacados anteriormente. Musicalmente hablando, TPAB es una obra maestra. Pero hago hincapié en que es algo aún más profundo que eso; el impacto cultural que tuvo lo convierte en un trabajo de época. El álbum es la voz de una búsqueda (inconsciente) por dar un mensaje sobre las razones, problemáticas y soluciones de un fenómeno social, convirtiéndose así en un símbolo de aspiración de la comunidad afroamericana. To Pimp A Butterfly representa, ante todo, un símbolo de esperanza.

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