Vacas Sagradas: Kind of Blue

En Vacas Sagradas, cada domingo analizamos los grandes álbumes de culto para saber qué tan sagrados son.

Hablar de jazz en esta década y saturado clima musical es algo extraño, donde este género tiene un casi intocable estatus, así como que es uno que comparte muchos mundos. El jazz es tratado desde delicados músicos, a perpetradores del muzak, desde enamorados, hasta falsos adoradores y otros muchos que simplemente son aburridos por el mismo.

Hoy en Vacas Sagradas hablamos de Kind of Blue con razón de su pasado cumpleaños. Un álbum que funge como presentación, leyenda y monumento del género, uno con un éxito comercial vanidoso, uno cuya influencia y retrospectiva sólo parecen enaltecer aún más su ya inalcanzable mito.

A manera de introducción, Kind of Blue representa una extensión de propósitos, los comerciales y pedagógicos, pero también a un profundo nivel artístico, como cenit de Davis para muchos críticos. En su búsqueda de alejarse de las fórmulas ya establecidas para la improvisación en el bebop, basada en las progresiones de acordes, Davis coqueteo con la idea de un sistema modal en la búsqueda de una elocuencia melódica más profunda, un alcance creativo ilimitado. Junto a un personal que hoy observamos como casi irreal, con nombres como Bill Evans, John Coltrane y Julian Adderley entre otros, empezó a trabajar en el álbum. Según el folclor, la grabación de este álbum se realizó casi sin previa preparación o ensayo alguno. Una grabación donde Davis dio simples esquemas e instrucciones a sus músicos de como interpretar cada pieza. Esto, a pesar de no resultar en una sola toma, si fue grabado en increíble eficiencia y resultó en un sonido juguetón pero nunca descuidado.

Paradójicamente, al buscar esta liberación del esquema tradicional, Davis no sólo influenció la búsqueda de otros artistas como Coltrane o la metodología de Quincy Jones, pero también hizo un álbum que por su carácter relajado, de “easy-listening”, resulta uno cómodo hasta para el más desconocedor de los escuchas. Así tal vez su éxito tanto comercial y crítico fue alcanzado, trascendiendo el impacto entre música clásica y moderna, entre un género y la industria.

Si tanto se ha hablado de este álbum, hace falta hacerse la pregunta, hoy 2016 ¿Qué podemos aprender de Kind of Blue? Esta es una respuesta de naturaleza poco precisa, pero sí extensiva.

La excelencia del trabajo de Davis está en la extensión de su música, pero también en su rol como director creativo, que es una de las cosas más valiosas de su vida y obra. Aquí vemos un personal de músicos que hoy en día tratamos de manera mítica, y claro, con todo su mérito técnico, que como artistas nunca antepusieron el interés por el insípido concepto del “gran” y “verdadero” músico de la actualidad, que es vendido como uno que domina los tecnicismos teóricos e interpretativos, pero más bien encontraron la grandeza en la expresividad y elocuencia de su creatividad. Este es un concepto que actualmente parece perdido en muchos de los que buscan apreciar la música, por lo tanto los que definen qué es lo apreciable en la misma.

La mano de grandes músicos es tangible al escuchar Kind of Blue, pero fuera de su dominio del lenguaje encontramos discurso, encontramos exploración, encontramos sensibilidad. Por poner un ejemplo, tal vez torpe, pero funcional para nuestra generación, pensemos en To Pimp A Butterfly. La dedicación artística en Kendrick lo ha llevado a entender todo lo que engloba una obra artística; conceptualización, interpretación, exploración, expresividad, producción, accesibilidad, entre otros. En To Pimp A Butterfly escuchamos un álbum grande no solo por su eminencia interpretativa pero por su gran creatividad.

Si bien Miles Davis fue gran músico, era mejor artista. Su carrera exploró insaciablemente diferentes sabores y maneras de percibir su medio. De la manera en que Bowie es indescifrable en un trayecto artístico que nunca cesó de cambiar, Davis es comparable hasta cierto nivel. Hoy en día, el artista integral que toma seriedad sobre la totalidad de su obra, el artista que explora los diferentes frentes de su ingenio es uno que sub-valoramos, pero es necesario de revitalizar.

La pregunta: ¿Kind of Blue es una Vaca Sagrada? Empieza a sonar cómica, pero la cual nos debemos hacer interminablemente es ¿Por qué?

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