Columnas Masters of Reality

Somewhere in time: Presente, futuro y tendencias en el Metal

Masters of Reality es la columna de Heavy Metal de Lados B, en la que Diego y Sebastián, nuestros headbangers más clavados, debaten sobre todo lo que tenga que ver con el estado de las cosas en el género predilecto de Satanás.

Dentro de lo que son las comunidades musicales, una de las más fuertes, íntegras y dedicadas, es la del metal. Para aquellos metaleros dedicados, saben que esta comunidad es un mundo aparte, con sus propios medios, periodismo, escenas, tours y festivales. El “metalero” siempre ha sido uno que se toma en serio, que viste y hace bajo un código de tribu urbana sumamente decidido su identidad. A pesar de esto, también esta comunidad se posiciona como una ajena al resto de la interacción en la industria musical.

De unos años para acá, parece que el estado de la nación metalera está en condición frágil. Las entregas de los diferentes estilos parecen estar atrapados en redundancia absoluta, así como una mediocridad conceptual. Los que se consideran conocedores ponen la corona sobre el metal progresivo con su nueva cara, el djent, pero este como todos se ha vuelto más una tendencia o un cupo que cubrir que una propuesta original.

Los actos más cautivantes en los últimos años parecen tener una mayor audiencia dentro de la comunidad musical general que dentro de la metalera, que considera sus hazañas como alejadas de la tradición y pretenciosas, aun cuando estas han mostrado una ambición mucho más profunda que ha permitido que el género se expanda.

Sebastián: El metal, históricamente, ha sufrido de mala reputación. Sobre todo en los círculos en los que nos movemos nosotros es visto como algo de nacos o de inadaptados. Es cierto que en el metal hay mucha gente bizarra, pero como que la idea del metalero promedio es como el estereotipo del blackmetalero o del thrashero. Eso ha ido cambiando poco a poco con ciertos géneros que se van moviendo hacia el gusto del rockero alternativo. Pero son bandas que empiezan a ser llamadas “metal hipster”, que están expandiendo el género y trayendo cosas nuevas, pero son rechazadas por el core purista de los aficionados. Pareciese que el metalero promedio quiere seguir escuchando thrash y death para siempre. ¿Por qué crees que rechacen las propuestas nuevas de doom o black si son igual de pesadas que siempre?

Diego:  Pues, como que hasta cierto punto realmente la comunidad metalera se aburre fácil con esos géneros, ¿no? La característica austera del doom y el black metal noruego hace que no suenan modernos. Dentro de los giros metaleros siento que todos quieren escuchar lo más pesado, pero con ese tipo de producción moderna, que hasta podría verse como sobreproducida, por ejemplo todas esas bandas europeas de death metal, como Arch Enemy en su momento.

Sebastián: Pero hablo del black metal tirándole al post-rock, o del doom que es como más de pensarle y analizarle como Yob o bandas del estilo. Y eventualmente en esa carrera que mencionas de escuchar siempre algo más pesado surgieron mamadas como el deathcore, que son géneros que son pesados simplemente porque sí, ya no hay una búsqueda de nada dentro del ser “el más pesado”. Por eso las bandas más modernas y que han logrado colarse al espectro alternativo decidieron explorar otros terrenos, como la textura o las dinámicas. Sigue siendo pesado, al grado de que el escucha promedio lo repudia, pero encontró una audiencia que no se define dentro de la cultura del metal.

Diego: Es que creo, que la falta de atracción hacia estas bandas que le están tirando a experimentar y combinar influencias, para el metalero cualquiera sigue sonando aburrido tanto por que es un lenguaje desconocido como la austeridad misma del sonido, que lo confunden con algo poco emocionante. Tanto el deathcore, como el djent y todos estos géneros por lo menos les dan ese rush de adrenalina.

Sebastián: Por eso mismo el metal es un género tan estancado, sus adeptos más fieles nunca se van a cansar de escuchar mil veces la misma cosa, o de buscar lo mismo en una versión más extrema. Mismos temas, mismos ritmos, mismos motivos. Para esto, ¿qué será del metal en 10 años? ¿Cuál será la novedad que satisfaga el gusto de los metaleros clavados? Estoy seguro que el metal seguirá creciendo a pasos agigantados en su espectro alternativo, el que vive con un pie en el universo de noticias, reseñas y webzines metaleras y con el otro en las mismas páginas que cubren la escena alternativa. Pero entonces en cierto punto habría que crear una división entre este metal alternativo y el que está estancado, empezar a tratarlos como si fueran dos géneros totalmente diferentes, o hacer que el mundo alternativo absorba totalmente esa rama del metal.

