Los 7 mejores álbumes de drone moderno

Si el ambient pinta el espacio, el drone distorsiona la percepción. Es interesante pensar en parte del manifiesto de Eno al conceptualizar el ambient. Nos habla de la capacidad de acomodar diferentes niveles de atención sin enfocar uno en particular, algo ignorable e interesante. El drone comparte sangre con el ambient, pero habita un mundo donde más que ocupar espacio, ocupa tiempo y por lo tanto percepción. El drone, en su meditación, se obsesiona con la repetición, creando de un instante un momento eterno en constante alteración. Uno donde el canto melódico de la superposición de elementos, así como la relación de tensión-armonía, parecen tomar papel protagonista. Desde La Monte Young en los ’60 se hablaba del minimalismo musical, pero está siglo ha traído consigo una indagación casi quirúrgica sobre el drone, alimentándose no solo de su capacidad para generar pensamiento, sino también de su tangible aspecto físico. Hoy en día el drone representa un espacio para que los artistas interactúen directamente con la fisicalidad de la música.

Aquí los 7 mejores álbumes de drone moderno en orden cronológico, del 2000 en adelante:

Disintegration Loops – William Basinski (2002 – 2003)

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Una serie de 4 partes por el compositor avant-garde que con el tiempo solo ha recibido más condecoración y un legado de culto. Aquí Basinski trabaja el concepto de erosión a través de fragmentos de música ambiental dentro de un loop de cinta que al repetirse se deteriora cada vez más, así desarrollando pequeñas sutilezas en el sonido. Este álbum enmarcado por los ataques terroristas del 11 de septiembre pesa con un aire de misterio y melancolía en un simple experimento de trance y percepción que funciona como un proceso casi obvio de la capacidad de la repetición, y de la gran importancia de la sutileza en el cambio.

Black One – Sunn O))) (2005)

black

Ya hablamos de Earth 2 en otra lista y su influencia sobre Sunn O))) es tangible. En la extensiva carrera de este acto el Black One parece haber tomado la cara por ellos reduciendo sus constantes cambios a solo este álbum. Pero este fenómeno no se queda sin justificación. Aquí una de las relaciones musicales más extrañas, pero a la vez obvias, dio provecho como nunca antes. La estética, conceptualización, y carácter atmosférico del black metal combinado con la visión del drone, dieron paso a uno de los álbumes más escalofriantes, pero también interesantes, en el género. La impotencia de Sunn O))) es reforzada por su medio físico, donde las historias de asistentes a conciertos siempre hablan del duro encuentro con la famosa pared de amplificadores, las extrañas locaciones, y la obscuridad absoluta. Para este acto no solo la retroalimentación y timbre de las guitarras son necesarios; también la tangibilidad corporal de su música.

Pink – Boris (2005)

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Lo interesante de este pequeño capítulo en la extraña carrera de Boris es la sutileza del concepto drone en su música. Superficialmente, Pink podría pasar sólo como un gran álbum de stoner rock, con grandes riffs, excelente composición, y energía, pero poco a poco la potencia de este álbum se descarrila mostrando su verdadera esencia. El fuzz, el metálico ruido de la batería, el low-end del bajo, la reverberación y delay; todos salen del control de los intérpretes creando monstruos independientes que empiezan a derramar nuevos sonidos por doquier, aferrándose a momentos ya pasados dentro de las canciones, dando una paradójica perspectiva de velocidad y quietud.

Lambent Material – Eluvium (2007)

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Desde Portland, Oregon, tierra mágica para el artista moderno, viene Eluvium. Este álbum debut nos trae algo que recuerda al trabajo de Tim Hecker; utilizando la resonancia como intérprete melódico y la continuidad como herramienta dinámica. A diferencia de Hecker, Eluvium disfruta en este álbum rejuvenecido por el tiempo, una sensibilidad mucho más tangible así como una composición mucho más directa. Lambent Material ofrece al drone justo lo que que significa su título; música incandescente, resplandeciente y parpadeante.

Rifts – Oneohtrix Point Never (2009)

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Este álbum compilación ha cambiado con el tiempo, pero solo haciéndose justicia. En cuanto el prolífico Daniel Lopatin empezó a desarrollar su carrera, encontró una clara narrativa en sus álbumes Octagon, Zones Without People y Russian Mind, cuyo semblante independiente, a pesar de tener buen material, se veja deslucido e intimidado contra otros artistas contemporáneos. El resultado de esta compilación nos ofrece una manera más coherente de apreciar lo que llevaría a Lopatin a darse a conocer como artista. Para lo que es el drone moderno, Rifts nos ofrece la modernidad de la electrónica, trabajada por una de las mentes más detallistas y minuciosas de nuestros tiempos.

Ravedeath, 1972 – Tim Hecker (2013)

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En el rostro más electrónico del drone hay una cierto elemento percutivo que se genera por la misma convivencia de timbre, textura, y superposición tonal. Hecker encontró estos elementos a través de su necesidad de involucrar espacios, instrumentos analógicos, y un largo proceso digital sobre su música. Con una fuerte influencia de Basinski, el Ravedeath encara el concepto de degradación del sonido. En el trabajo que muchos consideran el mejor del compositor, encontramos una modernización de lo infinito del drone con lo incontrolable del elemento digital. La expresividad y fluidez de este álbum donde órganos, guitarras, y pianos pelean contra su propia deformación es algo para atestiguar.

Return to Annihilation – Locrian (2013)

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Una elección joven pero parece necesaria. Hoy vemos más y más proyectos circulando el concepto de metal atmosférico, en el que Locrian lleva trabajando desde la década pasada. Return to Annihilation goza de ser un cenit creativo para la banda, involucrando tintes de black metal, ambient, post rock, noise, y drone; todo en una cazuela que hierve capa tras capa con un fuerte fundamento cinemático. Lo más interesante de Locrian parece ser su habilidad de intervenir en la repetición con diversas progresiones. Dentro de las capas atmosféricas y detenidas de sus composiciones también nos encara con construcciones musicales que recuerdan a las primeras entregas de Mogwai. Si disfrutan de álbumes que con cada escucha desvelan más y más, este es buen punto de partida.

Recuerden que pueden ver a Tim Hecker como parte del festival Mutek Mx 2017.

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