15-65: ¿Cuál es el mejor álbum del 2013?

En 15-65, analizamos los mejores trabajos de la música popular -empezando en el 2015 y terminando en 1965- para determinar cuál es el mejor álbum de cada año.

Año: 2013

Diego: Nuevo Papa, desastres naturales, masacres y terrorismo americano. ¿Qué recuerdas del 2013?

Sebastián: Se murió Nelson Mandela, se llevó a cabo la mítica final Cruz AzulAmérica (en la que el verbo cruzazulear se ejemplifica a través de su máxima expresión) y comenzaron las legislaciones de las reformas financiera y energética.

Diego: Para mí, el año tuvo un carácter algo neutral. Por más cosas que estaban pasando, nos rodeaba un aire de tranquilidad que casi se sentía como aburrimiento. Creo que esto se refleja en nuestro tema. Fue un año lleno de highlights, pero bastante discreto.

Sebastián: Y es que, comparado con el 2016, cualquier otro año palidece y se siente “tranquilo”. No obstante, el 2013 fue totalmente lo contrario en términos musicales. En general, es uno de los mejores periodos del 2000 para acá, con muchos comebacks y uno que otro álbum que cimentó como súper estrellas a uno que otro artista. Creo que será una discusión interesante, a menos que salgas con cosas de modernitos.

Diego: No sé, creo que si adopto una perspectiva muy fría, estaremos de acuerdo. Sin duda fue un año lleno de comebacks o de caminos hacia una late-career para muchos. También estuvo lleno de novedades de calidad, por esto mismo digo que hay muchos highlights. Pero dentro de los mismos, tan sólo unos pocos álbumes llegaron al siguiente nivel, a proponer más que calidad. Al menos así lo fue para mí. Por cierto, aquel año también murió Lou Reed; yo estaba esperando otro Lulu.

Sebastián: Qué mal pedo que ese fue el último álbum que sacó. Y en los pinches Grammys le hicieron un tributo que consistió en tener a Metallica tocando “One” mientras Kirk Hammet usaba una playera de Transformer. Nunca cambies, Grammys. Pero bueno, adentrémonos a lo nuestro. Del 2013 salieron muchos álbumes que hasta la fecha escucho con frecuencia. Hubo algunos que no creo que sean lo mejor, pero sin duda estuvieron on-repeat en mi iTunes. Tal fue el caso con …Like Clockwork de Queens of the Stone Age, el cual fue un buen regreso después del divisorio Era Vulgaris. También, raro en mí, escuché mucho James Blake; su balanceado Overgrown ganó el Premio Mercury. Y por supuesto, Disclosure, la banda que conquistó el mundo hipster, mirrey y todo lo que hay en medio, para luego botar a la basura su cosecha a través de una mierda de segundo álbum.

Diego: Corrí con suerte, entonces, porque me ahorré por completo a los de Disclosure. En ese año, si me enseñaban el AM, Holy Fire o algo como Vampire Weekend o Sky Ferreira, me iba en dirección contraria. Algunos álbumes que escuché mucho, aunque no creo que ameriten llegar al final de esta conversación, fueron el debut de Run the Jewels, el Cupid Deluxe de Blood Orange, el divertido y caricaturesco Trap Lord de A$AP Ferg y otro álbum que me causó mucho ruido. Uno que escuché excesivamente, por morbo, hasta que me terminó por encantar; que comenzó con severo odio, ¿quieres adivinar?

Sebastián: Yeezus.

Diego: Preciso.

Sebastián: Yeezus fue, quizás, el álbum que más escuché ese año; fue a través de él que de verdad me metí de lleno a Kanye West. A mí me gustaría resaltar el grato descubrimiento de Jon Hopkins con su espectacular Immunity, el regreso a la calidad usual de David Bowie con The Next Day y el inesperado y sorprendentemente chingón m b v de My Bloody Valentine, después de no haber hecho nada desde Loveless. Childish Gambino rompió el internet con el adecuado título Because the Internet y Nicolas Jaar al fin sacó algo decente: el Psychic de Darkside.

Diego: Ya hablando de cosas más “acá”… Concuerdo con todos los mencionados, exceptuando al de Bowie porque la neta no lo he escuchado, jeje. Agregaría al padrino del vaporwave antes de que lo conociéramos, a R Plus Seven, a Shaking the Habitual que hizo todo con electrónica y al bendito Silence Yourself de Savage Garden. Savages. Perdón.

Sebastián: No puede pasar un maldito día de tu vida sin que saques a Oneohtrix Point Never en una conversación. Justo iba a mencionar el Silence Yourself, que creo que le dio una proyección un tanto más popular a este resurgimiento tan importante que ha tenido el post-punk del 2012 para acá. Creo que es bueno rescatar los álbumes de dos actos indie consagrados; supieron capitalizar su fama gracias a sus trabajos más interesantes hasta la fecha. Reflektor y Trouble Will Find Me convirtieron a Arcade Fire y a The National en los reyes del circuito de festivales. Drake se volvió el rey del hip-hop crossover. Y para terminar con mi recuento, no puedo olvidarme del regreso de Daft Punk con Random Access Memories (que de primera me cagó, de segunda me cagó más, pero luego tuve una etapa Steely Dan en mi vida y aprendí a apreciar el RAM). De cualquier forma, no creo que viva a la altura de la estima que se le otorga.

