Los 7 mejores álbumes de Post-Rock

Hay géneros que a pesar de haber sido catalogados con un nombre, resultan extremadamente difíciles de encasillar. Esto por lo general sucede cuando ese nombre se le da a un movimiento, más allá de a un estilo musical particular. Sucedió con el New Wave, con el Krautrock, recientemente con el Indie y por supuesto, con el Post-Rock. Este último, tiene la noción de un sonido particular, pero se ha desarrollado a partir de influencias puestas por la primera camada de bandas que fueron etiquetadas como Post-Rock.

El género suena muy diferente de una banda a otra, sin mencionar de una década a la siguiente. Se puede trazar una evolución de músicos con sensibilidades similares empezando a finales de los ochenta, evolucionando a principios de la década siguiente y consiguiendo una identidad a mediados de la misma. Las principales características del Post-Rock son un tanto elusivas. Algunos dicen que se trata de jugar con las texturas, otros con las dinámicas, otros se contentan con decir que tan sólo es música instrumental. Lo cierto es que el post-rock es un género que afortunadamente ha sabido vivir más allá de estereotipos y reglas, gracias al trabajo de bandas que decidieron llevar la guitarra, el bajo y la batería, a lugares a los que nunca antes habían ido. Estos son los 7 mejores álbumes de Post-Rock, en orden cronológico.

Spiderland – Slint (1991)

1

Considerado como el progenitor del Post-Rock junto con el siguiente de esta lista, Spiderland estableció la mayoría de los clichés y “trucos” que guarda el género bajo la manga. Guitarras limpias que dan paso a estruendos distorsionados sin previo aviso y viceversa. Un esfuerzo consciente por tratar de dejar de lado la estructura tradicional de construcción de canciones e incluso un toquecito de progresivo. Slint creó un álbum que no sólo fue importante para el Post-Rock, sino que también ha encontrado discípulos en el Math Rock y el emo.

Laughing Stock – Talk Talk (1991)

2

La evolución de Talk Talk es una de las más interesantes a analizar en la música popular. La banda británica comenzó su carrera en los ochenta como un referente del synthpop, para alejarse hacia el Art Rock, tomar un desvío por el Ambient y llegar a los noventa a inventar el Post-Rock junto con Slint. Esto gracias a la obra maestra de la banda, Laughing Stock, el álbum que aportó al Post-Rock su lado ambiental y orquestal. Éste álbum es uno de los esfuerzos más ambiciosos de los noventa, encabezando la lista de obsesión con la perfección junto con Loveless. Esta ambición se nota en el sonido y orquestación perfecta que logró Talk Talk, y en la influencia que este tuvo en el siguiente álbum de la lista.

Hex – Bark Psychosis (1994)

3

El álbum que dio origen al término, gracias a una reseña hecha por el afamado crítico Simon Reynolds. Lo que se había estado gestando desde 1991 de repente tenía nombre, gracias a la condensación que Bark Psychosis logró de la atmósfera creada por Talk Talk en su álbum ya mencionado. Este trabajo logró llevar ese sonido de Rock ambiental a un lugar un poco más oscuro, que sería seguido por bandas que comenzaron a introducir elementos de drone a su música.

Millions Now Living Will Never Die – Tortoise (1996)

4

Lanzado un par de años después del revuelvo causado por Bark Psychosis, Tortoise agregó su nombre en la enciclopedia del Post-Rock son su segundo álbum, Millions Now Living Will Never Die y de paso, probablemente inició esa moda de ponerle nombres largos y crípticos a todo lo relacionado con el género. Agregando un poco del jazz que profesaba Talk Talk, junto con toques electrónicos y nociones de producción del dub, Tortoise se volvió un referente de esta creciente escena, que estaba a un año de explotar con dos de los álbumes más importantes de la década, siendo el primero…

F# A# ∞ – Godspeed You! Black Emperor (1997)

5

La transición del Post-Rock al lado oscuro quedó completa gracias a la seducción de GY!BE. Este es el álbum más experimental de la lista, ya que tiene toques de avant-garde, drone e incluso dark ambient. A esto hay que sumarle la peculiar alineación de la banda, ya que entre sus elementos podemos encontrar un cello, un corno francés y un violín. El trabajo debut de GY!BE también introdujo de manera extensiva otra de las peculiaridades del post-rock actual: el uso de grabaciones de campo y sampleos para crear atmósferas

Young Team – Mogwai (1997)

6

Young Team, el álbum debut de Mogwai, es una especie de continuación de Spiderland. Con el género dando pasos durante seis años, era cuestión de tiempo para que alguien lo llevara de vuelta a sus inicios, y en el caos de Mogwai, lo hicieron como si estuviera en esteroides. Young Team es famoso por sus dinámicas estilo Slint, pero en este caso son extremas. Extremas al grado de cuando uno lo escucha por primera vez, se lleva un par de sustos por los cambios de niveles. De dar la sensación de que nunca se había escuchado un cambio tan abrupto en la historia de la música.

Ágætis byrjun – Sigur Rós (1999)

7

Lo que le faltaba al Post-Rock era que alguien empezara a jugar de manera tajante con melodías pop, y cuando Sigur Rós dio a conocer al mundo su fórmula, se abrió un nuevo camino para el género. Parte ambient, parte dream pop, parte música de cámara y parte canto de sirena, Ágætis byrjun es uno de los álbumes más distintivos de los noventa, y su vitalidad recae en que demostró que el post-rock puede ir más allá de las dinámicas o la experimentación, y demostrar que la melodía puede agregar una dimensión emocional enorme a este tipo de música.

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