Vacas Sagradas: Pinkerton

Giacomo Puccini realizó una de las óperas más aclamadas de la historia: Madama Butterfly. En esta obra, cuyo libreto fue escrito por otros dos italianos, Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, que a su vez está basado de una historia llamada Madame Butterfly del escritor estadounidense John Luther Long, hay dos protagonistas, Benjamin Franklin Pinkerton y Cho-Cho-San. El primero, un teniente estadounidense desplegado en Nagasaki, la segunda, una geisha japonesa que se casa con Pinkerton. Mientras la historia se desenlaza, Pinkerton se va desenmascarando como uno de los personajes más crueles e insensibles de la ópera, ya que abandona a Cho-Cho-San (Madame Butterfly) con su hijo recién nacido y vuelve a Estados Unidos para casarse con otra mujer. Butterfly espera el regreso de su esposo con una locura obsesiva, para terminar dándose cuenta de que ella había sido suplantada por otra mujer y que tenían intenciones de llevarse a su hijo para criarlo en Estados Unidos. Esto resulta ser demasiado para ya una frágil Butterfly, por lo que termina por suicidarse.

¿Y a qué viene todo esto? Pues resulta que si se analizan las letras y temáticas de cierta manera, Pinkerton puede ser visto como un álbum conceptual. En el tiempo que hubo entre Blue PinkertonRivers Cuomo se fue a estudiar a Harvard, alienado del resto de sus compañeros y la sociedad debido a sus problemas personales y su dificultad para conciliarse con la fama. Esto derivó en Cuomo sumergiéndose en una profunda crisis personal, aunada a una depresión muy marcada, que hicieron que el líder de Weezer llegara a verse a sí mismo como un Pinkerton del siglo XX. Es por eso, que las letras penosas, misóginas, urgidas y frustradas de Pinkerton, el segundo álbum de Weezer, cuentan la historia de un Benjamin Franklin Pinkerton post-moderno, reencarnado en la inseguridad de Rivers Cuomo.

En el álbum hay diversas referencias a la historia de la ópera, que acaba de manera diferente que la de Luther Long ya que en esta Butterfly no termina por suicidarse. Esta cara del Pinkerton moderno, culpable de la muerte de su esposa, se ve en varios rasgos que unen temáticamente al álbum.  Un claro miedo a la interacción con las mujeres, lo que genera una misoginia disfrazada de incapacidad. Una perversión y frustración sexual disfrazadas de inocencia. Una terapia de exorcismo personal de demonios disfrazada de un álbum.

La música del álbum refleja lo incómodo de las letras. Es desordenada, distorsionada y ruidosa. Es un desapego total del sonido que la banda creó en Blue, lleno de ansiedad y dolor oculto en varias capas de ridiculez. El álbum cobró factura en un Cuomo ya al borde del colapso nervioso, ya que fue recibido de manera negativa por críticos, cosa que se reflejó en las ventas. Parecía ser el fin de Weezer, y al menos lo fue durante cinco años. Cuomo prometió no volver a tocar nunca las canciones que tanto dolor y vergüenza le habían causado, demeritó totalmente, promesa que mantuvo varios años. Pero, la música trascendental y disruptiva siempre encuentra el camino, y a pesar de que la crítica no quería tener nada que ver con este Weezer pervertido, los jóvenes universitarios estadounidenses vieron en Pinkerton una revolución de honestidad que no era tan común en el Rock. Durante esos primeros años del internet, los foros de música se veían invadidos por jóvenes que alababan todas las cualidades del álbum que a la crítica le parecieron negativas. Uno de los primeros ejemplos del internet como juez y verdugo, en este caso con resultados positivos.

Hoy la crítica ve en retrospectiva a Pinkerton como una obra maestra, álbum clave del Emo, género que no se entendió del todo bien por la crítica especializada hasta varios años después de su auge.  Así como Black Sabbath no fue apreciado por los periodistas hasta que realmente se pudo apreciar su legado, Pinkerton logró un destape de bandas que no tenían miedo de hablar de cosas que pueden dar pena ajena. Su música logró trascender la época en la que fue hecha de manera que no puede ser clasificada del todo entre el Grunge o el Emo, sino como un híbrido hijo del Rock Alternativo y por momentos del Heavy Metal de antaño, que muestra la desesperación de un hombre al borde del colapso, una desesperación de cierto modo tragicómica con la cual todos nos podemos identificar en alguna etapa de nuestras vidas.

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