Diego: ¿Rescatar? Los aviento de la balsa y me quedo con Oneohtrix, un futuro prometedor. Pero sí, es importante que menciones al peor álbum (después de VIEWS) de Drake y al importante regreso de Daft Punk. No hemos nominado a ningún álbum, pero creo que es hora. Menciona a tus dos finalistas del año.

Sebastián: Mis dos finalistas son Yeezus y Sunbather de Deafheaven, el cual me estaba reservando como invitado sorpresa.

Diego: Mis finalistas son los únicos dos que pasaron de ser highlights a ser gamechangers, en mi opinión. Immunity y Sunbather. Creo que es importante que alguno de los dos explique por qué considerar a Sunbather.

Sebastián: Es bien sabido que soy el mayor experto de Deafheaven en este país y, probablemente, de Iberoamérica, entonces trataré de hacerlo lo mejor posible. Así como en el 2014 hablé de To Be Kind como un álbum que cambió mis expectativas en cuanto a las posibilidades del rockSunbather cambió mi manera de ver el metal en 2013 -si es que puede ser considerado como metal, ya que para algunos esa insinuación es insultante-. Más bien, es un híbrido compuesto por shoegazepost-rockblast beats y vocales de black metal. Logró trascender su segmento para volverse un ícono de la música alternativa del año, llegando así a audiencias que jamás en la perra vida habrían escuchado black metal. Creo yo, y puede que te suene un poco zafado, que es el sucesor espiritual de Loveless para esta década. No pienso que pueda haber algún álbum tan disruptivo ni que cambie tantos paradigmas como lo hizo este, que hasta la fecha sigue suscitando debates acerca de su validez o “autenticidad” como metal (o como algo más). Además, tiene la mejor canción del año: “Dream House”.

Diego: Mi gran queja, tanto para el Sunbather como para Yeezus, siempre fue que se pierden dentro de su propia grandeza y así ocurren momentos sinceramente débiles. Por ejemplo, Sunbather tiene tres canciones impecables, pero el resto son necesarios descansos que parecen un relleno. De manera curiosa, esta fórmula de largometrajes que abren el paso hacia un tracklisting confuso aparece también en Immunity. ¿Defenderías cosas como “Irresistible” o “Vertigo” en comparación con lo demás?

Sebastián: “Vertigo” es una rola, paps, no un interludio. Creo que los interludios en Sunbather son el balance necesario para un álbum que sí necesita descansos; de estar compuesto sólo por los cuatro tracks largos, resultaría emocionalmente agotador. Esas tres canciones, que no son canciones tal cual, son el puente perfecto entre las diferentes ideas de cada uno de los cuatro temas de Sunbather. Más allá de relleno, considero que son momentos muy interesantes de experimentación sonora y conceptual (a excepción de “Irresistible”, que puede ser vista como una coda de “Dream House”).

Diego: Claro, “Vertigo” es una canción, por eso mismo la menciono. No creo que le llegue ni a los talones a los otros tres gigantes. ¿To Be Kind tuvo interludios para descansar? No creo que sea un requisito; siento que, en sus momentos más post-rock, Deafheaven se cae. Pero cuando retoman lo que mejor hacen -que es trascender géneros- suenan asombrosamente. Para concluir, ¿crees que como álbum, no como música, el Sunbather le gane a Yeezus?

Sebastián: To Be Kind no necesita descansos porque su dinámica musical es muy, muy diferente a la de Sunbather. Sin los momentos post-rock, que son las partes entre las canciones, no lucirían los momentos épicos. Ese balance es lo que hace de Sunbather un álbum tan efectivo. Pero en fin. Creo que Yeezus sufre un poco en la segunda mitad, lo cual no significa que las canciones sean malas. Por ejemplo, “Guilt Trip” y “Send It Up” tal vez son las canciones más débiles del álbum. A diferencia de Sunbather, de Yeezus se puede disfrutar el tracklist completo o sólo sus sencillos. Creo que el de Deafheaven es de esos trabajos que están hechos para ser escuchados de pies a cabeza; de otra manera perdería un poco de cohesión. En mi opinión, la cualidad que ambos comparten es la de ser tremendamente disruptivos en sus respectivos géneros.

Diego: Si de manera muy cínica vemos esto como una pelea, el Sunbather, siendo un underdog, dejaría todo en el ring. Después de caer sangriento ante un titán tramposo, su amada se acercaría a su cuerpo, durante su último suspiro, y se daría la siguiente conversación:

— I’m dying.

— Is it blissful?

— It’s like a dream.

— I want to dream.

Trascendencia.

Sebastián: La escena vería a Yeezus de reojo y este se diría así mismo, por lo bajo: “So hurry up with my damn massage, in a french-ass restaurant, hurry up with my damn croissants”.

Diego: Amén.

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