Diego: Sobre ese tema que tocas acerca del futuro del metal, creo que podemos ver una intención clara en el djent o metalcore actual. Hasta cierto punto, hasta parece que esos estilos de una manera un tanto cínica les dieron a los metaleros esa expresividad o inclusión de ideas que les daba tanto miedo explorar, pero dentro de unas líneas cómodas. Por ejemplo, ahora veo a muchos que admiran lo emotivo de las letras de djent o incluso los famosos “clean vocals”, ¿No crees que esto es como la inclusión, si quieres deshonesta, pero inclusión al fin, de ese algo más que está buscando el metalero? Incluso, toda esta parafernalia del progresivo a ayudado a los artistas a tomar interés en la conceptualización de ideas e imagen de la banda. Tal vez, con el tiempo, si es que la comunidad metalera se lo permite, conforme más cómodos se sientan de entrar en otros círculos musicales, más refinado se va a ver esta búsqueda que ya existe hoy en día.

Sebastián: Pero géneros como el metalcore igual viven dentro de su propia esfera. Son una comunidad establecida que no comparte los mismos valores que aquella en la que conviven thrasheros, blackeros y deaths. Y sin embargo, se espera que estos géneros de “metal hipster” convivan dentro de esa misma burbuja. En lugar de crear una ellos mismos, así como la que tienen todos aquellos fans del stoner y el doom. Creo que ese es el futuro para el metal rechazado del que hablo, eventualmente crearán su propia burbuja, con prensa especializada y cobertura extensiva, eventualmente crecerá al grado de que eso será necesario.

Diego: Sí, lo que dices lamentablemente solo habla de más aislamiento y enajenación dentro del metal. A diferencia de la convivencia que por ejemplo vemos hoy en día en el circuito musical que parece que todos los artistas están conviviendo de mejor manera, con colaboraciones, festivales inclusivos y demás. ¿A donde crees que vaya entonces esto mismo, pero hablando de estilo? ¿Crees que la tendencia siga yendo hacia el shredder y el progresivo?

Sebastián: Pues dentro de ese círculo que sigue viviendo del thrash y death de hace 25 años creo que el shredder y las tendencias progres seguirán hasta que el universo acabe. El djent sinceramente creo que es una moda pasajera, tiene una estructura tan delimitada y predecible que no puede durar más de 5 años, tal como le pasó al dubstep y ahora al EDM, géneros que consisten de lineamientos muy básicos y de esperar breakdowns. Entonces, veo una ventan de oportunidad ahí para que géneros populares como el stoner y el doom tomen un poco de la popularidad que dejará de tener el djent. Y puede sonar a mamada, pero con la legalización paulatina de la marihuana en Estados Unidos, y todas las implicaciones culturales que eso conlleva, no me sorprenderá si el stoner de pronto adquiera una popularidad relevante en una audiencia no metalera.

Diego: Estoy de acuerdo, creo que el djent, el metalcore y todas las escenas híbridas de emo/metal desaparecerán. Pero regresando al hecho de que al final del día, gran parte de los metaleros buscan “cheap thrills” y el otro gran porcentaje, tradición, creo que estos pequeños destellos de nuevo thrash o death metal moderno son los que tomarán la rueda. Siento que el stoner, doom y black ya tienen de la misma manera un cliché inherente así como un fuerte abuso en los últimos años como para que siga siendo entretenido para la gente.

Sebastián: Habrá que ver, igual y en una de esas el sludge hace un revival tipo cuando se popularizó con el Leviathan de Mastodon y el surgimiento de toda escena sureña de donde salió también Baroness. Quién sabe, igual y el groove hace un resurgimiento y se vuelve tan popular como cuando Pantera dominaba el mundo. Por mi parte, me queda poco interés en la tradición del metal, seguiré ahondando en esos subgéneros y bandas alienadas que realmente están mostrando interés por romper el molde, a pesar de las críticas y el odio de una comunidad de cual ellos mismos fueron parte alguna vez.

Diego: Estoy de acuerdo, tal vez tratar de apuntar hacia la sutileza de qué estilo será lo popular en el futuro no es lo importante, sino precisamente lo que hemos visto en estas grandes bandas que han explorado diferentes influencias sin pensarlo tanto.

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