Garantía Lados B: Blonde

Entre chiste y chiste, el segundo álbum de estudio de Frank Ocean se convirtió en algo así como el Chinese Democracy millenial, por lo que su lanzamiento no iba a ser menos de espectacular. Ocean nos despistó con el estreno de Endless, un álbum visual de esos que están muy de moda gracias a Beyoncé, haciéndonos creer que se trataba del esperado Boys Don’t Cry. Cuando la confusión se disipó, se podía leer en los medios que Endless era un proyecto que no suponía ser el segundo álbum, y que dicho álbum llegaría pronto a nuestras manos. Por nuestras, me refiero a las personas que tenemos Apple Music, ya que el 20 de agosto fue lanzado en exclusiva en esa plataforma de streaming.

Y aquí estamos, una semana y varias escuchadas después, con el veredicto de que este álbum es Garantía Lados B. Lo platicamos muy bien Urian, Diego y yo, ya que no queríamos cometer un error de juicio basados en hype o novedad. Un álbum con expectativas de este tamaño tiene que ser analizado con paciencia y detenimiento, ya que la concepción general del lugar de este trabajo en la cultura popular puede conllevar errores de juicio. Y así es, como con paciencia y detenimiento, me fui acostumbrando al nuevo sonido de Ocean, después de tantos años de hacerme a la idea de que Channel Orange iba a ser su sonido para siempre.

Blonde sigue los pasos de los grandes innovadores pop del momento, Beyoncé, Kendrick Lamar y Kanye West, y dirige su sonido hacia una cruza entre la maestría de la música popular y su concepción como arte. Y si bien, Queen B y K-Dot imprimieron sus obras maestras de un toque político muy acorde a estos agitados tiempos, Ocean decidió tomar una ruta menos revulsiva, tal como lo hiciera Yeezy en The Life of Pablo, y no volverse un portavoz de un movimiento que da al artista una carga ideológica que no necesariamente tiene que ver con la música. No por ser afroamericano en este momento se tiene que hacer una declaración política de manera profusa, y precisamente Blonde no busca ser la cabecilla ideológica de nada, pero no por eso no cuenta con ciertas líneas que delatan la difícil realidad en la que se convirtió Estados Unidos.

Para la gente que no está acostumbrada a estas vanguardias en el pop, y que sólo querían un Channel Orange 2, Blonde les parecerá muy largo, difícil y entretenido sólo a ratos. Para aquellos que encontraron algo más allá del pop en álbumes como YeezusTo Pimp a Butterfly Lemonade, este álbum supone un clásico inmediato, un logro de la música comercial y sobre todo, un nuevo capítulo en el canon de la música afroamericana.

 

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