15-65: ¿Cuál es el mejor álbum del 2015?

En 15-65 analizamos los mejores trabajos de la música popular, empezando en el 2015 y terminando en 1965, buscando determinar cuál es el mejor álbum de cada año.

Año: 2015

Sebastián: Creo que, en general, el 2015 fue un buen año para la música. Hubo muchos lanzamientos que escuché chingos de veces e incluso compré bastantes de esos álbumes en formato físico. Hubo sorpresas como el álbum de Kamasi Washington o el de Courtney Barnett, retornos gloriosos como el de Björk o el de Sufjan Stevens y el indie se volvió pop con Jamie XX y Tame Impala. No obstante, creo que el ganador del año es bastante evidente. Antes de irnos por lo obvio, ¿qué opinas del año en general?

Diego: Dada la ocasión, saco la lista que preparé el año pasado y recuerdo que también hubo muchos álbumes que me hicieron muy feliz; grandes detalles como los que comentas con respecto a Kamasi o Jamie XX, que nos dejaron un especie de homenaje moderno al UK bass. Creo que hay muchísimo que celebrar del año pasado, desde los sutiles Royal Headache y Hiatus Kaiyote hasta las grandes ambiciones que me dejaron no sólo contento sino asombrado, como lo son Deafheaven, Julia Holter, Milo y no puedo dejar pasar a Death Grips. Cada vez que hablamos de estas cosas, es más indiscutible que cualquiera que diga que ya no se hace música buena o novedosa está muy equivocado.

Sebastián: Sí, hasta ahora, esta década ha demostrado tener un nivel de vanguardia bastante cabrón, que a mi parecer superará a la pasada. Pero comenzando el debate acerca del mejor álbum del 2015, creo que la respuesta es bastante predecible, ya que desde que ese trabajo fue lanzado, TODO mundo sabía que iba a ser el número uno de todas las publicaciones de música. En mi tiempo como analista de música no me había tocado ver un álbum tan universalmente alabado como To Pimp a Butterfly y supongo que no se había recibido una aceptación tan general desde que Kanye West sacó MBDTF en el 2010.

Diego: Podría argumentar que ni el MBDTF fue tan universalmente alabado, ya que la demografía que odia a Kanye es grande y dedicada, pero sin duda la mayor parte de la crítica se percató su relevancia. Lo interesante de To Pimp a Butterfly, que pertenece a la novedosa década en la cual todos pueden tomar riesgos experimentales aún en el pop, es que encuentra un balance exclusivo. Aunque tal vez sería interesante hablar de lo que el álbum significó para los fans y para el estado socio-político del que se habló tanto y con el cual creo que la gente está muy confundida.

Sebastián: Es quizás el primer álbum de protesta genuinamente político de esta década; ningún otro trabajo que me venga a la memoria inmediata evoca ese sentimiento de urgencia ni de haber sido lanzado en el momento preciso. El mensaje se ve un poco diluido debido a todo el peso mediático que tiene el proceso electoral en Estados Unidos, pero la tesis y el concepto de TPAB seguirán siendo relevantes dentro de cuarenta años. Y como dices, goza de un  balance inusual. Cuenta con sencillos perfectos para radio, combinados con interludios súper densos, mientras que se abordan temas en extremo delicados. Fue extraño, cuando salió, saber que estábamos ante la cara de un clásico instantáneo.

Diego: Lamentablemente, algo que me hace ruido con respecto a ese tema es que, a pesar de que es un álbum que toca los temas del racismo y las dinámicas sociales y políticas, como casi cualquier álbum de hip-hop, Kendrick ha dicho repetidas veces que esta no era su intención. Afirmó que su composición tan sólo se basó en experiencias de su vida al encarar a la fama, las adicciones de sus amigos y los romances tóxicos que tuvo. Lo que es cierto es que cuando llegó este álbum, fue infectado por el ecosistema social y Kendrick no hizo más que aprovechar esto (recordemos la presentación en los Grammys). Pero sí fue extraño, como dices, escucharlo y tener la certeza de que estaba a esa altura.

Sebastián: Pero, inherentemente, la experiencia de Kendrick es similar y le habla a la de muchos afroamericanos. Más allá de la intención, el contexto definió el significado del álbum, tal como le ha pasado a muchos otros en la historia. Se trata de que son lanzados en el momento preciso cuando los álbumes logran trascender su propio origen y se convierten en símbolos de algo. Además, el contenido de los videos ayudó de manera explícita a reforzar esta idea de TPAB como un estandarte de lucha, pero sobre todo de esperanza. La neta podríamos seguir elogiando a un álbum que seguro ya ha recibido más elogios que cualquier obra de la misma década. Si estamos seguros de que TPAB es el mejor, propongo que en corto determinemos cuál es el segundo lugar.

Diego: De acuerdo. Sin pena, The Powers That B.

Sebastián: Ya me conoces, New Bermuda. Quiero concluir con una reflexión interesante. TPAB trascenderá como el clásico absoluto de esta década, pero tiene un inconveniente y es que es de esos álbumes que tienes que sentarte a escuchar por completo, tipo Swans o Pink Floyd. Al igual que estos últimos, es una obra muy densa y no tan fácil de digerir. Es por eso que creo que es el mejor del año, más no mi favorito, sobre todo por el nivel de compromiso que hay que entregarle a un proyecto de esa magnitud.

Diego: No estoy tan de acuerdo. Pregúntale a “King Kunta” o a “Alright” en fiestas y antros alrededor del mundo. Aunque es verdad que el álbum está diseñado para ser una experiencia comprometedora y conceptual. Y es por eso mismo que lo valoramos como el gran “álbum” de la década.

Sebastián: Amén.

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